Una vez dejada atrás Capilla, y cruzado el Zújar en la cola del embalse de La Serena, que está pletórico en estos inicios del 2026, continúo por la carretera que lleva hasta la vecina Ciudad Real, aunque antes de llegar al límite provincial tomo un desvío a la derecha, dejando atrás al carretera y el embalse de La Serena, para continuar casi tres kilómetros por caminos encharcados, hasta llegar a la zona de Huerta del Capellán, dejando el coche cerca de la zona donde se encuentran casi seguidas, varias casas de campo, algunas ya abandonadas, con sus respectivas huertas junto al arroyo, cuyas aguas bajan raudas, cristalinas y estrepitosas en esta fría y gris mañana de finales de enero.
A partir de ahí, cojo la mochila y continuo andando por camino en ligera subida, convertido en ocasiones en riachuelo, no tardando mucho en localizar desde el mismo camino, mirando hacia mi izquierda, en el afloramiento cuarcítico que aparece, una gran apertura del abrigo/cueva de color ocre y que supongo se trata del primero, del más cercano a la zona de Huerta del Capellán, a juzgar por las fotos y algún que otro vídeo que había visto como referencia.
En el calcolítco, el hombre además de cazar, de cultivar la tierra y de haber domesticado animales, también aprendió a extraer minerales con los que elaborar herramientas, utensilios o armas que le facilitarían el día a día, y la técnica que empleaban para extraer el material en estas cuevas-abrigos consistía en “un sobrecalentamiento artificial de la piedra para hacerla estallar”, de ahí que en muchas cuevas de la zona, no solo en la dos de las que comento aquí, las paredes aparezcan negras.
En este primer nivel, caso que hubiera alguna pintura rupestre anterior a las labores “mineras”, habrían desaparecido por efecto de la acción minera a la que fue sometido este tramo o nivel de la cueva-abrigo.
El segundo nivel, en el centro de la cueva, la superficie aparece bastante inclinada y muy lisa, y además, al estar mojada por el agua que se filtra y cae de la parte de arriba la hace muy resbaladiza, al menos en esta época lluviosa, así que me cuesta mucho aproximarme a la pared del fondo para verla en detalle, pero aparentemente no veo nada de consideración en ella. Lo que si resulta curioso es el propia superficie inclinada de este nivel, que aparece muy pulida pero como si tuviese talladas unas estructuras en forma de pequeñas ondas, y desde mi desconocimiento, da la impresión de estar frente a un “ripple marks” (“son estructuras sedimentarias en forma de pequeñas ondas o crestas que se forman sobre un lecho de sedimento no consolidado, generalmente arena, debido a la acción de un fluido, como el agua o el viento, siendo fundamentales en geología porque, al fosilizarse en rocas como areniscas o calizas, actúan como indicadores del ambiente antiguo, revelando la dirección de las corrientes y la profundidad del agua”).
Por último está el tercer nivel, el superior, aunque subiendo por la parte exterior de lo que creo que son “ripple marks”, hay más zonas de apoyo y se puede acceder bien a esta parte del abrigo-cueva, viendo en el exterior y en la parte superior, algunas pinturas en forma de líneas gruesas paralelas, tanto en horizontal como en vertical, pero es en el interior, en el techo, donde se observan el principal grupo de pinturas rupestres, y verlas en tan magnífico estado de conservación y el entorno en el que se encuentra este abrigo cueva, es una sensación altamente gratificante y reconfortante.
Este grupo principal de pinturas aparecen como he dicho en el techo, en una superficie de cuarcita lisa y blanca, en la que contrastan los trazados gruesos en color rojo oscuro de las pinturas que tienen un tamaño considerable, siendo perfectamente visibles sin necesidad de ninguna aplicación informática para buscar contrastes.
En este panel principal se distingue por un lado, unas líneas curvas concéntricas que conforman un semicírculo en cuyo centro se dispone una línea corta vertical; por otro lado aparece un ramiforme inclinado hacia la izquierda y entre estas don figuras y algo más abajo aparece un antropomorfo inclinado ligeramente hacia la derecha, con prolongación del tronco, lo que puede indicar o interpretarse como atributo sexual masculino, y justo encima de este antropomorfo aparecen dos círculos concéntricos que pudieran interpretarse como algún escudo, por comparación con figuras similares aparecidas en las estelas encontradas por esta zona de Capilla y Cabeza del Buey.
Aiba imagen original, abajo la imagen tratada con DStretch, utilizado el plugin CRGB.
Algo más a la derecha del ramiforme, da la impresión de que aparecen de nuevo otros dos círculos concéntricos aunque parece tener otra tonalidad.
Arriba imagen original, abajo la imagen tratada con DStretch, utilizado el plugin LRD.
Por último, en otro panel más pequeño aparecen dos figuras zoomorfas (¿ciervos?).
Tras echar un buen y agradable rato en esta cueva-abrigo y disfrutar del entorno que se contempla desde ella, me pongo en marcha de nuevo para visitar la segunda, y para ello tenía dos opciones, o volver sobre mis pasos hasta el camino, seguir avanzando por él y al llegar a la altura de la cueva girar y seguir en perpendicular hacia ella, como hice con la primera, o por el contrario, continuar por la ladera de la sierra en línea recta, porque no era mucha la distancia… aunque lo de la línea recta es un decir, porque no hay senda que conduzca a ella, simplemente te vas dejando llevar buscando el mejor paso entre bloques de piedra y un espeso matorral que en ocasiones parece infranqueable, por lo que tengo que andar subiendo y bajando y de paso, visitando otras oquedades y pequeñas cuevas en las que no observo nada, pero en este corto trayecto en distancia, pero que al final me llevó más tiempo del que tenía previsto, pude ver un jabalí que paso a penas a metro y medio de donde estaba, corriendo sierra hacia arriba y no sabría decir quién de los dos se asustó más… además de una pareja de buitres leonados que sobrevolaban a baja altura sobre mi y de un par de colonias de Narcissus bulbocodium, además de algunos Narcissus cantabricus aislados.
Llego desde arriba, en descenso, a la segunda cueva-abrigo, encontrándome en primer lugar con la apertura triangular que se puede observar desde el camino, pero rodeándola veo que tiene otra apertura en el lateral, que permite un acceso más cómodo al anterior, y es a la entrada, donde en la pared y pared-techo, aparece un magnifico panel, donde se observan una agrupación de figuras antropomorfas, más de veinte figuras de distinto tamaño y trazos (gruesos y finos), lo cual podría indicarnos que podrían haberse pintado en diferentes períodos de tiempo, aunque la forma y el patrón de este conjunto de antropomorfos es similar.
Al igual que en la primera cueva-abrigo, contrasta el rojo de estas pinturas sobre el color claro y brillante de la roca cuarcítica y al estar en el interior, están más protegidas de las inclemencias meteorológicas y si además, tenemos en cuenta la dureza de esta roca, no es de extrañar que este panel se conserve bastante bien.
A la izquierda y ligeramente más alto que el panel con el conjunto de antropomorfos, se encuentra otro panel más pequeño, con otras figuras: tres pectiniformes de diferente tamaño, un antropomorfo y por debajo otra figura que no acierto a interpretarla.
Por el exterior, en la parte superior del arco que forma parte de la entrada aparecen algunas digitalizaciones y otras líneas de difícil interpretación.
Lo que no llegé a encontrar fue la figura de la que hablan en el blog "Pintura parietal esquemática", en relación a un antropomorfo que posee una especie de tocado y que tiene la particularidad de que los brazos aparecen representados por una sucesión de puntos formando un semicírculo.
Junto a esta cueva-abrigo se encuentran también otras oquedades, una pared con múltiples fracturas (diaclasas) y otra cueva situada a un nivel superior, más oscura y cuyas paredes están totalmente negras, porque como ya se ha comentado, sería una cueva-mina.
Dejo a continaución un pequeño vídeo del entorno de la segunda cueva-abrigo de Huerta del Capellán y el panel con las pinturas rupestres del conjunto de antropomorfos.
Como curiosidad, comentar que entre las grietas y facturas de la pared cuarcítica, en una especie de repisas, encontré numerosos excrementos que 'creo' que son viejas letrinas de gineta (Genetta genetta).




































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