Mostrando entradas con la etiqueta Camino Lebaniego. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Camino Lebaniego. Mostrar todas las entradas
31 ago 2018
Camino Lebaniego... Valoración final del recorrido [Agosto-2018]
Este camino que discurre enteramente por Cantabria, es un antiguo camino de peregrinación al Monasterio de Santo Toribio de Liébana, donde se conserva el “Lignum Crucis”, o lo que es lo mismo, el 'supuestamente' trozo más grande que se conserva de la cruz donde murió Jesucristo, lo que convierte a este lugar en uno de los cinco lugares santos de peregrinación del mundo cristiano, junto a Jerusalén, Roma, Santiago de Compostela y Caravaca de la Cruz. La Puerta del Perdón de este monasterio se abre al comienzo de cada 'Año Jubilar Lebaniego' para recibir a los peregrinos. Fue declarado Monumento Nacional el 11 de agosto de 1953 y en el se conservan también obras del Beato de Liébana.
Probablemente fue en el s.VIII, cuando el cuerpo del obispo Toribio de Astorga, es trasladado al monasterio junto con las reliquias que se cree había traído de Tierra Santa, de las cuales, la más importante es el “Lignum Crucis”, y es por esto, por lo que el 23 de septiembre de 1512 el papa Julio II otorga, mediante bula, el privilegio de celebración del Año Jubilar Lebaniego, lo que hace del monasterio un importante centro de peregrinación, siendo uno de los lugares santos más importantes del catolicismo en Europa.
En cuanto al recorrido, decir que son poco más de 70 km que discurren por una zona montañosa, en un recorrido muy bonito en general, con un rico patrimonio tanto natural como histórico-artístico-arquitectónico, con pequeñas aldeas que permanecen al margen del vorágine de la actualidad, como si estuvieran aisladas, impertérritas al paso del tiempo, aunque no así sus habitantes que cada vez son menos con el transcurrir de los años, y para terminar, el colofón final del bonito casco histórico de Potes y el propio Monasterio de Santo Toribio, así como su entorno, que hacen en conjunto, que este corto Camino sea muy completo, interesante y altamente recomendable.
Camino Lebaniego (Cantabria). Día 4: Ojedo - Potes - Monasterio de Santo Toribio - Potes, 8 km + Traslado en bus a Unquera. [24-8-2018]
El
Camino Lebaniego ya estaba prácticamente completado, así que
hoy más que caminar dedicaría el día al tema 'turístico' y
a la transición entre este Camino y el Camino del Norte,
para al día siguiente reemprender éste ya en Asturias.
La
idea era visitar Potes a primera hora, más libre sus calles y
terrazas del ajetreo del turismo, para después ir al Monasterio
de Santo Toribio, regresar de nuevo a Potes, comer e
intentar buscar un bus por la tarde que me llevara a Unquera,
prácticamente en la frontera entre Cantabria y
Asturias, donde enlazaría de nuevo con el Camino del Norte
para seguir por él unos días más...
Potes
queda a un par de kilométros de Ojedo, donde había pasado la
noche, así que a eso de las ocho de la mañana deshago parte del
camino andado ayer tarde, cruzo de nuevo el puente y continuo por el
camino que llevaba ayer, por la otra margen del río, llegando en
poco tiempo a mi primer objetivo en el día de hoy.
Potes
está ubicada en el centro de la comarca de Liébana, donde se
unen los ríos Deva y Quiviesa, rodeada de un
espectacular paisaje
y situada en la confluencia de los cuatro valles de la
comarca, algo que unido a que su centro histórico, aunque
reconstruido tras su devastación en la guerra civil, está lleno de
callejuelas y caserones que le dan un aire medieval, con puentes y
torres que dan fe de su pasado histórico (como las torres del
Infantado, actualmente sede de exposiciones, y la de Orejón
de la Lama, ambas del siglo XV), hacen que sea una villa muy
turística a nivel cultural, gastronómico, de naturaleza o de
actividades como senderismo o montañismo.
30 ago 2018
Camino Lebaniego (Cantabria). Día 3: Lafuente - Ojedo, 33 km. [23-8-2018]
Me levanté como el resto de los días, sobre las 7:30, y sin embargo fue la mañana que más tarde salí a caminar, sobe las 8:50. Recogí todo y me fui al comedor, donde estuve cenando la noche anterior. El desayuno ya estaba dispuesto sobe la mesa: leche y cereales para repetir lo que quisieras, unas onzas de chocolate negro y una canasta con fruta... no puedo pedir más, por 10 euros tener alojamiento, cena, desayuno y todo en un albergue cuidado con tanto mimo, me parece algo irrisorio y es para estar agradecido.
Mientras desayunaba miraba por la cristalera de la ventana hacia las partes altas de la montaña, cubiertas de nubes. Los peores presagios se estaban cumpliendo... la única esperanza era que conforme avanzara la mañana las nubes y la niebla fueran desapareciendo y pudieran permitirme realizar un desvío en el Camino, de unos cinco kilómetros aproximadamente entre la ida y la vuelta, para subir la Mirador de Santa Catalina y disfrutar de las magníficas vistas que me constaba se tenían desde allí, en uno de los considerados como mejores miradores, así que ¿cuáles eran los planes para hoy?... pues sencillamente no tenía, no me había propuesto una meta fija, o como me contestó en una ocasión un mochilero polaco al preguntarle que tenía pensando hacer ese día: “¡No sé!, ¡Dios proveerá!”... respuesta un poco “zen”... en mi caso todo iba en función de si podía subir al mirador, o de la climatología, porque hoy sí era una etapa más exigente físicamente, con dos buenas subidas y algunos repechos, así que si quería dormir en un albergue de peregrinos sólo había dos posibilidades: o bien me quedaba en Cabañes, con lo que serían poco más de 20 km de ruta, o bien continuaba hasta Potes, pasando de los 30 km; en ambos casos cabía la posibilidad de añadir casi otros cinco kilómetros, si hacía el desvío para contemplar en toda su grandeza el Desfiladero de la Hermida, algo que me motivaba bastante, siempre y cuando tuviera alguna certeza de poder ver algo, porque tal y como amaneció el día la verdad es que no tenía muchas esperanzas... Quedarme en el albergue de Cicera lo descartaba, porque apenas estaba a 6,5 km de Lafuente y otra opción sería, si me decidiera llegar a Potes y llegara tarde o no tuviera opción de albergue, quedarme en algunos de los pueblos previos, como Ojedo o Tama, como mucho a 6 km... y por supuesto, siempre existía la posibilidad de que me quedar en tierra de nadie, a medio camino... en fin, que todo eran dudas, y que todo iría en función de como fuera el día y como me encontrara físicamente...
Estuve haciendo tiempo, por si las nubes se iban aclarando, pero no podía estar esperando eternamente, así que a las 8:50 salgo del albergue para coger el desvío hacia Burió por el que pasé ayer tarde. Apenas 1,5 km por carretera, y en subida, mientras voy viendo como cada vez las casitas de Lafuente van quedando más abajo, incluido el albergue donde he dormido.
Parte de las casas de Lafuente en la subida a Burió, con el albergue donde me quedé a dormir en el círculo amarillo.
29 ago 2018
Camino Lebaniego (Cantabria). Día 2: Serdio - Lafuente, 31 km. [22-8-2018]
Me levanto a las 7 de la mañana, y tras el aseo hago la mochila y me voy a desayunar al bar. En torno a las 7:50 me pongo en marcha, en solitario, muchos han salido antes, muy madrugadores, otros son más remolones, sobre todo los ciclistas. No tengo mucha necesidad de ir acompañado y menos hoy, porque casi todos seguirán por el Camino del Norte y en Muñorodero tocaría separarnos.
A poco más de dos kilómetros de Serdio se encuentra Muñorodero, y hasta este pequeño pueblo y desde San Vicente de la Barquera, tanto el Camino del Norte como el Camino Lebaniego van de la mano, y ¡cómo no!, por asfalto...
En Muñorodero los caminos se desligan, el Camino del Norte sigue por asfalto hacia el noroeste, buscando la última localidad de Cantabria, Unquera, antes de introducirse en Asturias, mientras que el Camino Lebaniego se desvía hacia el sur, paralelo al macizo oriental de los Picos de Europa.... o dicho de otra forma y en jerga peregrina: los “concheros” (por la concha símbolo de los Caminos de Santiago) van por el Camino del Norte hacia Santiago, y los “cruceros o crucenos” (por la cruz de Santo Toribio, símbolo del Camino Lebaniego) hacia el Monasterio de Santo Toribio de Liébana.
Antes de llegar a Muñorrodero, los caminos se separan: El Lebaniego a la izquiera y el Camino del Norte a la derecha.
Iconografía para los "concheros", con la concha y flecha amarlla, distintivos de los que peregrinan hacia Santiago de Compostela, y los "crucenos o cruceros", con la cruz de Santo Toribio y la flecha roja, distintivos de los que peregrinan hacia el Monasterio de Santo Toribio de Liébana.
28 ago 2018
Camino Lebaniego (Cantabria). Día 1: Comillas - Serdio, 20 km. [21-8-2018]
Como no había planeado-planificado nada para las vacaciones, entre otras cosas porque no tenía muchas esperanzas de escaparme unos días fuera de casa, al final lo que me planteé fue continuar el Camino del Norte desde donde lo había dejado el año pasado, o sea, empezar en Santander y continuar hasta Gijón, aunque por la experiencia del año anterior, desde Bilbao, o incluso antes, y durante todo el tramo cántabro que recorrí hasta Santander, fue mucho, pero que mucho asfalto el que me encontré, algo que para mi gusto hacía las etapas poco o nada atractivas, con días en los que el recorrido era 90-100% de asfalto, tan sólo unos pequeños tramos se escapaban al asfalto y a cierta monotonía, como el último tramo previo a Santander caminando por un camino por encima de los acantilados con muy buenas, agradables y entretenidas vistas (acantilados, pequeñas playas, el mar infinito y zonas de buen rollo y ambiente surfero)... y por lo que había leído, en el recorrido a lo largo de toda Cantabría se repite la misma tónica, así que en esta ocasión iba con un plan-B, el cual consistía en realizar las tres primeras etapas siguiendo el Camino del Norte, para poder así visitar algunas de las “perlas” de Cantabria como: Santilla del Mar, Comillas y San Viente de la Barquera, y si el recorrido no me convencía o seguía con etapas de 100% asfalto, dejaría el Camino del Norte en San Vicente y desde aquí empalmaría con el Camino Lebaniego, que a priori parecía mucho más entretenido, y una vez finalizado éste, volvería al Camino del Norte, pero entrando directamente en Asturias, aunque la verdad es que tampoco me arroba mucho de asfalto, tan sólo la última etapa por Cantabría, o incluso menos.
Aunque el Camino Lebaniego o “Camino de la montaña” viene señalizado junto al Camino del Norte desde Santander, casi todo el mundo suele iniciarlo en San Vicente de la Barquera, terminándolo en Santo Toribio de Liébana, realizando de tres (lo normal) a cinco etapas (para los que hacen menos kilómetros), y si bien es cierto que cada uno al final hace las etapas a su gusto, en este camino no hay mucha flexibilidad, debido a que los albergues son muy limitados, es un recorrido más espartano, de montaña, donde los núcleos urbanos por los que se pasa son pequeñas aldeas o barrios de menos de 100 habitantes que se integran en un Municipio, así que nada de supermercados donde poder comprar comida, nada de cajeros automáticos, nada de restaurantes o de bares donde sirvan comidas, y menos en un año que no sea jubilar y no haya un boom de peregrinos, todo lo más algún bar donde poder comer algún bocata, y eso con suerte... de ahí que en albergues como en el de Cades o en el de Lafuente, y creo que también en el de Cabañes y Cicera, den la opción de poder comer, cenar y desayunar, comentándolo al hospitalero por anticipado; es una especie de menú del peregrino por un módico precio, algo que es de agradecer y que aporta un plus a estos albergues debido a las características e idiosincrasia de este Camino.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









































































































































