Poderoso, Frenético, Grandioso, Mayestático, Infatigable a pesar de los años, Portentoso, 'Enrollao' con el público, Crítico con la actual situación, Soberbio, Espectacular, Glorioso, Sencillo, Llano, Entregado, Pletórico, Vibrante, y no, no me estoy refiriendo solamente a Bruce, sino a él y a la grandiosa y gloriosa E. Street Band, en conjunto, como un todo; él es el icono mundial y la banda es quien lo mantiene firmemente sujeto para que no caiga, para que siga siendo quien es, “The Boss”. Los fans más acérrimos dirán que Bruce ha estado muchos años sin esta carismática banda, que él por si sólo se sobra y se basta, y que sin ella ha cosechado muchos éxitos, y más en España donde se le sigue a él sin vacilaciones, venga sólo o venga con quien venga, pero lo cierto es que sus conciertos en directo con esta portentosa banda son cosa aparte...
Mientras escribía esta entrada en el blog, leí la crónica sobre el concierto que Ismael G. Cabral escribió en el periódico del 'Correo', es su edición digital para Andalucía, y en ella comentaba, en relación a lo que acabo de escribir, y con lo que estoy totalmente de acuerdo, y que transcribo aquí literalmente porque no podría expresarlo con mejores palabras, lo siguiente:
"Si algo resultó incontestable anoche fue la maestría de una banda que lo dio todo en cada tema y que nunca dejó en cueros a Springsteen. Sin ella, el norteamericano pasaría por un cantautor pegado a una guitarra eléctrica, con ella, el rock quebradizo y melódico que practica se eleva a la categoría de gran música, con pegadizos estribillos que se imantan en la piel al compás de una armónica descarriada y brutal y de las disparadas escalas de un piano (Charles Giordano) que fue capaz de hacerse oír en cada nuevo aporte."
Después de la movida o mejor dicho del auténtico caos que se montó en la salida del concierto de AC/DC y de U2 unos meses más tardes, y ya que Clemente y Ana que venían desde Zalamea (no podían hacerlo hasta la misma tarde del concierto), pensé que lo mejor sería que fuéramos todos en el mismo coche, dejándolo en la avenida entre el puente del Alamillo y San Jerónimo, para después salir por ésta última zona en dirección a la Algaba y a partir de allí que ellos cogieran la autovía dirección Mérida para regresar a casa, evitando así el posible caos circulatorio que se podría formar en los alrededores del estadio, y pensando que por esa zona habría menos tráfico, pero la realidad fue que cuando dejamos el coche en esta avenida, vimos poco ambiente, y el puente del Alamillo que en conciertos anteriores fue un hervidero de gente que iba hacia el estadio, ahora lo cruzamos prácticamente en familia. Llegamos al estadio y nos ponemos en la cola para la entrada a la zona de pista o de césped, alrededor de las 7 de la tarde; una cola larga que en cuanto comenzó a moverse lo hizo bastante rápido, y en poco más de un cuarto de hora o veinte minutos ya estábamos dentro.
Al entrar por el túnel, un poco de decepción porque había muy poca gente. Las gradas vacías y nosotros nos pusimos del tirón junto a la valla que separa a los primeros fans (los que han estado esperando para estar más cerca del escenario) del resto del público. Mejor casi imposible, pero aún faltaba cerca de hora y media para que comenzara el espectáculo, y suerte tuvimos que el tiempo en cuanto a climatología nos diera un respiro, porque estaba un poco nublado y porque un par de horas antes habían caído unas gotas de agua, una tormenta que sólo rozó ligeramente la ciudad, pero que fue lo suficiente como para pasar de los 36 o 37 grados que marcaba el coche cuando salimos de casa, sobre las cinco de la tarde, hasta los 30 que marcaba cuando aparcamos para dirigirnos al concierto.
La verdad es que en el telediario de TVE1 habíamos escuchado que se estimaban unas 30.000 personas y no daba crédito, esperaba muchas más, al menos igual que en los conciertos antes comentados, pero ya me dijo Clemente, que también había estado aquí para ver al “Jefe” en el 2009, que en aquella ocasión tampoco se llenó y que además el público estuvo algo frío. Supongo que también influye que sean seis los conciertos que da por España y que no haya desplazamientos masivos como sería el caso de que sólo fuera un par de conciertos, o que la crisis aprieta y el personal no está para gastar 73 euros que valía la entrada de pista, la más barata (65 la entrada + 8,30 en gastos de distribución), pero en Barcelona la situación es la misma, y seguro que en los dos conciertos que de allí, se acaba llenando el estadio, y eso que en este estadio de La Cartuja, el escenario estaba muy adelantado, más cercano al centro del campo que al fondo, supongo que para dar la sensación de más lleno en función de las entradas que pusieron a la venta y de estimaciones en cuanto al ritmo de venta de entradas...
El día antes estuve por el centro de Sevilla, por la mañana y por la tarde-noche, e incluso pasé por los alrededores del estadio olímpico de La Cartuja, pero no veía excesivo ambiente de conciertos, ni se veía gente con camisetas ni nada por el estilo, todo lo más que vi por el centro fueron algunos carteles del concierto y el tranvía que atraviesa la Avenida de la Constitución, el cual parecía un muro en el que habían pegado los carteles para el concierto del Bruce Springsteen.
El tranvía a su paso por el centro de Sevilla, decorado para la ocasión...


