Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

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"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

martes, 19 de junio de 2012

Festival de Teatro Clásico de Cáceres. Obra: "La Hermosa Fea", de Lope de Vega.

  Un año más llega o se acerca el verano y comienza la temporada de festivales de teatro y conciertos, y de nuevo, al igual que el año pasado, uno de los primeros en subir el telón es el festival de teatro clásico de Cáceres, en su XXIII edición, y en donde parece que no han afectado mucho los recortes a juzgar por el programa que proponen, o a lo mejor es que goza de una buena gestión, todo lo contrario de lo que parece que ha sucedido en el el festival de Mérida en los últimos tiempos, donde las deudas se han ido acumulando y la gestión, en lo referente a la parte económica, ha sido nefasta y donde hay un 'cacao montao' y una “madeja tan enredada”, que no hay manera de saber qué es lo que ha pasado y cuál es la situación actual, a las claras, y quién o quienes son los responsables de esta mala gestión económica, aunque por suerte y cuando se preveía en lontananza un futuro negro, y aunque con recortes en cuanto al número de obras, lo cierto es que el programa final para este verano también resulta atractivo e incluso más variado que el del año pasado...

  Lo que nos engancha, no es sólo asistir a la obra de teatro, sino además, asistir a ésta dentro del marco impresionante en que se realiza, y al “aire libre” (que para recintos cerrados ya está el Gran Teatro con su programación anual). ¿Qué decir del incomparable marco del Teatro Romano de Mérida?, o ¿del casco histórico de Cáceres, Patrimonio de la Humanidad?... si es que sólo por estar sentado en aquel entorno y gozar de esas sensaciones ya merece la pena la asistencia, y si además, pasamos un buen rato con una obra entretenida, pues entonces ya todo resulta ideal para seguir repitiendo un año más...

  Siempre nos lo tomamos como una excursión, como una tarde lúdica, llegando tempranito y disfrutando de un paseo por Cáceres, además del típico recorrido por su magnífico y bien conservado casco histórico donde es fácil transportarse a siglos atrás a poco de imaginación que se tenga.

  Me hubiera gustado ver la actuación de Rafael Álvarez, “El Brujo”, al que también vi el año pasado en este mismo festival con otra obra, pero en esta ocasión era él el encargado de abrir el festival, y lo hacía en un día de diario, un miércoles, y coger el coche cerca de la una de la madrugada para después estar hora y media conduciendo de regreso a casa y al día siguiente ir a currar... ¡echa un poco pa'trás!...

  Para la noche del sábado había dos obras, “La tragedia de Ricardo III”, en la plaza de las Veletas, y “La hermosa fea”, en la plaza de San Jorge. Me hubiera gustado asistir a una representación en la plaza de las Veletas, por variar con respecto al año pasado, pero según el programa, la obra “se articula en el Tercer Reich”, y la verdad es que eso de los cambios de contexto de las obras, o ambientar una obra clásica en la modernidad, no me va mucho, soy más tradicional, y sobre todo si es en un entorno clásico donde tiene lugar (casco histórico de Cáceres, Teatro Romano de Mérida, conventual de San Benito en Alcántara o el corral de comedias de Almagro, por poner algunos ejemplos); por otro lado, estaba el tema de elegir entre tragedia o comedia, pero como ya tenemos bastantes penas escuchando las noticias todos los días, con los recortes, el paro y la puñetera prima de riesgo, me decidí por la comedia, y como a los amiguetes le daba igual, al final fue “La hermosa fea” la representación a la que acabamos asistiendo.


  Después del paseito típico por Cáceres intramuros, de la cervecita y la tapita, llegamos justitos de tiempo a la representación, y así, tuvimos que sentarnos en lugares distintos puesto que el aforo es reducido y estaba en esos momentos todo casi lleno, y al poco acabaron ocupándose los pocos asientos libres que quedaban.


  Como ya se advertía en la escuetas notas sobre las obras que aparecen en la programación del festival, en esta representación la escenografía es minimalista, por no decir inexistente, tan sólo cuatro o cinco planchas negras verticales sobre las que se esconden/salen los actores, y cuatro cancelas blancas, así que de la “estética barroca” de la obra solo queda el vestuario... aunque por otro lado, ¡que más escenografía queremos, si podemos disfrutar de un obra de teatro en plena plaza de San Jorge!, con la esbelta fachada de la iglesia de San Francisco Javier de fondo, y su convento aledaño a la izquierda, y detrás de nosotros, tan sólo separado por un estrecho callejón, el magnífico Palacio de los Golfines de abajo, todo en corazón, en el centro, del Cáceres interior, del Cáceres histórico, del Cáceres intramuros.

  Como he dicho, la obra es una comedia de Lope de Vega que trata de “los asuntos del culto a la belleza y la vanidad herida, en una batalla de amor por conseguir al otro sin que se vea afectado el propio orgullo”, o dicho en otras palabras, una comedia de enredo amoroso, donde el peso de la obra, a falta de escenografía o efectos visuales a los que tanto nos estamos acostumbrando en el día a día, recae en la interpretación y en el recitado de los versos de don Lope de Vega, lo cual puede resultar ser una apuesta arriesgada.

  Al final, la representación de la obra, siempre desde mi punto de vista y mis gustos, merece un buen aprobado, sin más, resultando entretenida y pasando un buen rato, donde los actores están bien y el recitado de los versos, aparentemente bastante fiel al original, no resulta para nada difícil de seguir, eliminando quizás y con buen acierto, algunas partes o zonas que puedan parecer más tediosas, o aburridas, para conseguir un ritmo uniforme de la trama-comedia, incluso yo diría que va ganando en intensidad, atrapando al público conforme va avanzando la obra, manteniéndolo siempre atento, y todo ello salpicado con algún que otro 'tic' cómico, como ocurre con los gestos del papel del “criado”.

Los cinco actores que intervienen en la comedia "La Hermosa Fea", de Lope de Vega.

  En definitiva, una obra-comedia clásica, simple, sencilla, que consigue ser entretenida y cuyos actores y su recitado de los versos de Lope de Vega, hace que no decaiga en el aburrimiento, cumpliendo el papel que se proponía... “sin más pretensión que la de divertir y entretener a un nuevo público desde la sencillez y la calidad”.

  Pero también hay que poner un “PERO”, y es que ya iniciada la representación, un grupo de personas quisieron pasar, pero la obra ya estaba empezada y no las dejaron, así que comenzaron a reclamar su dinero a voces, a sabiendas que se estaban oyendo alto y clarito en el interior del recinto, para hacer más fuerza-chantaje y conseguir así que les devolvieran las entradas para evitar el escándalo, y así, durante unos diez minutos desviaron totalmente la atención. El público, sobre todo el más cercano a la zona de la puerta de entrada, que es donde yo estaba también, comenzó a impacientarse, a cabrearse, y por mucho que se pedía silencio no había manera, apenas se podía escuchar a los actores y estos supongo que eran conscientes de esto, porque debería llegarles a sus oídos el runrún del público y las voces del exterior, pero guardaron la compostura y como buenos profesionales aguantaron el chaparrón. Finalmente no sé si intervino la policía o los guardas de seguridad y se las llevaron a otro lado para seguir 'pleiteando', resultando una alivio para todos, sobre todo porque no llevaban razón, en la entrada lo pone claramente: “No se permitirá el acceso a la sala/plaza una vez iniciada la función”, además, debe haber otros cauces y reclamaciones para solventar “sus” problemas, sin tener que “joder” a todo el público que asiste a la obra.

  A parte de esto, y al igual que el año pasado, siempre pasa algún grupito o gente por el callejón situado entre el público y el Palacio de los Golfines de abajo, y en el silencio de la noche, se escuchan todos los comentarios o voces que dan, porque de todo hay. Creo que la organización debería corregir esto. No digo que se corte la calle o el callejón, pero al menos poner una barrera una vez iniciada la representación, donde el personal de taquilla una vez cerradas éstas, o el de seguridad, o acomodadores, o quien sea, se ponga en dicha barrera para pedir por favor, silencio al personal que pase por allí, explicando que está iniciada la representación, porque muchos pasan sin saber que se está representando una obra y van a “grito pelao”...

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