Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

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"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

domingo, 9 de abril de 2017

Senderismo Extremadura: Higuera de Vargas - Villanueva del Fresno, por el corredor ecológico del río Alcarrache.


El “domingo de ramos” me fui con ASTOLL a la ruta de Villanueva del Fresno, entre otras cosas porque ya hacía años que no iba por allí, y porque en las vacaciones de Semana Santa no iba a poder moverme de casa por las circunstancias familiares, así que tenía que aprovechar esta última oportunidad de hacer algo antes de las vacaciones.

En otras ocasiones, la ruta que se había realizado era desde Zahinos a Villanueva del Fresno, pero en esa ocasión variaba el punto de partida, ya que éste sería Higuera de Vargas, siendo el mismo final, con el punto de unión de las dos rutas en el “Puente de la Bogaña”.

Como he dicho, la ruta a realizar fue Higuera de Vargas – Villanueva del Fresno, siguiendo el cauce del río Alcarrache, calificado por la Junta de Extremadura como corredor ecológico y de la biodiversidad, pasando por el “Puente de la Bogaña” y terminando en el acceso a la carretera de Villanueva a Alconchel, para evitarnos los últimos dos kilómetros de asfalto, con lo que la ruta se quedaría finalmente en unos escasos 21 kilómetros.

Salimos desde la propia Higuera de Vargas, donde nos dejó el autobús, pero en lugar de andar poco más de kilómetro y medio por carretera para llegar al río Alcarrache, y coger su “corredor” hacia la izquierda, decidimos coger un camino que partía del pueblo, en un cruce con la calle Pilar a la derecha, y unas pistas de padel o tenis a la izquierda, la cual tenemos que bordear dejándola a la izquierda para seguir el camino recto, entre olivares, durante unos dos kilómetros o poco más, hasta enlazar con el corredor ecológico del Alcarrache, en donde continuamos girando a la izquierda, paralelos al río, llevando siempre a éste a nuestra derecha.

El recorrido inicial coincide con el PR etiquetado como la “Ruta de los Galápagos”, y después de un primer tramo de camino, con espacios abiertos, acompañados del hilo musical del canto de los passeriformes que se alojan entre la intricada vegetación de las orillas del río, de alguna que otra garza real pescando a estas horas tempranas y de algunos milanos que comenzaban a sobrevolar el cielo buscando alguna presa, pero sin rastro de la cigüeña negra, no tardaríamos mucho tiempo en adentrarnos en una espesa dehesa con árboles centenarios, perfectamente conservados, siendo un placer caminar en medio de ella, en esa paz especial que rodea estos bosques de encinas y alcornoques, viendo algunos rebaños de oveja o vacas completamente a su aire y algunas antiguas construcciones de piedra, ahora en desuso, para pastores y ganado.

Llegamos al desvío donde la “Ruta de los Galápagos” realiza un tramo de recorrido circular, y podemos elegir seguir por el río o por la dehesa, y como más adelante teníamos previsto seguir por el curso del río, en esta ocasión seguimos por la dehesa, en un camino cómodo y más recto, recortando algo la distancia, y aprovechando un pequeño claro para hacer una parada y tomar un pequeño tentempié.

Nos ponemos de nuevo en marcha, caminando por un camino cómodo, entre grandes encinas, hasta llegar de nuevo a encontrarnos con el río Alcarrache, en el paraje conocido como el “Salto del Lobo” donde unos enormes pilares de hormigón cruzan el río; en su día se hicieron para soportar el puente por el que pasaría el tren hacia Jerez de los Caballeros, una vía férrea que como muchas otras, no llegó a terminarse y quedó a medias, con estos gruesos pilares de hormigón que afean bastante el entorno.

Desde este punto, seguiremos el curso del río, por el PR circular del Puente de la Bogaña, que tiene su punto de inicio y fin en Villanueva del fresno. Caminamos paralelos al Alcarrache, cambiando el camino con buena huella y llano que traíamos, por una estrecha senda con algún sube y baja, algunos árboles y algunas rocas en el camino, con una valla a la izquierda y un tramos escarpados a la derecha que van a morir en las aguas del río, que en esta zona está precioso, cubierto casi por completo de flores. En este tramo la marcha es en fila india y el ritmo se reduce considerablemente, pero sin lugar a dudas es el tramo más divertido y bonito, al menos desde mi punto de vista.

Este bonito y entretenido tramo acaba en el “Puente de la Bogaña”, ya conocido por ASTOLL porque hasta aquí llegaba también la ruta que se hacía desde Zahinos. Tras las fotos de rigor del grupo, proseguimos la marcha para realizar el último tramo, desde el puente a la carretera que va desde Villanueva del Fresno a Alconchel, en un tramo en ligera subida de unos tres kilómetros, por una pista amplia, en un recorrido que se antoja algo insulso, por no hablar que cerca de la una del mediodía, con el sol que ya estaba pegando, se hizo un poco pesado; seguíamos caminando por dehesa, divisando una antigua noria a la izquierda, pero ahora esa pista amplia hace que vayamos más alejados de las encinas y alcornoques, es como si viéramos la dehesa desde fuera y no desde dentro, como antes, cuando el camino estrecho serpenteaba entre ellas...

En definitiva, un buen día, buena compañía, y un recorrido largo pero cómodo entre dehesas, con el tramo de sendero junto al Alcarrache, hasta llegar al Puente de la Bogaña, que fue de lo mejor de la ruta, muy bonito, divertido y entretenido, al menos para mi gusto. Lo peor fue el tramo de pista final, de unos 3 km escasos, en subida cómoda entre el puente y la carretera, que se nos hizo algo pesado e insulso.

Al llegar a la carretera, avisamos al bus para que viniera a recogernos y directos a la visita cultural a Monsaraz, como solemos hacer cuando hacemos la ruta que acaba en Villanueva de Fresno, y aunque en mi caso ya había estado en varias ocasiones en este balcón del Alqueva, en esta bonita, coqueta y bien conservada aldea-pueblo del alentejano portugués, muchos de los nuevos socios que venían hoy no la conocían y creo que se llevaron una grata sorpresa.


 [El texto que aparece seguidamene, está extraído de la web del períodico elpais.com, concretamente de un reportaje de Pedro Retamar, de Junio 2003].

La cuenca del Alcarrache se esconde entre la mayor masa arbórea de la península. La extensión de bosque continuo más grande de España se encuentra entre el sur extremeño y la mitad oeste de la Sierra Morena andaluza. La cruza el río Alcarrache, un gran corredor ecológico. 

En las tierras extremeñas se han bautizado con el nombre de Dehesas de Jerez las decenas de miles de hectáreas de montes adehesados poblados de encinas y alcornoques. Y en medio de ese mar pacense arbolado de quercíneas se esconde una de las joyas naturales más preciadas y desconocidas de la mitad sur peninsular, las vegas del río Alcarrache.

En junio de 2001 fue reconocida la importancia natural de esta cuenca fluvial con la aprobación para sus orillas de una figura de protección nueva en Extremadura, la de corredor ecológico y de biodiversidad. Además, el excelente estado de conservación del ecosistema que acompaña el curso de las aguas ha propiciado su clasificación como lugar de importancia comunitaria (LIC), con lo que formará parte de la futura Red Natura 2000 europea. Por último, al estar inmerso en la extensión de bosques que forman las Dehesas de Jerez, buena parte de su recorrido también tiene la declaración de zona de especial protección para las aves (ZEPA). Todas estas medidas pretenden conservar el estado casi virginal del río, que a lo largo de sus 59 kilómetros de recorrido atraviesa los términos de Barcarrota, Olivenza, Alcochel, Higuera de Vargas, Villanueva del Fresno y Jerez de los Caballeros. Los últimos metros, antes de donar sus aguas al Guadiana, transcurren por los dominios lusos de la famosa localidad de Moura.

Las vueltas y revueltas que marcan el recorrido del Alcarrache a su paso entre Higuera de Vargas y Villanueva del Fresno destacan por una fauna que ha encontrado en estos márgenes su ecosistema perfecto.

La vegetación dominante junto al cauce se compone de adelfas y tamujos, acostumbrados al carácter estacional de las aguas, y que en algunos trechos forman una maraña que oculta las trazas del río. Las orillas, sin embargo, verdean con más variedad; aquí se mezclan los majuelos y las coscojas con higueras y acebuches, y los lentiscos y las retamas, con jaras y jaguarzos. La gama de colores que la primavera pinta en esta selección vegetal llega a ser abrumadora, mientras desde las fincas linderas los pardos de las encinas y alcornoques asoman sus tonos por encima de los muros de piedra que las guardan. Este grandioso vergel se ve incrementado por el festejo sonoro y visual de una avifauna abundante capitaneada por la cigüeña negra, la especie más representativa del corredor fluvial.

A la salida de Higuera de Vargas nuestro recorrido se dirige río abajo con dirección al puente de la Bogaña. En este caso, el sendero cubre unos 15 kilómetros por una zona más salvaje ya que, exceptuando la primera media hora de marcha que se recorre por un camino, el resto de la ruta discurre por una vereda ganadera que aparece y desaparece a su antojo.

Patear este tramo del corredor ecológico a primeras horas de la mañana puede traer la grata sorpresa del encuentro con alguna cigüeña negra en pleno lance de pesca. Este cauce, aunque somero, abunda en peces como barbos, bogas, pardillas, calandinos, colmillejas y el endémico jarabugo, exclusivo de la cuenca del Guadiana. Otra especie pescadora que habita estas riberas es la nutria, cuyo resto de festín es posible encontrar sobre las rocas y en las orillas arenosas.

La guinda final al recorrido por el corredor del Alcarrache sería el viejo puente de piedra de ocho ojos, apodado de “la Bogaña” por la dehesa del mismo nombre a la que da acceso. El puente es una bella construcción de calzada plana, realizada en mampostería, que se apoya sobre ocho arcos de medio punto, con sus correspondientes espolones en los pilares, pretiles y aliviaderos. Es uno de los más viejos de la villa, sus arcos con dovelas de piedra de cantería revelan su construcción, su origen no está cierto aunque según Tomas López data de 1501.

Acontinuación una imagen con el recorrido de la ruta, aunque en nuestro caso evitamos el tramo inicial y final por carretera; el primero porque enlazamos desde el pueblo con el río Alcarrache por camino, y el segundo porque directamente no lo hicimos y el autobús nos recogió al llegar a la carretera. En la imagen, aparecen también los datos de la ruta y el perfil y bajo ella, el enlace al track.


Podéis ver el track en más detalle en ESTE ENLACE.

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