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10 sept 2019
La Torre Ještěd (Liberec) y el Castillo de Sloup v Čechách (República Checa)
De camino entre el P.N. Krkonoše y el P.N. de la Suiza-Checa, hicimos parada en Liberec, para visitar el símbolo de esta ciudad, la Torre Ještěd, situada en el monte del mismo nombre, a 1.012 m. de altitud.
Liberec es una ciudad situada al norte de la República Checa, y además es la capital de la región del mismo nombre; es la quinta ciudad del país en extensión y se encuentra a pocos kilómetros de Alemania y Polonia siendo un importante enclave en las comunicaciones por tren y carretera en esta zona.
La Torre Ještěd se encuentra a unos seis kilómetros del centro de Liberec y sirve como una atracción dominante en la ciudad, y se puede llegar a ella bien por carretera o bien utilizando el teleférico que se puede coger al pie de la montaña.
8 sept 2019
Reserva natural nacional de SOOS y Františkovy lázně (República Checa).
Continuando nuestro viaje por Chequia, de camino a Praga y después de dejar Karlovy vary, hicimos un par de paradas. Una de ellas para visitar la Reserva Natural Nacional de SOOS y otra para visitar Františkovy lázně, otra de las localidades integrantes del triángulo de los balnearios más afamados de Bohemia occidental, junto a Karlovy vary y Mariánské lázně.
La primera parada fue en la Reserva Natural Nacional de SOOS, a la que llegamos temprano, a muy buena hora, y apenas había público, así que pudimos ver tranquilamente los dos museos didácticos que se encuentran justo antes de iniciar el recorrido señalizado, uno de ellos con exposiciones-paneles sobre la 'Historia de la Tierra' (a nivel geológico), paleontología, reproducciones de gran tamaño de los cuadros de Zdeněk Burian y réplicas de saurios prehistóricos a tamaño natural; el otro museo está relacionado exclusivamente con el mundo de las aves, de la ornitología, distribuido en dos plantas donde podemos ver una gran cantidad de aves disecadas en el interior de vitrinas y distintos paneles informativos.
3 sept 2019
Karlovy Vary (República Checha).
En el trayecto entre Hřensko, en el Parque Nacional de la Suiza-Checa (noroeste de Chequia) donde pasamos un par de noches y Praga, hicimos parada en la ciudad Karlovy Vary, donde nos quedaríamos un día, para así poder disfrutar de un recorrido por esta ciudad de forma tranquila, sin los agobios de los tours que vienen desde Praga para estar unas horas, o una mañana y después regresar de nuevo a la capital.
Karlovy Vary es una ciudad en la que al menos lo que es su parte turística, su centro histórico, puede recorrerse perfectamente dando un paseo, siguiendo el curso del río Teplá que nos servirá de hilo-conductor, ya que en sus alrededores, ya sea en una u otra orilla, es dondese encuentran los puntos más importantes de esta pequeña, coqueta y turística localidad.
Esta ciudad balneario es la capital de la región del mismo nombre, dentro de la región histórica de Bohemia (Bohemia occidental), y forma parte del triángulo de las ciudades con aguas curativas, junto a Mariánské Lázně y Františkovy Lázně, siendo las tres, bonitas localidades envueltas por grades y frondosos bosques, de las que Karlovy Vary es la mayor de ellas.
El nombre de esta ciudad proviene según la leyenda popular, de cuando allá por el año 1358, encontrándose Carlos IV, emperador del sacro imperio romano-germánico, de caza por esta zona persiguiendo a un ciervo, dio la casualidad que su perro de caza encontrara un manantial de aguas calientes en el lugar donde ahora se asienta la ciudad.
Karlovy Vary bien merece una visita, no solo por sus bellos edificios históricos que se encuentran por todo su centro histórico y turístico, la mayoría de ellos del s.XIX, cuando tuvo su mayor auge, pasando por ella grandes personalidades buscando sus aguas curativas, convirtiéndose así en un lugar de encuentro de pensadores, compositores, artistas... procedentes de Alemana, Rusia y en general de países centroeuropeos, porque si por algo es famosa esta ciudad es por sus balnearios y fuentes termales, basta decir que cuenta con más de 80 manantiales de agua caliente, en las que el agua emana entre 30⁰ y 73⁰, y de entre todos estos manantiales, sólo 12 se utilizan con finalidades curativas, aunque también se suele decir en plan humorístico, o quizás no tanto, que hay otra fuente o manantial curativo más, la que sería la número 13 y que no es otra que la planta donde se produce el Becherovca, el célebre licor de hierbas de Chequia ("realizado con raíces, especias y aproximadamente veinte tipos de hierbas obteniendo como resultado un sabor ligeramente amargo, fabricándose en esta ciudad desde 1807 bajo estrictas recetas aún secretas").
1 sept 2019
Prachovské Skály ("Las Rocas de Prachov") y Jičín (República Checa).
En la zona a la que llaman el "Paraíso de Bohemia" o "Paraíso Checo", declarada geoparque por la UNESCO en 2005, y más concretamente a unos 6 km de la localidad de Jičín, se alzan las Rocas de Prachov (Prachovské Skály), un romántico y pintoresco laberinto de formaciones de piedra arenisca. En 1933, el área fue declarada reserva natural y en 2002 la reserva se unió al Área de Paisaje Protegido del Paraíso de Bohemia.
24 jul 2015
Teatro: "Coroliano" de W. Shakespeare, en el teatro romano de Medellín y la visita cultural...
El año pasado no pude conseguir entradas para asistir al estreno del teatro romano de Medellín como extensión del Festival de Teatro Clásico de Mérida, y es que al aforo reducido se le unía la gran expectación que había por ver una obra de teatro en este enclave singular, recientemente abierto al público, después de las oportunas obras arqueológicas y de acondicionamiento, y la verdad es que después de realizar la visita, tanto ahora como en otra ocasión tiempo atrás, cuando aún estaban las excavaciones, lo único que puedo decir es que una auténtica gozada poder disfrutar de todo este entorno, de este conjunto monumental histórico de Medellín, donde en la subida al Castillo, en el cerro del mismo nombre y por la zona sur, nos encontramos nada más comenzar a andar por la calzada de piedra, con la Iglesia de San Martín, del siglo XIII, contruida sobre las ruinas de un templo dedicado al Dios Plutón (es una de las construcciones medievales religiosas mas antiguas que se conservan en Badajoz), allí fue bautiado el mismísimo Hernán Cortés; unos metros después, nos encontramos con la Iglesia de Santiago, que es el actual centro de interpretación, con un papel relevante en la Guerra de la Independencia y junto a uno de sus laterales se encuentra el Teatro Romano de Medellín (de "época tardo-republicana o protoagustea, detectándose reformas posteriores de época claudia y el siglo II"), y más arriba aún, siguiendo el camino empedrado en zig-zag, el imponente castillo (el actual es de finales del XIV, lo mandó construir el rey Enrique II de Castilla tras la destrucción del anterior por parte de Pedro I, "El Cruel"), coronando la cima del cerro, desde el que se tiene el control visual sobre el Guadiana y sobre gran parte de esta comarca de las Vegas Altas, aunque en esta ocasión, no tuvimos tiempo de subir hasta él.
Desde las gradas del teatro también es posible tener buneas panorámicas del entorno y del pueblo de Medellín, siendo todo un acierto el dar al público la oportunidad de poder disfrutar de este teatro romano no sólo como valor histórico-artístico sino también para lo que fue concebido originalmente, para la representación de obras de teatro y ¡ojalá! se siga perpetuándose como extensión del Festival de Mérida, y pueda ampliarse a más días las obras a representar.
10 nov 2013
Conversaciones con un abuelo pastor en el Cañón del río Lobos (Soria - Agosto 2001).
Hace varios días, realizando un poco de "limpieza" mientras aprovechaba para ordenar unas cajas en casa, me encontré con una cinta pequeña, de las que se usaban en las pequeñas grabadoras que siempre veíamos en las ruedas de prensa cuando veíamos el telediario. Tenía una etiqueta: "Cañón del río Lobos" e inmediatamente caí en la cuenta que era una de esas cintas que antes usaba junto a una mini-grabadora para grabar algunas de mis conversaciones con los lugareños de los pueblos por los que pasaba en alguna de mis rutas cicloturistas. Rápidamente me fui en busca de la minigrabradora a la que encontré en el "baúl de los recuerdos", le puse unas pilas y comprobé que funcionaba después de tantos años de letargo. Quería comprobar si la cinta estaba bien y escuchar que es lo que había grabado, pero al estar la cinta sin su caja, revuelta entre cacharros, en sitios expuestos a los cambios de temperatura, y después de más de 12 años sin saber de ella, mucho me temía que no sacara nada en claro, y prácticamente así fue, porque la mayor parte de la conversación que giraba en torno a los lobos en esta zona y que mantenía con un abuelo llamado Pablo, de 75 años, y que vivía en uno de los pueblos que estaban a la vera del Cañón del Río Lobos (Soria), concretamente en Santa María de las Hoyas, era inaudible, la grabación estaba prácticamente destrozada y tan sólo algunos trozos podían escucharse bien.
Como los medios que dispongo no son los de la serie de C.S.I de Telecinco, lo único que pude hacer es una copia de la cinta, para ello conecté la minigrabadora con un cable de audio al portátil, y desde el portátil, con un prograda de edición de audio conseguí que me cogiera como línea de entrada la minigrabadora y así poder realizar una copia en formato digital de la cinta. Después me quedé con lo que podía utilizar, y sobre los tramos donde la voz sonaba a muy, pero que a muy cámara lenta, lo que hice fue aplicar un filtro para aumentar la velocidad; lo mismo hizo con algún tramo donde se escuchaba la voz acelereda, pero inviritiendo el proceso en este caso, y después de varias pruebas me decidí por dejarla tal y como está ahora. También corté y empalmé algunos tramos y el resultado final son estos seis minutos y medio que podéis escuchar aquí y como podréis observar, aunque comieza bien el sonido, después se producen ligeras alteraciones, pero después de todo creo que se logra escuchar y entender bien la conversación con este abuelo.
Pongámonos en situación. Corría el mes de agosto del 2001, y en esas fechas me encontraba realizando "El camino del Cid" en bicicleta, siguiendo las indicaciones del libro de Luis Markina Espinosa, recorriendo parte de Burgos, Soria, Guadalajara, Teruel, Castellón y Valencia. En una de las etapas llegué a las inmediaciones del célebre Cañón del Rio Lobos por la tarde (podéis ver estos vídeos cortos para terner una mayor idea de este maraviloso enclave: Parte I y Parte II), pero como no quería meterme presión y tenía mucha ilusión por disfrutar del paso en bici por este cañón, envuelto en un halo de misterio (fue zona templaria) y en un paraje natural de gran belleza, decidí hacer noche en sus alrededores, con la idea de levantarme temprano y recorrerlo tranquilamente, sin prisas, a la velocidad de las mariposas, disfrutando de cada pedalada mientras me internaba por ese cañón horadado por el río y rodeado de esas paredes rocosas verticales, y también porque a primera hora estaría muy tranquilo, sin el ajetreo de la cantidad de personal que lo visita, sobre todo en los primeros tramos en los alrededores de la ermita de San Bartolomé.
Como nunca me había pasado nada, decidí como en otras ocasiones, internarme por un camino en pleno bosque, dentro de lo que es el Parque Natural de la Sierra Noroeste Soriana, hasta que encontré una especie de merendero con bancos y una fuente, vamos ¡un auténtico paraíso para mí!: bancos de madera donde poder comer tranquilamente, una fuente donde poder asearme y coger agua para beber y cocinar, y un sitio tranquilo y apartado del mundanal ruido donde podría pasar la noche totalmente desapercibido. Pero cuando estaba desplegando a lo largo de uno de los bancos todas mis provisones, aparece un abuelo, un pastor de la zona, y me pregunta si tenía pensado quedarme allí a pasar la noche, a lo que respondí que sí, aunque rápidamente me hizo cambiar de opinión, ya que según me comentó era una zona peligrosa, que había muchos lobos por allí y muchas alimañas, y que mejor me fuera con él al pueblo (una pequeña localidad sin ningún tipo de oferta hostelera, o al menos en aquella época) que ya nos apañaríamos o ya me buscaría algún sitio donde quedarme, así que de nuevo tuve que recoger todos los trastos y meterlos en las alforjas, mientras el abuelo me esperaba pacientemente. Después, me fui con él tranquilamente, andando mientras empuja la bici, y como no podía ser de otro modo, sacamos el tema de los lobos como conversación.
Antes de dirigirnos definitivamente al pueblo, tuvimos que hacer una parada junto a una especie de puerta o cancela, de la que estaba encargado de cerrar, pero teníamos que esperar un poco más, hasta caer la tarde, algo que no me importaba porque llevaba el frontal para aportar luz, aunque el abuelo decía que no haría falta porque el sabía el camino-sendero para llegar al pueblo con los ojos cerrados. En esos momentos de espera, fue cuando decidí sacar la minigrabadora que lleva para ocasiones coo ésta, con el fin de reflejar la conversación que mantenía con el abuelo, o mejor dicho, la que él mantenía conmigo, pues era él que se encargaba de hablar.
En este fragmento de grabación que he recuperado, se puede comprobar de nuevo la fractura, la división de opiniones de la socidad en torno al tema de los lobos y que en su día quedó bien reflejado nuestro incomparable Felix Rodriguez de la Fuente, y donde no parece haber término medio. Por un lado están los lugrareños, los pastores, los familiares de estos y la gente de su entorno en general, a los que pertenecía este abuelo, Pablo, de 75 años, aunque en este caso no tenía ovejas sino una yeguada, y llevaba 25 años dedicándose a este tipo de crianza; y del otro lado, los defensores del lobo. Este abuelo en concreto, decía que el lobo era el peor animal de todos, que mataba por matar, que ha llegado a conocer casos de pastores a los que les ha matado 20 y hasta 30 ovejas en el mismo día, y que incluso a él le llegaron a matar hacía poco tiempo dos yeguas, estando una de ellas 'preñada' (me comentó que aún andaba de papeleos con la Junta para que le indemnizaran la pérdida); además, se quejaba amargamente porque según él, antes no había tantos lobos por esa zona, pero que desde hacía unos diez años había muchos, porque los de "Medio Ambiente", según él, estaban "echando/soltando" lobos por esa zona. Hablamos también en esta conversación del tema de las subvenciones de la Junta para el caso de la muerte de ganado por parte de los lobos, una subvenciones que tardan en llegar y que no cubren las pérdidas; por otro lado, se comenta también el serio problema que puede acarrear a cualquiera de estos pastores el dar muerte a algún lobo. En fin una conversación interesante, de la que faltaba tomar nota de lo que piensan los otros implicados, los defensores del lobo; de cualquier forma, este tema no era nuevo para mi, y ya había tenido esta misma conversación con otros lugareños unos años antes, en los Picos de Europa y al igual que se refleja en esta conversación, los pastores, lugareños y afectados en general están en un extremo, y los defensores del lobo en otro, y en medio quizás, el gobierno o las comunidades autónomas, que tratan de compensar los daños producidos, pero con unas ayudas que llegan tarde, supongo que por la burocracia, y mal, con lo que el problema según los lugareños, sigue estando ahí...
La zona donde estábamos parados a que cayera la tarde para cerrar la puerta o cancela, según me dijo Pablo, era una zona comunitaria, vecinal, no era de un propietario en concreto, y allí es donde él tenía su yeguada. Al pueblo llegamos casi de noche, y al ver a un grupo de mujeres salir del Ayuntamiento me dijo que corriera a preguntales por algún alojamiento, y así lo hice. Se trataba de una especie de asociación de mujeres que estaban trabajando en uno de los locales del Ayuntamiento para las fiestas del pueblo, y al comentarle si había algún sitio donde poder alojarme, me dijeron que aunque no había hostales no tenía por qué preocuparme, que podía dormir en el salón de actos del Ayuntamiento, un local donde estaban preparando el escenario para una especie de teatro, y donde había un pequeño aseo, así que no necesitaba nada más, podía colocar la esterilla y el saco de dormir en el suelo, y cenar tranquilamente y al día siguiente, sólo tendría que dejar las llaves del local en el buzón de la casa de una de estas mujeres, que fueron todo amabilidad hacia mi persona. Y así fue como pasé de la incertidumbre de dormir en aquel merendero totalmente aislado, en pleno bosque soriano, al confort y seguridad de un alojamiento espartano...
Si queréis escuchar uno de estos trozos de conversación que he rescatado, de 6:26 minutos de duracíón, pincha en el play para su reproducción.
Pongámonos en situación. Corría el mes de agosto del 2001, y en esas fechas me encontraba realizando "El camino del Cid" en bicicleta, siguiendo las indicaciones del libro de Luis Markina Espinosa, recorriendo parte de Burgos, Soria, Guadalajara, Teruel, Castellón y Valencia. En una de las etapas llegué a las inmediaciones del célebre Cañón del Rio Lobos por la tarde (podéis ver estos vídeos cortos para terner una mayor idea de este maraviloso enclave: Parte I y Parte II), pero como no quería meterme presión y tenía mucha ilusión por disfrutar del paso en bici por este cañón, envuelto en un halo de misterio (fue zona templaria) y en un paraje natural de gran belleza, decidí hacer noche en sus alrededores, con la idea de levantarme temprano y recorrerlo tranquilamente, sin prisas, a la velocidad de las mariposas, disfrutando de cada pedalada mientras me internaba por ese cañón horadado por el río y rodeado de esas paredes rocosas verticales, y también porque a primera hora estaría muy tranquilo, sin el ajetreo de la cantidad de personal que lo visita, sobre todo en los primeros tramos en los alrededores de la ermita de San Bartolomé.
Como nunca me había pasado nada, decidí como en otras ocasiones, internarme por un camino en pleno bosque, dentro de lo que es el Parque Natural de la Sierra Noroeste Soriana, hasta que encontré una especie de merendero con bancos y una fuente, vamos ¡un auténtico paraíso para mí!: bancos de madera donde poder comer tranquilamente, una fuente donde poder asearme y coger agua para beber y cocinar, y un sitio tranquilo y apartado del mundanal ruido donde podría pasar la noche totalmente desapercibido. Pero cuando estaba desplegando a lo largo de uno de los bancos todas mis provisones, aparece un abuelo, un pastor de la zona, y me pregunta si tenía pensado quedarme allí a pasar la noche, a lo que respondí que sí, aunque rápidamente me hizo cambiar de opinión, ya que según me comentó era una zona peligrosa, que había muchos lobos por allí y muchas alimañas, y que mejor me fuera con él al pueblo (una pequeña localidad sin ningún tipo de oferta hostelera, o al menos en aquella época) que ya nos apañaríamos o ya me buscaría algún sitio donde quedarme, así que de nuevo tuve que recoger todos los trastos y meterlos en las alforjas, mientras el abuelo me esperaba pacientemente. Después, me fui con él tranquilamente, andando mientras empuja la bici, y como no podía ser de otro modo, sacamos el tema de los lobos como conversación.
Antes de dirigirnos definitivamente al pueblo, tuvimos que hacer una parada junto a una especie de puerta o cancela, de la que estaba encargado de cerrar, pero teníamos que esperar un poco más, hasta caer la tarde, algo que no me importaba porque llevaba el frontal para aportar luz, aunque el abuelo decía que no haría falta porque el sabía el camino-sendero para llegar al pueblo con los ojos cerrados. En esos momentos de espera, fue cuando decidí sacar la minigrabadora que lleva para ocasiones coo ésta, con el fin de reflejar la conversación que mantenía con el abuelo, o mejor dicho, la que él mantenía conmigo, pues era él que se encargaba de hablar.
En este fragmento de grabación que he recuperado, se puede comprobar de nuevo la fractura, la división de opiniones de la socidad en torno al tema de los lobos y que en su día quedó bien reflejado nuestro incomparable Felix Rodriguez de la Fuente, y donde no parece haber término medio. Por un lado están los lugrareños, los pastores, los familiares de estos y la gente de su entorno en general, a los que pertenecía este abuelo, Pablo, de 75 años, aunque en este caso no tenía ovejas sino una yeguada, y llevaba 25 años dedicándose a este tipo de crianza; y del otro lado, los defensores del lobo. Este abuelo en concreto, decía que el lobo era el peor animal de todos, que mataba por matar, que ha llegado a conocer casos de pastores a los que les ha matado 20 y hasta 30 ovejas en el mismo día, y que incluso a él le llegaron a matar hacía poco tiempo dos yeguas, estando una de ellas 'preñada' (me comentó que aún andaba de papeleos con la Junta para que le indemnizaran la pérdida); además, se quejaba amargamente porque según él, antes no había tantos lobos por esa zona, pero que desde hacía unos diez años había muchos, porque los de "Medio Ambiente", según él, estaban "echando/soltando" lobos por esa zona. Hablamos también en esta conversación del tema de las subvenciones de la Junta para el caso de la muerte de ganado por parte de los lobos, una subvenciones que tardan en llegar y que no cubren las pérdidas; por otro lado, se comenta también el serio problema que puede acarrear a cualquiera de estos pastores el dar muerte a algún lobo. En fin una conversación interesante, de la que faltaba tomar nota de lo que piensan los otros implicados, los defensores del lobo; de cualquier forma, este tema no era nuevo para mi, y ya había tenido esta misma conversación con otros lugareños unos años antes, en los Picos de Europa y al igual que se refleja en esta conversación, los pastores, lugareños y afectados en general están en un extremo, y los defensores del lobo en otro, y en medio quizás, el gobierno o las comunidades autónomas, que tratan de compensar los daños producidos, pero con unas ayudas que llegan tarde, supongo que por la burocracia, y mal, con lo que el problema según los lugareños, sigue estando ahí...
La zona donde estábamos parados a que cayera la tarde para cerrar la puerta o cancela, según me dijo Pablo, era una zona comunitaria, vecinal, no era de un propietario en concreto, y allí es donde él tenía su yeguada. Al pueblo llegamos casi de noche, y al ver a un grupo de mujeres salir del Ayuntamiento me dijo que corriera a preguntales por algún alojamiento, y así lo hice. Se trataba de una especie de asociación de mujeres que estaban trabajando en uno de los locales del Ayuntamiento para las fiestas del pueblo, y al comentarle si había algún sitio donde poder alojarme, me dijeron que aunque no había hostales no tenía por qué preocuparme, que podía dormir en el salón de actos del Ayuntamiento, un local donde estaban preparando el escenario para una especie de teatro, y donde había un pequeño aseo, así que no necesitaba nada más, podía colocar la esterilla y el saco de dormir en el suelo, y cenar tranquilamente y al día siguiente, sólo tendría que dejar las llaves del local en el buzón de la casa de una de estas mujeres, que fueron todo amabilidad hacia mi persona. Y así fue como pasé de la incertidumbre de dormir en aquel merendero totalmente aislado, en pleno bosque soriano, al confort y seguridad de un alojamiento espartano...
Si queréis escuchar uno de estos trozos de conversación que he rescatado, de 6:26 minutos de duracíón, pincha en el play para su reproducción.
9 nov 2013
El Lobo Estepario y la A.C. "Cancho Roano", entrevistados por Canal Extremadura en el programa "X la Tarde".
El 31 de octubre, en vísperas del puente de los Santos, Canal Extremadura visitó mi pueblo, Zalamea de la Serena, y desde el programa "X la Tarde" estuvieron haciendo varias entrevistas en las diversas conexiones que se fueron realizando desde la sede de Canal Extremadura con Zalamea. Casi al final del programa, le tocó el turno al "Lobo Estepario", entrevistado junto a otros miembros de la Asociación Ciclista "Cancho Roano" por la presentadora Sara Bravo. Como no podía ser de otro modo, hice un guiño a la pareja cicloturista de Azuaga, Ernesto y Maite (su blog es "Viajando en bici"), que para eso son "vecinos" y comparten las mismas aficiones, y tienen muchísimo más recorrido que el principiante que esto escribe.
Unas semanas antes recibí una llamada de la "Casa de la Cultura" de Zalamea, para decirme que el 31 de Octubre iba a venir Canal Extremadura al pueblo, y que si estaba interesado en participar para hablar de mis viajes en bici; en ese momento les dije que lo más seguro es que ese día estuviera ya camino a la Sierra de Gredos, donde junto a unos amigos de ASTOLL tenía pensado pasar el puente para hacer una ruta por allí, de las que acostumbramos, aunque en esta ocasión sería por la zona oriental, pero como hasta el último día las cosas uno no sabe si van a salir, dejé la puerta abierta para asistir al programa en caso de que finalmente no viajara fuera. En varias ocasiones antes de la fecha prevista, volví a recibir llamadas de las chicas que trabajan en la "Casa de la Cultura" (un saludo a todas ellas desde aquí, por su trabajo y por intentar contactar con el mayor número posible de personas para que asistieran al programa y por "aupar" al pueblo), y en todas decía lo mismo, que no estaba seguro, hasta que unos días antes el viaje previsto a Gredos lo cancelamos por diferentes motivos, así que al final asistiría al programa.
No tenía ni idea ni de qué programa era, ni de qué iba, ni en qué iba a consistir la posible entrevista, ni de cuánto tiempo, tampoco sabía en calidad de qué asistía allí, ¿por mis viajes en bici?, ¿cuánta gente de los pueblos extremeños habrá viajando en bici en viajes de largo recorrido?; quizás en mi pueblo no se de está circunstancia, pero tampoco es algo original como para salir en la televisión, sobre todo porque viajando por ahí es cuando te das cuenta de que realmente uno no ha viajado nada y no conoce nada, que hay un mundo infinito por conocer y que acabas encontrándote con auténticos viajeros que han estado, visitado y conocido muchísimos sitios y de los que uno no tiene más remedio que intentar absorber todos sus maravillosos conocimientos y experiencias, cual si fuera una esponja, porque quizás algún día puedan servirle a uno de ayuda en otros viajes. Sin ir más lejos, y como he comentado antes, me acordé de Ernesto y Maite, de un pueblo cercano, que hace unos años se fueron en bici desde su pueblo, Azuaga, hasta Estocolmo, al margen de los otros muchos viajes que han realizado, y seguro que en Extremadura hay muchos más viajeros cicloturistas que merecen mucho la pena ser entrevistados, pero en entrevistas más serias, en más profundidad, algo más que un "corre que te corre".
Me dijeron que me llevara la bici con la que hacía mis viajes, pero les dije que me la robaron en Rumanía, en el último viaje que hice; que me llevara fotos, pero les dije que no tenía fotos es papel, y la verdad, no entendía porque no podía llevar las fotos en CD y que se fuera realizando un pase de fotos mientras se realizaba la entrevista, como en otras ocasiones, pero después vi que lo había era una especie de unidad móvil, más propia para realizar entrevista a pie de calle que para programas de estudio. Finalmente por aquello de la televisión y de las cosas del directo, sólo quedó hueco para una entrevista de unos cuatro minutos repartidos entre la asociación cicloturista y el que esto escribe, así que al final y como se suele decir, ¡mucho ruido y pocas nueces!.
Unos minutos antes de la conexión, la presentadora me dijo que podía contar algunas anécdotas, pero con el tiempo del que íbamos a disponer le dije que no iba a poder comentar mucho, así que hizo las cuatro preguntas típicas donde por supuesto no podía faltar la típica entre las típicas "¿cuántos kilómetros has hecho viajando en bici?, lo que demuestra que no tiene mucha idea de lo que son los viajes cicloturistas, porque cualquiera que haga este tipo de viajes lo que menos valora son los kilómetros, mera estadística, porque lo que realmente importa es el viaje en sí, las experiencias vividas, el día a día, la gente que conoces o con las que compartes algo, etc.... También me preguntó sobre la "anécdota" del robo de nuestras bicis en el último viaje, pero ¡joder!, ¡eso no fue una anécdota, eso fue una desgracia!, en fin, que al menos las chicas que trabajan en la casa dela cultura me sacaron unas cuantas fotos en papel para no presentarme con las manos vacías...
27 jul 2013
Los 10 mejores viajes en bici según National Geographic...
Quizás suene esto muy rimbombante, primero por ser un "TOP 10" de rutas cicloturistas por todo el mundo y lo que conlleva este tipo de clasificaciones y después y sobre todo, por venir de donde viene, o sea, de National Geographic. Como suele pasar con estas cosas, esta clasificación con los diez mejores viajes en bici, puede ser muy relativa, y quizás sean las mejores rutas para su autor, pero seguro que si preguntaran a todos aquellos cicloviajeros que están pedaleando por el mundo y que tanto han visto, cuáles serian sus preferidas, seguro que cada uno tendría su particular "TOP 10", es más, el origen de este comentario está en el artículo publicado en la web de viajes de National Geographic, y extraído a su vez de uno de sus libros "Journeys of a Lifetime" (El viaje de tu vida o Viajes de toda una vida, o algo por el estilo es por lo que creo se podría traducir), escrito en inglés como podréis ver, PERO en una traducción al español que aparece en la web de "Rodadas" (podéis ver esta traducción pinchando AQUÍ), aparecen al final del artículo como una añadido extra, otros "TOP 10" elaborados por otras fuentes, como pueden ser: The Guardian o las afamadas guías Lonely Planet, y cada uno tiene su propia clasificación, lo que da pie a lo que he mencionado antes, o sea, a la relatividad de estas clasificaciones en función de quién las elabore, y no de una votación de grandes y contrastados cicloviajeros.
Pero ¿qué es lo interesante de todo esto al margen de los diferentes "TOP 10" que nos encontremos?, pues está claro, el darnos a conocer de forma agrupada, un conjunto de rutas interesantes por todo el mundo que de lo contrario no conoceríamos, o conoceríamos alguna que otra porque algunos la han hecho o porque han leído las crónicas de algún cicloviajero, o algo por el estilo, pero de esta forma, recogiditas y agrupadas, tenemos un puñado de buenas rutas en las que podemos indagar más (en la versión inglesa del artículo vienen más enlaces a estas rutas) y quién sabe, si podrán servir en un futuro como semilla, como germen, para la elaboración de algunos de nuestros viajes... y en el peor de los casos, siempre servirán para ponernos los dientes largos y dejarnos llevar por la imaginación.
Si alguien que lea esta entrada ha realizado alguna de las rutas que aparecen en estas clasificaciones, agradecería que pudiera comentarlo aquí y dar su opinión para que pueda servir de referencia para los demás, o comentar si quiere, otras rutas que haya realizado y que estime en su opinión que debería estar en este "TOP 10" de viajes en bici y el por qué de ello.
Los pioneros en los grandes viajes-aventuras cicloturistas.
Foto del catálogo de la marca japonesa de bicis Katakura, publicada originalmente en 1967.
¿Era posible realizar grandes gestas, viajes de largo recorrido, atravesando zonas remotas y desconocidas, en la era pre-internet? ¿se podía viajar sin las grandes comodidades que representan hoy en día los avances del material a utilizar, tanto en bicicletas más robustas y ligeras como en las ropas a utilizar en la práctica de cualquier deporte? (sólo hace falta echar un vistazo a la bici con las alforjas de la cabecera de este artículo, para darse cuenta de los diferentes avances que se han producido en relación a la comodidad)... preguntas como éstas, son las que han dado pie a la elaboración de este documento recopilatorio sobre los pioneros en el mundo de las grandes aventuras y gestas cicloturistas en viajes de largo recorrido, tanto en tiempo como en distancia. Un recopilatorio de hombres y mujeres que allá por la década de los 70 y 80 se lanzaron a recorrer el mundo en bicicleta, dejando muchos de ellos sus reflexiones, impresiones y experiencias del viaje plasmadas en algún que otro libro, en algunos casos descatalogados a estas alturas, difíciles de encontrar incluso en el mercado de segunda mano.
Por supuesto, ni estarán todos los que son ni serán todos los que están, pero es un buen recopilatorio, con una breve descripción de sus viajes, de sus impresiones, así como de si publicaron algún libro en su día o si tienen actualmente una web donde obtener más información sobre sus viajes o sobre ellos mismos. Uno de los que no están y me extraña mucho, es el del "Kapitán Pedales", Juanjo Alonso, que en 1990 emprendió su viaje particular para dar la vuelta al mundo en bici.
Este buen artículo escrito por Alicia, en la web de "Rodadadas", viene a ser una continuación de otro artículo al que hice también referencia en su día en este blog "¡Viajes de largo recorrido en bicicleta!", donde se ofrecía un recopilatorio de cicloturistas de largo recorrido agrupados por en función de los años que hubiera durado o durara aún su viaje, y en donde algunos coinciden con los que aparecen en este artículo, como es el caso, entre otros, de Heinz Stücke (más de 40 años pedaleando por el mundo), pero sobre todo, este artículo al que hago ahora referencia, está más encofcado en los pioneros de estos grandes viajes o en sus sucesores más inmediatos.
OS DEJO AQUÍ EL ENLACE A ESTE ARTÍCULO que comento y que seguro gustará a todos aquellos que disfruten de las grandes aventuras y los grandes viajes en bicicleta.
12 sept 2012
La Ruta del Danubio en Bici: El tramo más bonito e interesante, el tramo fronterizo entre Serbia y Rumania, las "Iron Gates".
Esta entrada está escrita a destiempo, después de terminar la ruta cicloturista, y la razón de este desfase es porque revisando algunas de las entradas que había escrito durante el viaje cicloturista por el segundo tramo del Danubio, me di cuenta que no había hablado nada de la zona más interesante de todo el recorrido, en parte porque desde que salimos de Belgrado y hasta que llegamos al Mar Negro, no pudimos acceder a un ordenador con conexión a internet, y en el mejor de los casos, hemos podido tener en algunos sitios zona wifi, pero sin ordenador es como si no tuviéramos nada, así que coloco esta entrada aquí, junto a algunas fotos, y a la espera de que haga una selección de las fotos del viaje para colgarlas y publicarlas en este blog.
A nivel paisajístico y en cuanto a naturaleza se refiere, el tramo más bonito e interesante es sin ninguna duda, al menos para mi, el tramo de frontera entre Serbia y Rumania, un recorrido de unos 140 km entre Ram y la presa sobre las aguas del Danubio, que además sirve como paso fronterizo, y una zona a la que globalmente se la llama con el nombre de las “Iron Gates” (Puertas de Hierro). El recorrido comienza comienza en Ram, a los pies de su fortaleza otomana, y después de un fuerte repecho y de algunos cambios de rasantes, el itinerario sigue, a partir del pequeño pueblo de Zatonje, enteramente paralelo al Danubio, primero por unos primeros kilómetros llanos, por carretera local o pista ciclable, con el río a nuestra izquierda, y algunas lagunas a la derecha, con muchísimos pescadores en esta orilla del río, y bien parece que éste es el deporte nacional, a juzgar por lo que hemos vistos durante el recorrido; este tramo inicial termina de Veliko Gradiste, donde antes se encuentra un 'Centro de Recreación', una especie de centro de ocio, con un pequeño puerto deportivo, zona de restaurantes y alojamiento para vacaciones.
Atardecer sobre el Danubio en la cercanías de Ram (Serbia).
Desde Veliko Gradiste seguimos acompañando al río en su recorrido, prácticamente sin perderlo de vista, siguiendo la gran curva que va trazando, pasando por algunas zonas arboladas, tranquilas y bonitas, hasta llegar a Golubac, donde a la entrada ya podemos disfrutar de una zona de baños, mientras al fondo podemos ver el Castillo de Golubac, situado justo donde el Danubio comienza a estrecharse después de haber unido los dos brazos que hacen que se cree una gran isla en medio.
En Golubac, disfrutamos del baño, de un rato de descanso, y aprovechamos también para comprar fruta (en algunos de los puestos que hay en la calle), provisiones, y de paso, comer un poco antes de afrontar la parte con más subidas desde que iniciamos esta ruta en Budapest.
Es a partir de Golubac cuando realmente comienza lo más interesante, primero porque nos metemos de lleno en en el Parque Nacional Djerdap, y de él sólo saldremos cuando crucemos de nuevo el Danubio por las Iron Gates, para dejar Serbia y adentrarnos en Rumania.
En Golubac, disfrutamos del baño, de un rato de descanso, y aprovechamos también para comprar fruta (en algunos de los puestos que hay en la calle), provisiones, y de paso, comer un poco antes de afrontar la parte con más subidas desde que iniciamos esta ruta en Budapest.
Es a partir de Golubac cuando realmente comienza lo más interesante, primero porque nos metemos de lleno en en el Parque Nacional Djerdap, y de él sólo saldremos cuando crucemos de nuevo el Danubio por las Iron Gates, para dejar Serbia y adentrarnos en Rumania.
En el centro de la foto, al fondo, se levanta un cerro sobre el que se asienta el castillo de Golubac, camuflado por la montaña que tiene detrás, y entre ellas comienza la zona donde el río comienza a estrecharse, a diferencia de la gran extensión a lo ancho que ocupa previamente, como se puede ver en esta foto, tomada desde la zona de baños de Golubac.
Los 4 o 5 km entre Golubac y su castillo, son muy chulos, un preludio de lo que nos esperaba. Vamos paralelos al río, que lo tenemos a nuestra izquierda, mientras a la derecha tenemos un terreno que cada vez se vuelve más escarpado, con paredes verticales en las que se ha tenido que hacer una 'muesca', 'meterle un bocao' para que puedan pasar por la carretera vehículos más altos que un simple coche, viendo en algunas de las curvas serpenteantes que hace el recorrido, a través del 'bocado' que le han metido a la pared rocosa, por debajo de la cual pasa la carretera, el castillo de Golubac al fondo, levantándose airosas sus 9 torres, como surgiendo o elevándose del agua, y nunca mejor dicho, porque algunas quedan ahora sumergidas, en parte, en el agua, debido a la subida del caudal como consecuencia de la construcción de la presa aguas abajo.
Como siempre que se construía un castillo, se elegía siempre un punto estratégico, y en este caso, el castillo que se eleva hasta las cima de los acantilados, utilizando parte de estos como murallas, y situándose justo en el punto donde se produce la entrada o salida de la zona más estrecha del río, controlando todo el tráfico que se produzca por el río y constituyendo un sitio casi inexpugnable, aunque realmente no lo debió ser tanto, porque esta fortaleza del siglo XIII pasó de mano en mano hasta que finalmente cayó bajo el dominio serbio en 1815. Pero además, este castillo, donde algunas de sus torres se elevan hasta 25 metros, tiene la curiosidad de que la carretera estrecha pasa a través de él, a travesando dos de sus puertas, y saliendo de la fortaleza por un túnel abierto en la roca del acantilado, una pasada, sobre todo porque a la izquierda estamos prácticamente a ras del río, viendo algunas de sus torres casi anegadas, mientras que si miramos hacia la derecha vemos la verticalidad con la que se elevan algunas de sus torres, que dan vértigo de sólo mirarlas.
'Muesca' en las paredes rocosas verticales para facilitar el paso de vehículos. Al fondo y en la parte central, ya se comienza a ver el castillo de Golubac.
En esta foto, y en la siguiente, el castillo de Golubac. En la de abajo se puede ver como la carretera atraviesa el castillo, entrando en él por una de sus puertas de entrada. La salida es a través de un túnel hecho en la propia roca.
30 ago 2012
La Ruta del Danubio en Bici: Amargo Final...
Bueno, pues ya estoy en casa de regreso de este viaje cicloturista que este año me ha llevado por tierras de Hungria, Croacia, Serbia y Rumania, y como algunos de vosotros ya sabéis, el final no ha sido para nada el esperado, ya que ha falta de unos 90 km de nuestro punto y final de la ruta, en Tulcea, en pleno Delta del Danubio (reserva de la biosfera), nos robaron las bicicletas...
Nuestro primer objetivo en este viaje era llegar a Constanza, en el Mar Negro, y lo conseguimos ganando un día extra, ya que viendo el recorrido monótono que llevamos por Rumania, como he comentando en otra entrada anterior, decidimos aumentar el kilometraje de cada etapa con el fin de ganar un día extra y emplearlo en el Delta del Danubio, en un recorrido más interesante, donde además podríamos observar aves, como los pelícanos.
En Constanza nos dimos el baño en las aguas del Mar Negro y poco más, es una zona turística, de costa, que no nos atrae mucho, por no decir nada, así que al día siguiente emprendimos rumbo norte, por la costa, y tardamos 17 km en salir del enjambre de pueblos, edificios, hoteles, y coches característicos de las zonas de costa y playas. El siguiente tramo hasta el pueblo de Sinoie, donde teníamos prevista la parada para comer y para preguntar por la alternativa que nos habíamos propuesto, fue un tramo también para olvidar, y lo único a resaltar es que hoy sí, hoy el puñetero dios Eolo ha estado a nuestro favor, porque en la etapa del día anterior, cuando llegamos a Constanza, en lo que fue la etapa más exigente de la ruta a nivel físico, Eolo nos castigó de lo lindo, siendo bastante cruel con nosotros, así que hoy teníamos la compensación, al menos hasta ese momento en que llegamos a Sinoie, en donde conocimos a una pareja de mochileros eslovaca que estaban haciendo autoestop para llegar a Jurilovca, y posteriormente ir en barco justamente hasta donde nosotros también queríamos llegar.
Desde este pequeño pueblo, Sinoie, la ruta según la guía que llevábamos seguía hasta Jurilovca, y es ahí donde dejaríamos el itinerario marcado en el libro, ya que éste seguía hacia el norte, y nuestra idea era salirnos del recorrido, y emplear el día extra que habíamos ganado en visitar la "Grindul Cosa Nature Preserve", aunque para llegar allí tendríamos que coger un barco. En cuanto al alojamiento, existe allí un camping del que nos habían hablado muy bien. Esta zona a la que queríamos llegar, está formada por estrechas y largas franjas de tierra, con grandes lagos hacia el oeste y el Mar Negro hacia el este, e incluso dentro de estas largas franjas de tierra, hay también muchos canales y pequeñas lagunas, además de contar también con zonas de playa, y todo esto hace que algunas ocasiones, se formen como pequeñas islas, engarzadas tan sólo por pequeños puentes o esclusas.
Habíamos pensado hacer este recorrido, fuera del itinerario marcado por la guía como ya he comentado antes, porque queríamos emplear el día extra que habíamos ganado, en visitar esta zona, y después seguir con el itinerario alternativo marcado por la guía, más próximo al Delta del Danubio y por carreteras locales, en lugar de seguir por el itinerario principal, más directo hasta Tulcea, pero más alejado del Delta y por carreteras con más tráfico, aunque en un recorrido con menos kilómetros.
Por tanto, por un lado teníamos la opción de llegar a Jurilovca por un recorrido por carretera aburrido, y después, coger allí el barco hasta Gura Portitei, ya en la Reserva Natural (que está dentro de la zona protegida del Delta de Danubio, considerada como Reserva de la Biosfera, en su límite inferior, y creo que en total son más de 500.000 hectáreas protegidas). Por otro lado, nuestros planes eran en Sinoie, desmarcarnos de la ruta, y llegar hasta el camping de Gura Portitei atravesando las estrechas y largas franjas de tierras, sin utilizar el barco, pero teníamos dudas de si se podría ir en bicicleta, o lo que es lo mismo, de si habría puentes o barcas para conectar una zona con otra, y esto es lo que teníamos que preguntar a los lugareños, y nos dijeron que si se podía llegar en bici o caminando, pero no en coche.
Comprobamos provisiones, además de cuatro litros de agua, por si nos quedábamos tirados, ya que en este tramo no teníamos ningún tipo de referencia, estábamos fuera de los itinerarios marcados por la ruta, y nos dispusimos a emprender estar aventurilla.
Primero fuimos por pistas asfaltadas que con más agujeros que un colador, por zonas llanas de barbecho y todo con un aspecto desolador, parecía que estábamos en medio de la nada, carretera al infierno. Después comienzan a verse algunas pequeñas lagunas a la derecha y el poco asfalto que tiene la pista desaparece, aunque casi mejor, porque vamos por pista de tierra pero sin tantos agujeros. Poco a poco la pista se transforma en camino y por éste llegamos al primer puente, donde hay pescadores y un cartel informativo de la zona protegida en la que nos vamos a meter, y la zona dentro del delta, que ocupa, tanto su situación como el espacio en hectáreas que ocupa.
En medio de la nada...
Cartel anunciador de la zona protegida, y primer puente a pasar sobre uno de los canales.
22 ago 2012
La Ruta del Danubio en Bici: Rumania, y por fin el Mar Negro.
Después de abandonar Serbia y adentrarnos en Rumania, en este último país, exceptuando el primer día y el último, en lo referente al viaje hasta el mar Negro, hasta Constanza, la verdad es que el resto de días han sido monótonos en cuanto al recorrido, con zonas llanas y monocultivo de maiz o girasol, con carreteras en pésimo estado, sobre todo en la primera mitad del recorrido por Rumania (y han sido cerca de 900 km, prácticamente la mitad de nuestro recorrido total), y tan sólo los chiquillos al paso por pueblecitos y aldeas que se acercan para que choques las manos con las suyas, tomándoselo ellos como una atracción de feria, la única novedad que tienen por aquí, ver pasar a algunos cicloturistas, cada vez más por este segundo tramo de la Ruta del Danubio; y no sólo son los chiquillos, también la gente que esta en el campo recolectando maiz (que ya tiene bastante con el duro trabajo que tienen), o que pasa con los carros de mulas, o los abuelos que están sentados en los bancos por las calles al caer la tarde, nos saludan y nosotros respondemos gustosamente. Pero del resto, la verdad es que al margen de ver el tipo de vida que llevan en estas aldeas y pueblos, anclados en el pasado, sin ningún tipo de maquinaria, recolectando el girasol o el maiz de forma manual por las mañanas, y por las tardes reuniéndose en las entradas de las casas toda la familia para extraer las pipas de girasol, a base de pegar porrazos contra el suelo y que salgan éstas, o también limpiando el maiz antes de encerrarlo dentro; y toda esta forma de vida, todo este trabajo tan esclavizado, contrasta cuando de tarde en tarde vemos una máquina en pleno campo 'escupiendo' un chorro inmenso de pipas de girasol sobre un remolque de un tractor, y uno piensa que en una sola hora esto hace el trabajo de todo el pueblo en un mes...
Como digo, del paso por Rumania hasta Constanza, por todo el sur del país, frontera con Bulgaria, con paisaje en general totalmente llano, firme completamente bacheado en el que algunas veces hubiera sido mejor ir por pistas, solo me quedaría con el primer y el último dia (en el recorrido hasta el mar Negro).
El primer día por muchas razones: el paisaje fue diferente, con mucha arboleda, con tramos de sube y baja nada aburridos, el primer contacto con la Rumania profunda y rural, ver los carros arrastrados por mulas, cargados de maiz, de hierbas, de leña, algunos en los que van dos abuelitas con su pañuelo en la cabeza y con rostros que reflejan el paso de una dura vida, de 'penaeros y sacrificios', abuelitas pequeñas de estatura que apenas se ven entre un carro cargado hasta los topes; porque el principio del recorrido fue paralelo al Danubio en un mañana fresca y agradable, y después por tramos más del interior, con zonas de 'asfalto' y con zonas de pistas que conectan unos pueblos o aldeas con otros; también fue nuestro primer contacto con un sin fin de pozos que nos vamos encontrando por los pueblos, viendo como las abuelas van con sus cubos para sacar el agua y nos dicen cómo tenemos que manejar las poleas para sacar agua para beber, como si hubiera que hacer un máster para ello, pero nosotros nos dejamos llevar, hacemos como que somos unos palurdos y las abuelitas comienzan con su retaila en rumano explicándonos el funcionamiento, y por supuesto, no entendemos nada de nada, pero estamos gustosos del cariño y la atención que ponen (muchos pozos por las calles de las aldeas y pueblos y también dentro de las casas o el espacio de cada casa, entre otras cosas porque no hay agua corriente), porque fue el primer día con la Rumania profunda y rural, de ver el modo de vida mas parecido a nuestro país hace 50 años que a un país del siglo XXI, europeo y que además forma parte de la Unión Europea; no hay tractores, ni cosechadoras, aunque en otras zonas ya se empiezan a ver, en esta zona sur; las carreteras, caminos y pistas están principalmente transitadas por carros tirados por mulas, algo que contrasta en los sitios más grandes que son cabeceras de provincia, donde a pesar de que las carreteras siguen siendo igual de malas y penosas, se ven buenos coches, aunque con matrícula extrajera: de España, Francia o Italia principalmente, ya que son rumanos que trabajan o han trabajado allí y ahora están de vacaciones o se les acabó el trabajo y ahora están aquí, y parece que disfrutan pavoneándose con sus carros...
Por otro lado, el último día, hasta llegar el mar negro, el tramo de 100 km entre Silistra (Bulgaria) y unos 40 km antes de llegar a Constanza, también es entretenido, con bastantes sube y baja, en lo que es el tramo más exigente físicamente de todo el recorrido, pero pasando por algunas zonas de bosques, o por carretera con hileras de árboles a ambos lados, con zonas de viñedos y árboles frutales, con el Danubio a nuestra izquierda durante mucho tramo, con muchos monasterios ortodosos por toda esta zona (así que algo debe de tener esta zona cuando se han instalados tantos monasterios por aquí), con carretera con tramos de adoquines, sobre todo a la entrada y salida de los pueblos, o en el recorrido por ellos, y en general por una zona tranquila y agradable, con lagos y bosques, aunque los últimos 40 km se rompe la armonía, y al sol y el viento se le unen el maldito tráfico por carrtera estrecha y sin arcén, que pronostican la proximidad de una urbe grande, además de turistica, por aquello de las playas de mar Negro; y es que la llegada al centro de Constanza, una especie de Marbella a la española (salvando las diferencias) se hace pesada por el tráfico, por el viento en contra y por los km a recorrer dentro de esta ciudad hasta que por fin encontramos alojamiento en un hotel de ***, a espalda del cual estaban algunas playas (40 euros la habitacion doble, o sea, 20 euros por cabeza), asi que subir los trastos y directos al baño en el Mar Negro, antes de que se fuera el sol (aquí a las 20 horas es de noche, y eso que es una hora mas que en España) como recompensa a nuestro primer objetivo, llegar al Mar Negro.
El resto del tramo de Rumania, por la parte sur, ha sido todo muy similar, monótono y aburrido, con paisajes llanos, sin apenas arboledas, lejos del Danubio (los pueblos en estas zonas llanas se hacen más al interior para que en las crecidas del río no queden anegados), viendo la rutina del día a día de estas aldeas rurales y profundas y donde las únicas incógnitas eran ver donde pondriamos encontrar un sitio apropiado para acampar o donde podriamos tomar un baño o donde encontrar un pozo para una improvisada ducha...
Os dejo un pequeño vídeo del tramo inicial de pedaleo por Rumanía...
Pedaleando por pistas de tierras entre zonas arboladas, en el primer tramo por Rumania.
El primer día por muchas razones: el paisaje fue diferente, con mucha arboleda, con tramos de sube y baja nada aburridos, el primer contacto con la Rumania profunda y rural, ver los carros arrastrados por mulas, cargados de maiz, de hierbas, de leña, algunos en los que van dos abuelitas con su pañuelo en la cabeza y con rostros que reflejan el paso de una dura vida, de 'penaeros y sacrificios', abuelitas pequeñas de estatura que apenas se ven entre un carro cargado hasta los topes; porque el principio del recorrido fue paralelo al Danubio en un mañana fresca y agradable, y después por tramos más del interior, con zonas de 'asfalto' y con zonas de pistas que conectan unos pueblos o aldeas con otros; también fue nuestro primer contacto con un sin fin de pozos que nos vamos encontrando por los pueblos, viendo como las abuelas van con sus cubos para sacar el agua y nos dicen cómo tenemos que manejar las poleas para sacar agua para beber, como si hubiera que hacer un máster para ello, pero nosotros nos dejamos llevar, hacemos como que somos unos palurdos y las abuelitas comienzan con su retaila en rumano explicándonos el funcionamiento, y por supuesto, no entendemos nada de nada, pero estamos gustosos del cariño y la atención que ponen (muchos pozos por las calles de las aldeas y pueblos y también dentro de las casas o el espacio de cada casa, entre otras cosas porque no hay agua corriente), porque fue el primer día con la Rumania profunda y rural, de ver el modo de vida mas parecido a nuestro país hace 50 años que a un país del siglo XXI, europeo y que además forma parte de la Unión Europea; no hay tractores, ni cosechadoras, aunque en otras zonas ya se empiezan a ver, en esta zona sur; las carreteras, caminos y pistas están principalmente transitadas por carros tirados por mulas, algo que contrasta en los sitios más grandes que son cabeceras de provincia, donde a pesar de que las carreteras siguen siendo igual de malas y penosas, se ven buenos coches, aunque con matrícula extrajera: de España, Francia o Italia principalmente, ya que son rumanos que trabajan o han trabajado allí y ahora están de vacaciones o se les acabó el trabajo y ahora están aquí, y parece que disfrutan pavoneándose con sus carros...
Una abuelita enseñando a Iñaqui el método para extraer el agua del pozo...
Los carros cargados hasta los topes y tirados por mulas serían la tónica dominante durante más de la mitad del recorrido por Rumania.
Por otro lado, el último día, hasta llegar el mar negro, el tramo de 100 km entre Silistra (Bulgaria) y unos 40 km antes de llegar a Constanza, también es entretenido, con bastantes sube y baja, en lo que es el tramo más exigente físicamente de todo el recorrido, pero pasando por algunas zonas de bosques, o por carretera con hileras de árboles a ambos lados, con zonas de viñedos y árboles frutales, con el Danubio a nuestra izquierda durante mucho tramo, con muchos monasterios ortodosos por toda esta zona (así que algo debe de tener esta zona cuando se han instalados tantos monasterios por aquí), con carretera con tramos de adoquines, sobre todo a la entrada y salida de los pueblos, o en el recorrido por ellos, y en general por una zona tranquila y agradable, con lagos y bosques, aunque los últimos 40 km se rompe la armonía, y al sol y el viento se le unen el maldito tráfico por carrtera estrecha y sin arcén, que pronostican la proximidad de una urbe grande, además de turistica, por aquello de las playas de mar Negro; y es que la llegada al centro de Constanza, una especie de Marbella a la española (salvando las diferencias) se hace pesada por el tráfico, por el viento en contra y por los km a recorrer dentro de esta ciudad hasta que por fin encontramos alojamiento en un hotel de ***, a espalda del cual estaban algunas playas (40 euros la habitacion doble, o sea, 20 euros por cabeza), asi que subir los trastos y directos al baño en el Mar Negro, antes de que se fuera el sol (aquí a las 20 horas es de noche, y eso que es una hora mas que en España) como recompensa a nuestro primer objetivo, llegar al Mar Negro.
El resto del tramo de Rumania, por la parte sur, ha sido todo muy similar, monótono y aburrido, con paisajes llanos, sin apenas arboledas, lejos del Danubio (los pueblos en estas zonas llanas se hacen más al interior para que en las crecidas del río no queden anegados), viendo la rutina del día a día de estas aldeas rurales y profundas y donde las únicas incógnitas eran ver donde pondriamos encontrar un sitio apropiado para acampar o donde podriamos tomar un baño o donde encontrar un pozo para una improvisada ducha...
Improvisando una ducha en un pozo, al término de una jornada de mucha calor...
Un lugar apropiado para la acampada libre...
Os dejo un pequeño vídeo del tramo inicial de pedaleo por Rumanía...
12 ago 2012
La Ruta del Danubio en Bici. Festival de Música de los Balcanes en Guča, la ciudad de la Trompeta.
Como he comentado en anteriores entradas, vamos un poco sobre la marcha. Nuestra idea era quedarnos el sábado enteramente para visitar Belgrado además de la tarde de viernes, pero después de realizar la visita por la mañana a la zona de la fortaleza de esta ciudad y visitar otras zonas en los alrededores, preguntamos en la oficina de información y turismo sobre el Festival de música de Guča, y nos comentaron que dura una semana, que es 'altamente recomendable' y que este fin de semana era el último, así que fuimos directos a la estación de autobuses para preguntar horarios. No se si es por el tema del festival, pero los buses hacia allá salían cada hora, así que a las cinco nos plantamos con la tienda de campaña y el saco de dormir en la estación, dejando las bicis y el resto del equipaje en el hostel, donde tendríamos que pagar una noche más, porque la idea era hacer noche en Guča (es una pequeña aldea, al sur de Belgrado, y en condiciones normales a unas 2 horas), y venirnos el domingo por la tarde, para dormir de nuevo en Belgrado y el lunes comenzar otra vez a dar pedales.
Guča es una pequeña aldea situada al sur de Belgrado, a unos 150 o 160 km, y creo que pertenece a Čačak, la ciudad que es el centro administrativo del distrito de Moravica y que a su vez se encuentra a 140 km de la capital serbia. Guča se encuentra enclavada en una especie de valle entre montañas, por lo que la marcha del bus se ralentiza al salir de Čačak, porque comienza a subir un puerto de montaña y después debe bajarlo con sus correspondiente curvas de herradura...
El problema es que el bus que cogimos iba parando en todos los pueblos, y para colmo, en la parte final, tardó más de una hora para hacer 10 km, debido a la cola de coches que había montada, y es que es bestial la cantidad de gente que se concentra en este concierto que dura una semana, pero que lógicamente el fin de semana es la apoteosis definitiva.
Finalmente llegamos sobre las diez menos cuarto, completamente de noche, montamos las tiendas junto al río, comimos algo en cualquiera de los numerosos puestos de comida que hay, tanto comida rápida como los restaurantes donde a la entrada se pueden ver los cochinillos o corderos asados a fuego lento, o unas enormes ollas de barro donde los potajes se cuecen al calor de las brasas, y la verdad es que es todo un espectáculo lo que rodea a este festival de la trompeta.
Estábamos perdidos, no sabiamos de que iba aquello. Iñaqui sabía que existía el festival porque en un viaje a Méjico se lo comentaron, pero no sabíamos exactamente de que se trataba. Empezamos a dar vueltas por las calles, completamente abarrotadas de gente, algunos ya 'bien puestos' después de una semana de festival, pero más que festival aquello parecía una feria, hasta que finalmente dimos con el campo de fútbol, completamente abarrotado porque allí era el concierto que andábamos buscando.
Nos quedamos hasta el final del concierto, sobre la una de la noche, y después se entregaron los premios de los ganadores del festival (los grupos o bandas compiten por obtener la 'trompeta de oro'), y como se formó un buen tapón mientras la gente comenzaba a salir del estadio, nosotros aprovechamos y nos fuimos para el escenario donde los ganadores nos ofrecieron a los pocos que quedábamos por allí, varias de sus canciones.
El festival está dedicado enteramente a la trompeta y a los sonidos de viento en general, y sobre todo a la música tradicional, música de los balcanes, y así el domingo por la mañana, ya dentro del pueblo, siguen la actuaciones de grupos folk y sobre todo de fanfarrias o charangas, donde por un lado están las que tocan oficialmente y por otro las que tocan de bar en bar o en la calle junto al mejor postor, al que pague más, es algo parecido, salvando las diferencias, a lo que ocurre en las fiestas de la Semana Grande de San Sebastián o de Vitoria por ejemplo, donde las Fanfarrias o Charangas se van moviendo por diferentes sitios animando el espectáculo.
Sin duda que mereció la pena hacer este desplazamiento, aunque no he dormido absolutamente nada, porque me fui a la tienda pasada las tres y media y a las ocho me levanté, y es que es imposible dormir nada con tanta gente y tanto alboroto y con la gente ya bien preparada, de alcohol sobre todo... Con la luz del día se puede ver las tiendas de campañas que se encuentran en la falda de la montaña, o en hileras alrededor del río, en plan acampada libre, aunque también está la posibilidad de poner lar tienda dentro del jardín privado de un lugareño y poder utilizar duchas aunque para esto supongo que habrá que ajustar un precio, igual que para el alquiler de alguna cama en alguna casa particular, porque hostales no sé si hay y si los hay, es imposible que puedan absorber a tanta cantidad de gente, y no sólo serbios, sino gente de todas partes.
Acampada libre junto al riachuelo...
Desde primeras horas de la mañana las calles ya estás repletas de gente... prolongación de la marcha nocturna...
Digamos que habría que diferenciar por un lado el festival musical en sí mismo y todas las actividades relacionadas con el festival, y por otro lado, la feria, la marcha y la juerga que se forma allí, amenizado por tiendas de todo tipo de artículos, además de los bares y lugares de comida, tanto tradicional serbia como de comida rápida, pero eso sí, SÓLO MÚSICA TRADICIONAL, de trompetas, de charangas o con mezclas de nuevo y viejo estilo, pero nada de música de fuera, y que nadie se lleve la idea de que puede ser aburrido, todo lo contrario, la música es vibrante y el personal enloquece, tanto de noche como de día, e incluso las bandas que han participado se mezclan también por las calles tocando, lo que hace que en cualquier esquina, en cualquier bar, o en mitad de la calle se forme el espectáculo, con unos tocando y otros bailando... una locura. Los serbios se lo toman como algo muy suyo, y hacen buena la ocasión para sacar banderas de todos los tamaños, además de las gorras militares...
En los puestos de CDs lo que más suena es el de Boban & Marco Markovic Orchestra - Covek i Truba. Pero sin duda, que otro de los animadores a nivel musical es Goran Bregovic (conocido más en la parte occidental por las bandas sonoras de las películas de Emir Kusturika, como "Underground", ganadora en 1995 de la Palma de Oro en el festival de Cannes, o "Gato negro, gato blanco") y es que estos son claros ejemplos de artistas que han hecho que el folk de los balcanes sea más conocido, más popular.
En fin, un buen espectáculo que ha merecido la pena, una nueva experiencia, un festival original, diferente, pero ahora estoy rendido..... Mañana toca dar de nuevo pedales... Por cierto, que en el viaje de vuelta hemos coincidido en el bus con Javier, un chaval español que está en una ONG trabajando en Rumania, y nos ha contado bastantes cosas para nuestra visita, además de ofrecerse como ayuda cuando lleguemos a Bucarest... Lo dicho, un placer encontrarse gente así...
Aquí dejo un pequeño vídeo, aunque ni por asomo representa la enorme locura y el ambiente desbordante que existe durante la semana del festival, y en el que nosotros sólo estuvimos el fin de semana... Como diría el mismísmo Miles Davis (según he leído por ahí, no me acuerdo donde), y hablando sobre este festival: "... es pura locura, y la locura no tiene reglas...".
Aquí dejo un pequeño vídeo, aunque ni por asomo representa la enorme locura y el ambiente desbordante que existe durante la semana del festival, y en el que nosotros sólo estuvimos el fin de semana... Como diría el mismísmo Miles Davis (según he leído por ahí, no me acuerdo donde), y hablando sobre este festival: "... es pura locura, y la locura no tiene reglas...".
10 ago 2012
La Ruta del Danubio en Bici. Hoy hemos llegado a Belgrado, la capital de Serbia.
Ya estamos en Serbia, concretamente en la capital, en Belgrado, donde hemos llegado sobre las doce y media, aunque hemos tenido que dar una vueltecita para dar con la oficina de información y turismo, donde nos han recomendado un sitio económico para dormir, por menos de 11 euros, se trata de una residencia de estudiantes que en esta fecha se convierte en albergue, y allí hemos coincidido con cuatro sevillanos que se están macando un pedazo de viaje como fin de carrera de ingeniería y tienen 50 días de vacaciones para hacerlo, pero no podemos coincidir mucho tiempo con ellos porque justamente cuando nosotros llegábamos ellos partían hacia Estambul, vía Macedonia y Grecia, para después regresar a Belgrado de nuevo por Sofía, en Bulgaria, porque su idea era ir desde aquí haciendo autoestop, y al regreso, coger de nuevo el coche y regresar a Sevilla.
Accediendo a Belgrado por el puente sobre el río Sava, con Iñaqui revisando su bici.
Vistas de la confluencia de los ríos Sava y Danubio, con Belgrado, al fondo. Foto tomada desde la fortaleza de esta ciudad, la Kalemegdan.
Nuestra idea es estar, además de hoy, otro día entero para visitar tranquilamente lo más relevante de la ciudad, y después seguir por Serbia durante 3 o 4 días, hasta la parte quizás más bonita de este viaje, la zona de las gargantas del Danubio, donde éste es más estrecho y se abre paso entre las montañas de los Cárpatos, hasta llegar a las Iron Gate, en la frontera entre Serbia y Rumania.
De momento todo bien. No tenemos planificado nada, vamos día a día. Nos levantamos temprano, sobre las seis y media; ya se que parece temprano para estar de vacaciones pero es que aquí amanece muy temprano y después pega el sol de lo lindo. Mientras desayunamos vemos la etapa del día (si es que ya Iñaqui no la ha estado viendo por la noche antes de irse a dormir), vemos donde podemos terminar, donde podemos parar a comer, si hay alguna zona de baño, etc. Normalmente intentamos pararnos en todas las zonas del Danubio donde podamos darnos un chapuzón y paliar las altas temperaturas, y después, como ayer, sino es una ciudad grande, o no hay camping, buscamos un lugar que nos parezca mejor para plantar las tiendas, darnos el bañito de rigor, buscar alguna fuente con agua para cocinar, lavar los cubiertos, y comprar unas cervezas que aquí están bien baratas, no como en Francia donde es casi un lujo tomar una cerveza...
Bajando a la localidad Serbia de Stari Slankomen.
Una zona cualquiera de baños en el Danubio, donde aprovechamos también para plantar nuestras tiendas, en la localidad Serbia de Stari Slankomen, que además cuenta con spa y con centros de aguas termales que hacen que exista un cierto tipo de turismo que va buscando esto precisamente.
Los cisnes del Danubio, en Stari Slankomen.
Otra cosa que nos está gustando mucho es que hay muchos puestos de frutas en las salidas y entradas de pueblos o ciudades, incluso en los cruces de carretera, así que cuando estamos caldeados pillamos una sandía, nos plantamos a la sombra de un árbol, y nos la merendamos de una sentada, y por supuesto, después toca la siesta... y es que un lujo poder pillar sandía, o melocotones por un precio ridículo... ayer sin ir mas lejos, por medio euro pillamos casi un kilo de melocotones y una sandía de 2,5 kilos, y eso por no hablar de cuando pasamos por zona de árboles frutales donde recojo lo que puedo... algo verdecita la fruta, eso sí, pero ya ira madurando en las alforjas...
En fin, que un lujo ir en plan nómadas, colocando las tiendas al anochecer y levantándolas a primera hora del día, antes del desayuno, disfrutando de los agua del Danubio, de la cerveza y de los puestos de fruta, y por supuesto de las vistas cuando se puede, porque ahora no tenemos carriles bicis o pistas ciclables como en Hungria, y lo mejor que puede pasar es que pedaleemos por carreteras locales o pistas asfaltadas, porque en cuanto salimos de éstas el tráfico se convierte en un terrible enemigo.
Puesto de frutas unos kilómetros después de salir de Novi Sad.
En fin, que un lujo ir en plan nómadas, colocando las tiendas al anochecer y levantándolas a primera hora del día, antes del desayuno, disfrutando de los agua del Danubio, de la cerveza y de los puestos de fruta, y por supuesto de las vistas cuando se puede, porque ahora no tenemos carriles bicis o pistas ciclables como en Hungria, y lo mejor que puede pasar es que pedaleemos por carreteras locales o pistas asfaltadas, porque en cuanto salimos de éstas el tráfico se convierte en un terrible enemigo.
Es el tráfico lo más negativo tanto en Croacia como en Serbia, ya que hay que coger mucha carretera, y algunas veces es carretera local, sin trafico, pero en otras ocasiones el trafico es brutal, y éste no es el único problema, porque además está el tema de que los Serbios conducen bastante mal, son camicaces, van a toda ostia sin prever el peligro y encima carreteras sin arcén, !qué gran diferencia con la exquisitez y correccion con que conducen los húngaros!.
Ayer la primera parte de la etapa estuvo muy bien, pero después, la entrada y salida de una ciudad grande como Novi Sad, o la entrada hoy en Belgrado, exceptuando los últimos 8 km por carril bici, por una especie de paseo marítimo, pero junto al río en lugar del mar, ha sido de locura, y el problema es que los siguientes 50 o 60 km desde Belgrado en adelante pueden ser un infierno, así que deseando estar ya por tierras fronterizas entre Serbia y Rumania donde esperemos que al bonito recorrido, según la guía que llevamos, se le sume la tranquilidad de carreteras locales.
Ayer la primera parte de la etapa estuvo muy bien, pero después, la entrada y salida de una ciudad grande como Novi Sad, o la entrada hoy en Belgrado, exceptuando los últimos 8 km por carril bici, por una especie de paseo marítimo, pero junto al río en lugar del mar, ha sido de locura, y el problema es que los siguientes 50 o 60 km desde Belgrado en adelante pueden ser un infierno, así que deseando estar ya por tierras fronterizas entre Serbia y Rumania donde esperemos que al bonito recorrido, según la guía que llevamos, se le sume la tranquilidad de carreteras locales.
Vista parcial de Petrovaradin Fortress, fortaleza en la orilla opuesta de Novi Sad.
Calle del barrio antiguo a los pies de la fortaleza de Petrovaradin.
En Belgrado nos hemos encontrado con un problema, y es que los nombres de las calles e incluso algunos carteles que indican las localidades de paso en las carreteras, aunque no en todos los carteles, están en caracteres cirílicos, y no hay Dios que entienda esto sino eres de aquí, así que simplemente orientarse en un mapa con el nombre de las calles, puede ser en ocasiones bastante complicado, y hay que recurrir al viejo recurso de llamar la atención de alguien e indicarle con el dedito el nombre de la calle al que quieres ir, y que te la indiquen, porque aquí no sirve de mucho el inglés, salvo en la oficina de turismo, centros de atención al público (estación de tren o bus, restaurantes, hoteles, etc.) o universitarios. También hay gente muy enrollada, y que simplemente te ven con la bici, consultado el mapa, y con gesto en la cara de no tener ni idea de donde puñetas estás y sin decirles nada se vienen hacia ti y te empiezan a hablar en inglés... lo malo es que te sueltan una parrafada a toda ostia que no me entero de nada, menos mal que mi compi capta algo y nos vamos apañando...
A unos 8 km de Belgrado, antes de coger el carril bici, hemos parado a tomar una cerveza en un bar, y al poco, ha entrado un tío intentando buscar a dos ciclistas, porque había visto las dos bicis en la puerta, y con la banderita de España y nos andaba buscando para hablar con nosotros. Se trata de un chaval joven, de padres españoles, pero el ha nacido en Belgrado, aunque los dos últimos años ha estado en Madrid, pero ahora ha vuelto. Nos presenta después a su mujer, que también habla muy bien español, y a su hermano, y nos da su número de telúfono móvil por si necesitamos alguna cosa, y por supuesto que no dudemos en llamarle... ¡joder con gente asi es un gustazo viajar!...
Una chica canadiense, que va con otra parejita haciendo también la ruta del Daubio, pero no en bici, cuando nos ha visto en bici con la bandera de España, se ha dado la vuelta para preguntarnos que si veníamos de España, que hasta dónde teníamos pensado llegar, en cuantos días , etc... una chica llena de curiosidad, que no paraba de preguntar El problema... el de siempre... que cuando cogen carrerilla con el inglés no soy capaz de pillarles nada.
En un tramo que hemos realizado fuera del itinerario principal, por caminos de tierra no en buen estado, sufriendo el efecto batidora, con el fin de evitarnos 10 km de mucho trafico, hemos coincidido con un matrimonio francés, de cerca de los 60 tacos, que vienen desde Viena en bici, aunque su idea no es llegar al Black See, o sea, el Mar Negro, sino a la zona de las Iron Gate y despues bajar hasta Sofia en Bulgaria. La verdad es que nos estamos encontrando con bastantes cicloturistas para lo que teniamos pensado, y más de la mitad de ellos haciendo el recorrido en sentido contrario....
Cruzándonos con otros cicloturistas que realizan el recorrido en sentido contrario, justo después de cruzar la frontera entre Croacia y Serbia.
Nos paramos junto a este cartel para ver la dirección a seguir y los kms que quedaban para Belgrado, pero 100 metros más tarde ninguno de los dos recordaba los kms que quedaban para llegar, ni tampoco de lo qué anunciaba el cartel de detrás ¿por qué será?, y digo yo, si no miramos los kms que quedaban, entonces ¿qué estuvimos mirando?... porque tampoco nos acordamos de lo que anunciaba el cartel de detrás... las jugadas que juega el subconsciente...o el inconsciente....
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