Este domingo tocaba ir de ruta por la
Sierra de Hornachos con los
ASTOLL, una zona a la que le tenía ya ganas y en la que las veces que he intentado ir por allí en solitario siempre ha surgido algo que me lo ha impedido, así que hoy por fin iba a tener mi primer encuentro con esta sierra.
Por suerte
Hornachos está a unos 56 kilómetros de casa, así que hoy no tendré que desplazarme a
Llerena y ya quedé la noche anterior con Rafa en vernos en
Hornachos, en uno de los bares junto al pilón. Así que no tendría que madrugar mucho, aún así, cuando sonó el despertador a las 7 de la mañana me sentó como un tiro, estaba bastante cansado porque el día anterior cogí la bici de carretera, y las frías temperaturas de estos días y el puñetero aire gélido, acabaron pegándome una buena palizada, así que esta mañana de buena gana me hubiera estado en la cama, y eso que soy de los de madrugar. De cualquier modo, hoy había que levantarse, tenía ganas de conocer esta zona.
Cuando saqué el coche de la cochera, éste marcaba 1,5 grados bajo cero, a las ocho de la mañana y ni un vivo por las calles, pero lo más sorprendente fue cuando conducía entre el tramo de la bajada de la “
cuesta de los americanos”, pasada
Higuera de la Serena, y el “
cementerio de los italianos” en
Campillo, en este tramo de escasos 20 kilómetros, el termómetro del coche comenzó a bajar, hasta llegar alcanzar como temperatura mínima siete grados bajo cero, creía que se había vuelto loco, pero por suerte, al llegar a
Hornachos, la temperatura se recuperó y ya marcaba los cero grados, o sea, lo ideal, o como dirían los leperos,
ni frío ni caló... y esperando a que se recuperaran más con forme avanzaba el día, pues para hoy se pronosticaba un día soleado y una recuperación de las temperaturas.
Aparco junto al pilón, y en la puerta de uno de los bares espero que llegue el personal, y por suerte no tengo que esperar mucho, apenas cinco minutos, porque enseguida veo a los ASTOLL que vienen en varios coches, tal y como está marcada esta ruta. Al final creo que nos juntamos 18 personas.
Desayunamos en el bar y en coche hacia la parte alta del pueblo, hasta un pequeña plaza donde está la casa de la cultura, allí aparcamos los coches y comenzamos la ruta, en ligero ascenso, dejando el castillo a la derecha, encaramado en una buena peña, y al fondo a la izquierda, la Sierra de la Sillá.