Al final lo de ir a ver la "Vuelta a España" no salió para delante, así que el sábado por la tarde fuimos a Mérida a ver la última de las "Antígonas" propuestas para este año, y en su penúltima representación, y la verdad es que acertamos, porque la obra en sí estuvo bastante bien, que aunque ya conocida, sigue impresionando verla en este entorno tan espectacular como es el Teatro Romano de Mérida, y más aún cuando la obra es fiel al texto original y al entorno es que se produce.
La escenografía y coreografía (coro masculino y femenino a partes iguales) me gustaron mucho, con un escenario lleno de tumbas (como punto de inicio de la obra situándola después de la batalla que enfrenta a los dos hermanos para tener el control de Tebas y donde acaban muriendo ambos), rodeadas de arena y cenizas, con la zona de la orchestra o parte de ella, llena de agua donde se realizan algunas coreografías por parte del coro femenino, con efectos de luz y sonido muy conseguidos, impecables, o con el detalle de la recreación, en vivo y en directo, de la cueva de roca donde Creonte encierra a Antígona, con una especie de tela fina, y cómo la van retirando poco a poco por detrás del escenario, casi sin que el espectador se de cuenta mientras sigue contemplando la obra que pasa a otra escena.





































































































































