Anoche acabé acostándome tarde y unido al cansancio del día anterior hicieron que esta mañana me quedara dormido cuando sonó el despertador, aunque por suerte no fue mucho tiempo, así que pude salir en coche hacia La Zarza a la hora que tenía previsto, pero sin desayunar y con las prisas por delante, que siempre son malas consejeras.
Son unos 85 km los que tengo que hacer en coche, pasando por varios pueblos y por una carretera que no es precisamente una línea recta, aunque está bastante bien, así que calculaba sobre una hora y cuarto.
Los pronósticos meteorológicos para hoy no daban agua, al menos los que yo vi, más bien todo lo contrario, pero lo cierto es que amaneció un día cubierto y en la segunda parte del recorrido en coche comenzó a caer una fina lluvia que no cesó hasta que llegué a Alange, y ahí quedó todo, porque a lo largo del día el tiempo fue mejorando y terminamos la ruta con sol y con temperatura agradable.
Dejé el coche a la entrada de La Zarza y me fui hacía la zona donde estaba prevista la salida, siguiendo a algunos senderistas que iban delante, porque es la primera vez que estaba por aquí y no tenía ni idea donde estaba el punto de inicio de esta ruta.
Llego a la calle desde donde se produce la salida, ya hay ambiente y el hilo musical está a tope, con
Acetre sonando en ese momento, caldeando el ambiente, y nunca mejor dicho porque la mañana está fresca, y aunque las gotas que cayeron durante el camino han desaparecido, el cielo sigue cubierto. No hay excesiva masificación a esta hora, sobre las 8:30, supongo que el personal comienza a llegar a partir de ahora. Tan sólo algunos grupos cerca del
arco-inchable que ocupa el ancho de la calle y por el que habrá que pasar en la salida.
Veo unas puertas abiertas y gente entrando y saliendo, así que me dirijo allí, entro y es una especie de nave grande, donde hay servicios y una zona más amplia donde se recoge la credencial y la pulserita para que después te hagan entrega de una camiseta de regalo y el vale de la comida final, que en esta ocasión se trataba de una paella.
Para evitar aglomeraciones, hay varias calles con un rango de letras, así que en función de la letra por la que comience el primer apellido tienes que ir a una calle u a otra. Yo no había hecho la inscripción en el plazo que requerían, y tan sólo el viernes por la mañana envié un correo al presidente de la asociación senderista de La Zarza y a la dirección de correo de la propia asociación para apuntarme si no había problemas, pero no había recibido respuesta. Por otro lado, los de ASTOLL creían que no era necesario apuntarse, que simplemente llegabas allí y te inscribías si no lo habías hecho antes.
Me pongo en la cola de la calle que me corresponde, pero cuando llega mi turno intentan buscarme por mi apellido y no estoy inscrito. Les explico lo del correo que envié y me comentan que el plazo se cerró el jueves. Les digo que miren si como asociación está inscrita ASTOLL, y me dicen que para la lista de grupos y asociaciones tengo que ir a la última calle.
En esta calle reservada para grupos y asociaciones me encuentro con los senderistas de Quintana y Campanario, que están recogiendo sus credenciales, hablo un rato con ellos y después me dirijo a la persona encargada de esta zona y me comenta que como ASTOLL no hay nadie inscrito, así que llamo a José Manuel por teléfono porque sabía que éste venía fijo, y me dice que está entrando en el pueblo ahora, y que vienen algunos más de la asociación, y le comento lo que hay, que no estamos inscritos ninguno, pero que según me había dicho podíamos hacer la ruta perfectamente, otra cosa es que no tuviéramos el vale para el regalo o para la comida.
Mientras llegan y no llegan, me voy con el personal del Quinta y Campanario a uno de las bares que hay por allí para desayunar, aunque yo me lo tomo más tranquilamente y me doy mi pausa para mi café y la tostada con aceite, tomate y jamón, que hoy había salido de casa sin desayunar y estaba necesitando echar algo de combustible al depósito. Se acerca la hora de salida, las 9 de la mañana, los otros terminan de desayunar y salen a la calle, yo me retraso un poco y cuando salgo voy directo de nuevo a la zona de recepción y me encuentro con algunos de los ASTOLL que ya han llegado, al final creo que estuvimos diez del grupo, poca gente para tantos inscritos en la asociación.
A alguno de ellos los pillo con alguna que otra rosquilla en la mano, de las que daban para los que fueran a hacer la prueba, aunque no estuvieran inscritos, como era nuestro caso.
Pasada las 9 comienza a sonar la megafonía para dar la salida, advirtiendo de algunas normas básicas de comportamiento durante el recorrido.
Como en la primera parte es donde está la subida, y hay mucho personal, decidimos adelantarnos y ponernos al principio, porque después, si en la subida tenemos gente delante que no van muy bien, podemos perder mucho tiempo, o que nos cueste más pasarlas, y es que simplemente parece que si uno no va a su ritmo o como quiere ir, parece que no va a gusto y no se trata de adelantar por adelantar para ir el primero, sino para ir al ritmo que uno quiere y puede, es más, y prueba de que no es cuestión de llegar el primero es que muchas veces adelantas a alguien y poco después te paras hacer alguna foto o para mirar esto o aquello otro, sin importar que aquellos que has pasado antes se vuelvan a poner delante otra vez.
Perfil del recorrido.
En la zona de salida, más los que están todavía dentro en recepción, más lo que aún están llegando, creo que podría haber, a ojo de buen cubero, más de 600 personas (que conste que mi ojo falla mucho), aunque según comentaban, la lista de inscritos superaba claramente el millar, pero claro, inscribirse es gratis, y una cosa es estar inscrito y otra bien diferente es que todos los que lo estén vengan a hacer la prueba, aunque también había gente como nosotros, que no estábamos inscritos y estábamos aquí.
Unos minutos antes de la salida me encuentro con un 'perruno' (de la asociación ciclista “Dientes de Perro” de Castuera), que parece que le está cogiendo el gusto a estas rutas multitudinarias, y así, el año pasado también se pegó una buena paliza cuando hizo la famosa ruta ciclista de Portoalegre un sábado y al día siguiente estuvo haciendo en Llerena la ruta senderista del Rey Jayón. Como estaba sólo, le dije que se viniera con nosotros.