Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

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"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

domingo, 4 de marzo de 2012

VIII Ruta Senderista "Peñas Blancas"

  Anoche acabé acostándome tarde y unido al cansancio del día anterior hicieron que esta mañana me quedara dormido cuando sonó el despertador, aunque por suerte no fue mucho tiempo, así que pude salir en coche hacia La Zarza a la hora que tenía previsto, pero sin desayunar y con las prisas por delante, que siempre son malas consejeras.

  Son unos 85 km los que tengo que hacer en coche, pasando por varios pueblos y por una carretera que no es precisamente una línea recta, aunque está bastante bien, así que calculaba sobre una hora y cuarto.

  Los pronósticos meteorológicos para hoy no daban agua, al menos los que yo vi, más bien todo lo contrario, pero lo cierto es que amaneció un día cubierto y en la segunda parte del recorrido en coche comenzó a caer una fina lluvia que no cesó hasta que llegué a Alange, y ahí quedó todo, porque a lo largo del día el tiempo fue mejorando y terminamos la ruta con sol y con temperatura agradable.

  Dejé el coche a la entrada de La Zarza y me fui hacía la zona donde estaba prevista la salida, siguiendo a algunos senderistas que iban delante, porque es la primera vez que estaba por aquí y no tenía ni idea donde estaba el punto de inicio de esta ruta.

  Llego a la calle desde donde se produce la salida, ya hay ambiente y el hilo musical está a tope, con Acetre sonando en ese momento, caldeando el ambiente, y nunca mejor dicho porque la mañana está fresca, y aunque las gotas que cayeron durante el camino han desaparecido, el cielo sigue cubierto. No hay excesiva masificación a esta hora, sobre las 8:30, supongo que el personal comienza a llegar a partir de ahora. Tan sólo algunos grupos cerca del arco-inchable que ocupa el ancho de la calle y por el que habrá que pasar en la salida.

  Veo unas puertas abiertas y gente entrando y saliendo, así que me dirijo allí, entro y es una especie de nave grande, donde hay servicios y una zona más amplia donde se recoge la credencial y la pulserita para que después te hagan entrega de una camiseta de regalo y el vale de la comida final, que en esta ocasión se trataba de una paella.

  Para evitar aglomeraciones, hay varias calles con un rango de letras, así que en función de la letra por la que comience el primer apellido tienes que ir a una calle u a otra. Yo no había hecho la inscripción en el plazo que requerían, y tan sólo el viernes por la mañana envié un correo al presidente de la asociación senderista de La Zarza y a la dirección de correo de la propia asociación para apuntarme si no había problemas, pero no había recibido respuesta. Por otro lado, los de ASTOLL creían que no era necesario apuntarse, que simplemente llegabas allí y te inscribías si no lo habías hecho antes.

  Me pongo en la cola de la calle que me corresponde, pero cuando llega mi turno intentan buscarme por mi apellido y no estoy inscrito. Les explico lo del correo que envié y me comentan que el plazo se cerró el jueves. Les digo que miren si como asociación está inscrita ASTOLL, y me dicen que para la lista de grupos y asociaciones tengo que ir a la última calle.

  En esta calle reservada para grupos y asociaciones me encuentro con los senderistas de Quintana y Campanario, que están recogiendo sus credenciales, hablo un rato con ellos y después me dirijo a la persona encargada de esta zona y me comenta que como ASTOLL no hay nadie inscrito, así que llamo a José Manuel por teléfono porque sabía que éste venía fijo, y me dice que está entrando en el pueblo ahora, y que vienen algunos más de la asociación, y le comento lo que hay, que no estamos inscritos ninguno, pero que según me había dicho podíamos hacer la ruta perfectamente, otra cosa es que no tuviéramos el vale para el regalo o para la comida.

  Mientras llegan y no llegan, me voy con el personal del Quinta y Campanario a uno de las bares que hay por allí para desayunar, aunque yo me lo tomo más tranquilamente y me doy mi pausa para mi café y la tostada con aceite, tomate y jamón, que hoy había salido de casa sin desayunar y estaba necesitando echar algo de combustible al depósito. Se acerca la hora de salida, las 9 de la mañana, los otros terminan de desayunar y salen a la calle, yo me retraso un poco y cuando salgo voy directo de nuevo a la zona de recepción y me encuentro con algunos de los ASTOLL que ya han llegado, al final creo que estuvimos diez del grupo, poca gente para tantos inscritos en la asociación.

  A alguno de ellos los pillo con alguna que otra rosquilla en la mano, de las que daban para los que fueran a hacer la prueba, aunque no estuvieran inscritos, como era nuestro caso.

  Pasada las 9 comienza a sonar la megafonía para dar la salida, advirtiendo de algunas normas básicas de comportamiento durante el recorrido.

  Como en la primera parte es donde está la subida, y hay mucho personal, decidimos adelantarnos y ponernos al principio, porque después, si en la subida tenemos gente delante que no van muy bien, podemos perder mucho tiempo, o que nos cueste más pasarlas, y es que simplemente parece que si uno no va a su ritmo o como quiere ir, parece que no va a gusto y no se trata de adelantar por adelantar para ir el primero, sino para ir al ritmo que uno quiere y puede, es más, y prueba de que no es cuestión de llegar el primero es que muchas veces adelantas a alguien y poco después te paras hacer alguna foto o para mirar esto o aquello otro, sin importar que aquellos que has pasado antes se vuelvan a poner delante otra vez.

Perfil del recorrido.

  En la zona de salida, más los que están todavía dentro en recepción, más lo que aún están llegando, creo que podría haber, a ojo de buen cubero, más de 600 personas (que conste que mi ojo falla mucho), aunque según comentaban, la lista de inscritos superaba claramente el millar, pero claro, inscribirse es gratis, y una cosa es estar inscrito y otra bien diferente es que todos los que lo estén vengan a hacer la prueba, aunque también había gente como nosotros, que no estábamos inscritos y estábamos aquí.


  Unos minutos antes de la salida me encuentro con un 'perruno' (de la asociación ciclista “Dientes de Perro” de Castuera), que parece que le está cogiendo el gusto a estas rutas multitudinarias, y así, el año pasado también se pegó una buena paliza cuando hizo la famosa ruta ciclista de Portoalegre un sábado y al día siguiente estuvo haciendo en Llerena la ruta senderista del Rey Jayón. Como estaba sólo, le dije que se viniera con nosotros.

  Comienza la salida, y el personal sale en desbandada, y en concreto Tino y Ramón despegan como un cohete, como alma que lleva el diablo... ya no los volveríamos a ver hasta la hora de las cañas. ¡Hombre que una cosa es caminar rápido y otra es hacerlo a toda pastilla sin parar a disfrutar lo más mínimo de ella!... pero como parece que el “gran Ramón” tiene un pique sano con todo el mundo: con unos compite por intentar ser el que más kilómetros hace de la asociación, y con otros por ver quien llega el primero, así que lo traen en un sin vivir a este hombre.

  Callejeamos un poco por el pueblo para acabar saliendo de él utilizando un camino en buen estado, en un par de subidas y bajadas cortas, por zonas de olivares y con la sierra de las Peñas Blancas, que da nombre a la ruta, frente a nosotros.

  Hay tramos de camino flanqueado por paredes de piedras y otros por almendros en flor que resultan muy bonitos, además se va viendo claramente la zona del gran llano a la derecha, y eso que la subida fuerte todavía no la hemos empezado.

Tramo de 'llaneo' antes de la fuerte subida a la sierra de las Peñas Blancas (al fondo a la derecha).

 Tramo de sendero flanqueado por almendros en flor.

  Yo voy con el amigo “perruno”, y a la vera de Fernando y Julio, hasta que empieza la subida y el camino se hace cada vez más estrecho hasta convertirse en sendero, que obliga al personal a ir en fila india, y aquí o te dejas llevar e ir al ritmo del que va delante, o haces un esfuerzo y en la zona que puedas o subiéndote por las piedras lo pasas, porque la verdad es que muchos de los que hacen esta ruta no están acostumbrados a estos desniveles y se les nota.

  La subida, en lo que a mi respecta, me parece muy bonita, espectacular, por sendero y teniendo unas vistas inmejorables del enorme llano sobre el que se asienta La Zarza, que cada vez va quedando más lejos y más abajo, algunas veces iluminada por los rayos de sol mientras los alrededores estás cubiertos por las nubes.

  El sendero sube perpendicular a la pared rocosa que tenemos frente a nosotros, hasta que gira a la izquierda, quedando la mole de pared a la derecha, porque el sendero lo que intenta es alcanzar la cima de esta sierra bordeando en subida esta mole, para llegar al Puerto de Las Hoyas.

Senderistas subiendo a la altura del abrigo de La Calderita, con los llanos al fondo y el pueblo de La Zarza al fondo a la derecha.

  Cuando queda ya poco para alcanzar la cima, a la derecha, en una cavidad en la pared rocosa que antes he comentado, se encuentran el abrigo con las pinturas rupestres de La Calderita, que según dicen en uno de los más destacados del arte rupestre esquemático (yo como de esto no entiendo, mejor cayo, y dejo aquí unas fotos), así que como voy haciendo la subida bien, decido apartarme del sendero y visitar las pinturas, al igual que muchos otros, mientras el resto sigue hacia delante, unos porque ya las han visto y otros porque bastante tienen con su calvario particular y lo que quieren es llegar arriba del todo y descansar.

 Abrigo con las pinturas rupestres de La Calderita.

 Pinturas rupestres esquemáticas del abrigo de La Calderita.


  En la zona del abrigo donde están las pinturas, hay un encargado de la Escuela Taller, explicando las pinturas que se pueden ver. Tomo unas fotos, atiendo a sus explicaciones y después sigo hacia delante, encontrándome ahora con Pura, Ana y José Manuel que vienen algo más rezagados y hacemos juntos los últimos metros de subida.

Senderistas subiendo los últimos metros, entre La Calderita y la cima.

José Manuel en primer término, en el último tramo de la subida a la Sierra de Peñas Blancas.

  En la parte de arriba, aquello parece una romería, hay mucha gente sentada, disfrutando de las impresionantes vistas que se contemplan, y ya están dando cuenta de los bocadillos, y eso que acabamos de empezar, porque hasta aquí llevaríamos unos cuatros kilómetros, y aunque la subida es dura tampoco es para estar ya parándose a comer. Otra cosa es que algunos vengan de lejos y no hayan desayunado, en cuyo me parece buen sitio para descansar de la subida, recuperar fuerzas y disfrutar de las panorámicas.

  Estamos en la parte alta de esta sierra-isla, como bien dicen que en la documentación de la ruta, y es que es una elevación en medio del llano absoluto, una isla que surge en mitad de un mar, una sierra rodeada completamente por bastas extensiones de terreno llano, hasta donde alcanza la vista, por lo que se pueden ver en estas primeras vistas, con el pueblo de La Zarza al fondo.

  Ahora toca andar por una especie de altiplano, durante poco más de un kilómetro, en ligera subida, de nuevo por senda, con la parte más alta de la sierra a nuestra izquierda y a nuestra derecha con otras vistas espectaculares del embalse de Alange y del pueblo de La Zarza (éste ahora a la derecha), que al igual que en algunos tramos de la subida, ahora aparece iluminado de nuevo por el sol, mientras los alrededores siguen cubiertos. Buenas vistas, una auténtica gozada y además, esta zona que estamos atravesando, es una zona de especial protección de aves, la ZEPA del “Embalse de Alange y Sierra de Peñas Blancas que según la documentación de la ruta: “es de gran paisajístico, florístico y faunístico”.

  
Vistas del embalse de Alange desde la Sierra de Peñas Blancas.


  La subida es dura, pero por suerte la temperatura es fresca y aunque hemos sudado y entrado en calor, a poco que uno se pare arriba comienza a quedarse frío, así que después de hacer las fotos de rigor, desde varios sitios, me incorporo a la senda, y ando rápido hasta llegar a la altura de Pura, Ana y José Manuel, el resto ya habrán tirado hacia delante y al compañero “perruno” tampoco lo he vuelto a ver, así que supongo que también habrá tirado hacia delante, a su ritmo.

  En este tramo voy entretenido con la conversación y con el recorrido, ahora voy mucho más tranquilo, y como no tengo prisas, puesto que voy haciendo la ruta en función de lo que me pide el cuerpo y ahora voy en buena compañía, decido no apretar el paso.

Sendero que recorre la parte alta de la Sierra de Peñas Blancas.

  Después de otro corto repecho, comienza una larga y empinada bajada, también por sendero serpenteante y con zonas de pendiente que provocan más de un derrapada y continuos sobresaltos. La bajada también me parece muy bonita, y hasta hora la ruta en general me gusta mucho, así lo voy comentando con Pura, que también opina lo mismo.

 Tramo de sendero de bajada (por donde indica la flecha).

  Casi al final de la bajada, la nota de humor, una ambulancia móvil último modelo, con todas las novedades, ideal para atender a los posibles heridos o renqueantes de este primer tramo, o lo que es lo mismo, un burro ataviado con el uniforme de la cruz roja, y gente con mucho mucha guasa, que provocan alguna que otra risa.

¡Sin comentarios!...

  Unos metros más adelante, terminada la bajada, a la derecha, en una explanada, está el primer avituallamiento, agua, bebidas isotónicas y fruta. Allí están Fernando, Julio y Rafa, que nos esperan. No paramos, tan sólo cogemos algo para beber y seguimos hacia delante todos juntos, excepto los dos galgos: Tino y Ramón que ya debería estar por la zona de las minas.

  Al terminar el tramo de sendero de bajada, una vez que dejamos el avituallamiento, cogemos a la derecha un camino-pista, más cómodo, ahora sin aglomeraciones ni tener que estar pendiente del que va delante, sin tener que ir en fila india, aquí cada cual va a su paso. El camino es en ligera subida, con buena huella, con la sierra a la derecha, y rodeado de olivares y almendros y alguna que otra casa de campo aquí y allá.

  La ligera subida continua con una ligera bajada donde al fondo ya se divisa, en una zona más elevada, las Minas de Tierrablanca, con su alrededores despoblados de cualquier tipo de vegetación.

  Es en este tramo cuando nos encontramos con algunos grupos que van comentando que no han hecho la subida, con lo cual habrán cogido alguna alternativa, aunque no había nada establecido en la ruta, lo que induce a pensar que son lugareños conocedores de esta zona y se les ve muy relajados, síntoma del poco esfuerzo que han hecho y del ritmo tranquilote que llevan.

  Al terminar esta ligera bajada, a la altura del cauce de un arroyo, se gira bruscamente a la derecha, y a partir de aquí comienza otra larga cuesta, por camino con algunos tramos de piedra suelta que hacen más complicado el agarre, y en un tramo de cuesta que me parece el más feo de lo que llevamos hasta ahora.

  Fernando se quedó en el inicio de la subida esperando al resto del personal, mientras Rafa y yo emprendimos la subida a muy buen ritmo adelantando a mucho personal, algunos ya bastante fatigados. Aquí el sol ya ha hecho acto de presencia, y al terminar la cuesta de cerca de dos kilómetros, que como he dicho antes y para mi gusto, es el que menos me gusta de lo recorrido hasta ahora, se llega a una recta llana, con algunas casas de campo a la izquierda y bonitas vistas a la derecha, y donde sopla una ligera brisa, que ahora ya con el sol y después de subir la cuesta, es de agradecer.

  A partir de aquí nos internamos en lo que se conoce como el Pinar de los Valencianos, una gran extensión de pinos y un camino que transita entre ellos, por el que se anda muy cómodo y a la “sombra de los pinos” como dice la canción.

Caminando por el Pinar de los Valencianos.

  Es un tramo que me resulta muy agradable, y donde algunos aprovechan para apartarse del camino, sacar los 'tapes' de las mochilas y disponerse a comer y beber entre los pinos.

  Nosotros seguimos hacia delante, en un tramo llano, agradable y relajante, ideal para caminar. Aquí nos coge de nuevo Fernando, que aburrido de esperar al resto del grupo, decidió seguir detrás de nosotros.

  Así seguimos hasta llegar al segundo avituallamiento, después de dejar atrás otro largo repecho. El avituallamiento está en un claro del pinar, junto a las ruinas de unas antiguas casas, que creo se conocen como las “Casas de Don Andrés”. Desde aquí son 3 kilómetros hasta llegar a las zona de las Minas de Tierrablanca según indica una señal que hay allí mismo. Mientras hacemos un breve descanso para comer una naranja, aprovecho para ver el GPS, y según éste llevamos 11,6 km, con lo que nos quedan algo más de 6 kilómetros, de los cuales los tres primeros serán para llegar a la Mina y los otros 3 hasta el pueblo.

  En este avituallamiento coincidimos con algunos de los senderistas de Campanario y Quintana, aunque no están todos. Hay algunos que vienen por detrás, que se habrán parado a comer o hacer fotos, según nos comentan.

  Fernando se queda aquí, ahora sí, para esperar a los otros, mientras yo me voy con Rafa hacia delante, sin prisa pero sin pausa, aunque antes recogemos el 'vale' que nos ofrecen para la paella del final de ruta, así que finalmente a lo que no tendremos opción es al regalo de la camiseta.

  Todo este tramo hasta las Minas, transita también por zonas de pinar, dentro de lo que es la Sierra de Juan Bueno, hasta que vemos una corta pero fuerte bajada que deja atrás al bosque de pinos para adentrarse de lleno en las minas, aunque para cruzar este gran yacimiento a cielo abierto de caolín o pizarra sericítica, hay que hacerlo subiendo otro buen repecho, por pista y por una zona sin ningún tipo de vegetación, donde en otras épocas de calor, pasar por aquí debe equivaler a estar dentro de una olla a fuego lento.

Vista panorámica de las Minas de Tierrablanca y el camino a seguir para cruzarlas. La Zarza queda a la derecha y un poco más al fondo.

  Desde la parte alta, mirando hacia atrás, o sea, por la zona de donde venimos, hay una buena panorámica completa de las minas, del entorno que lo rodea, con el pinar al fondo y la laguna con un agua de color azul turquesa, que hay en el interior de unas de las excavaciones.


  Desde aquí un tramo de poco más de dos kilómetros por una pista ancha y cómoda, y también, por qué no decirlo, insulsa y aburrida para mi gusto, que este caso se salva por las bonitas vistas que se tienen al frente, al fondo, junto con la sierra que tenemos a nuestra izquierda.


Últimos 3 km de la ruta, por tramo de pista que siempre es más aburrida, pero con buenas vistas al fondo.


  Cruzamos la carretera y entramos en el pueblo y después de un kilómetro callejeando por éste, pasando por la estatua del arriero, llegamos al punto de inicio y final de la ruta, donde ya hace casi una hora que han llegado Tino y Ramón, según comentan ellos.

  En general la ruta me ha gustado bastante, tiene un poco de todo, una primera parte de algo más de exigencia física, zonas de sierras y de llanos, caminos, muchos tramos de sendero, también algún tramo de pista (que me gusta menos), zonas de pinares y la zona de las minas para rematar la ruta, además del abrigo con las pinturas rupestres para el que tenga curiosidad o interés por este tema, y todo el recorrido con buenas vistas, sobre todo desde lo alto de la Sierra de Peñas Blancas que es desde donde se tienen las mejores, en un día con una temperatura agradable para caminar; incluso hasta la distancia de esta ruta está bien para mi gusto, ni demasiado corta ni excesivamente larga, resultando una buena caminata de 18 km donde sólo el principio hasta llegar arriba de la sierra, es el más exigente.

  En el segundo avituallamiento como ya he comentado antes, nos dieron un 'vale' para la comida, y en ese momento, cuando llegamos, podíamos haber entrado y cogerla sin más problemas, en el caso de que ya estuvieran sirviéndola, porque no había colas ni aglomeraciones de ningún tipo, pero aún era temprano y nos apetecía más tomar unas cañas, así que nos sentamos los cuatro en una terraza y dimos cuenta de unas cervezas, mientras esperábamos a que llegaran los otros compañeros, aunque antes llegó el amigo “perruno”, que yo creía que había llegado antes que yo, pero no fue así, en algún punto lo deberíamos haber pasado y no nos dimos cuenta, así que aproveché para darle el calendario de rutas de ASTOLL tal y como le comenté en el tramo que estuvimos juntos, antes de que se pusiera a la cola que se iba formando para la entrega del regalo (una camiseta) y del plato de paella.

  Cuando estuvimos todos, nos cambiamos de bar, porque donde estábamos, a la sombra, nos habíamos quedado fríos, así que fuimos buscando otra zona más caldeada.

  En este otro bar estuvimos tomando unas cuantas cervezas y picoteando de aquí y de allí, como siempre, mientras fuera veíamos la larga cola que se iba formando que ya ocupaba más de la mitad del largo de la calle, así que cuando salimos del bar, como ya habíamos matado el hambre y repuesto los líquidos, decimos irnos pa'casita, que hoy no estábamos por la labor de esperar en la cola, así que sobre las tres de la tarde nos fuimos de allí.

  Los datos estadísticos de la ruta, según mi GPS, han sido:

Km recorridos: 17,8 km.
Tiempo en movimiento: 3 horas y 20 minutos.
Tiempo detenido: 13 minutos y 50 segundos
Media en movimiento: 5,34 km/h
Media total: 4,99 km/h
Desnivel positivo (según datos de la organización): 530 mts.
Desnivel negativo(según datos de la organización): 530 mts.

Las fotos de esta ruta, las que aparecen en esta entrada y otras más, podéis verlas pinchando AQUÍ.

6 comentarios:

  1. Fantastica marcha que has hecho. A ver cuando te vienes a alguna por aqui. Te podrias haber inscrito en el Homenaje a los 101 que es el 24 de marzo. Quizás aun estes a tiempo

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    1. Hola Balbu, pues precisamente te iba a enviar un correo por si te enteras de alguien que de aquí a la fecha quiera vender el dorsal porque no pueda ir, porque el plaza de inscripciones creo que se agotó en poco tiempo, ya sabes ¡hay muchos locos!. También le enviaré un correo a otros conocidos que van por si conocen a alguien, espero que cuanto más cerca se esté de la prueba más saldrán las personas que no pueden ir por uno u otro motivo. De todas formas, yo si la hago es por supuesto andando, y me tendría que poner las pilas, porque tampoco me voy a preparar en exclusivo para eso si al final no puedo ir. Ya te sigo en el blog y se que estás un poco decepcionado con los problemas físicos que persisten, pero ¡ánimo y espero que puedas cumplir tu deseo de participar en los 101! y si puedo intentaré estar allí también. Un abrazo.

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  2. Macho, vaya noticion que estes pensando hacer los 101, que yo la pienso hacer andando tambien.
    Pero yo me referia al Homenaje a los 101 , que son 45 kms el proximo 24 de marzo. Creo que para esto si que hay plazas. Yo lo voy a hacer todo andando como primera prueba a ver como van mis piernas para los 101. Animate, es la url pmdronda.com

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  3. Sorry, me he despistado.... para ese fin de semana ya tengo previsto ir de ruta por el Algarve portugués. Y en cuanto a lo de los 101 pues dependerá de si encuentro dorsal, y cuanto antes lo consiga antes tomaré conciencia de ello, de momento está en el aire,a la espera...

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  4. Pues si no consiguieras dorsal, a ver si te vienes un buen rato a acompañarme, picha

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    1. Bueno ya veremos, si no tengo dorsal y no me surge alguna cosa interesante para ese finde me pasaré por allí, de todas formas ahora es hablar por hablar, aún quedan dos meses... Un saludo campeón, mucho ánimo y espero que estés totalmente recuperado para los 101, tanto para el reto deportivo como para el reto solidario que te has planteado...

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