Dejamos el coche en el parking de las Cinco Lagunas, a un kilómetro aproximadamente de Navalperal de Tormes.
Al salir del parking y cruzar el puente sobre el río Tormes nos encontramos con una bifurcación: a la derecha, la Senda de las Cinco Lagunas (el itinerario que realizamos el día anterior en en un recorrido de ida y vuelta), a la izquierda hacia Navacepeda, que es la dirección hacia donde nos encaminaríamos.
Es en esta bifurcación encontraremos una fuente y un panel informativo sobre el clásico recorrido hacia las Cinco Lagunas, y aquí es donde realmente comenzamos la ruta, sobre las 8:40 de la mañana, con buena temperatura, por un camino en buen estado rodeado de frondosa vegetación, con bosque de galería junto al río Tormes que nos queda a la izquierda, caminando en un primer tramo paralelo a él, para después, girar algo más hacia la derecha, alejándonos del río, al tiempo que el cómodo camino con suave subida hasta ese momento, comienza a empinarse algo más, sin ser nada del otro mundo, llegando a subir unos 200 metros de desnivel en los primeros cuatro kilómetros, hasta llegar al punto más alto del recorrido, antes de empezar la bajada hasta el entorno del Pozo de las Paredes.
Si en los dos primeros kilómetros, paralelos al río, tenemos unas vistas reducidas, tan solo del camino y de la frondosa vegetación junto al Tormes, en los siguientes dos kilómetros y conforme se va ganando altura, podremos disfrutar de unas vistas más amplias del valle, sobre todo a nuestra izquierda o al echar la vista hacia atrás.
Al ir gando algo de altura, vamos teniendo poco a poco vistas más amplias sobre el valle del Tormes y sus alrededores.
En la bajada, ya comenzaremos a ver mirando hacia bajo, Navacepeda de Tormes y el río, además de todo el entorno que rodea el valle del Tormes, así como otros pequeñitos núcleos urbanos más hacia el oeste y por encima de la carretera, incluido Navalperal de Tormes.
La bajada es por camino más abierto, menos frondoso, pero siempre disfrutando de buenas vistas, en un recorrido sencillo y cómodo, que nos lo tomamos como un paseo, nada que ver con el recorrido del día anterior, simplemente era cuestión de disfrutar del entorno en un recorrido donde empleáramos la mañana y que no nos llevara mucho tiempo, porque a la tarde, después de comer, habría que emprender el largo viaje de vuelta.
Si el grupo se tomó el recorrido con tranquilidad, relajadamente, disfrutando del entorno y charlando distendidamente, yo todavía lo hago mucho más, porque me quedo el último, alejado un buen tramo de los compañeros, con el fin de poder disfrutar y fotografiar las numerosas mariposas que revoloteaban o se posaban sobre las flores o en el camino, una bendita locura con la que más o menos contaba, es más, para este recorrido ni siquiera llevaba mochila, sólo la cámara de fotos, y sin duda, que este primer tramo, hasta el Pozo de las Paredes, fue de una completa satisfacción para mi.
Una vez que acabamos de perder altura, llegamos al célebre entorno del Pozo de las Paredes, un paraje muy visitado, sobre todos los meses de verano por ser zona de baño, aunque cuando llegamos no había nadie, supongo que por la hora temprana para el chapuzón, ya que aún no eran ni las 10 de la mañana, así que ya que estábamos solos, aprovechamos para merodear y disfrutar por la zona.
Tras las típicas fotos junto al puente de piedra de un solo arco sobre el río Barbellido, que unos metros más abajo acabará por unirse al río Tormes, nos pusimos en marcha de nuevo, dirección hacia la cercana Navacepeda de Tormes, dejando la zona de parking que estaba vacía y donde tan solo nos cruzamos con tres o cuatro personas que venían caminando hacia la zona de baños.
Desde la zona de parking toca un tramo de asfalto, primero en bajada hasta llegar a unos antiguos molinos convertidos hoy en hotel rural, a la orilla del río y tras pasar un puente, continuamos en ligera subida, dejando una fuente a la izquierda, teniendo ya frente a nosotros el pueblo de Navacepeda de Tormes, al que no tenemos que llegar porque el trazado del recorrido gira a la izquierda, sin necesidad de adentrarnos en el pueblo.
Al poco de pasar la fuente sale a la izquierda de la carretera un camino señalizado para recorrido con bici de montaña y da igual si cogemos este camino o si seguimos hacia delante, en el recorrido que hicimos nosotros, porque más adelante los dos caminos se unen, si no recuerdo mal justo antes de enlazar con el tramo señalizado de la “Senda ornitológica”.
Dejamos la carretera que a la derecha sigue hacia Navacepeda y continuamos rectos por un camino-pista asfaltado aunque con el firme muy descarnado que al cabo de un rato acaba convirtiéndose en camino de tierra, atravesando zonas de pastos para el ganado, con tramos donde a ambos lados del camino crece abundante la venenosa cicuta (Conium maculatum).
Tras un tramo de camino flanqueado por paredes de piedra que delimitan zonas de pastos para las omnipresentes vacas y con abundante arboleda junto al camino, llegamos al desvío a la derecha, señalizado como tramo de “Senda ornitológica”. A partir de aquí y hasta Navalperal de Tormes, el recorrido coincide con el GR10 en lo que es el tramo del “Cordel del Barco de Ávila al Puerto del Pico”.
Es este un tramo bonito y entretenido para la práctica del senderismo, con zonas muy estrechas separadas de nuevo por paredes de piedra, zona muy boscosa y senda que se convierte en arroyo, con zonas muy embarradas, pero en general, un tramo muy interesante que desemboca en un espacio más abierto, donde tras cruzar algún que otro pequeño curso de agua, tenemos que cruzar otro pequeño y viejo puente de piedra, más humilde y con menos glamour que el del paraje del “Pozo de las Paredes”, es el Puente de la Garbanza, nombre que recibe del arroyo sobre el que está construido, el “arroyo de la Garganta de la Garbanza”.
A partir de aquí, una ligera subida por camino, entre zonas arbolas y de nuevo. amplias zonas de pastos, hasta llegar a un pequeño collado, junto a la carretera, es el “Alto del collado de Navalperal”.
Desde el collado, solo queda un suave descenso hasta Navalperal de Tormes que lo tenemos a la vista, frente a nosotros, caminado cerca de la carretera que nos queda a la derecha, y dejando también a la derecha el cementerio de este pueblo.
Ya en Navalperal de Tormes, casi todo el grupo se dirigió hacia la casa rural donde no alojábamos, mientras otro compañero y yo volvimos a bajar el tramo de un kilómetro que separa el pueblo del parking donde habíamos dejado los coches.
Un ruta de poco más de 12 km, muy cómoda, sencilla y agradable de recorrer, con buenas vistas, entretenida, y con la guinda del paraje del “Pozo de las Paredes”… y ¡colorín colorado así terminamos! el fin de semana en el entorno de la Sierra de Gredos, con el sábado realizando el recorrido de la Senda de las Cinco Lagunas, en un trazado de ida y vuelta, con poco más de 22 km y 900 metros de desnivel, mientras que el domingo hicimos una ruta más relajada y tranquila, aunque bonita igualmente, porque entre otras cosas, tocaba la vuelta a casa.














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