DATOS: IMLIL: 1.740 m. - COLLADO M'ZIK: 2.400 m. - TIZI OUSSENT: 1.850 m.
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Hoy había que levantarse tempranito para desayunar, puesto que era mucha distancia la que teníamos que salvar entre Rabat e Imlil, nuestro punto de inicio para la travesía de montaña que íbamos a realizar.
El desayuno no lo servían en el mismo edificio del hotel donde estábamos alojado, sino en otro que estaba al lado, había que cruzar una calle estrecha y subir unas escaleras, y allí me presenté yo, el rezagado del grupo, mientras el resto de la tropa ya estaba dando buena cuenta del desayuno.
Esta noche había estado lloviendo; yo no me había enterado, pero al cruzar la calle para ir a desayunar, ésta estaba completamente mojada, y el cielo cubierto, aunque según las previsiones, para la zona del Toubkal no ponía agua, en cambio para la zona sur de España sí, así que la semana santa iba a estar pasada por agua...
Montamos en la furgoneta y ¡ea!, a chupar kilómetros, con un par de paradas en áreas de servicio, donde en una de ellas aprovechamos para comer algo.
Por supuesto que la primera parte del viaje la aprovechamos para dormir más, y recuperar las horas de sueño de las dos noches anteriores.
Llegamos a Marrakech y allí acaban las carreteras en buen estado y las autopistas. Hacemos una parada, nos estaba esperando un representante de la empresa con la que Alventus tendrá concertado parte de este viaje, o sea, la parte de travesía del Atlas, más la estancia posterior en Marrakech, y tras las presentaciones, en la furgoneta cargaron lo que sería nuestra comida para los próximos cuatro días.
Continuamos viaje, por carretera en mucho peor estado y más estrecha, aunque previamente había que atravesar Marrakech, y aquí el tráfico es un caos, aunque fuera de la ciudad, y fuera de las autopistas, la forma de conducir deja mucho que desear, así que hay veces que mejor cerrar los ojos...
Hasta Imlil, son alrededor de hora y media o dos horas de coche desde Marrakech, y el último tramo, donde se coge la carretera de montaña que asciende hasta esta localidad, entre curva y curva, vamos divisando la arquitectura típica de los pueblos de esta zona. La carretera en algunos tramos se convierte en pista de tierra y a nuestra izquierda, en la subida a Imlil, siempre tenemos paralelo el río.
Por fin llegamos a Imlil, sobre las 13 o 13:30, y allí nos espera el resto del equipo: guía de montaña marroquí, cocinero, muleros.. Toca bajar el equipaje y preparar las mochilas con lo que únicamente vamos a usar en la travesía, y el resto, se dejará en este pueblo. En principio, estaba previsto que las mulas subieran con las mochilas hasta donde fuera posible, en función de la nieve, y nosotros sólo tendríamos que llevar una pequeña mochila con lo que únicamente fuéramos a necesitar en la travesía diaria.
Tomamos un almuerzo ligero, en una terraza de una cafetería, por llamarla de alguna manera, con unas vistas espectaculares de las montañas nevadas al fondo, con un río con un fuerte torrente de agua y con todo verde a su alrededor, contrastando con la aridez de las montañas que están más bajas y donde la nieve ya ha desaparecido, en fin, unas vistas que son un buen preludio de lo que nos deparará este viaje.
A las 14:30 comenzamos la travesía, con un sendero que remonta entre cultivos en terrazas y a través de un bucólico paisaje donde predominan los cerezos y los nogales característicos del Alto Atlas. Dejamos atrás el pueblo de M ́ Zik e Imlil aparece cada vez más abajo. El camino, como todos en la cordillera atlante, sigue un sabio trazado y da grandes lazadas y zig-zags, en donde en más de una ocasión tenemos que salirnos de la senda, para dejar paso a algún que otro grupo de mulas que bajan desde alguno de los refugios, porteando material.