Travesía por el Alto Atlas (Marruecos).

En la subida al Toubkal (4.167m).

De Zalamea (Badajoz) a París...

Con Sepúlveda (Segovia) de fondo.

Ruta por las Villuercas, ruta de de Alfonso Onceno.

En el corazón de las Villuercas, entre Navaluengas y Guadalupe.

Travesía por el Alto Atlas (Marruecos)

Saliendo del refugio Lepiney.

De Zalamea (Badajoz) a París...

Con los Pirineos de fondo, bajada desde el Monasterio San Juan de la Peña a Jaca.

Ruta del Rey Jayón.

La campiña sur, con la alcazaba de Reina bajo la tormenta de fondo.

Sierra Nevada

Cima del Mulhacén en Febrero (3.478 m).

El Danubio en bici (Serbia)

Tramo serbio de las Iron Gates.

Ruta por las Hurdes

Panorámica del Meandro de Melero sobre el río Alagón (en las cercanías de Riomalo de abajo).

Travesía por el Alto Atlas (Marruecos)

En la cima del Toubkal (4.167m).

La Costa Atlántica Francesa.

Normandía (Batería de Longues).

Ruta por los Bosques del Ambroz.

Otoño mágico, ruta entre Garganta-Hervás-Gargantilla.

Travesía por Gredos.

Con el Circo de Gredos de fondo, desde el mirador de los Barrerones.

De Zalamea (Badajoz) a París...

Puerto de La Panamera (Sierra de Ávila).

Ruta de los Contrabandistas, circular desde Oliva de la Frontera.

Paraje del Molino de las dos Piedras, junto al río Ardilas.

Travesía por Gredos.

Salvando las aguas de la Laguna Grande.

De Zalamea (Badajoz) a París...

Castillo Loarre (Huesca, prepirineo).

Ruta por la Sierra de Tentudía.

Monesterio-Aguafía-Castillete-Monesterio.

Circular por Peñalara.

Junto a la Laguna de los Pájaros después de bajar del pico Peñalara.

Al Mulhacén en bici.

Cima del Mulhacén en Agosto (3.478 m).

Ruta del Rey Jayón.

Aproximación a la alcazaba de Reina, con la vistas de la campiña sur a la derecha.

La Costa Atlántica Francesa.

Peine del Viento (San Sebastián).

Ruta por las Hurdes.

Tramo: Embalse del Cerezal-El Gasco-Tramo de bajada hacia la alquería de la Fragosa.

Transpirenaica (del Mediterráneo al Cantábrico).

Tramo de senda pronunciada en los Pirineos.

Ruta por el P.N. de la Sierra de Francia y las Batuecas.

En los alredores de la Peña de Francia (Salamanca).

Ruta del Rey Jayón.

La Sierra de San Miguel bajo la tormenta.

Portugal, travesía Sur-Norte.

Vistas de Oporto desde la Catedral.

Ruta por el P.N. de la Sierra de Cazorla.

Ruta "Nacimiento del río Borosa", tramo de la "Cerrda de Elías".

Tras las huellas de Anibal Barca (Valencia - Roma).

El Vaticano (Plaza de San Pedro).

Ruta por la Sierra de Aracena.

Ruta entre Alájar y Fuenteheridos.

Subida al Mulhacén desde la Vereda de la Estrella.

Junto a la Laguna de la Mosca (2.900m).

Ruta por la Sierra Grande de Hornachos.

Hornachos a los pies de las ruinas de su castillo.

La Diagonal Ibérica (Cabo de Gata - Finisterre).

Castillo de Lacalahora (Granada).

Travesía Norte-Sur-Norte por Sierra Nevada.

En el Veleta, con el Mulhacén y Alcazaba de fondo.

De Zalamea (Badajoz) a París...

Claustro del Monasterio San Juan de la Peña, suroeste de Jaca (Huesca).

Ruta por el P.N. de la Sierra de Francia y las Batuecas.

En la subida a la Peña de Francia.

Ruta del Rey Jayón.

La campiña desde la bajada de Reina.

La Costa Altántica Francesa.

En las murallas de Dinan (Francia).

Ruta por los Bosques del Ambroz.

Otoño mágico, ruta: Garganta-Hervás-Gargantilla.

La Diagonal Ibérica (Cabo de Gata - Finisterre).

Con la Hoz del Río Agua de fondo.

Ruta Guadalcanal-Llerena.

Cima de la "Capitana".

Ruta de los Contrabandistas (Oliva de la Frontera).

Parte alta del paraje del 'Molino de las dos Piedras', junto al río Ardilas.

Ruta por Portugal.

Castillo de Marvao y alrededores.

La Costa Altántica Francesa.

Saliendo de La Rochelle (Francia).

Ruta por el P.N. de la Sierra de Cazorla.

Ruda del nacimiento del Borosa, tramo incial de la ruta.

Ruta de los Celtas.

Zona de los molinos.

La Costa Altántica Francesa.

Acantilados de Etretat (Normandía - Francia).

Ruta por el P.N. de la sierra de Cazorla.

Zona de túneles previa a la zona del nacimiento del río Borosa.

La Diagonal Ibérica (Cabo de Gata - Finisterre).

Por tierras del Quijote, los molinos de Campo de Criptana (Ciudad Real).

Travesía por Gredos Central.

Remontando la Garganta del Pinar.

Ruta de "Peñas Blancas".

Tramo de las "Minas de Tierrablanca".

El Danubio en bici (Alemania).

Castillo de Werenwag en el P.N. del Alto Danubio.

Ruta por las Hurdes.

Cruzando un puente típico sobre el río Malvellido.

De Zalamea (Badajoz) a París...

En la ermita románica de Tiermes (ciudad celtíbera), Montejo de Tiermes (Soria).

El Danubio en bici (Hungría).

Budapest, con el edificio del Parlamento de fondo.

Ruta de los Molinos y el "Donde nace".

Ruta entre las localidades de Arromolinos y Montánchez.

La Diagonal Ibérica (Cabo de Gata - Finisterre).

Chozo de piedra en las cercanías de Campo de Criptana (Ciudad Real).

Travesía por el Alto Atlas (Marruecos).

Tramo entre los refugios Lepiney y Toubkal.

Ruta por las Villuercas, ruta de de Alfonso Onceno.

Subida al "Collado de la Pariera" desde Navezuelas.

Ruta por la Sierra de Gredos.

En la cima del Morezón, con el circo de Gredos de fondo.

Portugal, travesía Sur-Norte.

Menhir de Almendres.

Garciaz (Cáceres).

Ruta entre Sierras, Robles y Castaños.

Ruta por la Sierra de Gredos.

Collado de las Cinco Lagunas y alrededores desde la Laguna de Majalaescoba.

El Danubio en bici (Alemania).

Saliendo de Gutenstein y del P.N. del Alto Danubio.

Ruta por el Valle del Esperabán (Las Hurdes).

Panorámica desde la cima de la Bolla (1.518m).

Travesía por el Alto Atlas (Marruecos).

Tramo entre los refugios Lepiney y Toubkal.

El Danubio en bici (frontera alemana-austriaca).

Vistas a orillas del Danubio.

P.N. de Grazalema (Cádiz).

Inicio de la ruta por el Pinsapar.

Travesía por el Alto Atlas (Marruecos).

La subida y bajada del Toubkal (4.167m), vista desde el collado de Tizi-n-Tadat (3.800m).

Ruta por la Sierra de la Estrella (Portugal).

En la zona de Covao d'Ametade, en el Valle Glaciar del Zêzere.

Sierra de Gata (Acebo).

Ruta Verde de la cascada de la Cervigona.

Picos de Europa (Asturias).

El 'Naranjo de Bulnes' desde el collado Pandébano.

El Danubio en bici (Alemania).

Vistas de Passau, al salir en dirección a Austria.

Ruta de "Los Pilones" (Valle del Jerte).

Tramo inicial de subida a "Los Pilones".

Travesía por el Alto Atlas (Marruecos).

El grupo en la bajada del Toubkal (4.167m).

Ruta de Isabel la Católica (Cañamero-Guadalupe).

Vistas desde la subida al 'Melonar de los Frailes'.

Ruta por la Sierra de Gredos.

Refugio de "Los Labradillos", en el descenso de la Garganta de Gredos.

La Costa Atlántica Francesa.

El Valle del Loira, camino de Nantes (Francia).

Garciaz (Cáceres).

Ruta entre Sierras, Robles y Castaños, con las cimas de Gredos nevadas al fondo.

Travesía por el Alto Atlas (Marruecos).

Aldea en el valle de Assamt, en la bajada del collado de M'Zik.

Travesía Norte-Sur-Norte por Sierra Nevada.

Con el Mulhacén y la Alcazaba de fondo, en la subida al Veleta (3.395m).

Monfragüe, recorrido por la ruta amarilla.

Camino hacia el Mirador de la Tajadilla.

Travesía por el Alto Atlas (Marruecos).

Vistas desde la cima del Toubkal (4.167 m).

Portugal, travesía Sur-Norte.

Crónlech de Almendres.

Ruta por el Valle del Esperabán (Las Hurdes).

Vistas en la subida a la cima de la Bolla (1.518m).

Travesía por el Alto Atlas (Marruecos)

Cimas bañadas por el sol naciente, en la subida al Toubkal (4.167m).

El Danubio en bici (Alemania).

Cruzando uno de los muchos puentes de madera en los inicios de la ruta.

Travesía por el Alto Atlas (Marruecos).

Cimas del macizo de Tazarhart vistas desde una aldea en el valle de Assamt al amanecer.

La Diagonal Ibérica (Cabo de Gata - Finisterre).

Desierto de Tabernas, hacia Fort Bravo.

Ruta por las Villuercas, ruta de de Alfonso Onceno.

Bosque en la bajada hacia la ermita mudéjar del Humilladero.

Travesía por el Alto Atlas (Marruecos).

Subiendo por una senda en la pared, entre el refugio Lepiney y el collado Tizi-n-Tadat.

Travesía circular por el P.N. de Grazalema.

Panorámica desde la subida al 'Puerto de las Palomas' desde Zahara.

Junto a la cascada del Calderón (Valle del Jerte).

Camino Real, de Navaconcejo a Piornal.

Travesía por el Alto Atlas (Marruecos).

Llegando al collado Tizi-n-Tadat (3.800m).

La Diagonal Ibérica (Cabo de Gata - Finisterre).

Argamasilla de Alba (Celda de Miguel de Cervantes).

Panorámica del embalse García Sola (Puerto Peña).

Subida a la Cueva de la Mora y a las antenas.

De Zalamea (Badajoz) a Paris...

Junto a Notre Dame le Grande, Poitiers (Francia).

Ruta por la Sierra de Francia, las Batuecas y las Hurdes.

Vistas en la bajada de la Portilla de las Batuecas (Salamanca).

De Zalamea (Badajoz) a París...

Abadía de Brantôme, distrito de Périgueux, (Aquitanaia - Francia).

Ruta por la Sierra de la Estrella (Portugal).

Alcovoço, en la Sierra de la Estrella.

La Diagonal Ibérica (Cabo de Gata - Finisterre).

Junto a los molinos de Mota del Cuervo (Cuenca).

Portugal, travesía Sur-Norte.

Cruzando el Tajo en barco, con Lisboa de fondo.

La Diagonal Ibérica (Cabo de Gata - Finisterre).

Cazorla, ermita a las afueras.

La Costa Atlántica Francesa.

En la duna de Pilat (Aquitania, Francia).

La Diagonal Ibérica (Cabo de Gata - Finisterre).

En la plaza del populo, Baeza (Jaén).

La Transpirenaica (del Mediterráneo al Cantábrico).

Buscando el sendero de bajada hacia Ansó.

Camino Sanabrés o del sudeste (Caminos de Santiago).

Descansando junto a un hórreo en Cea.

Castillo de Almorchón y alrededores.

Subida al pico Tiros (La Serena, Badajoz).

Monfragüe, recorrido por la ruta roja.

Puente del Cardenal, camino de la Fuente del Francés.

La Diagonal Ibérica (Cabo de Gata - Finisterre).

Segovia desde la Veracruz, con la alcazaba de fondo.

Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

Aquí mis batallitas sobre cicloturismo, senderismo, montaña, viajes, naturaleza, música, teatro, ...

"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

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20 jun 2016

Senderismo por el P.N. de la Sierra de Guadarrama (I).


El fin de semana del 17 al 19 de Julio, estuve con un grupo de amigos en el P.N. de la Sierra de Guadarrama para realizar un par de rutas por la sierra madrileña, y en mi caso concretamente, era ya la tercera ocasión en la que iba por allí. La primera fue en el 2004, en bici, dentro de la ruta “La Diagonal Ibérica: Cabo de Gata – Santiago de Compostela”, en la que entré en esta zona por Manzanares el Real, recorriendo un tramo de la Sierra de la Pedriza, y posteriormente el tramo de calzada romana y subida al puerto de la Fuenfría, para desde allí bajar a Segovia; la segunda vez que estuve por esta zona fue hace dos años, para realizar la 'Circular de Peñalara', con el grupo ASTOLL.

Para esta ocasión, alquilamos una furgoneta en la que fuimos un grupo de nueve. Salimos el viernes por la tarde, y sobre las 9:30 llegamos al refugio de montaña que se encuentra en la carretera que sale desde Rascafria, en la subida al puerto de la Morcuera, uno de los varios puertos de montaña por los que pasaremos durante este fin de semana y que nos son conocidos a muchos por subirse con asiduidad en la “Vuelta a España”.

En el refugio nos esperaban los vascos: JuanMi y Encarni, que ya hacia un buen rato que habían llegado hasta aquí con su propia furgoneta.
El albergue estaba vacío, solo nuestro grupo, once en total. En lugar de quedarnos todos en la misma habitación, nos dividimos en dos grupos, con el fin de evitar los posibles “conciertos de viento” durante la noche... que para eso había espacio de sobra.

JuanMi ya había encendido el 'grupo' que daría luz al refugio, así que como ya iba siendo la hora, rápidamente descargamos las provisiones y comenzamos a preparar la cena entre cerveza y cerveza, aunque como siempre, del tema de la cena, logística, comida y bebida, se encarga nuestro 'master cheff' particular, el señor Boceta, que en esta ocasión contó con la ayuda inestimable de otro cocinillas, el señor Luis, mientras los demás nos limitamos a poner/quitar la mesa y a la limpieza y fregado de platos...

La hora de la cena es uno de los mejores momentos, y más en un refugio como éste, acogedor y para nosotros sólos,donde no faltan la cerveza y el buen vino, con la tertulia entre amigos, algunos nos vemos solo en las salidas de estos fines de semana a la sierra, tres o cuatro al año.

No nos alargamos mucho, estábamos cansado del viaje, cuatro horas y media, la verdad es que son muchos kilómetros para llegar aquí, y en menos tiempo y distancia podemos disfrutar de otros entornos, pero se trataba de que algunos de los del grupo conocieran esta zona, y por otro lado, quedar en un punto intermedio con los vascos, que siempre son los que más kilómetros hacen.

El sábado nos levantamos temprano, la idea era desayunar y vuelta para atrás, una media hora, para estar en el puerto de Navacerrada sobre las nueve de la mañana, donde desembarcaríamos casi todo el grupo, a excepción de JuanMi y Ángel, los conductores de las dos furgonetas, ya que pretendíamos dejar una en uno de los parkings de Manzanares el Real, en la subida a la sierra y volver atrás para dejar la otra en el parking del Puerto de Navacerrada, que a esta hora ya estaba a rebosar de coches, al igual que el Puerto de Cotos, y es que esto de tener esta sierra tan cerquita de Madrid es lo que tiene, que está abarrotada de gente.

Teníamos que esperar en el Puerto de Navacerrada a que regresaran los otros dos compañeros de dejar la furgoneta, y no tuvimos más remedio que refugiarnos en uno de los bares para tomar algo caliente porque a pesar de la fecha en la que estábamos, hacía bastante frío y la sensación era aún mucho mayor debido al aire gélido que soplaba, sólo hay que decir que el personal llegaba hasta aquí ataviados con ropa más propia de invierno que de la época estival en la que ya estábamos casi inmersos: forros polares, chaquetas, guantes, gorros....

En el bar mucha gente, casi todos venidos para hacer alguna actividad en la sierra, buen ambiente, aunque fuera del bar el viento, la niebla y el frío no auguraban, en principio, un día pletórico de ruta para poder disfrutar de la sierra, aunque por suerte, con el paso de las horas el día fue mejorando.

Cuando llegan los otros dos compañeros, sin perder más tiempo, nos disponemos a iniciar la ruta, fácil en cuanto a dificultad física y técnica.

Nos ponemos en marcha, buscando la única dificultad del día, la subida a la Bola del Mundo, pasando entre el puesto de la Cruz Roja y el edificio de la Mutualidad General Deportiva, para seguir por un camino después de cruzar una valla con recodo, quedando a nuestra izquierda una ancha pista.

Continuamos en suave subida, protegidos a nuestra izquierda del viento y con buenas vistas a nuestra derecha, siempre que la niebla nos deja verla.

Seguía haciendo frío pero en movimiento era más llevadero, al menos hasta llegar a la Cuerda de las Cabrillas, donde se hace un giro brusco a la izquierda, momento en el que nos encontramos a merced del viento, sin protección alguna, así que entre la baja temperatura y a Eolo que le dió por soplar esta mañana, hicieron que la sensación térmica de frío cayera en picado...

A partir de aquí el camino se transforma en senda pedregosa y la pendiente es más pronunciada, encontrándonos con un goteo incesante de gente, unos bajando otros subiendo y otros muchos supongo que preparándose para la carrera de montaña de Peñalara a primeros de Julio, una gozada ver a esta gente subiendo y bajando como gamos por estas cuestas, con un pantalón corto y apenas una camiseta térmica, mientras el resto va con ropa de puro invierno...

No tardamos mucho en llegar a la pista de hormigón que viene desde el puerto y sube hasta la Bola de Mundo y que se ha hecho célebre, entre otras cosas, por la ascensión de este puerto en la 'Vuelta a España', con un hormigón rugoso, que unido a las fuertes rampas y a toda la 'tralla' que ya llevan los ciclistas antes de empezar a subir, la convierten en una subida muy dura.

Desde que cogemos el tramo de hormigón, ya es todo seguir por él hasta la Bola de Mundo, deteniéndonos en alguna ocasión en la que la niebla que inundaba las partes más altas de la sierra, nos da un respiro y nos deja ver parte de las bonitas y amplias vistas que se tienen desde arriba, pero sólo es una ilusión, rápidamente el viento arrastra y expande de nuevo la niebla y la visión panorámica se desvanece.

 Vistas durante la subida a la Bola del Mundo, en un momento en el que la niebla abrió una "ventana".


Arriba, en la Bola del Mundo, poco que hacer y mirar, por la dichosa niebla, así que rodeamos las infraestructuras con las enormes antenas que hay arriba, y por la parte de atrás iniciamos el descenso, muy suave, en un corto tramo, hasta llegar a la zona del Ventisquero de la Condesa, donde se encuentra el nacimiento del río Manzanares. Una zona fácil de identificar por una pequeña caseta poco integrada en el entorno, para mi gusto, y un nevero por encima de ella, con un muro construido para retener durante más tiempo la nieve, aunque toda visión aparece y desaparece en función de lo juguetona que se encuentre la niebla...


Justo unos metros por debajo del Ventisquero de la Condesa, al volver la vista atrás, en un respiro que nos da la niebla, podemos ver el nevero protegido por un muro para que aguante más, y las antenas de la Bola del Mundo a la izquierda.


Tampoco hicimos mucha parada aquí, como he dicho, la niebla estaba aún asentada en las partes más altas, mientras mirando hacia bajo, al fondo, parece atisbarse entre los jirones de niebla, más livianos, el trayecto que tenemos por delante hasta el embalse.

Por debajo del Ventisquero de la Condesa, ya podemos ver el hilito de agua del incipiente Manzanares cuyo discurrir por la cuenca podemos ver, y paralelo a él, la Vereda de los Mesones, por el que continuará nuestro recorrido junto al Manzanares durante unos 14 km. En la foto Javier y Granada, aún con ropa "invernal".. algo más por debajo, el resto del grupo.

Bajamos por una senda con una pendiente un poco más pronunciada en un primer tramo, después se suaviza al llegar a unas praderas, caminando entre una alfombra verde por la que discurre un hilo de agua, un incipiente Manzanares, producto del deshielo, y que poco a poco iremos viendo, puesto que desde aquí todo nuestro recorrido transita paralelo a él, acompañándolo hasta su fin, como va engordando, resultado de la unión, en esta zona de la Cuenca alta del Manzanares, tanto por la derecha como por la izquierda, de multitud de arroyos más o menos pequeños que discurren por este manto verde.

Al ir perdiendo altura, la temperatura se suaviza y la niebla va desapareciendo, regalándonos buenas panorámicas, al tiempo que el manto, la alfombra verde regada de agua por doquier, se encuentra plagada de piornos florecidos, superponiendo y resaltando el amarillo oro sobre el verde pradera, dotando a la zona de un colorido especial, si bien es cierto que después de un tiempo bajando, lo que al principio resultaban unas vistas coloridas y llamativas, me acaban resultando algo monótonas, y tenía ganas de cambiar de paisaje, aunque de vez en cuando al mirar hacia atrás, sobre las praderas verdes y amarillas, allá arriba, aparece el Vestisquero de la Condesa y las antenas de la Bola del Mundo a la izquierda, entre una niebla más débil que va desapareciendo, mientras nosotros, una vez perdida bastante altura, gozamos de un día radiante de sol y temperatura muy agradable.


 La "Vereda de los Mesones" sigue siempre paralela a las aguas del Manzanares, mientras el amarillo de los floridos piornos resalta sobre el verde de las praderas.
Vamos perdiendo altura, y la ropa de invierno a la mochila. Ángel y Granada cruzando uno de los arroyos-afluentes del Manzanares, entre un mar de piorno en flor.


Durante todo este trayecto seguimos encontrándonos con gente que sube y baja practicando trail de montaña, poniendo a prueba sus rodillas a la par que su fondo físico.

No será hasta poco antes de llegar al primer puente, el “Puente de los Manchegos”, cuando cambia el paisaje, dejando atrás los casi cuatro kilómetros de vastas vistas que nos ofrecen las verdes praderas salpicadas en esta época del amarillo intenso de los piornos florecidos, para adentrarnos en un bosque de pinos, se nota que vamos perdiendo altura y comienzan los árboles y una vegetación más diversa.


Al mirar atrás, podemos ver más claramente el Ventisquero de la Condesa (nacimiento del río Manzanares). aunque las antenas de la Bola del Mundo, que quedarían a la izquierda, quedan ocultas por la niebla.


No cruzamos el río por el puente, sino que seguimos rectos durante unos metros por una amplia pista donde nos encontramos con algunos bikers, hasta coger un pequeño sendero a la derecha, señalizado con unos mojones de piedra, a la altura de un pino cuyo tronco tiene forma de 4 y que sirve de referencia.

Una vez que cogemos este sendero, siempre con las aguas del Manzanares a nuestra derecha, el paisaje cambia radicalmente, transitamos por un bosque espeso de pinos, con las laderas de las sierras más encajonadas, con el típico paisaje de la Sierra de la Pedriza en las alturas, con las piedras en formas de bolos u otras formas, jugando a equilibristas, rodeados de vegetación abundante, una zonas más húmedas que otras donde podemos encontrarnos con un mar de helechos, o con abundantes Digitalis purpurea, además del jaguarzo o incluso jaras a menos altura. Una delicia de sendero que se tuerce y retuerce entre la arboleda, a menudo entre sombras, y siempre en bajada, con la cantinela del agua del río que llevamos siempre a nuestra derecha, pasando por la zona de las Chorreras del Manzanares donde creo que hasta no hace mucho practicaban barranquismo hasta que lo prohibieron.



 
Al dejar atrás los 4 km de la cuenca alta del Manzanares, las praderas y los piornos en flor, por zonas abiertas, nos adentramos en un paisaje totalmente diferente. Zona de bosque de pinos, con sierras más encajonadas, vegetación más abundante y variada, tramos de umbría sobre un enorme manto de helechos, vereda que se tuerce y retuerce entre la arboleda, enormes bloques de piedra que dan nombre a esta Sierra de la Pedriza...


Fue faltando un par de kilómetros, o algo menos, para llegar al segundo puente, el “Puente del Retén”, cuando Javier tiene una caída al torcerse el pie, con un fuerte dolor en un primer momento, saltando las alarmas en el grupo, aunque como mucho, lo que en principio pensábamos es que tendría un fuerte esguince, así que tras vendarle el pie (que para eso llevamos enfermera), esperar un rato, y un chute de ibuprofeno, intenta seguir hacia delante con mucha paciencia y con dolor, aunque el “abuelo”, forjado en mil batallas, se hace fuerte y sigue con ayuda de sus bastones y el ánimo que le podemos dar, porque el problema es que este tramo es de sendero con firme muy irregular y en bajada, al menos hasta llegar al segundo puente.

Poco a poco, llegamos al segundo puente, aunque a estas alturas Ángel, Luis y el pequeño sherpa, ya han tirado hacia delante como alma que lleva el diablo para intentar subir con la furgoneta hasta el Puente del Francés, donde una amplia y cómoda pista lleva hasta el último parking, el "parking de las Machacaderas" al que se puede subir con coche desde Manzanares el Real, y por tanto ese nuestro objetivo, que Javier pudiera llegar hasta allí.

Como le había pasado el track a JuanMi, y en éste, la ruta acababa en el parking del Tranco (el primero desde Manzanares el Real y el último de los parkings en la bajada que estábamos haciendo nosotros), pensaba que la furgoneta la habían dejado precisamente allí y que todo se limitaría a que desde allí  les dejaran pasar y subir por la pista hasta el Puente del Francés, pero el problema es que la furgoneta la habían dejando en el pueblo, en Manzanares el Real, en la misma carretera de subida al Puerto de Navacerrda, y desde el primer parking al que llegaríamos, el de las Machacaderas, hasta el último, el del Tranco, son casi tres km, y casi otros tantos desde este último a donde habían dejando la furgoneta, o sea, entre 5 y 6 km,  y para más desgracia, el acceso de entrada y salida de los parking están limitado a unas horas por la mañana y a otras por la tarde, así que hasta las 18:30 no abrirían las barreras, no para subir al Puente del Francés, sino para poder acceder a cada unos de los parkings o para salir de ellos, aunque como he dicho, de esto nosotros no nos enteraríamos hasta que llegamos al área de las "Machacaderas".

Ente el tramo del puente del Retén y el del Francés, un bonito recorrido donde además de pinos ya nos encontramos también junto al cauce del río el típico bosque de galería, con fresnos y alisos y un sin fin de mariposas revoloteando por doquier, por no hablar que el sendero tiene un firme con mejor huella algo que agradecería Javier, que caminaba cojeando.


 La Pandora o "Argynnis pandora".
La Doncella Ibérica o "Melitaea deione".


Al llegar al Puente del Francés, dejamos a éste a la izquierda, no lo cruzamos, y avanzamos unos metros por la amplia y cómoda pista buscando un buen lugar para comer y esperar a que la avanzadilla subiera con la furgoneta, algo que no teníamos claro todavía.

Antes de terminar de comer, Javier se pone en pie y dice que él va continuando hacia delante, despacito, por si en el peor de los casos a la furgoneta no la dejan a subir hasta arriba. Algunos compañeros intentan convencerlo de que se quedara allí y esperáramos todos a que llegara Ángel con la furgoneta, y si no pudiera ser, bajar todos juntos hasta el primer parking.

Al final Javier se fue hacia delante, despacito, a su ritmo, y minutos después fuimos detrás de él el resto de la tropa.

Este tramo de pista ancha y en buen estado, aunque agradecida los primero metros, después de un rato resulta aburrida e insulsa, tan solo las vistas de la Sierra de la Pedriza, de las curiosas formas que cogen las rocas y la zona a la que creo que llaman la "Charca Verde", a nuestra izquierda, rompen la monotonía mientras caminamos entre las sombras que proyectan los pinos sobre la pista.

Llegamos al parking, allí están Luis y el pequeño sherpa, y nos cuentan que Ángel se ha ido a buscar la furgoneta haciendo autostop, que ya ha llegado pero ocurre lo que he comentado antes, que el guardia de turno no abre la barrera hasta las 18:30, a pesar de comentarle lo del percance del compañero, pero ni aún así, ni por las buenas ni por las malas, así que nos tocó esperar casi dos horas en el bar del parking, tomando unas cervezas mientras Luis y el pequeño sherpa aprovechaban para comer, ya que las provisiones las llevábamos nosotros y no habían podido probar bocado hasta ahora.

Puntual, después de abrir las barreas llega Ángel, aún con el cabreo, por culpa del guarda que no le dejó subir.

Todos a la furgoneta y a Manzanares el Real, pasando por los otros parking como el de Cantocochino o el del Tranco, para dar una vuelta por su famoso castillo, aunque Javier no estaba para visitas, así que se sentó a tomar algo en un bar cercano mientras esperaba a que termináramos la visita.


 
  El Castillo nuevo de Manzanares el Real, o Castillo de los Mendoza, es un palacio-fortaleza construido ente los siglos XV-XVI, de estilo gótico-isabelino, está considerado como el castillo mejor conservado de la Comunidad de Madrid y fue declarado Monumentos Histórico-Artístico en el año 1931. Es propiedad del Ducado del Infantado,si bien su administración y uso corresponde a la Dirección General de Turismo de la Comunidad de Madrid.

Parte del grupo en el patio interior porticado del Castillo de Manzanares el Real.


Desde allí, vuelta en la furgoneta hasta el Puerto de Navacerrada donde recogeríamos la otra furgoneta y desde donde iríamos directo hacia el refugio.

En el refugio, la temperatura sobre las 21:30 comienza a caer, así que encendemos la candela para calentar el salón mientras los cocinillas preparan la cena y el resto va duchándose.

Javier no se queja en exceso pero no puede mover mucho el pie, así que para la ruta de mañana, la 'Circular de Peñalara', será baja lamentablemente.

Después de la cena, algunos se van directos a la cama y otros seguimos de tertulia larga, al calor de la candela y entre vaso y vaso de vino, así que serían cerca de las dos cuando nos fuimos al saco.

El track de la ruta que hemos seguido lo tenéis AQUÍ

Haz clic para ampliarlo...

Todas las fotos de esta ruta, en más resolución, las podéis ver AQUÍ.

Os dejo un pequeño vídeo de esta ruta, al menos de la parte en la que la niebla nos ha dejado disfrutar de las vistas:


Senderismo por el P.N. de la Sierra de Guadarrama (II).



Para el domingo día 19, dentro de nuestro periplo por la Sierra de Guadarrama de este fin de semana del 17 al 19, lo que teníamos previsto era la Circular de Peñalara, un clásico de esta sierra madrileña, una ruta que tanto Javier como yo ya conocíamos.

Nos levantamos sin excesivas prisas, porque habíamos quedado con el del refugio a las 9:30, para entrega de las llaves y la revisión correspondiente para comprobar que todo lo habíamos dejado al igual que nos lo encontramos.

Desayuno relajado, aunque Javier que ya estaba mal con el pie o el tobillo o la pierna después de la tonta caída de ayer, no había pegado ojo y había estado toda la noche con el cuerpo revuelto, igual por los chutes de ibuprofeno o vete a tu a saber...

Entregada las llaves, montamos en las furgonetas y directos al Puerto de Cotos, donde el parking a esa hora, sobre las diez, más bien tarde, ya estaba saturado de coches, al igual que ayer, y hoy además el tiempo estaba mucho mejor, hacía sol y la temperatura era muy agradable, al menos a esta altura, así que mucha mas gente que se anima a subir a la sierra.

Cogemos una pequeña mochila con agua y frutos secos, y dejamos a Javier en la furgoneta, dispuesto a intentar dormir un poco después de la mala noche que ha pasado, pero no sería la última baja, ya que a las primeras de cambio, al llegar al centro de visitantes, Encarni decide también quedarse, el tema de la alergia le ataca de pleno y lleva los ojos que prácticamente no puede ver, así que se vuelve hacía atrás, nos quedamos al final un grupo de nueve.

Hoy no parecía el mejor día, a la baja de Javier con la que ya contábamos anoche, se une la de Encarni “Dora la exploradora”, y para colmo, un cartel en el centro de visitantes avisa que el camino hacia la laguna de los pájaros, está cortado, y es el que teníamos pensado realizar a la inversa, dentro de nuestro recorrido circular, una vez que bajáramos del pico Peñalara por el risco de los claveles y el risco de los pájaros... Entro a preguntar y me informan que no está prohibido o cortado, pero que RECOMIENDAN encarecidamente que no se pase por allí porque el terreno está muy erosionado por el deshielo y con tanta cantidad de gente, y siendo ésta la parte más asequible que todo el mundo puede hacer, puede acabar erosionado-destrozado todo, así que dependiendo de los efectos que tenga esta recomendación entre el personal, para el año que viene seguirán “recomendando” o por el contrario, “prohibiendo” directamente el paso por esta zona.

La verdad es que lo interesante es hacer la ruta circular, que tiene un poquito de todo y es bonita a nivel general, y no tanto subir y bajar al pico Peñalara, pero en fin, eso es lo que había, así que había que improvisar, y para no acabar subiendo y bajando todo por el mismo sitio, y para que el resto del grupo se llevara una idea más general de esta zona que no fuera solo la subida y bajada a Peñalara, planteé subir al pico, llegar un poco más allá, hasta el risco de los claveles, para ver desde arriba la laguna del mismo nombre, regresar por el mismo sito y después, a medio camino, girar hacia el refugio de Zabala, y por la parte de atrás bajar hasta la laguna de Peñalara y desde aquí enlazar con el camino que viene desde la laguna de los pájaros hasta el centro de visitantes.

Nos ponemos en marcha, en un día claro, con sol pero con buena temperatura, fresquita, pero ideal para afrontar una subida que realizamos a buen ritmo, el personal anda en forma, y en esta ocasión creo que se me ha hecho más corta de lo que recordaba. Es una subida suave, sin excesiva pendiente, por camino, y al igual que ayer, nos encontramos con mucha gente practicando “carrera de montaña”, ya sea subiendo o bajando.

Es a partir de dejar a la derecha el desvío al refugio de Zabala, al ir ganando altura e ir desapareciendo la arboleda y la vegetación, cuando vamos teniendo unas muy buenas vistas de todo el entorno que nos rodea, a diferencia de ayer en la que la niebla a primera hora de la mañana impidió que viéramos nada. En esta subida podemos ver claramente la zona donde estuvimos ayer a primera hora, la “Bola del Mundo”, el puerto de Navacerrada, las pistas de esquí, además de la zona de los “Siete Picos”, incluso es tal la nitidez del día, que al fondo, hacia el oeste, podemos ver claramente las cimas aún nevadas de la Sierra de Gredos, buenas vistas, buenas panorámicas y ¡que diferencia de día con respecto ayer!.

Al culminar la primera parte de la subida, o sea, al llegar a la zona de la “Hermana menor”, nos encontramos un nevero a nuestra derecha, quizás con algo menos de nieve que cuando estuvimos por aquí hace dos años. Desde este punto, un tramo de llaneo que pasa por las “dos hermanas”, la menor y mayor, antes de afrontar el último repecho, y quizás lo más exigente físicamente de la subida, aunque es corto.

A la caída de la “Hermana mayor”, hacemos una parada para reagrupamiento, tomar unos frutos secos y algo de chocolate, y sobre todo para ponernos algo de ropa de abrigo porque desde que se terminó la primera parte de la subida al llegar a la “Hermana menor”, parecía como si de golpe hubieran abierto las puertas y ventanas y una corriente de aire gélido hubiera aparecido de la nada, no es de extrañar que la gente, de nuevo mucha gente, subiera con forros polares y chaquetas.Yo tan solo me pongo el chubasquero a modo de cortavientos, y estando en movimiento no necesito nada más, pero para estar parado si apetece algo más de abrigo...

Terminada esta pequeña parada, continuamos hacia delante, y tras unos metros de llaneo bordeando la “Hermana mayor” que queda a nuestra derecha, afrontamos el último repecho para llegar al vértice geodésico de la cima del pico Peñalara, el más alto de Madrid, con sus 2.428 m.; a nuestra izquierda por contra, se abre una gran llanura donde podemos ver Segovia y la Granja, que parecen estar a tiro de piedra, allá abajo, en una inmensa llanura...

 Vistas de la Granja y Segovia, entre otros, desde los alrededores de la subida a Peñalara

En general la subida al pico Peñalara es suave y por camino muy transitado, quizás algo más de piedra en el último repecho, pero está todo muy trillado, y al no ser complicada ni física ni técnicamente y tener el morbillo de que es la parte más alta de la comunidad de Madrid, hace que mucha gente suba y baje, aunque por el mismo camino; sin embargo, los que hacen la ruta circular es un grupo más reducido, no es tan masificado, y sólo hay un paso algo “diferente”, que no complicado, al menos en esta época, otra cosa es hacerlo con nieve o hielo; también es a partir de aquí, en la bajada desde el risco de los pájaros desde donde se disfrutan de unas bonitas panorámicas, aunque esta parte al final no la haríamos, ya que si no íbamos a poder realizar la circular, mejor hacer lo que habíamos improvisado, y llegar a una buena hora al parking, para después comer y emprender el regreso a casa cuanto antes, que eran cuatro horas de viaje lo que nos esperaba.

 El Risco de los Pájaros desde Peñalara.

Arriba todos juntos, toca hacer lo que hace todo el mundo, la típica foto de grupo junto al vértice geodésico, con el fondo de la “Bola del Mundo” y los “Siete Picos”. Merodeamos un rato por los alrededores para ver las vistas que se pueden contemplar desde allá arriba y nos acercamos hasta el Risco de los Claveles, para desde allí ver la zona, abajo, de la laguna del mismo nombre, por la que hubiéramos pasado en caso de hacer la circular (que pasaría por la laguna de los pájaros, la de los claveles, las cinco lagunas, y si se quiere un pequeño desvío para ver la de Peñalara).
Foto de grupo en el pico Peñalara (2.428m.)
Zona de las cinco lagunas vista desde arriba, desde los alrededores de Peñalara.

Toca regresar, por el mismo sitio por donde habíamos subido, hasta llegar al desvío del refugio de Zabala, que es el que tomamos todos excepto JuanMi y el “pequeño sherpa”, que vienen enfrascados en una conversación y se lo saltan, y cuando los avisamos, el “pequeño sherpa” dice que él no está muy por la labor de hacer este tramo circular, que tiene algunas molestias en el pie y que quiere bajar por el mismo sitio, y JuanMi lo acompaña para que no vaya sólo, así que nos quedamos siete para hacer este último tramo circular, y hacer un poco más larga la ruta, y no hacerla tan insulsa subiendo y bajando por el mismo sitio.

El refugio de Zabala en el centro de la foto, visto desde arriba, desde la "Hermana menor".

El refugio por fuera es coqueto, y se encuentra prácticamente mimetizado, camuflado con el entorno, hasta el punto de que algunos cuando suben, desde el desvío ni siquiera se dan cuenta de su presencia, es como si fuera una roca más. Esta situado en una pequeña elevación, a los pies de la “Hermana menor”, rodeado de riachuelos por la parte de delante, mientras que en su parte trasera, a menos altura, se encuentra la laguna de Peñalara, que es a donde nos dirigimos tras merodear un rato por los alrededores del refugio.

Llegando a la Laguna de Peñalara

Desde la laguna y ya prácticamente hasta que regresemos al parking es cuando nos encontramos con más masificación, y si la subida a Peñalara es ya una romería, esto ya no tiene nombre, porque en esta zona se encuentra la gente que no viene expresamente a hacer senderismo o cualquier tipo de deporte en la sierra o la montaña, sino familias enteras que viene a pasar un día de campo, en la sierra, con sus particulares picnic, que ya iba siendo la hora, sentados en la hierba, junto a los arroyos, dando un paseito agradable por toda esta zona que es la más transitada, vamos lo que siempre hemos llamado “domingueros” (sin faltar al respeto, que todo el mundo tiene derecho a disfrutar de la naturaleza) así que no es de extrañar que recomienden no utilizar el camino de las laguna de los pájaros, porque si ya por el tema del deshielo hay bastante erosión del terreno, con el paso de tal marabunta de gente, se puede quedar toda esa zona impracticable... En mi opinión, y por lo que he visto en las ocasiones que he estado por aquí, creo que si esto es un Parque Nacional y con zonas de gran valor natural en cuanto a flora, anfibios, aves o al ecosistema en general, van a tener que limitar la entrada al parque, o al menos en ciertas épocas del año, para evitar tanta masificación, aunque serán los gestores del propio parque los que vayan viendo durante el transcurso de los años si éste se mantiene tal cual o si se ve afectado por la visita de tanta gente... De momento ya han empezado por “recomendar” no pasar por una determinada zona.

El camino entablado que baja de laguna de Peñalara, enlaza a la izquierda con la senda que sube suavemente por la zona de las lagunas, y a la derecha con la senda que lleva en ligera bajada hasta el parking, aunque antes también enlaza con el camino de subida por el que hemos ido esta mañana para subir al pico de Peñalara.

Por esta senda seguimos cruzándonos, pasadas ya las dos de la tarde, con mucha gente. Al estar a menor altura, la temperatura sube, y el viento aquí no se nota tanto al estar protegido por la arboleda. Es un sendero muy bonito y cómodo, con algunas fuentes, y buenas vistas.

Llegamos al parking donde nos esperan el resto de compañeros y todos nos vamos a comer al bar-restaurante que está en el mismo puerto, frente al parking. La terraza está abarrotada de gente, al solito, aunque dentro, en el comedor, en la parte de arriba, hay pocas mesas cogidas, y eso que se está muy bien allí.

Sobre las tres, o poco más, empezaríamos a comer, y después del cafelito-postre correspondiente, toca lo peor y más duro del fin de semana, el viaje de regreso, unas cuatro horas de coche...

Al día siguiente nos enteraríamos con una mala noticia. El amigo Javier, al ir a urgencias por lo de la caída o torcedura del pie del sábado, y cuando todos pensábamos que seria algún esguince, resultó que tenía fracturado el peroné, así que operación al canto, placas, tornillos y reposo durante una temporada, que sin duda alguna será lo que peor sobrellevará. Un fuerte abrazo desde aquí, mucho ánimo y desear que para la próxima salida, en octubre o en otoño ya esté en plena forma.

Por último, para el que tenga interés, os dejo el track de la ruta circular completa que queríamos haber hecho y que no pudo ser por las recomendaciones del propio parque de no utilizar un tramo concreto. PINCHA AQUÍ  para el ver el track, perfil y datos de la ruta.

31 may 2014

Sierra de Madrid. La Circular de Peñalara: Pto de Cotos - Peñalara - Risco de los Claveles - Laguna de los Pájaros - Pto de Cotos.

Una de las rutas más clásicas de la sierra madrileña, una circular por el macizo de Peñalara, realizada en el sentido de las agujas del reloj, saliendo desde el parking del Puerto de Cotos, visitando el refugio de Zabala, y subiendo al pico de Peñalara, el más alto de la comunidad de Madrid (2.428 m.) previo paso por las “Dos Hermanas”, para seguir por el “Risco de los Clavales” y bajar hasta la primera de las lagunas, la “Laguna de los Pájaros”, para seguir después pasando por el resto de las lagunas, ya en bajada, hasta completar el círculo.

Nos habíamos alojado en Segovia, así que a las ocho de la mañana había que estar montados en el bus todos aquellos que quisieran hacer la ruta, previo desayuno en los apartamentos donde estábamos, ya que estos apartamentos para cuatros personas cada uno, era lo único que se había podido conseguir en estas fechas y con tan poco tiempo, y como el bar más cercano no lo abrían hasta las nueve de la mañana, pues tocó llevar algo de provisiones para desayunar...

A las nueve ya estábamos en el aparcamiento del Puerto de Cotos, así que tras cruzar la carretera, el grupo se dispone a realizar la ruta, sobre las 9:15, con fresquito a esta hora, sobre 5 o 6 grados.

En un principio la idea original de Javier era la de realizar la ruta en sentido contrario a las agujas del reloj, es decir, subir tranquilamente todo el grupo por la zona de las lagunas hasta llegar a la “Laguna de los Pájaros”, y desde este punto, cuando el personal viera por donde había que seguir subiendo, el que no estuviera dispuesto se podría dar la vuelta y bajar tranquilamente por donde había subido, con la opción de acercarse a la Laguna de Peñalara en el caso de que no nos hubiéramos aproximado a ella al principio, pero una cosa son los planes y otra cosa lo que al final acaba surgiendo.... Definitivamente ¡los planes estás para no cumplirse!...

Fernando, Javier y yo nos acercamos a la caseta de información del parque, para solicitar información sobre el estado de la ruta, porque un par de semanas antes cuando Javier estuvo por aquí, había algo de nieve, y el personal que venía a la ruta iba en plan “senderismo”, poco preparado para enfrentarse con nieve y roca; y ya de paso, también aprovechó la ocasión para comentar que era el grupo de Llerena para el que solicitó permiso para hacer esta travesía días atrás, ya que lo normal es pedir permiso para hacerla, ya que estamos en un parque natural y zonas protegidas, aunque muchos suben a Peñalara de forma individual o en pequeñas cuadrillas sin pedir permiso...

Como he comentado antes, no íbamos a entrar todo el mundo en la caseta de información, así que sólo entramos los tres que he comentado antes, mientras que al personal se le dijo que tirara un poquito más hacia delante, pero claro, con la idea de que pararan en la bifurcación, para elegir seguir por la derecha, en dirección a la laguna de Peñalara, en lugar de seguir por la izquierda, por donde se sube al pico de Peñalara, pero a algunos del grupo en cuanto 'le sueltas la cuerda' tiran hacia delante como alma que lleva el diablo, a todo tren, sin más miramientos, así que para cuando salimos del punto de información, no veíamos a nadie de nuestro grupo, así que toca el primer calentón del día para intentar ir cogiendo al personal.

El principio es por una pista ancha, flaqueada por árboles que aportan sombra, pasando a numerosos grupos pequeños de entre 2 y 6 personas, que van bien abrigados y que también van a hacer la ruta o parte de ella, ya que muchos sólo suben a Peñalara, o en el caso de los “domingueros”, sin desmerecer, me refiero a los que vienen en plan familia, con los niños, para dar una vuelta, lo hacen más tarde y suelen ir hasta la zona de la laguna de Peñalara... conclusión: “una ruta clásica + fin de semana + primavera = mini-masificación”.

Cuando llegamos al punto de bifurcación, donde se eligen en qué sentido realizar la ruta circular, hemos cogido a parte del grupo pero el resto, va diseminado más hacia delante, ya en plena subida, y los galgos del grupo ya han tomado bastante ventaja.

¡Nada más empezar y ya vamos contra-corriente!. Seguimos hacia delante intentando dar caza a los primeros, que no paran. Seguimos cogiendo a otros del grupo pero los primeros van bastante por delante, así que intentamos localizarlos por teléfono, ya que no sabíamos si pararían o seguirían hacia delante, al menos hasta llegar al desvío del refugio, ya que no conocían la ruta. Después de varios intentos podemos hablar con ellos y le decimos que esperen al resto del personal.

Seguimos subiendo. La pista amplia sólo transita entre el punto de información y la caseta del depósito donde está la bifurcación para elegir el sentido de la ruta, porque a partir de aquí ya subimos por un camino, con rampas más o menos empinadas, y con piedras, pero en general, algo insulso al principio puesto que tampoco se pueden disfrutar de vistas amplias, y mientras se va subiendo, la vegetación arbórea va despareciendo dejando paso a vegetación más típica de alta montaña: matorrales y piornos.

Una vez alcanzada la cabeza del grupo, se procede a la espera para reagruparnos todos y comentar la situación, ya que esto no era lo inicialmente previsto, pero después de este tramo de subida que ya ha realizado el personal, tampoco es cuestión de deshacerlo, con la consiguiente pérdida de tiempo, así que seguiríamos hacia delante, haríamos un pequeño desvío de ida y vuelta para ver el refugio Zabala y las vistas de la laguna de Peñalara desde la zona de dicho refugio (esto estaba contemplado pero a la vuelta y para el que quisiera) y seguiríamos subiendo hasta la “Hermana Menor”.

Hasta el desvío al refugio Zabala, la gente va subiendo a cuenta gotas y mucha diferencia entre unos y otros, algo normal, por otro lado, al ser un grupo numeroso (más de veinticinco personas). Yo me quedo en el desvío para indicarles a los últimos por donde tienen que ir y cual es la idea de hacer este tramo de ida y vuelta, y me suelen preguntar lo mismo ¿ya ha terminado la subida? o ¿falta mucho para terminar la subida?...¡puuffff!, acabamos de empezar como quien dice y ya estamos en este plan... por eso la idea de haber hecho la ruta en el otro sentido que puede ser menos exigente o al menos con mejor huella en el recorrido global.

Desde el refugio Zabala ya se tienen unas buenas vistas, y desde su parte trasera se puede ver, desde una especie de mirador, la Laguna de Peñalara, algo más abajo, y el camino empedrado que parte de ella y enlaza con la parte final del recorrido que queremos realizar (o la parte inicial si hubiéramos optado por hacer la ruta en el otro sentido).

Laguna de Peñalara desde la parte trasera del refugio de Zabala.

Tras el pequeño descanso y las fotos de rigor, toca deshacer el pequeño tramo de senda-camino hasta coger de nuevo el camino que traíamos, en subida y con piedrecitas, y cuanto más altura se va ganando, más vamos entrando en el territorio de los piornos. Durante este tramo las vistas que tenemos son más bien de la zona de las estaciones de esquí de Navacerrada y Valdesquí, pero van quedando difuminadas, porque por ese lado de la sierra se está levantando niebla, y el cielo ya está totalmente cubierto...

El grupo se disgrega en minigrupos diseminados a lo largo de la subida como cuentas de un rosario, y como junto con otro compañero, fui de los últimos en salir del refugio, progresivamente fuimos cogiendo y pasando a la mayoría de estas “cuentas del rosario”, hasta que al llegar a la zona de la “Hermana Menor”, ya vemos a la gente de cabeza por delante, pero justo a la derecha, en una mancha de nieve, parte del personal a los que habíamos cogido en la subida, además de algunos de los que venían por detrás, se salieron del camino atraídos por la nieve como las moscas al amiel, como si de un imán se tratara, y eso que sólo se trataba de una mancha, pero debe ser que “somos de secano”, y la nieve atrae más que a un tonto un lápiz...

Algunos del grupo llegando a  la Hermana Menor.