Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

Aquí mis batallitas sobre cicloturismo, senderismo, montaña, viajes, naturaleza, música, teatro, ...

"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

domingo, 3 de enero de 2016

Fin de semana navideño en el P.N. de la Sierra Norte de Sevilla (ciclismo y senderismo).


En navidades, como suele ser ya tradición desde hace ya muchos años, tocaba dar la despedida o la bienvenida al año, y en esta ocasión tocó dar la bienvenida al 2016 en un par de días de convivencia y deporte con unos amiguetes, a los que como en el caso de Edu, sólo veo por estas fechas, de año en año.

Lo que suele ocurrir también con el paso de los años, en general, es que nos vamos cargado de responsabilidades, ya sea trabajo, familia, hijos, etc... y lo que antes eran varios días de pedaleo, de cicloturismo, sin tener un lugar fijo donde pasar la noche, ahora se busca un “centro de operaciones” para pasar una noche y hacer día de ciclismo con bicis de carretera y otro día de senderismo, con eso seguimos manteniendo la tradición y seguimos practicando deporte, aunque no es lo mismo...

Este año, después de varios por la zona norte de Extremadura, tocaba el sur, y en concreto la zona del P.N. de la Sierra Norte de Sevilla, quedándonos en Constantina, un bonito pueblo, declarado conjunto histórico-artístico. El sábado día 2 realizaríamos un recorrido en bici, teniendo la última hora de la tarde para dar una vuelta por el pueblo y después cenar por la noche tranquilamente, dejando el domingo para hacer una ruta senderista en los alrededores del Cerro del Hierro, con inicio y final en éste, para poder visitarlo al final, por dentro, en un pequeño recorrido circular de un par de kilómetros.

Como partíamos de sitios distintos, los tres quedamos en Alanís para desayunar, y desde allí directos a Constantina, para buscar alojamiento y dejar las cosas en la habitación, y ya con los deberes hechos, y sin prisas, disponernos a realizar la ruta en bici, tarde, pero no teníamos prisas, incluso la idea era parar durante el recorrido a realizar para tapear o comer un poco, sin entretenernos mucho para no enfriarnos demasiado.

Finalmente, sobre las doce del medio día nos ponemos en marcha, cruzando el pueblo a lo largo y girando en la salida a la izquierda, en dirección a Cazalla.

Tuvimos suerte con el día, buena temperatura, no hacía frío, y el tiempo estaba con nubes y claros, no nos llovió, aunque el día anterior y al día siguiente, si lo hizo...

El recorrido fue muy entretenido, mucho sube-y-baja, paisaje de sierra, mucha arboleda y frondosidad, aunque no nos coge de sorpresa porque ya lo conocemos en parte esta zona, y recorrido un tanto sinuoso, con poco tráfico.

De Constantina fuimos directos a Cazalla, como ya he comentado, y desde aquí a Guadalcanal por la carretera vieja, con tramos más descarnados y en peor estado, aunque a favor tiene que no hay tráfico. De Guadalcanal a Alanís, ya con buen firme y con aire a favor, así que hicimos estos doce kilómetros rapiditos. En Alanís, cuando aún quedaban otros 24 km para terminar e recorrido, decidimos parar para tapear-comer algo, en el mismo sitio que habíamos parado esta mañana para desayunar.

Cuando nos pusimos en marcha de nuevo, el tiempo había cambiado, estaba completamente nublado y había más humedad en el ambiente.

De Alanís a San Nincolás, también fue un recorrido favorable y el aire, aunque levemente, nos era de nuevo favorable, así que este tramo también lo hicimos rápido, en cambio, de San Nicolás a Constantina, hasta la mitad de recorrido, hasta el cruce del Cerro del Hierro, más o menos bien, pero desde ahí en adelante, hasta Constantina, las piernas ya estaban completamente agarrotadas, no había fuerzas, al menos en mi caso, y es que entre lo poco que estaba cogiendo la bici últimamente y que lo que hacía era apenas la mitad del kilometraje de hoy, hizo que al final llegara pidiendo la hora, con mis dos compañeros que tiraron hacia delante, y que estaban esperándome en la entrada de Constantina, donde sin perder más tiempo, nos fuimos directamente hacia donde teníamos el alojamiento. Al final acabaron saliendo poco más de 87 kilómetros.

Tras la duchita, ya relajados, bajamos al bar de abajo, para tomar un café mientras veíamos la segunda parte del fútbol, para después en un largo paseo irnos hacia el centro, que estaba muy ambientado, mucha gente paseando, en las cafeterías, en los bares, etc... sorprendió tanto ambiente, sobre todo después de haber pasado ya las fiestas y los días de noche vieja y año nuevo. Seguimos el paseo por el barrio más cercano al castillo, el Barrio de la Morería, la zona más antigua de esta localidad, asentada en el extra-radio del castillo, con sus calles en cuesta, con escalones, estrechas, sinuosas, fachadas encaladas, blancas impolutas, casas bajas, en definitiva, calles que aún mantienen su trazado original, propio del trazado musulmán y desde donde se tienen buenas vistas del resto del pueblo y por supuesto, de la Iglesia Parroquial de Santa María de la Encarnación, situada en el centro histórico de la localidad, con su gran torre de seis cuerpos y cincuenta metros de altura dominando el entorno. Al castillo no pudimos subir, al menos por donde fuimos, porque una calle con reja candada impedía el paso por una calle estrecha de escalones que subía hacia arriba, desconozco si se puede subir por otro sitio. Como ya se hacía tarde, ya había anochecido, de nuevo nos fuimos hacia el centro, bajando por otro sitio, para buscar un sitio donde tomar algo y después cenar.


Sobre las doce de la noche nos fuimos a la habitación, y tras hacer un poco de tiempo viendo la tele, nos fuimos a la cama, con la incertidumbre de cómo amanecería, porque los pronósticos meteorológicos no eran muy buenos.

No necesitábamos madrugar mucho, el sitio elegido para la ruta senderista estaba cerca y de camino de vuelta a casa, y el recorrido no era excesivamente largo, así que el despertador no sonó hasta las 8:30, aunque lo primero era mirar por la ventana; el suelo completamente mojado, el cielo cubierto, y una fina lluvia 'calaera', una especie de chiribiri, de niebla densa, estaba cayendo...

Recogemos todo, montamos las bicis en los coches y paramos en un bar a la salida del pueblo para desayunar, sin prisas, esperando que con forme avanzara la mañana la niebla y el chiribiri fueran desapareciendo, pero no fue así, incluso estuvimos haciendo tiempo charlando un rato después del desayuno, pero había que ponerse en marcha, no tenía pinta que de el día fuera abrir.

A unos 9 km de Constantina, en dirección a San Nicolás, se encuentra el desvío de poco más de un kilómetro hacia el antiguo poblado minero del Cerro del Hierro, donde aparcamos, y tras ponernos los chubasqueros nos pusimos en marcha, caminando por la vía verde, unos 700 metros hasta llegar a la zona de la 'Casa de los Ingleses' (la antigua residencia de ingenieros y gestores de la mina venidos desde Escocia a finales del siglo XIX), allí debería comenzar la ruta que teníamos prevista, pero entre la niebla, el agua calaera, y los tiros que empezamos a escuchar, de alguna montería cercana, decidimos no hacer la ruta, tampoco íbamos a ver mucho con la niebla, así que nos fuimos directos hacia el Monumento Natural del Cerro del Hierro, que íbamos a dejar para el final del recorrido, y en lugar de entrar directamente en él, estuvimos haciendo primero un recorrido circular por sus alrededores de una hora aproximadamente, para después volver de nuevo e introducirnos dentro, aunque el recorrido habitual en principio está cortado, porque uno de los senderos advierte de “corte temporal por peligro de desprendimiento de rocas” y sólo se puede hacer un recorrido lineal, pero cuando regresábamos, me entretuve haciendo algunas fotos y aunque mis compañeros tiraron hacia delante, de regreso al coche, yo al final acabé adentrándome en el sendero “cortado”, al igual que otra gente, y viendo que no había peligro, aunque con todas las precauciones posibles por si acaso, estuve haciendo el recorrido previsto, recordando cosas de cuando estuve por aquí en el 93 o en el 94, cuando vivía en Sevilla y me planté aquí con un grupo de amigos, compañeros de estudios, con los que empecé a coger el gustillo por descubrir y conocer sitios nuevos, sitios interesantes ya sean como entorno natural o cultural, con los que descubrí el gusto por la acampada y el placer de la amistad; buenos recuerdos, buenos momentos vividos, y... mucho tiempo, mucho tiempo ya de ello, más de 20 años... el tiempo pasa inexorable, rápidamente, y apenas nos damos cuenta...

 Casa de los Ingleses

Os dejo aquí algunas fotos del recorrido por "El Cerro del Hierro":











De regreso al coche, mis compañeros estaban ya dentro esperándome, para desde allí ir hacia Alanís, que también nos cogía de camino a casa, y donde pararíamos para comer, sobre las 14:30.

Después de la comida, el café, la tertulia correspondiente y la compra en común del típico billete de lotería para “el niño”, que todos los años compramos y ningún año nos toca, ni siquiera una pedrea, nos despedimos, nuestros caminos se separan de nuevo y no sabemos si para algunos de nosotros volverá a pasar un año para vernos o si este año volveremos a vernos antes, en otra mini-quedada, que es para lo que nos hemos quedado... 

[Nota: Todas las fotos del recorrido en el Cerro del Hierro, con mayor resolución podéis verlas en ESTE ENLACE].

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