Para poder ganar tiempo a la etapa del sábado, la propuesta era empezar el mismo viernes a caminar, para ir poco a poco remontando la Garganta de Bohoyo y quedarnos en el tercer refugio de los cinco que hay en esta Garganta, pero como se suele decir, los planes están para romperse, y así por diferentes circunstancias y otros tantos imprevistos, como el corte de la carretera entre Arenas de San Pedro y Guisando, que nos hicieron dar un rodeo de unos 9 km por carretera de montaña, muy estrecha y con muchas curvas, hasta llegar a la plataforma de Guisando, para después tener que deshacer de nuevo este camino, o sea, otros 9 km extras, porque con otro coche teníamos que desplazarnos a nuestro punto de partida, donde nos esperaba el resto del grupo, en Bohoyo, y más concretamente a su "campo de fútbol", o lo que queda de él, a la salida de esta localidad, donde está marcado el inicio de la ruta, tal y como indican los carteles.
De la plataforma de Guisando a Bohoyo, los que nos desplazamos fuimos JuanMi, Encarni, Isabel, el que esto escribe, y Ángel Boceta, que fue quien nos llevó en el coche en plan Carlos Sainz, por las premuras de tiempo... aquello no era un viaje en coche, aquello era un rally puro y duro, y la verdad es que iba 'acojonado', y con el cuerpo revuelto, y menos mal que había comido poco, porque hubo un momento que estuve a punto de abrir la ventanilla y “echar la pota”... ¡joder!, pero si hasta los coches se apartaban de la carretera en cuanto veían al Angelito pegarse a ellos...
Después de este "mal rato" que nos hizo pasar Ángel, aunque él iba super-tranquilo, como si nada, por fin pudimos poner los pies en el suelo y reunirnos con el resto de la tropa que nos estaba esperando: Javier, Fernando, Manolo, Maria Eugenia y Manuel, previo rezo de un 'Padre nuestro' y dos 'Aves Marías', por llegar sanos y salvo....
Sobre hora y media más tarde de lo previsto, alrededor de las 20:15, comenzamos a caminar, después del reparto del peso de las provisiones que ya nos tenía adjudicado el señor Boceta... y ¡ea!, ¡pa'lante!, y rapidito que nos coge la noche...
Nada más introducirnos en la garganta, el recorrido se hace muy, pero que muy agradable, al principio por una pista, por bosque de robledales creo, porque como iba hablando con Fernando no me fijé mucho, y después por una vereda paralela al agua de la garganta, con bastante vegetación y frondosidad.




































































































































