Y llegó el día esperado, por fin el día del concierto de ZZ Top en el Festival de la Guitarra de Córdoba, aunque los planes que estuve haciendo prácticamente un mes antes no se pudieron llevar a cabo, ya que en un principio, cuando vi el cartel del Festival, y que Imelda May venía el viernes 15 y ZZ Top el sábado 16, pensé en irme a Córdoba el viernes por la tarde, después de trabajar, y quedarme a dormir en el albergue juvenil las noches del viernes y el sábado, y así poder ver los dos conciertos en directo, y de paso, hacer algo de turismo durante el sábado y la mañana del domingo. Un viaje y dos conciertos, "mataba dos pájaros de un tiro", y además, tenía una segunda oportunidad para poder ver a Imelda, ya que también estaba anunciada para abrir el WOMAD de este año en Cáceres, pero la semana antes la sustituyeron, así que me quedé con las ganas.

Así que por un lado podría ver en directo, de cerca, sin aglomeraciones, a esa voz poderosa y rítmica de Imelda, y por otro lado, a una de las grandes bandas y leyendas del rock, sin tanto glamour, sin estar tan mediatizados, sin tener que montar un escenario portentoso para atraer la atención, sin formar un circo en cada espectáculo, pero poniendo su granito de arena en la historia del rock y manteniéndose fiel a su estilo, con el paso de los años y las décadas...
Pero las cosas no siempre salen como uno quiere, unas veces por circunstancias relacionadas con uno mismo y otras por circunstancias ajenas, como en este caso, y es que de nuevo, Imelda May se cae del cartel, de buenas a primeras, justo cuando comienzan a poner las entradas a la venta, cuando me meto de nuevo en la web del festival, veo que ya no está, por mucho que miro y remiro no la veo, y tampoco ninguna noticia de a qué es debido.
Por tanto, cambio de planes, ahora me iría el mismo sábado, aunque no sabía todavía si mi iría por la mañana yo sólo o si me iría por la tarde con Alfaro, mi jefe-compañero de trabajo, su mujer, y dos amigos suyos. Al final opté por irme con ellos, así que los cinco salimos de Castuera sobre las cinco y media.
Ya en Córdoba, lo primero fue dejar los bolsos en el piso que la hija de Alfaro tiene alquilado allí, y que ahora, al estar de vacaciones los estudiantes, estaba libre, así que los cinco nos apalancamos allí.
Lo siguiente, dar una vueltecita por el centro, con "tó la caló del mundo", así que rápidamente a sentarse en una terracita a tomar algo, para después encaminarnos a una de las avenidas donde Alfaro tenía anotado que había un cajero de Unicaja, y que era el que se encontraba más cercano de dónde estábamos. Allí deberíamos retirar las entradas que ya habíamos comprado por internet, pero sorpresa, Alfaro lo intenta primero, con dos tarjetas, y en ambas el cajero dice que no hay entradas disponibles para ninguna de esas tarjetas; me toca ahora a mi, y como tampoco me acordaba de con cual tarjeta la había comprado, pruebo con las dos, y el resultado es el mismo. ¡Joder, esto se pone feo!....
Llamamos a un número de teléfono que teníamos anotado, y nos confirman que las entradas están compradas por nosotros, que puede que sea algún problema del cajero, pero que en cualquier caso, hasta una hora antes, creo, podíamos recogerla en las taquillas del teatro de la axerquía, donde se celebraba el concierto, así que no nos entretenemos más, cogemos el coche y nos vamos hacia el teatro, aunque previamente tuvimos que dar un buen rodeo para llegar a él, puesto que en la dirección que teníamos trazada para que nos condujera hacia el teatro el famoso 'tomtom', una de las calles estaba completamente cortada, así que tocó dar un buen rodeo.
Llegamos al teatro, ya se ve gente a la entrada del recinto, litrona en mano. Aparcamos en el propio parking del teatro, y nos encaminamos hacia las taquillas. Empieza a verse un poco de ambiente motero, aparecen las motos, pero sobre todo, son las Harleys Davison, la perfección hecha moto, las que me maravillan; surgen los puestos de camisetas de ZZTop, a 10 euros, y gente que va llegando.
Llegamos a las taquillas y por fin conseguimos nuestras preciadas entradas, ¡uf, menos mal, problema resuelto!, así que antes de entrar, el concierto, comenzaba a las 11, intentamos buscar algún sitio por los alrededores para comer y beber algo, pero no era fácil. Después de andar un rato, damos con un par de bares, pero los dos están abarrotados, entramos en uno de ellos, daba igual.... Yo creo que estuvimos una hora para que nos sirvieran unos bocatas de jamón, así que para no perder el tiempo, estuvimos llenando el depósito con una cerveza tras otra.... se acabaron los bocatas de lomo, se acabaron los botellines, se acabaron las latas de cerveza, se acabaron los vasos, y hasta tuvieron que cambiar el barril de cerveza... y mientas, yo y los demás seguíamos sin probar bocado.... por fin llega nuestro turno, llega el mollete con jamón que me sienta de escándalo, y ¡ea!, ¡to'tieso de nuevo pa'l teatro!.
Entramos dentro, sin problemas de cola ni aglomeraciones, el aforo está todo vendido, pero es reducido, unas 4000 personas, no es el de un campo de fútbol o una plaza de toros. El teatro es al aire libre, es una especie de anfiteatro o auditorio, con las gradas alrededor del escenario, en semicírculo, y con un semicírculo más pequeño, junto al escenario, donde la gente podía estar de pie, y es ahí donde nosotros ocupamos una parcelita, a unos 20 metros del escenario y con hueco para movernos.
¿El concierto?... una pasada, increíble, maravilloso, estupendo, vibrante, entretenido, con un sonido perfecto, acompañado además de una muy buena acústica del teatro, con un monstruo, Frank Beard, tras una impresionante, una enorme mole diría yo, de batería, y unos barbudos geniales, Dusty Hill al bajo, y Billy Gibbons a la guitarra, que las hacían sonar como el mismo demonio.
El concierto empezó prácticamente con puntualidad inglesa, aunque ellos son texanos, con Dusty Hill y Billy Gibbons ataviados con unos ponchos mejicanos con lentejuelas, con sus barbas y gafas de sol que los han convertido en iconos y con sus sombreros característicos.