Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

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"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

28 oct 2024

ANSER (2024): Colocación de Postes y Cajas Nidos para la Carraca europea (Coracias garrulus).

La Carraca europea (Coracias garrulus) es un ave de vistosos colores, emparentada con otras de plumaje igualmente vistoso, como las abubillas, los martines pescadores y los abejarucos.

Foto de Carraca europea tomada por nuestro compañero de ANSER (Asociación Naturalisa de amigos de La Serena), Agustín Sanabria.

Su presencia en nuestra región es estival, llegando en el mes de abril procedente de tierras africanas, a las que regresa entre finales de agosto y primeros de septiembre, siendo una de las aves migratorias que menos tiempo permanece con nosotros.

Cría principalmente en zonas esteparias que pueden variar desde terrenos completamente desarbolados a otros con arbolado disperso, y tanto en hábitats de pastizales como en otros en los que predomina cultivos tradicionales de cereal de secano.

Construye sus nidos sobre todo en agujeros de edificios abandonados, aunque no demasiado ruinosos, a veces en taludes de tierra e incluso en troncos de árboles. Se adapta muy bien a las cajas anidaderas, probablemente por la ausencia de otros emplazamientos naturales apropiados en esos lugares y acostumbra a repetir año tras año en el mismo nido, que presumiblemente emplean los descendientes.

No tolera bien la presencia humana, y aunque en una buena parte de los casos nidifica en edificios, estos han de estar abandonados o ser habitados de forma ocasional o escasa.

La carraca es, sin lugar a dudas, es una de las especies más bellas y llamativas de nuestra avifauna, y al mismo tiempo una de las más agresivas. Compite por un espacio para anidar con otras aves como cernícalos, palomas e incluso grajillas. A pesar de acudir a los lugares de cría más tarde que todas ellas, no tiene demasiados problemas en hacerse con el agujero que le interesa, expulsando a quien lo hubiera tomado antes.

 Foto de pareja de carracas tomada por nuestro compañero de ANSER (Asociación Naturalisa de amigos de La Serena), Agustín Sanabria.

Después de unos diez días de parada nupcial, en la que pueden observarse vuelos acrobáticos acompañados del típico sonido que emiten (por el que reciben su nombre común), la hembra se retira al nido haciéndose muy poco visible hasta días después de haber terminado la incubación. La puesta oscila entre 3 y 5 huevos, que son incubados durante 18-20 días. Los pollos abandonan el nido con algo menos de un mes desde su nacimiento.

Foto de pareja de carracas tomada por nuestro compañero de ANSER (Asociación Naturalisa de amigos de La Serena), Agustín Sanabria.

Aunque su dieta es sobre todo insectívora no faltan pequeños animales como lagartijas, ratones y hasta pequeños sapos a los que mata con su fuerte pico.

¿Por qué debemos ayudar a esta bella ave?.

Porque en las últimas décadas la población de carracas ha experimentado una gran regresión. En Extremadura, donde a finales de los años noventa del siglo pasado se calculaban 450-600 parejas, actualmente no llegan a las 150, y en toda España apenas llegan a las 1.000. Esa regresión se ha observado con censos realizados en 2019, cuando había 173 parejas, y en 2023, cuando el número se ha reducido a 147, lo que supone un descenso del 15% en estos 4 años, y eso a pesar de llevarse a cabo algunas medidas de conservación.

Al tratarse de una especie migratoria, no se sabe con certeza si las causas de su disminución tienen origen en nuestra zona o por el contrario en los lugares de invernada, e incluso en su larga ruta migratoria. También pudieran ser mixtas. Pero hasta que descubramos el origen, es nuestro deber proporcionales protección y ayuda.

¿Cómo podemos ayudar a la conservación de las carracas?.

- Para empezar, y debido a la gran disminución poblacional que vienen sufriendo, estas aves tienen que ser recatalogadas, pasando de "vulnerables" a "en peligro de extinción" en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Extremadura, y también a nivel nacional.

- Al ser una especie eminentemente insectívora, es indudable que las fumigaciones masivas le perjudican, y por tanto es necesario limitarlas en los lugares donde todavía hay carracas.

- El arreglo y restauración de viejas casas de campo y naves ganaderas, debe tener en cuenta la presencia de éstas y otras aves, dejando agujeros que les permitan instalar sus nidos. A cambio tendremos poderosos aliados contra insectos.

- Estas aves aceptan muy bien las cajas anidaderas, pero muchas de ellas están rotas y en un estado lamentable,  por lo que es necesario sustituirlas por otras nuevas, y construidas con materiales duraderos y que al mismo tiempo les protejas de las altas temperaturas.

- Es necesario continuar haciendo censos de su población para conocer su evolución.

- La especie se debe incluir en actividades de educación ambiental, para dar a conocer los beneficios que aporta, y la necesidad de una mayor protección.

- También hay que fomentar estudios científicos, incluido el marcaje de individuos con emisores, que permitan conocer mejor la problemática que les afecta a nivel global.

Altamente recomendable, para entender más la crítica situación en la que se encuentra la carraca, es la lectura de las Conclusiones tras el Primer Congreso sobre la Carraca europea, celebrado en Mérida el pasado mes de mayo.

Es por todos estos motivos, por los que desde ANSER (Asociación Naturalista de Amigos de la Serena) se trabaja desde hace años realizando censos y  colocando cajas anidaderas, y continuando con el proyecto “Aves del Llano” iniciado el año pasado, continuamos con la colocación de cajas nidos y su soporte correspondiente construidos con materiales más duraderos, resistentes a las inclemencias del tiempo, y que al mismo tiempo las proteja de las altas temperaturas.

Durante este mes de octubre de 2024, se han colocado 27 cajas nidos, siguiendo el mismo sistema que el utilizado el año pasado, con el fin de conseguir mayor durabilidad frente al paso del tiempo, aunque esto supone un mayor coste económico y más tiempo y trabajo por parte de los voluntarios, pero a la larga, esperamos ver resultados, tanto de durabilidad de estos nuevos soportes y cajas nidos, como de éxito de ocupación.

Como siempre, antes de instalar las cajas nido lo primero es estudiar cuáles son los emplazamientos  más óptimos o propicios para colocarlas, trabajo realizado ya en gran parte durante los últimos censos de carracas, o sea, que el trabajo de campo prácticamente ya estaba hecho. Por desgracia, últimamente parece que se tiende a poner tropecientas cajas nidos, apelotonadas, "sin ton ni son" y sin un mantenimiento posterior, dejándolas morir, pero eso si, antes hay que procurar hacerse la foto y vender lo "guays", lo "verde y ecologistas" que somos y ¡hay que ver todo lo que hacemos por la naturaleza!... esto viene a cuento por el tema de las famosas “compensaciones” por pérdida de hábitat debido a las mega-plantas fotovoltaicas, que sueltan el dinero estipulado para el tema de dichas "compensaciones" y como hay que gastarlo rápido y corriendo para justificarlo, se colocan cajas nidos a tropel, algunas de mala calidad, muchas en poco espacio, ¡al mogollón!, sin un estudio previo y dejándolas de la mano de Dios, a su suerte, sin ningún tipo de mantenimiento posterior.... ¡así nos va!... y ¡así les va a las aves esteparias!... y que conste que esto no son pensamientos o divagaciones meramente propias, es algo que ya se comentó por activa y por pasiva en el primer congreso nacional sobre esta bella y magnífica ave como es la Carraca europea.

Una vez que se ha decidido dónde se van a colocar estas cajas nidos, y tras los pertinentes permisos y autorizaciones, se procede a la colocación de éstas en dos fases, al igual que el año pasado.

En la PRIMERA FASE se construye la plataforma de hormigón con la estructura de hierro incorporada, donde irá después soldado el poste de metal con la caja nido... y a diferencia del año pasado, cuando excavábamos un hoyo de unos 60 cm de profundidad y 50 de diámetro que posteriormente rellenábamos con hormigón y piedras, y donde iba incrustada la estructura de hierro, teniendo que transportar la hormigonera y el material necesario (arena, piedras, cemento, agua) para hacer nosotros mismos el hormigón, con todo lo que ello supone en tiempo y en esfuerzo, este año en cambio, hemos optado por construir previamente en la sede de la asociación ANSER, una especie de caja cuadrada de madera, de 60x60x60 cm, aproximadamente, que hemos ido dejando en los distintos puntos que consideramos pueden ser propicios para la carraca y posteriormente, se ha contratado un camión-hormigonera que ha ido rellenando de hormigón las cajas y dentro de ellas se ha incrustado la estructura de metal, sobre la marcha, antes de que fraguara el hormigón, teniendo la precaución de dejarla nivelada. Con este sistema se gana mucho en tiempo y trabajo, y como hemos visto, también resulta efectivo.



En la SEGUNDA FASE, una vez que el hormigón ha fraguado, se retira la estructura/caja de madera exterior con el fin de reutilizarla en otras zonas o para el próximo año, y se procede a soldar el poste de metal a la plataforma de hierro, amarrando previamente la caja nido en uno de los extremos del poste. Los postes este año son de 4 metros de alto, a lo que hay que añadir los 60 cm de altura de la plataforma de hormigón (que no va soterrada en el suelo como ocurría el año pasado), con lo que la caja nido puede quedar a 4,5 metros de altura, aproximadamente, o sea, a la misma altura que el año pasado.


 



Durante el proceso de colocación de las cajas nidos, hemos podido disfrutar del OTOÑO EN LA SERENA, porque también tiene su encanto, con la aparición de las bonitas y coloridas Quitameriendas (Colchicum montanum) cuyo color destaca sobremanera entre el amarillo pajizo, las abundantes y numerosas colonias de los blancos Narcisos de otoño (Narcissus serotinus), las típicas y blancas Campanillas de otoño (Acis autumnalis) o la pequeñita Prospero autumnale... y entre ellas nos topamos también con la Mantis religiosa y con su prima hermana, la Mantis africana (Sphodromantis viridis, que se diferencia de la Mantis religiosa por la inconfundible mancha blanca que tiene a cada lado de los "elitros", o sea, de las alas anteriores que están endurecidas, al igual que las de los escarabajos).





Narcisos de otoño (Narcissus serotinus)



Quitameriendas (Colchicum montanum)


Prospero autumnale


Campanillas de otoño (Acis autumnalis)

Mantis Religiosa

Mantis africana (Sphodromantis viridis)

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