Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

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"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

7 sept 2024

Campaña 2024 de "Salvamento del Aguilucho cenizo" (Circus pygargus), en la zona de "La Serena y Vegas Altas".

Por fin una campaña buena, en cuanto a números, o lo que es lo mismo, en cuanto a la productividad (pollos volados por nido), la mejor desde el 2018 y la tercera mejor campaña en los últimos 14 años.
 
[A la izquierda, cópula de aguilcuhos cenizos; foto realizada por Isidro Frutos, compañero de ANSER ]

En total se han localizado/controlado 139 nidos en los que 250 pollos han volado, o sea, que sale una productividad 'bruta' de 1,798 (pollos volados/nido), algo que está muy bien, pero cuando hablamos de 'productividad bruta' es porque la realidad es que algunos de estos nidos son de "reposición" (difícil saber cuántos pero estimamos que podrían ser un 10% fácilmente), así que si restamos 14 al número total de nidos localizados, nos saldrían 125, con lo que  la productividad subiría a 2 pollos voaldos/nido.

[Haz clic sobre la tabla para ampliarla] - Tabla comparativa 2011-2024 sobre resultados de las últimas campañas de salvamento de Aguilucho cenizo en la zona de La Serena y Vegas Altas.

Como ya he comentado en los resúmenes de campañas de años anteriores, la climatología juega un papel fundamental en el desarrollo de éstas, tal y como suele decirnos de forma muy habitual nuestro coordinador de zona, Manuel Calderón, quien opina que a nivel general, el 70% de la campaña de salvamento del aguilucho cenizo depende de la climatología y el otro 30% viene dado por el trabajo humano, el trabajo de campo, fundamentalmente de los voluntarios.

La sequía de estos últimos años (sobre todo los dos últimos) repercutió en una ínfima cobertura vegetal, lo que a su vez implicó mayor depredación y también más escasez de alimento, situación que se vio aún más agravada  por las altas temperaturas arrastradas ya desde el mes de mayo en algunos casos, pero sobre todo por las sucesivas olas de calor en los meses de junio y julio, que provocaron las muertes de numerosos pollos, tanto de edades tempranas como ya volantones. 

Nido con dos pollos de edades diferentes y dos huevos en la última semana de junio.

Este año en cambio, ha sido un año que podríamos calificar de 'normal' en cuanto a lluvias, o por lo menos lo que era normal hace un tiempo, aunque es verdad que en primavera se ha echado de menos que lloviera algo más, porque prácticamente las últimas lluvias fueron a finales de marzo y en los primeros días de abril, pero por suerte, en el mes junio y hasta más de la mitad del mes de julio, las temperaturas han sido 'llevaderas', lo que ha facilitado que los pollos se desarrollen con una relativa normalidad y para cuando las temperaturas han empezado a despegar y alcanzar los 40 grados, en la última semana de julio, la gran mayoría de ellos estaban volando o dando sus primeros vuelos alrededor de los cercados protectores de los nidos, así que en esos últimos días de julio, más que los aguiluchos fueron los voluntarios los que tuvieron que sufrir los estragos de las altas temperaturas en los coletazos de la campaña, en la fase de la retirada de los cercados que aún quedaban por recoger.


Algunas fotos de la última fase de la campaña "la retirada de cercados".

Pollos volantones... iniciándose en el arte del vuelo.

A pesar de esto,  no todo son buenas noticias, y es que este año hemos tenido un descenso en el número de nidos localizados/controlados y suponemos que gran parte de culpa de esto lo tiene la baja productividad registrada en las dos últimas campañas, la del 2022 y la del 2023, con nidos en los que apenas volaron pollos o incluso muchos en los que no voló ninguno, debido fundamentalmente a las altas temperaturas y las sucesivas olas de calor registradas, ocasionando tanto muertes en pollos pequeños como en volantones. Este descenso de nidos no ha sido puntual en una zona sino que ha sido generalizado, es decir, menos nidos localizados en todas las zonas que cubre ANSER.

Macho de aguilucho cenizo (Circus pygargus), fotografiado por nuesro compañero de ANSER, Agustín Sanabria.

Por tanto, cabe preguntarse si esta disminución de parejas de aguiluchos cenizos, es debida a la baja tasa de relevo generacional como consecuencia en parte de lo ya comentado, o si como  se planteó en una de las entradas en facebook de ANSER, es esto  lo que puede que le espere a ésta y a otras especies de aves esteparias (en las que también se va notando cada año de forma más alarmante un descenso progresivo), o sea, que estén abocadas a desaparecer,  no solo por la baja productividad en años anteriores (en los dos últimos años rozando el umbral de la supervivencia de la especie o incluso por debajo de él) sino también ante los muchos inconvenientes a los que se tienen que enfrentar:  las cosechas se adelantan cada vez más debido a variedades de cereal modificadas para fructificar cada vez más temprano, la eliminación continua mediante el arado de la vegetación de barbecho, las “curas masivas” con productos fitosanitarios que se utilizan “al por mayor”, sin ningún tipo de control, el cambio climático o los cambios meteorológicos cada vez más frecuentes, más fuertes y más dañinos que resultan prácticamente imposibles de abordar,  los cambios de cultivo de cereal de secano a regadío leñoso superintensivo, la desaparición de hábitats por la instalación de parques o megaparques solares o los aerogenadores, los incendios (como el que por desgracia ocurrió en los últimos días de junio en la zona de Don Benito, donde un incendio arrasó una pequeña extensión de terreno, de unas tres parcelas, incluyendo uno de los nidos de agulucho cenizo que estaban en una de ellas, quedando los pollos totalmente calcinados, un auténtico horror para aquellos voluntarios que se desplazaron al lugar para ver en qué estado se encontraba el nido tras el incendio, encontrándose con ese dantesco y tétrico escenario (y lo que más rabia dio fue ver como el fuego paró a los pocos metros después de pasar por el nido, en fin, los caprichos de la naturaleza), etc...  

 

Nido en la zona de Don Benito arrasado por el fuego... por supuesto, las imágenes de los pollos muertos/quemados nos la ahorramos ponerla por aquí.

Además de la problemática a la que se enfrenta el aguilucho cenizo para poder sobrevivir y criar en nuestros campos de cereal, en las campañas de salvamento de esta especie y en lo referente al factor humano, haría falta contar con un mayor número de voluntarios para cubrir tanta extensión de terrero y hablo a nivel general, de la península, no solo en la zona que cubre ANSER de La Serena y Vegas Altas, donde al menos hay un grupo fijo, a la par que fiel y comprometido, de voluntarios a los que puntualmente se le van uniendo otros procedentes de otras comunidades autónomas, para trabajos de un día o de fines de semana, por no hablar de los incasables voluntarios extranjeros (este año han llegado a estar doce de ellos haciendo campaña con nosotros), sobre todo alemanes y holandeses que año tras año nos visitan para realizar campaña, sacrificando parte de su vida familiar y/o de sus vacaciones… ¡eso si que tiene mérito!, ¡bravo por ellos!… la lástima es que no hay un relevo generacional tras este grupo de fieles veteranos extranjeros, y es que, es en parte gracias a todos estos voluntarios, por los que aún podemos disfrutar de los aguiluchos cenizos y de muchas de las aves esteparias de nuestra zona, aunque viendo las estadísticas de censos, cada vez va quedando menos tiempo para poder observalas debido al vertiginoso y dramático declive que están sufriendo, sobre todo algunas de ellas, como el Sisón (Tetrax tetrax), la Avutarda (Otis tarda) o la Carraca europea (Coracias garrulus) [para esta última,  dentro de las conclusiones a las que se llegaron tras el "Primer Congreso de Carraca europea", celebrado en Mérida en mayo de este año,  se dice que según los censos de carraca europea realizados en Extremadura entre los años 2019 y 2023, se observa una gran disminución poblacional de la especie, que sobrepasa el 70% en los últimos 15 años].




Fotos de algunos de nuestros voluntarios extranjeros en plena campaña de salvamento del aguilucho cenizo.

Todo esto nos hace ver que por buena que haya sido la campaña de salvamento de este año, no se pueden lanzar las campanas al vuelo ni mucho menos. De poco sirve una campaña buena puntual si no se tiene una continuidad, si acaba envuelta dentro de un ciclo de años con malos datos, porque al final iríamos viendo el progresivo descenso en cuanto a nidos/parejas localizadas cada año, como ya hemos visto este mismo año después de los dos malos últimos años y sobre todo de los nefastos y deprimentes resultados del año anterior, en los que si hay que buscar algo de positividad, es el de preguntarse cuánto peor hubiera sido todo si no se hubiera realizado la campaña de salvamento… pero además de todo esto, queda también la incertidumbre de saber qué es lo que pasa con los aguiluchos en África, en sus cuarteles de invernada, porque no se tienen datos y no sabemos qué porcentaje de ejemplares mueren allí ni por qué causas, aunque en los últimos años, aunque sea algo de forma testimonial, por los pocos aguiluchos a los que se les coloca un transmisor GPS, podemos saber a que zonas van y si retornan al siguiente año o si mueren allí, aunque en es éste último caso, desconociendo cuáles son las causas ni la problemática que pueden tener allí.

El dato bueno de productividad de este año sirve además para aumentar la autoestima de los voluntarios que trabajan año tras año en la campaña, de forma totalmente altruista, sin pedir nada a cambio, incansables, echando muchas horas en el campo y en muchas ocasiones con elevadas temperaturas, siendo su mayor recompensa el ver los nuevos pollos de aguilucho surcar los cielos y ver que su esfuerzo, aunque por desgracia no siempre, también tiene sus recompensas, que no siempre cae en saco roto, así que desde aquí mi más profunda admiración, respeto y enhorabuena por todos ellos, después de una larga y dura campaña que comenzó allá por el mes de marzo cuando se empiezan a ver los primeros  aguiluchos y se intentan ir localizando las posibles colonias y que se ha dado por terminada el día 3 de agosto con la retirada de los tres últimos cercados que quedaban por recoger.


Voluntarios localizando nidos...
 

Voluntarios colocando cercados de protección...

Comentar también que tal y como dice el dicho: “la alegría va por barrios”, con esto quiero decir que si bien en nuestra zona y en Extremadura los datos de productividad han sido buenos, en Holanda o Alemania, esta campaña ha sido mala, según nos han ido comentando los propios voluntarios extranjeros, quienes primero vienen a España a hacer la campaña y después continúan con ellas en sus países de orígenes, donde las cosechas son más tardías. Según ellos, el verano vino con demasiada lluvia y se han encontrado nidos solo con uno o dos pollos, lo que confirma lo comentado ya en campañas anteriores y lo comentado al principio de esta entrada, o sea, que la climatología juego un papel crucial.

Al igual que en campañas anteriores, para intentar disminuir la depredación terrestre todo lo posible, hemos hecho el despliegue de cercados, colocando más de 90, aumentando el número de ellos a los que además se les han anexionado las extensiones (alerones) y aumentando también, en vista de la buena acogida que tuvieron la campaña anterior por parte de los pollos, de las cajas de madera tricapa a las que se les coloca una cobertura de paja por encima, para amortiguar las altas temperaturas y también, para evitar en lo posible cierta depredación aérea por parte de milanos, cigüeñas, búhos, etc. En algunos nidos también se han colocado en el exterior de los cercados, mallas de sombreo, sobre todo en los lados de los nidos con orientación oeste y suroeste, para atenuar en los nidos el impacto de los rayos de sol en las horas del mediodía o de la tarde, que es cuando las temperaturas alcanzan su cenit.



Cajas de madera tricapa para sombra aunque también puede ser útiles para posible depredación aérea. Tienen muy buena acogida por parte de los pollos.

Cercado con alerones (extensiones) y malla de sombreo en un lateral.

Se ha continuado, como en las últimas campañas, con el seguimiento de los nidos, una vez colocados los cercados de protección, mediante el uso de drones y cámaras de fototrampeo.


Nidos con pollos de diferentes edades...

Desde ANSER se intenta también divulgar el trabajo que se realiza y a su vez, intentar poner la semillita para captar nuevos voluntarios, en programas de radio o de TV, como la emisión en directo que se hizo dentro del programa "Conexión Extremadura" emitido en la tarde del 11/06/2024 en Canal Extremadura TV.


Un año más, hemos procedido a colocar algunos transmisores GPS/GSM y al marcaje de algunos ejemplares con anillas de PVC. En esta ocasión se han utilizado transmisores de la marca "Ornitela" de 3 gramos de peso, los más nuevos, para los pollos (ya que estos tienen menos peso) y de 9 gramos para los adultos. En total se marcaron 4 pollos y 4 adultos (3 hembras y 1 macho), esperemos que todo vaya bien, que puedan sobrevivir y que pronto comiencen a darnos todo tipo de información sobre sus viajes pre-migratorios, sobre sus viajes de migración tanto de ida como de vuelta, sus movimientos en la zona de invernada, etc.

De los datos que se van recibiendo de los transmisores GPS, ya sabemos que en la primera semana de septiembre, los cuatros pollos marcados ya han dado el salto hacia África y hasta ese momento todo ha ido bien, sin complicaciones, esperemos seguir recibiendo datos de su periplo por África y de los movimientos en sus cuarteles de invernada y por supuesto, esperamos poder recibirlos el próximo año.

Movimientos de los cuatro pollos de aguilucho cenizo marcados con transmisores GPS en esta campaña, antes de dar el salto al continente africano.

El proceso de anillamiento y colocación de transmisores GPS tuvo lugar en la última sema de junio y contamos con la compañía de Juan Arizaga, doctor en biología especializado en migración de aves, dinámica poblacional y biogeografía y director del departamento de ornitología de la "Sociedad de Ciencias Aranzadi", que está realizando un reportaje para el 75 aniversario de esta sociedad, aprovechando que uno de sus anilladores, Alfonso Godino, fue el encargado, como en otras campañas anteriores, del anillamiento y colocación de transmisores en aguiluchos cenizos en la zona de La Serena.


Una de las curiosidades y hechos bonitos que hemos podido observar en esta campaña es el de un caso excepcional de ‘fostering’ en aguiluchos cenizos. El "fostering" es un método de adopción directa que consiste en colocar a los pollos que aún no vuelan, en nidos de su propia especie, teniendo presente que el pollo introducido ha de tener una edad y tamaño similar al de los pollos que ya están siendo criados por sus progenitores en dicho nido... pero en este caso la diferencia de edad era considerable, por eso lo hemos catalogado como "excepcional".

La historia comienza cuando un agricultor de la zona de Cabeza del Buey (Badajoz), zona eminentemente aguiluchera, se presenta una tarde en casa de uno de los voluntarios de ANSER comentándole que estaban 'cosechando/alpacando' en una parcela suya, donde ya existía un nido de aguiluchos cenizos con cercado de protección puesto, cuando se ha encontrado con otros tres pollos según él: "con plumón blanco",  supuestamente de otro nido que no teníamos marcado en esa zona y que sorprendentemente se han salvado de los "dientes/garras" de la cosechadora, y por su cuenta y riesgo, ni corto ni perezoso, cogió a estos tres pollitos y los echó dentro del cercado donde se encontraba el otro nido, alundiendo que los pollos introducidos, eran más o menos de la misma edad que los pollos que ya estaban en el nido... Tras informar de esta noticia al coordinador de zona, se procede a ir al nido para ver cual era la situación real.

La primera sorpresa viene que cuando se realiza la aproximación al nido, ya que los pollos "autóctonos" de dicho nido salen volando, o sea, que eran ya unos 'volantones', de unos 28-30 días, mientas que los pollos "adoptivos" (los que introdujo sin más el agricultor), aún tenían “plumón blanco” con algunas  franjas negras, poco más de dos semanas, o sea, que lo que dijo el agricultor de que tantos los autóctonos como los que había introducido eran más o menos de la misma edad NO era cierto.

Dada la diferencia de edad entre los pollos "autóctonos del nido", que ya realizaban vuelos cortos, y los pollos "adoptivos" (los introducidos), se decidió colocar una cámara de fototrampeo para ver si la hembra adulta los aceptaba, los adoptaba, incluso en fases donde ni siquiera estaban sus hijos biológicos en el nido.


Tras una nueva visita al nido al día siguiente, para comprobar si los nuevos padres estaban "cebándolos", nos llevamos al grata sorpresa que en primer lugar, los pollos 'autóctonos', los volantones, estaban también en el interior del nido, compartiendo espacio con sus "hermanos adoptados" sin ningún tipo de problemas;  y en segundo  lugar, algo que nos causó aún mayor alegría, que la hembra adulta estaba cebando a sus hijos "adoptivos", puesto que estos tenían los buches llenísimos, así que para evitar molestias, se retiró la cámara de fototrampeo.


Al observar los datos recogidos de la tarjeta de la cámara, se pudo  observar cómo en un solo día, o más bien en pocas horas, los padres hacen más de 7 cebas a sus pollos, incluidos los tres "adoptivos", sin importar la edad ni la carga de hijos de pollos en el nido, ya que pasaron de 2 a 5 pollos en un día.


Video del caso de 'fostering' en aguiluchos cenizos con pollos de edades muy diferentes. Imágenes grabadas con la cámara de fototrampeo.

Una historia que pudo ser triste pero que acabó con final feliz, primero por sobrevivir estos tres pollos milagrosamente a la cosechadora y segundo por ser adoptados tan positivamente por sus nuevos padres y sus nuevos hermanos, sobre todo teniendo en cuenta la diferencia de edad y por último, porque con el paso de los días pudimos comprobar que todos los pollos terminaron por volar, tanto los autóctonos como los adoptivos.

Este es uno de los pollos introducidos ya a punto de dar sus primeros vuelos... es el último que quedaba por volar e 'independizarse'...

De este caso documentado (fotos y vídeos) de 'fostering' con pollos de aguiluchos cenizos con bastante diferencia de edad,  se hizo eco también la revista Quercus en su edición de septiembre de este mismo año.

Artículo publicado en la revista Quercus sobre el caso excepcional de 'fostering', en su edición de Septiembre de 2024.

Entre otras curiosidades/vivencias a comentar de esta campaña están:

- El 26 de marzo es detectado un macho de aguilucho cenizo que fue marcado con GPS en la campaña anterior y que fue fotografiado por Pedro NuN en la zona de Toril de Lebreles, en la localidad de Cabeza del Buey.

Macho de aguilucho cenizo marcado con GPS y fotografiado en Toril de Lebreles (Cabeza del Buey) por Pedro NuN.
 
Últimos movimientos de este macho de aguilucho cenizo en la fecha en que fue fotografiado.

- En los últimos días del mes de marzo, nos informan que una de las hembras que fueron marcadas en la campaña anterior con marcas alares, más concretamente una que fue marcada en Campanario con el "número 56" como marca alar, se encontraba en Melilla, a punto de cruzar a la península, y por lo que se ve, ha utilizado el mismo punto para cruzar que el que eligió para ir a su zona de invernada el año pasado.

Hembra con marca alar número 56.

- A finales de abril se detecta el primer nido en Campanario, en una parcela que seguramente siembran para heno. Lo curioso es que la hembra es una a la que se le colocó un transmisor GPS el año anterior, y así hemos podido observar que este año ha establecido el nido a escasos 500 metros de donde estuvo el año anterior.

- Otro de los buenos sucesos vividos en esta campaña, además del caso inesperado e improvisado de 'fostering', fue el de unos pollos a los que bautizamos como "Los Renacidos". Eran unos pollos que se encontraban en una parcela de la que no teníamos conocimiento de ningún nido y que sorprendentemente habían sobrevivido al paso de la cosechadora. Al estar la parcela cosechada, sin cobertura vegetal, se encontraban sin ningún tipo de protección, aparentemente eran "carne de cañón", y para colmo, cuando fueron descubiertos por la tarde por nuestros voluntarios, estos no disponían en esos momentos de ningún cercado de protección para colocarlo, así que como solución de emergencia se construyó un círculo de paja, de unos 40-50 cm de alto, y en su interior se depositaron los pollos, a la espera de la mañana siguiente, donde se colocaría un cercado de protección para intentar impedir la depredación terrestre.

Dos semanas después, realizando el seguimiento del nido, se pudo comprobar que los pollos ya estaban por los alrededores del nido realizando sus primeros vuelos, unos volantones convertidos en todos unos supervivientes, sobreviviendo al paso de la cosechadora y a la posible depredación en medio de una parcela ya cosechada, sin ningún tipo de cobertura vegetal.

Sin lugar a dudas fue toda una satisfacción ver a esos pollos dar sus primeros vuelos, pero lamentablemente no todo durante la campaña iban a ser buenas noticias, porque por desgracia también hemos tenido algunas decepciones, como la de un nido, también en la zona de Campanario, que con seis huevos fue abandonado, algo desconcertante, sin saber las causas, quizás le hubiera sucedido algo a la hembra, pero lo desconocemos... o también desgracias como los múltiples pequeños incendios, algunos en zonas de nidos y en uno de estos incendios con el triste y desgraciado desenlace final ya comentado antes... en fin que no todo han sido buenas noticias... son las luces y las sombras de la campaña, aunque al menos este año las luces han predominado.

- En relación al tema de los incendios, comentar también que una de las tardes de la primera semana del mes de julio, recibimos  una llamada de un cosechero que nos envía por whatsapp una foto de un pollo que ha salido volando, como buenamente ha podido, al sentir el paso de la cosechadora; cuando nuestros voluntarios llegan al sitio comprueban que se trata de un nido de aguilucho lagunero (Cyrcus aeruginosus) con tres pollos, uno muerto al paso de la cosechadora y dos que lograron huir, pero es que inmediatamente, estando ellos allí, se produce un incendio en la parcela a la que habían huido los pollos. Los allí presentes, incuídos los dos voluntarios de ANSER que se habían presentado, colaboran para intentar apagarlo, hasta que finalmente llegan los bomberos y acaban de rematar el trabajo, con la suerte de que los dos pollos de lagunero siguen vivos y es que en una misma tarde han sobrevivido a las garras de la cosechadora y al infierno del fuego... el tercero de los pollos, por desgracia, no tuvo la misma suerte.

Uno de los pollos de aguilucho lagunero (Cyrcus aeruginosus) que ha sobrevivido.
 
Incendio en la parcela a donde habían huído los pollos de aguilucho lagunero que habían sobrevivio al paso de la cosechadora en la parcela donde tenían su nido.

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Podéis consultar el resumen de campañas anteriores en ESTE ENLACE.

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