Después del parón por el tema del montaje del belén, de nuevo retomo la actividad, y en este caso se trata de la típica ruta anual que se hace con destino final en
Guadalupe, aprovechando de paso, para comprar lotería, morcilla y visitar los belenes.
Aunque la mayoría de las veces las rutas se hacen en domingo, en esta ocasión se iba a hacer en sábado, y como el autobús pasa cerca de mi pueblo no tengo que madrugar tanto, así que a las 7:25, con tres grados y medio de temperatura, según marcaba el coche, me fui para el 'cruce de Zalmea' donde los esperaría, y por suerte no tuve que esperar mucho, unos 10 minutos.
Ya dentro del autobús, menos gente de la que esperaba, supongo que lo del madrugón (ellos salían a las 6:30), las bajas temperaturas y la noche anterior que estuvo totalmente desapacible, con frío, agua y viento, hicieron que más de uno se lo replanteará. Al final unas 30 o 35 personas.
Llegamos a Cañamero, y este año no estaba yo por la labor de repetir el desayuno del año pasado: mal café y peores churros, además de aceitosos; parecía que el aceite no lo cambiaban desde vete tú a saber cuando, y durante toda la ruta fui repitiendo los churros, con el puñetero aceite en la garganta... en fin, que este año cambiaba, iba a por el desayuno más convencional: café y tostada con aceite y tomate, en otro bar, y de paso esperando que el café también estuviera mejor que el mejunje del año pasado.
Como siempre, nos dividimos, unos para la churrería y otros buscando un bar donde nos pudieran servir unas tostadas, y la verdad es que esta vez acertamos, al menos en mi opinión y sobre todo en comparación con el año pasado.
Después del desayuno y del “red bull”, o sea, la copita de anís para unos o de licor para otros, emprendemos la marcha, calle adelante buscando la salida del pueblo, hasta coger a la izquierda el desvío hacia la Ruta de Isabel la Católica (Cañamero – Guadalupe), una ruta ya de sobra conocida para algunos y que es la ruta que seguían los antiguos peregrinos, así como los reyes Católicos cuando iban a descansar al Palacio de Mirabel.