Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

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"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

domingo, 23 de junio de 2013

Ruta Circular por Gredos (II): Laguna Grande - Garganta de Gredos - Navalperal de Tormes.

 [En azul, el recorrido de esta segunda parte de la ruta circular]
[Podéis las fotos del ruta en este enlace, y las fotos del herpetario registrado en éste]  
[Pincha en 'Más información' para leer el artículo completo y ver un pequeño vídeo de esta ruta]

  El domingo nos levantamos algo más tarde, no había excesivas prisas, hoy tan sólo tendríamos que bajar garganta a bajo, la de Gredos, directos a Navalperal, y en concreto al aparcamiento donde habíamos dejado los coches, y en principio no esperábamos ningún contratiempo, además, así dábamos tiempo a que los que se alojaban en el albergue terminaran de desayunar.

  Tal y como esperábamos, al salir de nuestras tiendas con algo de fresco, nos encontramos al igual que en la tarde de ayer, en un marco incomparable, con el sol naciente dorando los picos del Almanzor y sus alrededores, así como el picacho del Ameal de Pablo, mientras todo el circo aún quedaba en sombra, con mucho más calma y silencio que en la tarde anterior, donde había más ajetreo de personal.

  Terminadas nuestro ritual particular de “abluciones”, en las aguas de la laguna, nos dirigimos al refugio con todos los “apaños” para preparar el desayuno, y fundimos todas las provisiones que nos quedaban, a excepción de algunos frutos secos y chocolate, que dejaríamos para picotear en algún descanso del día de hoy, y hablando de chocolate, comentar que ayer cuando llegamos al refugio y recogimos los bastones que habíamos dejado a la chica que tenía un pequeño esguince o torcedura, en la bajada al Gargantón, nos encontramos con el detalle de que nos habían dejado junto a ellos una tableta de chocolate...

  A las 10:30, una hora más tarde que ayer, comenzamos la marcha, sobre los pasos por los que vinimos bordeando la laguna, porque tendríamos que llegar al final de ésta, y después seguir los hitos para seguir garganta a bajo. En principio estábamos muy confiados, relajados, de ahí el salir tan tarde entreteniéndonos en demasía con el desayuno.

  Una última mirada atrás, al dejar la Laguna Grande y el circo glaciar donde se encuentra, para intentar mantener en la memoria, en el recuerdo, estas maravillosas vistas, y mientras esperábamos a JuanMi, que se había retrasado un poco, aprovecho para curiosear por los charcos cercanos a la laguna en busca de cualquier bicho, aunque sólo pude ver ranas y sapos, y éstas no tenían muchas ganas de posar para un reportaje, así que intentaban camuflarse en las aguas y en las fotos no salen muy bien parados...

Una de las estampas al mirar atrás, al terminar de bordear la Laguna Grande.

  Una vez reagrupados todos, seguimos hacia abajo guiándonos por los hitos de piedra, aunque en alguna ocasión llevan a confusión porque hay varios por el mismo sitio y no se sabe cuál es la mejor opción, porque en la primera parte de bajada se trata de subir, bajar y andar, por moles de granito, sin prácticamente pisar tierra, hasta que llegamos a una zona de perfil suave, con las aguas de la garganta serpenteando para abrirse paso, en una zona de borreguiles, y aunque parezca llegados a este punto, que la línea recta es más fácil, a través de esta zona de borreguiles, lo mejor es seguir los hitos, algo más a la la izquierda, siguiendo por las zonas rocosas, ya que por los borreguiles el terreno puede estar inundado o simplemente el firme es más irregular.

La Garganta de Gredos, con el agua serpenteando garganta a bajo.

  Por esta zona ya se puede elegir si bajar por la parte derecha o por la izquierda de la garganta. Nosotros seguimos por la izquierda, por donde veníamos, por donde estaban más claros los hitos, si bien es cierto que el track que tenía JuanMi guardado en su GPS marcaba justo por el otro lado, por el derecho, así que seguimos por canchales siempre con las vistas de la garganta al fondo, hacia bajo.

Poco a poco vamos perdiendo altura, abriéndonos pasos entre grandes moles de roca, siguiendo los hitos del camino, como el que se ve a la izquierda en la foto.

  Sólo nos encontramos con un par de grupos, uno al principio de dejar la Laguna Grande, al que dejamos atrás, y otro con el que nos fuimos alternando, hasta que al llegar a la altura del Puente de Roncesvalles los quedamos atrás definitivamente, supongo que por que harían una parada para comer.

  Dejamos atrás la zona donde se unen las aguas del Gargantón, donde estuvimos ayer comiendo y descansando, y las de esta Garganta de Gredos por la que venimos, y sobre las dos horas y media o tres de marcha, después de haber pasado el tramo donde se desciende más altura, hacemos un parada de unos veinte minutos, en una zona con agua corriendo, donde además de beber aprovechamos para comer unos frutos secos y algo de chocolate.

En ese punto, se unen las aguas procedentes del Gargantón (derecha) y las de la Garganta de Gredos (izquierda).

  Desde donde estábamos podíamos ver parte del recorrido que nos quedaba, y como suele ser habitual, al ir descendiendo empiezan a desaparecer los canchales y por contra, la vegetación empieza a asomar, primero con zonas de piornos y después por praderas donde nos encontramos con muchos 'animalitos' con cuernos, mansos por suerte, porque nadie había echado el capote para torear...

  En las zonas donde el sendero está rodeado de piornos casi tan altos como nosotros, completamente floridos, con flores de un amarillo cegador, se respira un olor intenso, pero suave y dulce a la vez, que hace más agradable el recorrido, disfrutando del recorrido con los sentidos de la vista y el olfato.

  Tramos bonitos en las cercanías del Puente de Roncesvalles, donde de nuevo, después de estar un tiempo alejados de las aguas de la garganta, volvemos a estar cerquita de ellas, transitando por senderos en algunas ocasiones encharcados, y rodeados de vegetación.

  A la altura del puente, de nuevo aparecen antiguas placas de madera, indicando la dirección y tiempo orientativo, hacia la Laguna Grande, hacia Navelperal de Tormes o hacia el Puerto de Candeleda (pasando previamente por el Prado de las Pozas), aunque para éste último habría que cruzar el puente. Aquí también se puede seguir por la derecha o por la izquierda, garganta a bajo, pero nosotros seguimos por el lado izquierdo, por el que venimos, y a la media hora, más o menos, y si mal no recuerdo, llegamos al refugio de los Labradillos, situado en un entorno precioso y con unas vistas que más bien parecen postales para enmarcar.

Panorámica en los alrededores del refugio de los Labradillos (derecha), con los picos de Gredos al fondo (el Morezón), el amarillo florido de los piornos y las arboleda típica del bosque de ribera que comienza a aparecer. Las aguas de la garganta quedan un poquito más a la derecha, cercana a los árboles que se ven.

  A partir de aquí, con descenso suave, el recorrido se hace muy agradable, bonito, ideal para el senderismo. Transitamos por senderos estrechos rodeados de vegetación, de robles melojos y del típico bosque de ribera que comienza a hacer su aparición.

  Si hasta ahora no había visto ningún lagarto verdinegro u ocelado sobre los innumerables canchales por los que hemos pasado, ahora tengo menos esperanza, pero al menos comenzamos a ver mariposas, que a esa hora están muy activas y no paran un momento en ningún lugar.

  Atravesamos un mar amarillo de piornos, y tras él, seguimos un sendero mucho más seco que en un descenso más pronunciado nos lleva justo al desvío donde están las placas que señalan a las Cinco Lagunas o a la Laguna Grande. A partir de aquí, el recorrido es el mismo que hicimos la tarde del Viernes, pero ahora en sentido contrario y en bajada.

  El último tramo desde el refugio de los Labradillos, a pesar de ser el más bonito, se nos hizo algo largo... Finalmente creo que empleamos cinco horas en total en la bajada, una tres horas y media hasta el Puente de Roncesvalles, con la parada incluida, y otra hora y media hasta donde teníamos los coches.

  Toca el lavado del gato, cambio de ropa, y camino, ahora en coche, hacia Hoyos del Espino, en busca del restaurante donde solemos acabar las rutas que hacemos por este lado de Gredos, para meternos entre pecho y espalda un señor chuletón de Ávila, acompañado de una cervezas, que aquí abajo se nota que la temperatura es mayor, y se agradece el aporte de líquido....

  Hemos disfrutado de un buen fin de semana, donde todo ha salido bien, cosa rara, y donde hasta el tiempo ha querido sumarse a este disfrute en la naturaleza, y poco más que contar, salvo que colorín, colorado, este cuento se ha acabado, y hasta la próxima ruta por Gredos... si puede ser...

  Os dejo un pequeño vídeo de la segunda parte de esta ruta circular  con inicio y fin en Navalperal de Tormes.


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