Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

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"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

31 mar 2026

Senderismo Extremadura: Huetre - Charco de la serpiente - Presa de majá Robledo- Chorro del ceño – Huetre (Las Hurdes, Cáceres).

Una ruta muy, pero que muy interesante, con la que he disfrutado mucho de principio a fin en la que se aúnan naturaleza, entornos naturales y maravillosas vistas, sierras y valles encajonados por los que se retuerce el río Hurdano,  bosques de pinos, bosque de encinas centenarias, brezales que en esta época primaveral tiñen las laderas de la sierra de tonos rosados y blancos, arroyos con sus saltos de agua, zonas bajas del valle más próximas al río, al abrigo de los vientos, donde surgen los pequeños bancales mimados por la mano del hombre, con pequeños huertos o cultivos de olivos o cerezos en clara contraposición con las zonas altas de la sierra, más agrestes, sin apenas vegetación, expuestas a los caprichos del clima, a los agentes meteorológicos que la moldean formando aristas y barrancos que se precipitan hacia el río Hurdano, sierras escabrosas, inhóspitas… en las que quizás en otros tiempos tan solo los lugareños, pastores con sus cabras, o piconeros, intentarían obtener algún recurso de ellas a costa de grandes sacrificios y  penalidades… hoy en cambio, la naturaleza se adueña de todo, engullendo viejas sendas que han dejado de ser transitadas, aunque por suerte, algunas de ellas vuelven a abrirse para la práctica del senderismo como uno de los motores dinamizadores, entre otros, de este enclave natural, aislado y solitario, pero que realmente es lo que le da valor, donde las alquerías hurdanas, cada vez más despobladas, y sus vecinos, viven en armonía con el entorno, adaptándose a él sin esquilmarlo, sin destruirlo, sin deformarlo… dentro de estas alquerías el tiempo parece que se detiene, no hay prisas, no hay bullicio, se respira tranquilidad y paz en el día a día…

La ruta planteada intenta realizar un recorrido circular con inicio y fin en la alquería de Huetre, perteneciente a Casares de las Hurdes, pasando por hitos como el “Charco de la Serpiente”, la presa de “Majá Robledo o el “Chorro del Ceño”, y aunque se pueden realizar alternativas que transiten gran parte por cómodas pistas o caminos, o distintas combinaciones de ruta circular que pasen por alguno o varios de estos puntos, o que incluyan la subida la “mirador de la Pregonera”, yo me decanté por una ruta circular que sube hacia la sierra, que transcurre a media ladera por ella, transitando por vetustas y retorcidas sendas, con algunos tramos recuperados y puestos en valor, pero con otros tramos cortos en los que la senda se desvanece al adueñarse de ella las jaras y los brezales… una ruta con cierta exigencia física, ya que a los 17 km de recorrido hay que sumarle  los más de 1.000 metros desnivel positivo que hay que superar y otros tantos de desnivel negativo, con zonas se subida constantes durante varios kilómetros y otras, con cortas y bruscas subidas y bajadas, o por senda irregular donde la línea recta solo es una quimera; el recorrido propuesto no visita el “mirador de la Pregonera” y sin embargo, la ruta sube a más altura y podemos divisar mejores vistas que desde el propio mirador, que quedará por debajo durante buena parte del recorrido, pudiéndolo ver perfectamente desde las alturas. La ruta tiene también el aliciente de cruzar varias cursos de agua, tanto del río Hurdano como de alguno de sus arroyos, de ver caer chorros de agua, de caminar por brezales, pinares, encinares, bosques y vegetación de ribera… y si a todo ello le unimos un día de primavera, luminoso, radiante, con una agradable temperatura durante el día y algo de fresco a primera hora de la mañana, en donde la naturaleza muestra sus mejores galas con una floración a tope que contribuye además, a ver mariposas e insectos durante todo el recorrido, o a ver narcisos junto a la senda o junto al río y arroyos, aderezándolo todo con el hilo musical de fondo del trinar de los pájaros… y por supuesto, disfrurando de magníficas panorámicas, llegando incluso a ver al fondo, la Sierra de Gredos cubierta aún en sus partes más altas de un inmaculado manto blanco… así que todo un poco contribuyó a tener una ruta y un día pleno, de los que te “llenan” de los que quedan en grabados en la memoria con el paso del tiempo… quizás el único “PERO” de la ruta, al menos para mi gusto, es el tramo de unos tres kilómetros de amplia e insulsa pista, prácticamente llana, desde antes de llegar a la presa de “Majá Robledo y hasta el desvío al “Chorro del Ceño”, por lo demás, una ruta muy completa, tanto en la distancia a recorrer, como en el desnivel a superar o por el tipo de recorrido, casi siempre por sendas antiguas utilizadas antaño por los lugareños en el día a día para ganarse la vida, sendas que transcurren por las laderas de las sierras, donde en las zonas de más pendiente tienen que reforzar un lado de la senda con paredes elaboradas con lajas de pizarra, con la técnica de la piedra seca, para mantenerla estable o ensancharla…

Tras un corto desplazamiento hacia la zona donde comenzaría la ruta y ya que iba bien de tiempo y tenía todo el día por delante, paré a tomar café en Casares de las Hurdes y de paso, comprar el pan para el bocata, para después encaminarme hacia la alquería de Huetre, tras pasar por la de Heras y dejar a un lado Casarrubia que está prácticamente pegada a la de Huetre (todas alquerías pertenecientes a Casares de la Hurdes)

Campanario-mirador, exento de la iglesia, en Casares de las Hurdes, ejemplo de arquitectura tradicional hurdana

Aparco en una terraza-parking, no hay más coches y tras asomarme a esta terraza a modo de balcón-mirador, para contemplar las casas de esta alquería dispuestas en una curva que hace la ladera de la sierra, la misma que hace metros más abajo el río Hurdano, flanqueado por pequeñas huertas y bancales con cerezos, preparo la mochila y me dispongo a iniciar la ruta.

Huetre desde la terraza-parking con la zona de callejo para buscar el inicio del recorido. De fondo, la Sierra de la Corredera.

A penas unos 400 metros de callejeo por el pueblo para dar con el inicio de la ruta, junto a un panel informativo sobre la vereda de Huetre al “Charco de la Serpiente”.

El recorrido arranca con un fuerte repecho  con una rampa de hormigón, dejando a la espalda las casas de esta alquería. Unos metros más adelante el hormigón da paso a una estrecha senda de tierra y pizarra que en cortos zig-zag comienza a ganar altura rápidamente. Cada curva de este zig-zag de subida parece convertirse en un improvisado mirador natural, observando el estrecho valle del río Hurdano que remonté esta mañana con el coche para llegar a Huetre, cuyas casas y las de su vecina Casarrubia, van quedando cada vez más y más bajas, comenzado a ser bañadas por los primeros rayos de sol de la mañana, mientras la otra vertiente del valle permanece en umbría, y al fondo, al levantar la vista, una imagen que me acompañará durante gran parte del recorrido, las cimas nevadas de la Sierra de Gredos.

Arriba Huetre con sus casas que van quedando más abajo, en los comienzos de la ruta y al fondo el Valle del río Hurdano, que es el que aparece en la foto de abajo, en más detalle, visto desde más altura.

En el inicio de la ruta se ven pequeños bancales con olivos y cerezos, pero con forme se va ganando altura aparecen tramos de brezos en plena floración en esta época primaveral, se mezclan el brezo rubio (Erika australis) y el brezo blanco (Erika arborea), junto a la jara pringosa (Cistus ladanifer), que no solo dan la nota de color a la sierra sino que además constituyen todo un parque temático para insectos, como las mariposas que ya revolotean de aquí para allá, aunque muy activas a esta hora como para hacerles fotos.

Mariposa Nispola o Ninfa de Linneo, forma lyllus (Coenonympha pamphilus f. lyllus)... las mariposas del género Coenonymphas siempre posan con las alas plegadas.
 
Brezo blanco (Erika arborea).

Brezo rubio (Erika australis).

La senda llega a una amplia pista en la que siguiéndola hacia la izquierda, está señalizado, llevaría hacia el “Charco de la Serpiente”, pero no es éste el recorrido que quiero hacer, porque serían muchos kilómetros de pista, que aunque muy cómoda para caminar y con poco desnivel, me resultan siempre aburridas, así que cruzo la pista y tras un par de zig-zags, de nuevo salgo a otra pista que lleva va hacia el mismo sitio si se toma a la izquierda, así que vuelvo a cruzarla, siguiendo las marcas azules, para adentrarme en una pinar, con mucha sombra y con senda tapizada por una alfombra de acículas de los pinos en un recorrido que aunque continua en ascenso, ahora es mucho más suave.

Un tramo corto por el interior del bosque de pinos  donde desaparecen las vistas panorámicas, pero al ir saliendo del pinar, aparece frente a mi un tramo de senda que transita por la falda de la Sierra de la Canchera, sin apenas desnivel, en una zona donde se han colocado barandas de madera para evitar rodar ladera abajo y que se convierte en un balcón con vistas, como las que se tienen de la Sierra de la Corredera de la que me separa el encajonado valle del río Hurdano, el cual se abre paso entre ambas sierras serpenteando entre ellas y formando los característicos meandros. Contrasta la línea verde de vegetación y bosque de ribera que flanquea el curso del río con el paisaje yermo de la mitad superior de la sierra, donde no se ve ningún árbol, tan solo una capa de matorral o monte bajo. Mirando hacia abajo, junto al río, se puede ver una majá circular por la que más tarde pasaré a su lado.


Desde ese punto donde me encontraba se puede ver por donde discurre el recorrido a seguir, la delgada línea que dibuja la senda, bordeando toda la Sierra de la Canchera, a media altura y perdiéndose al fondo en una da las múltiple curvas… por debajo se encuentra la amplia pista que ya había cruzado antes y que en primer término conduce a la presa de “Majá Robledo, en un recorrido calcado al que sigue la senda, pero a diferente altura… y por debajo de ésta, el río Hurdano.

Continuo mi recorrido y tras el breve tramo adecentado, sin apenas desnivel, de nuevo hay que volver a subir, pero de forma suave y prolongada y así, recreándome con las vistas, al dejar atrás una de las muchas curvas que dibuja la senda en su recorrido, veo un pequeño cerro que se eleva en el centro del valle y queda a menos altura de la que me encontraba, y en su cima, una plataforma cuadrada cercada con barandas de madera, como si fuera un cuadrilátero dispuesto para un combate de boxeo, es el mirador de la Pregonera.

Mirador de la Pregonera

Paro para ver la panorámica, con el mirador de al Pregonera que queda abajo, tras él, se levanta la Sierra de la Corredera y a la izquierda, siguiendo la dirección del río Hurdano y mirando hacia el horizonte y hacia arriba,  la nieve que aún queda cubriendo la Sierra de Gredos, reflejando los rayos de sol como si de un espejo se tratara, en esta luminosa mañana de primavera.

La estampa del mirador de la Pregonera me acompañará, al igual que el río Hurdano o las vistas de la Sierra de la Corredera durante gran parte del recorrido, pudiendo contemplar este mirador desde diferentes perspectivas, todo dentro de un recorrido muy entretenido e interesante.

El "mirador del Pregonera", situado sobre un cerro anclado en el centro del valle y de fondo, arriba, las cimas nevadas de la Sierra de Gredos.

Me encuentro con un primer desvío de la senda, señalizado, a la izquierda la “ruta de evacuación” hacia la presa de “Majá Robledo, que en un descenso corto pero intenso, en zig-zag, llega a la pista que va por debajo de la senda en un recorrido paralelo y ya a escasa distancia de la presa, la cual ya he comenzado a divisar metros atrás y a la que también podré contemplar desde diferentes perspectivas, primero desde arriba y más tarde casi a ras de ella.

La presa de “Majá Robledo” en el centro de la foto, antes de llegar al desvío.
 
La presa de “Majá Robledo”, tras pasar el desvío, vista desde arriba.

Mi idea era continuar hacia delante sin tomar este desvío; unos metros más adelante me encuentro con otro desvío, también señalizado: hacia la derecha, sube a la “Majá del Collao” y al “Collado de la Muerta” (1.121 m), en un corto recorrido que tendría que ser de ida y vuelta y desde donde según había leído hay buenas vistas hacia el norte, pudiendo contemplar la llanura salmantina, en claro contraste con estas agrestes y a veces inhóspitas sierras hurdanas.

No hago el desvío, sigo hacia delante la senda, hacia el “Charco de la Serpiente”, pero es a partir de aquí donde se nota claramente que esta parte ya no está tan transitada, que no pasa mucha gente… la senda no está tan bien cuidada, aparece más vegetación y en otros puntos más aéreos, sin el refuerzo de las paredes de pizarra, la senda está hundida en parte, supongo que como consecuencia de las lluvias; en algunas zonas de umbría, la senda está cubierta de hierba, sin ningún indicio de haber sido pisoteada, síntoma de no que transita mucho personal por aquí…


En este tramo de senda, poco transitado, me encuentro con los Narcissus coronatus, aunque solo los que están a la sombra tienen buen porte, el resto, están ya muy secos. 


Más adelante, en el último kilómetro de esta subida inicial (desde Huetre), aproximadamente después de 5,5 km, tras un corto y repentino repecho de unos metros, desaparece todo tipo de arboleda, aunque la sierra está totalmente recubierta de monte bajo, sobre todo jaras, entre las que se yerguen los afloramientos pizarrosos como torres o agujas, formadas por láminas plegadas en vertical, recordando a los característicos “dientes de perro” de la comarca de “La Serena”.


Es aquí donde a pesar de ver algunas marcas de color azul en la piedra, la senda es engullida por las jaras y desaparece o se vuelve difusa, y si a ello le sumamos que me despisté un poco mirando los alrededores, tenemos como resultado que acabé saliéndome de ella para inmediatamente comenzar a ahogarme en un mar de jaras en el que me era muy complicado moverme, así que al final tuve que retroceder como pude hasta dar de nuevo con la senda y la última marca azul que había visto y tirando de track, continuar con el recorrido. Desde aquí, un kilómetro aproximadamente entre jaras y afloramientos pizarrosos, sin arboleda, pero en un recorrido muy entretenido, hasta que tras un giro a la izquierda y después de un cruzar un arroyo, se da por finalizada esta progresiva subida de unos 6,5 km, para comenzar una bajada hasta el río Hurdano, primero por senda en fuerte descenso flanqueada por paredes de brezo rubio (Erika australis) que en ocasiones invade el trazado y hay que ir  apartándolo, otro síntoma de que no es muy transitada esta senda y que son otras variantes o alternativas más cómodas las que se utilizan, aunque a mi particularmente, el recorrido me estaba resultando espectacular, solitario, con unas magníficas panorámicas y hasta ahora siempre por vetustas sendas.

Echando la vista atrás, ahora se ve la presa de "Majá Robledo" desde atrás,  encajona en el valle, y al fondo la Sierra de la Canchera por la que transcurre a media ladera la primera parte del recorido.
 
Un tramo de la senda sobre lajas de pizarra por la que transcurre el recorrido en en este último tramo de subida inicial continuada.

En esta zona de bajada entre brezos voy disfrutando de lo lindo porque me encuentro con muchísimas mariposas pequeñitas, que con las alas cerradas muestran un color verde intenso, verde rubí, posadas sobre la senda o sobre los brezos o revoloteando entre ellos, así que no pude resistirme a sacarle alguna foto ya que alguna de estas mariposas “cejialbas” (Callophrys rubi) no tenían inconveniente en posar para mi.


Mariposa “cejialba” (Callophrys rubi)

Sin solución de continuidad, la gran mancha de brezos da paso a un bosque solitario de grandes encinas centenarias, cuyas copas dan sombra permanente al interior de éste, con los troncos recubiertos de mullido musgo verde y el suelo alfombrado de hojarasca, bajo la cual la senda a veces desaparce, aunque no hay mucha pérdida, porque hay que seguir bajando hasta el “Charco de la Serpiente”.


Tras uno metros de senda tortuosa entre vegetación y bosque de galería, en zona más húmeda, aparece frente a mi el célebre “Charco de la Serpiente” en una zona granítica en el que cae un chorro de agua, en una zona encajonada, en lo que es el entorno al que creo llaman la “apretura de Majá Robledo” y donde en las zonas más húmedas, me encuentro con narcisos (Narcissus bulbocodium).

Charco de la Serpiente

"En el ‘serano’ (“reuniones vecinales o veladas nocturnas que se celebraban al caer la tarde en las puertas de las casas o al calor de la chimenea”) la gente mayor transmitía sus relatos de leyendas a una asustada infancia, y una de ellas está relacionada con este charco. Cuentan que aquí vivía una serpiente de siete cabezas que aterrorizaba a las gentes de las majás… otra versión habla de la amistad entre una gran culebra bastarda y un joven cabrero, con un trágico final".


Narcissus bulbocodium

Llevaba unos siete kilómetros recorridos y me había estado entreteniendo mucho con las paradas, así que aunque mi idea era parar en este sitio para comer, decidí continuar y parar más hacia delante, porque no llevaba ni la mitad del recorrido que me proponía realizar.

Retrocedo unos metros por la misma senda tortuosa y enlazo de nuevo con la senda que llevaba, para seguir paralelo al río entre frondosa vegetación, en un bucólico recorrido.

Un poco mas tarde la senda llega al río y aparentemente desaparece en un salto que hace éste, así que se tendría que cruzar el río, avanzar unos metros por la otra orilla y de nuevo volver a cruzarlo, que es lo que hice yo, siguiendo el track, aunque al cruzarlo por segunda vez me di cuenta que habían colocado unos escalones-plataformas aéreos para salvar el desnivel para no tener que cruzar el río, sobre todo para épocas  en las que lleve más caudal.

A partir de aquí, casi ocho kilómetros recorridos, la senda que que venía siguiendo desde que comencé la ruta desaparece, y da paso a un cómodo camino flanqueado a la izquierda por paredes pizarrosas. Más adelante, el camino se convierte en una ancha y amplia pista, que es la que durante la primera parte de la mañana veía desde arriba, desde la senda.

Esta pista pasa junto a la presa de “Majá Robledo, que queda a la derecha, dejando una fuente a la izquierda. Durante el tránsito por esta pista se pasa junto a algunas majás, que quedan a la derecha,  construcciones vernáculas levantadas con lascas de pizarras, utilizadas antaño para encerrar el ganado y hoy en desuso total.

Majá la Vera
 

Otras majás

Después de ocho kilómetros de senda con trazado irregular y con un buen desnivel positivo, coger un tramo de pista cómoda, llana o en ligero descenso, viene bien para relajarse un poco y avanzar más rápido porque en la primera parte me había entretenido mucho más de lo habitual, pero como me suele pasar siempre, tras un rato caminando por este de pistas o amplios caminos, acabo aburriéndome, simplemente me limito a andar  lo más rápido que puedo para quitarme este tramo de unos cuatro kilómetros.

Llego por fin al desvío del “Chorro del Ceño” donde se encuentra también un panel informativo. Aquí abandono la cómoda pero aburrida pista y sigo por una senda en bajada hasta el río Hurdano, teniendo de nuevo vistas hacia el mirador de la Pregonera, pero ahora desde otra perspectiva, viéndolo desde abajo.


Mirador de la Pregonera... ahora visto desde abajo.

Al llegar al río me encuentro una cuerdas entre árboles de ambas orillas, colocadas para ayudar a pasar mejor el río en casos de mayor caudal, aunque ahora pude cruzarlo saltando entre piedras sin problemas.

Es en este punto donde decido hacer la parada para comer el bocata, junto a una vegetación exuberante, a la sombra y junto a las cristalinas y ronroneantes aguas del río Hurdano, que más que un río parece un arroyo.

Tras el descanso me pongo de nuevo en marcha, por una senda que continua con cortos tramos de subidas y bajadas,  alejándome del río Hurdano que va quedando a la espalda mientras remonto el cauce del arroyo del Ceño por bonitas y arcaicas sendas, reforzadas en su base con paredes de piedra de pizarra, el mismo material con el que están construidas también otras construcciones que atraviesa el trazado propuesto y que en otros tiempos se utilizarían para encerrar las cabras.



Bonitas y arcaicas sendas, reforzadas en su base con paredes de piedra de pizarra, en el tramo que remonta el arroyo del Ceño.
 
Parede realizada con la técnica de la "piedra seca", utilizando lajas de pizarra. Tramo de pared que forma parte de un típico recinto-majá para encerrar las cabras. 

Es en esta zona donde, en la otra vertiente del arroyo del Ceño, veo a un grupo de cabras montesas (Capra pyrenaica), un ejemplar de hembra adulto y varios ejemplares jóvenes que una vez detectan mi presencia salen corriendo endiabladamente ladera hacia arriba.



Capra pyrenaica

Me encuentro con un desvío. A la izquierda hacia Huetre y recto, un recorrido lineal de ida y vuelta para visitar el “Chorro del ceño” al que me dirijo.

Este desvío lineal es de apenas 800 metros entre la ida y la vuelta, en subida, y muy entretenido, de los que gustan para la práctica del senderismo, cruzando en un par de ocasiones el arroyo.

Llego al célebre, chorro, sin excesivo caudal, en un zona de paredes de granito en la que por una hendidura en la parte superior se abre paso el agua que en una caída de 10 metros, cae en una poza o charco de aguas frías y cristalinas en las que dan gana de meter los pies en remojo. 

El arroyo del Ceño, que da nombre a este chorro, nace a 1.400 m. de altura, en el -collado de Don Diego- y el agua se precipita hasta los 870 m. en pocos kilómetros, o sea, más de 500 metros de desnivel en poco recorrido por esta vertiente de la Sierra de la Corredera con pendientes más abruptas e imponentes riscos habitados por aves rupícolas como el buitre leonado”.

Había mucho contraste de sol y sombra para hacer alguna foto decente, aunque hago alguna meramente testimonial. Tras un rato allí, me doy la vuelta hasta llegar de nuevo al desvío que había dejado atrás, en un recorrido de vuelta que hago mucho más rápido.

Chorro del Ceño

Desde el desvío y para seguir ahora hacia la Huetre, toca bajar hasta el arroyo el Ceño, cruzarlo y continuar por un empinado repecho con escalones tallados en pizarra, con cuerdas a un lado para ayudarnos en la subida o para agarrarnos a modo de protección para evitar resbalones, sobre todo en caso de que la piedra esté mojada y resbaladiza… y es que este tramo hasta Huetre si está adecentando en algunos tramos para la práctica del senderismo, porque más cerca de la alquería también han colocado un par de puentes de madera para salvar el cauce del río, ya que éste recorrido forma parte de otra de las rutas que se pueden hacer por la zona, la ruta lineal o circular desde Huetre al “Chorro del Ceño”.

Tras subir el duro repecho, ya veo las casas de Huetre y me relajo un poco, porque ya queda poco y la senda es en ligero descenso, después del último tramo desde que paré a comer que ha sido un sube y baja.

El final de la entretenida senda de bajada desemboca en un camino que tomándolo a la izquierda continua en bajada hacia el río Hurdano, a la zona de las piscinas naturales. Desde aquí un buen repecho de hormigón para llegar al punto de partida de la ruta, aunque antes de darla por terminado me siento un rato en unos bancos situados junto a una fuente, con vistas al pueblo y al valle, relajándome un rato, contemplando las vistas en una tarde radiante y con una buena temperatura.

Una muy buena ruta en todos los aspectos, en la que he disfrutado mucho y que me ha sorprendido para bien... el único PERO que le pondría es el tramo algo largo de unos 4 km de pista, el resto me ha resultado genial y con la posibilidad de poder realizar diferentes variantes, incluida la visita con subida al mirador de la Pregonera.

Dejo un pequeño vídeo con algunas zonas de paso durante este recorrido:

El track a modo de referencia que seguí está en ESTE ENLACE

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