Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

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"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

domingo, 25 de marzo de 2012

Senderismo en Portugal: Ruta Algarviana y Playas de Alvor.




[Para ver una selección de fotos de este fin de semana, pinchad AQUÍ]






  Este fin de semana tocaba una de las tres salidas completas de fin de semana previstas en el calendario de ASTOLL, y como viene siendo habitual en los últimos años, una de ellas suele ser a Portugal, y en esta ocasión le tocaba el turno al Algarve portugués, alojándonos en la localidad playera de Alvor, a donde llegamos el viernes después de cuatro horas y media en bus.

  Llegamos alrededor de las 21:30, y sólo el tiempo necesario para subir a las habitaciones, dejar el equipaje y quedar para salir a cenar, porque en Portugal, a parte de ser una hora menos, los horarios de comida y cena no son precisamente como en España, son más “europeos”.

  Nos fuimos al centro de la localidad, que a esa hora y en estas fechas parece un sito fantasma, aunque en la calle típica donde están los bares, podemos encontrarnos con turistas, y no precisamente portugueses. Aquí nos dividimos en grupos, parte van a un sitio y parte a otros. Yo me quedé con un grupo donde creo que estábamos 15 o 16 personas, en un local donde la cena se amenizaba con un espectáculo de fados en directo, y si bien cuando llegamos el local estaba lleno, al cabo de unos minutos prácticamente quedaban sólo 3 o 4 cuatros mesas ocupadas, y es que ya eran cerca de las once de las noche cuando nos sentamos y los guiris se recogen antes.

  La cena estuvo regular, al menos para los que pedimos bacalao, porque para los que pidieron otro tipo de pescado estuvo bastante bien, pero claro, si todo ello lo regamos con un poquito de vino y con mucha cerveza, hace que junto con el espectáculo de fados se forme un clima especial, y más con forme va pasando el tiempo y prácticamente los únicos que quedan en el local somos españoles... Al final lo único que puedo decir que fue una cena agradable, en buena compañía y donde se pasó el tiempo sin darme cuenta, y así cuando me fui a la cama ya eran cerca de las dos y media de la noche, y habíamos quedado en bajar a las 9 de la mañana hora española(para el que no lo sepa, una hora menos en Portugal) para el desayuno.

  Terminado el desayuno, salimos a la calle para organizarnos, porque para el sábado había previstas dos rutas, por un lado, una ruta de 20 km, haciendo una etapa de las 14 que comprenden el GR-13, la Ruta Algarviana, y por otro lado, para los que no quisieran andar tanto, estaba previsto una ruta por la playa entre Alvor y Portimão.

  La Vía Algarviana es un interesante proyecto de la región del Algarve, que consiste en la unión pedestre del trayecto que va de Alcoutim (al este, junto al río Guadiana, en la frontera con España) hasta el Cabo de San Vicente en Sagres (en el suroestede Portugal), atravesando gran parte de la sierra algarviana, cubriendo una extensión de 240 kilómetros divididos en 14 etapas.

  El grupo que finalmente hizo la etapa de la Ruta Algarviana, estaba compuesto por unas 30 personas, pero antes de empezar a caminar, teníamos que realizar un desplazamiento en bus entre Alvor y Predreiras, en las cercanías del embalse de Arade; un recorrido que nos llevó una hora de viaje, por carreteras estrechas y alguna que otra parada para preguntar por el pueblo donde iniciar la ruta.

  En principio, la etapa del GR-13 por la que íbamos a caminar, es la que transita entre San Bartolomé de Messines y Silves, con 27,1 km, transcurriendo parte de ella junto al embalse, bordeando a éste por el sur. Pero en vistas de que podía hacerse larga para algunos, y que podríamos empezar tarde por aquello del desplazamiento en bus y que teníamos que quedar por la tarde con el otro grupo para ir a pasar el resto de la jornada a otra localidad de los alrededores, los organizadores de la ruta decidieron acortarla y dejarla sobre 20 km, quitando 3 al inicio y 3 al final, empezando en Pedreiras en lugar de en San Bartolomé de Messines, y haciendo un desvío-atajo al final, para llegar a una segunda presa, donde nos esperaría el bus, en lugar de seguir el último tramo de trazado del GR13 hasta llegar a Silves.

 Mapa y perfil del recorrido.

  Cuando damos los primeros pasos para comenzar la ruta son las 11:10 hora española, y ya íbamos con una hora de retraso entre unas cosas y otras.

  Salimos por una calle estrecha de esta pequeña localidad, dejando a la derecha un recinto con un tipo de ovejas algo peculiares donde la gente se entretuvo observándolas, para seguir en bajada hasta lo que es una de las colas del embalse, y desde aquí ya vamos viendo las típicas señales indicativas de un GR.

  Desde aquí y durante prácticamente la primera parte de esta etapa, caminamos a la vera del embalse, que siempre nos coge a nuestra derecha, con vistas que no están nada mal, entre sierras de poca altura, redondeadas, con vegetación y con las vistas del embalse y el serpenteo del río para abrirse paso entre las sierras. Lo negativo, al menos para mi, es que todo, absolutamente todo, al menos hasta la primera parte de la ruta, o sea, hasta llegar a la primera presa, transcurre por pista, y esto me mata. Cualquiera que ya haya leído alguna entrada de este blog, ya sabe que andar por pistas es algo que no me gusta nada, me resulta aburrido y pesado. No digo que se ande ni mejor ni peor, simplemente me resulta aburrido, cansino, y menos mal que las vistas no estaban mal, pero tantos kilómetros de esta forma acaban por hacer la ruta monótona, al menos y como siempre digo, desde mi punto de vista.


  Cuando llevamos aproximadamente la mitad de camino, unas dos horas de caminata, y tras subir una cuesta algo más larga, aunque suave, hacemos un reagrupamiento del personal que viene divido en varios grupos, en una zona que podríamos decir que es una especie de mirador, porque desde esta pequeña elevación se tiene una buena panorámica de parte del embalse y de la zona donde se encuentra éste.


  Un “piscolabis”, un trago de vino, y a seguir “pa'lante”, en un día completamente nublado, por suerte. Tocaba seguir en descenso, primero por pista y después por un pequeño tramo de carretera o pista asfaltada (un par de kilómetros), donde podemos encontrarnos a la derecha de ésta con dos merenderos, uno justo cuando acaba la pista y comienza el asfalto, y otro en las inmediaciones de la primera presa.

  Después de pasar por esta primera presa, comienza el mejor tramo de esta etapa de la Ruta Algarviana, siempre según mi opinión. Hemos dejado la pista amplia y aburrida y caminamos ahora por un camino en medio de un amplio valle, aunque al poco salimos de éste por un camino más estrecho, a la derecha, introduciéndonos en una zona más entretenida, más cerrada, más agreste, más salvaje, entre valles más cerrados y estrechos, con mucha más vegetación, al principio en bajada y después subiendo, en lo que a la postre sería la subida más larga y fuerte de todo el recorrido, porque prácticamente todo el desnivel previsto se concentraba en la subida y bajada de esta larga cuesta.

  A mitad de subida, el camino se va ensanchando hasta convertirse de nuevo en pista, y al final de la subida se tiene una panorámica total de toda la sierra y de parte del recorrido que hemos estado haciendo desde que pasamos la primera presa del embalse de Arade, construida en el río que lleva el mismo nombre.

  Hasta aquí la coincidencia de nuestro recorrido con el GR-13, puesto que ahora las señalizaciones del recorrido GR-13, o sea, de la Ruta Algarviana, indican seguir por la derecha, dejando la amplia pista para coger un camino que se introduce después de una bajada vertiginosa, en un valle angosto y muy bonito, al menos por lo que se ve desde allí arriba, muy verde, lleno de vegetación, y que conduce hasta las inmediaciones de Silves, sin embargo, nosotros seguiríamos rectos, por la pista, en dirección a la segunda presa, donde nos esperaría el bus, con el fin de recortar otros tres kilómetros a la ruta y dejarlos en torno a los 20 km.

  Aquí hacemos una pausa porque José Manuel, que iba delante, se ha desviado, ha cogido un camino que no era, o eso me comentan, no estoy seguro de si lo que ha hecho ha sido seguir las indicaciones del GR o es que ha cogido algún otro camino. Creo que consiguen hablar con él vía móvil para que se de la vuelta, así que algunos se quedan para esperarlo, además de a alguno más que venían con retraso en la última cuesta.

  El resto del grupo seguimos hacia delante, en bajada por una amplia pista, en una zona más despoblada de vegetación, aunque tenemos buenas vistas: si miramos a la derecha, a la parte de abajo, vemos el profundo valle, angosto y cubierto de vegetación, mientras que si miramos a la izquierda, podemos contemplar unas bonitas vistas del embalse.

  Al final de la bajada, toca de nuevo un último repecho, y su bajada correspondiente que finaliza ya en la segunda presa, donde nos espera el bus, aunque unos metros antes dejamos a la derecha una zona habilitada para las autocaravanas, y en ese momento había varias.

  Esperamos media hora o poco más hasta que llegó el último grupo, donde estaba José Manuel que se había cogido un camino equivocado, y los que se quedaron a esperarle, además de los que venían algo más retrasados por la subida larga.

  En general, la ruta está bien en cuanto a paisaje, siempre por sierras de poca altura, por zonas alejadas de núcleos urbanos, y a la vera de los embalses. La parte negativa es que prácticamente el 90% de la ruta que hemos hecho (si se hace el trazado original completo, será algo menos) es por pista amplia y con zonas muy abiertas, lo que hace que con el paso del tiempo y de los kilómetros se caiga en la monotonía y en el aburrimiento que pueden compensarse en parte con las vistas que se pueden contemplar; además de esto, otro punto negativo es que el recorrido por la pista tiene pocas zonas de sombra, así que en días de sol y calor sería necesario comenzar muy pronto porque de lo contrario podría ser un sufrimiento, por suerte el sábado el día estuvo completamente nublado y con temperaturas primaveral pero no excesivamente calurosas.

  Una vez todos en el bus, el siguiente objetivo es parar en Silves, a poca distancia de allí, apenas 10 o 15 minutos. Una localidad que promete, desde fuera se ve bastante bonita y bien merece una parada para visitar su casco antiguo, su catedral (el edificio religioso más importante de todo el Algarve) y sobre todo su impresionante castillo fortaleza, con unas largas murallas y con hasta once torreones de color rojizo, bien conservados, y es que Silves fue la vieja capital musulmana del Algarve portugués.

  Lamentablemente no tuvimos tiempo para la visita que a mi me hubiera gustado realizar, ya que teníamos que volver al hotel, ducharnos y quedar con el otro grupo que estuvo haciendo la ruta alternativa, para ir a otro sitio para pasar la tarde y cenar, así que tuvimos menos de hora y media, que empleamos para tomar unas cervezas, comer y un café rápido antes de volver a montarnos en el bus.

Desfile de gaviotas en Silves... bien parece la pasarela Cibeles...

  De regreso al hotel, habíamos quedado a las seis de la tarde para salir de nuevo, después de la ducha y cambiarnos, con la idea de ir a pasar la tarde-noche en Portimão, pero con lo que no contábamos es con que el otro grupo había hecho una ruta por la playa y que habían llegado hasta allí, donde habían estado comiendo y después se habían vuelto de nuevo andando, con lo que prácticamente algunos comenzaron a llegar a la hora que habíamos quedado para salir, y como la idea era ir a esta localidad que es desde donde ellos venían, lo que hicieron la mayoría de ellos fue quedarse en el hotel para después salir por Alvor, y al final son los que acabaron ganando, a juzgar por como se presentaría la tarde-noche.

  Llegamos a Portimão, el bus nos deja junto en el aparcamiento del campo de fútbol. La tarde es libre, cada uno puede hacer lo que quiera, pero por motivos de horarios del conductor del bus, a las once teníamos que estar de vuelta para regresar de nuevo al hotel.

  Como siempre, se acaban formando grupos. Al principio fuimos casi todos juntos al centro, donde creíamos que iba a ver algo más de ambiente, pero todo está muerto en estas localidades de playa en esta época, así que como algunos ya habían estado por aquí en otra ocasión, y estuvieron en un sitio con bastante ambiente cerca de la playa, intentamos ir hacia ésta siguiendo las señalizaciones, sin saber muy bien a qué zona íbamos a salir, pero después de llevar hora y media o dos horas andando por las calles de esta ciudad, desde que bajamos del bus, el personal comenzaba a estar cansado, después de la ruta de esta mañana, y encima ahora no parábamos de andar y lo peor es que no veíamos nada claro. Al final unos se dieron la vuelta para ir de nuevo hacia el centro, y otros acabamos desistiendo de seguir hacia delante por la hora que iba siendo ya, y lo mejor sería buscar un sitio para cenar.

  Acabamos dando con un bar donde tomamos unas cervezas y relativamente cerca nos comentaron que había un restaurante, así que como no estábamos para seguir andando y buscando mucho, lo dimos por bueno y acabamos cenando allí. Por suerte, desde allí a donde estaba el bus, apenas 10 minutos andando, y llegamos justitos de tiempo.

  La tarde era libre, cada uno podía hacer lo que quisiera, no había nada planificado, excepto la salida a Portimão para el que quisiera, y por tanto, estas son las cosas que pueden pasar cuando no hay nada previsto, o sea, que unas veces se lo pasa uno muy bien y otra veces como hoy, no disfrutamos nada de las prácticamente cinco horas que estuvimos en esta localidad, y que se pueden resumir en una frase: “Mucho andar y poco que ver y disfrutar”.

  Cuando llegamos al hotel de Alvor ya eran las 12 de la noche, y algunos se estaban planteando ir al centro para tomar una copa, ya que la visita a Portimão les había sabido a poco. En mi caso, me fui rápido a la habitación, que esta noche cambiaban la hora, había una hora menos para descansar, y mi idea era levantarme temprano y salir a dar un paseo por la playa, porque los que habían hecho la ruta alternativa esta mañana, hablaban de un recorrido muy bonito, con calas, cuevas, grutas, etc...

  Para el domingo por la mañana estaba previsto salir a las 11:30 hora portuguesa, ya con el cambio horario, en dirección Olhão, entre Faro y Tavira, para una visita a esta localidad que nos cogía en el camino de regreso y de paso aprovechar para comer allí.

  Hasta que cogiéramos el bus, la mañana era libre, aunque se había hablado de quedar sobre las 9 de la mañana para dar el paseo por la playa, pero viendo que algunos estaban con ganas de marcha y que otros estaban agotados, yo decidí subirme a la habitación como he dicho y mañana ir por libre.

  A las 8 de la mañana hora portuguesa, y ya con la hora cambiada, llego al comedor para el desayuno, y allí tan sólo estábamos cuatro o cinco del grupo, el resto todos guiris, así que lo que me imaginaba, que el personal entre que se levante y desayune, cuando quisieran salir a dar una vuelta se les iba hacer tarde y no iban a tener tiempo para mucho.

  Terminé de desayunar y rápidamente me fui hacia la playa, a unos 300 metros del hotel, para seguir por ella en dirección este, hacia Portimão, y al cabo de un par de kilómetros es donde comienza lo mejor del día y por lo que sin duda alguna, este viaje ha merecido la pena: los acantilados, las calas, las formas con las que la erosión va esculpiendo la roca con el paso del tiempo, las diferentes tonalidades de las rocas, las grietas y pequeños túneles, a modo de pasadizos, por los que podemos adentrarnos en las distintas calas, etc..






  Me entretengo mucho en esta zona, haciendo fotos y simplemente contemplando la zona, así que poco a poco voy viendo llegar e irse a algunos de los compañeros de ASTOLL, y es que al final creo que fui el primero en salir y el último en llegar, porque después me subí a la parte de arriba de los acantilados, para ver toda esta zona desde los diferentes miradores, aunque en esta parte tuve la compañía de una guía que me estuvo enseñando estos rincones, se trata de “Pepa”, que es como la bauticé, una gaviota que me estuvo acompañando en el recorrido por toda la parte de arriba y que no se asustaba por mucho que me acercaba...




  De vuelta al hotel, el personal ya está vestido de “guapo” y muchos esperando al bus. A mi me queda un cuarto de hora para la ducha, recoger todo y bajar, pero sino pasa nada extraño aún me sobra hasta tiempo.

  El siguiente hito del día estaba en la visita a Olhão, y la parada para comer allí, por la hora que era, y sobre las cuatro o cuatro y media teníamos previsto el regreso, que se alargó un poco más de la cuenta porque el bus tuvo un problema con el alternador y el aire acondicionado, y tuvo que parar un par de veces, antes de llegar al punto previsto donde se encontraría con otro bus (ya en la provincia de Sevilla), en donde la mitad del grupo acabaron montándose; el resto seguimos en el mismo bus, ya había pasado lo peor en cuanto a temperaturas y al estar menos gente en él, no se echaba en falta el aire acondicionado, y así además, podríamos ahorrar media hora, algo que me venía bien porque a mi todavía me tocaba después de llegar a Llerena, coger el coche y una hora más de viaje. Finalmente acabamos llegando a Llerena a las 21:30, y una hora más tarde llegué a mi casa, a Zalamea.

  No ha estado nada mal el fin de semana en Portugal, aunque quizás menos completo que el del año pasado en la zona noroeste.

  Termino esta entrada con un par de vídeos, de minuto y medio aproximadamente de duración, hechos con la cámara de fotos:

Playas y acantilados de Alvor, en el Algarve portugués (I) [Sonido ambiente].

Playas y acantilados de Alvor, en el Algarve portugués (II) [Sonido ambiente].

Aquí os dejo un enlace a la documentación de la Ruta Algarviana y sus diferentes etapas (está en portugués y en inglés).

Aquí os dejo los mapas y perfiles de las diferentes etapas de la Ruta Algarviana.

2 comentarios:

  1. Gracias. Si puedes poner la ubicacion de la playa de Alvor, sería perfecto. a 300 m del hotel, qué hotel???

    Puntazo de blog

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  2. Gracias a ti por leer este blog. No sé si eres la misma persona que me ha enviado un correo, si es así ya te he respondido creo que más o menos bien a tu pregunta, y si no eres la misma persona y para cualquiera otra que este interesada te comento varias cosas. Alvor es una pequeña localidad entre Portimao al este y Lagos al oeste. El hotel al que hago referencia es el: Hotel Luna Alvor Bay - Praia de Alvor - 8500-053, Alvor - Algarve, Portugal, y para más señas, te pongo aquí un enlace de como llegar a él:
    http://www.lunaalvorbay.com/es/como-llegar/
    Detrás de él, a unos 300 m la palya, giras a la izq. al este, hacia Portimao y entre 1,5 y 2 km tendrás el lugar donde realicé las fotos. Recuerda que adentrarse en sus grietas y pasadizos dependrá también del estado de la marea... Espero que te haya ayudado

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