Dejamos el coche a al entrada del pueblo y aún no nos habíamos bajado de él y ya había un lugareño preguntando por lo qué íbamos a hacer y ofreciéndose a hacernos una descripción completa de la ruta a realizar, aunque lo que él no sabía es que no íbamos a realizar el trazado marcado como PR de subida ‘oficial’ desde Jarilla, pero como estaba tan entusiasmado y viviendo su momento de gloria le dejamos hacer…. incluso nos acompañó a la salida del pueblo para enlazar con la ruta, pasando por el viejo lavadero del pueblo hoy restaurado y en donde aparece un panel informativo sobre la ruta.
Tras despedirnos de este buen hombre y agradecerle sus explicaciones, emprendemos la ruta, encontrándonos con una bifurcación al poco de dejar atrás las últimas casas del pueblo. Nosotros continuamos por la izquierda, y regresaríamos por la derecha porque la idea, al igual que ayer, es realizar el recorrido en el mismo sentido de las agujas del reloj.
El carril en los inicios es de hormigón, pero pronto éste da paso a un camino de tierra flanqueado por paredes de piedra, caminando por un bonita dehesa, en un mañana soleada pero fresca a primera hora y más luminosa que la del día anterior, con una luz más nítida, con las mismas vistas que teníamos ayer, pero sin tener difuminado el horizonte, de nuevo con las Tierras de Granadilla en primer término y más al fondo las Hurdes, la Sierra de Gata y la Peña de Francia.




































































































































