Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

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"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

miércoles, 22 de marzo de 2017

Senderismo: Sierra de Huma, en el Paraje Natural del Desfiladero de los Gaitanes (Málaga).


Dentro del fin de semana que teníamos previsto pasar por la zona del Paraje Natural del Desfiladero de los Gaitanes, para el sábado (día 18 de Marzo) teníamos previsto la 'ruta fuerte', ya que las entradas para el celebérrimo “Caminito del Rey”, que es más turismo que senderismo, las teníamos para la mañana del domingo y esperábamos completarlo por la tarde con la visita a los dólmenes de Antequera o en su defecto, visitando de nuevo el Torcal de Antequera.


La ruta “seria” que teníamos fijada era la circular por la Sierra de Huma, principal hito geográfico de este Paraje Natural, completando el recorrido con el acceso a ella por el sendero Haza del Río, que parte prácticamente desde la estación del Chorro, que como muchos ya sabrán, en el punto de finalización del “Caminito del Rey”.

En esta ocasión éramos un grupo de diez personas y nos habíamos distribuido en tres de las casitas-apartamentos que se encontraban disponibles en el camping de Ardales, y quedamos en encontrarnos todos en la “casita” de Ángel, que era una de las más grandes, a las 8 de la mañana para desayunar todos allí mismo con las provisiones que llevábamos y de las que la noche anterior ya dimos buena cuenta, incluido el buen vino.

Después del desayuno y tras hacer en coche el tramo entre el camping donde nos alojábamos y el parking del Chorro, en un bonito recorrido por carretera de unos 8 kilómetros, empezamos la ruta sin más dilacciones sobre las 9:30 de la mañana, en un día con una temperatura genial que hacía presagiar una buena jornada.

El inicio de la ruta se encuentra junto a la estación del Chorro, en la misma zona donde se cogen los buses lanzaderas que llevan a los que han realizado el “Caminito del Rey” al punto de inicio, ya que esa ruta es lineal.

Al dejar atrás las últimas casas del Chorro nos adentramos en un inmenso pinar, siguiendo un camino-pista marcado con las indicaciones de un GR ya que éste es el GR-249 de la Gran Senda de Málaga, y en estos primeros kilómetros coincide con el sendero Haza del Río.

El recorrido tiene cierta exigencia física, ya que en prácticamente 6 km, o poco más, hay que subir casi 1.000 metros de desnivel, desde los 222 metros del punto de partida en el Chorro hasta los 1.191 en la cima de la Sierra de Huma. Por tanto, y como no podía ser de otra forma, empezamos con subida, suave si se sigue por el camino-pista que va serpenteando entre el pinar, cortando al arroyo del Chorro, ahora con el cauce completamente seco, entre curva y curva.

¡Pero las cabras tiran al monte!, así que no tardamos mucho en abandonar la comodidad del camino-pista que va dando vueltas y más vueltas con el fin de lograr una subida más suave, para atajar en línea recta, paralelos al arroyo del Chorro, no hay pérdida, por una senda bien marcada por el paso de tanta gente, en una subida más pronunciada, pero más atractiva, con más aliciente, que corta en varias ocasiones en perpendicular al camino, teniendo a nuestra izquierda unos paredones rocosos casi verticales que se elevan intentando alcanzar el cielo, territorio de escaladores (es uno de la tres sectores de escalada de esta zona en concreto) y también de buitres, aunque a primera hora todavía no se ven, esperan a que suban las temperaturas y aprovechar las corrientes térmicas.

Justo cuando llegamos a la última intersección de la estrecha senda con el amplio camino-pista y ya no podíamos seguir subiendo en línea recta porque frente a nosotros aparece otro paredón de roca caliza prácticamente en vertical, giramos a la derecha, siguiendo la pista, donde nos encontramos varios coches aparcados a un lado, y es que éste es otro de los tres sectores de escala de esta zona.

No andamos mucho por la pista, quizás unos 500 metros, antes de girar a la izquierda para seguir por una senda en zigzag, no muy marcada, para dar con una senda más arriba, que viene de la derecha y que nos conducirá al tramo conocido como la “escalera árabe” y que da nombre también a este sector de escalada.

La cómoda pista en suave subida por la que transitábamos y que abandonamos para iniciar la ruta circular por la Sierra de Huma, es por la que tendremos que venir de regreso, y es precisamente al regreso, cuando nos dimos cuenta que el desvío por la senda que conduce al tramo de la “escalera árabe” se coge algo más arriba de donde nosotros nos desviamos, por lo que tuvimos que hacer algunos metros campo a través, buscando esta senda empedrada, con la referencia de un grupo de escaladores que subían con sus mochilas cargadas con el material de escalada.

Aquí empieza la parte divertida e interesante de la subida. Ya desde la pista, con la muralla o paredón rocoso a nuestra izquierda, podíamos ver si nos situábamos frente a él, una especie de brecha-cornisa que lo cruzaba en diagonal, de derecha a izquierda, viendo algunos escaladores subir por ella como puntos diminutos, buscando su zona para escalar...

Una vez que enlazamos con la “escalera árabe”, una escalera de piedra que cruza en subida, en una casi perfecta diagonal, todo este tajo, toda esta espectacular muralla de roca caliza y que no sé por qué la llaman “árabe”, porque parece ser que fue tallada en roca a principios del siglo pasado, es cuando realmente comenzamos a disfrutar de la ruta y de este magnífico día.

Subimos casi tocando la pared rocosa a nuestra derecha, viendo algunos grupos de escaladores que ya a esta hora están colgados en la pared cual salamanquesas, mientras que a nuestra izquierda está el vacío, una caída en vertical que se va haciendo cada vez más profunda con forme ascendemos, pero con la recompensa de unas vastas y espectaculares panorámicas. 


No tenemos prisa, no estamos aquí para ver cuanto tiempo tardamos en hacer la ruta, estamos para disfrutar, así que paramos de vez en cuando, bien para ver a los escaladores o para recrearnos con las vistas. Abajo, nos encontramos con un inmenso y tupido pinar de un verde intenso, en donde lo único que da la nota es una línea serpenteante de color tierra que lo atraviesa de abajo hacia arriba, la cicatriz del bosque, o lo que es lo mismo, el camino-pista por el que empezamos a subir y que ahora queda abajo, muy abajo, tan sólo aparece como una delgada y delicada línea, lo que da idea de los metros que hemos subido en tan corta distancia; algo más abajo quedan las casas del Chorro y el embalse que está a sus pies, el embalse del Tajo de la Encantada, y por encima de éste, muy por encima, el embalse superior, que queda a nuestra altura, aunque de momento sólo podemos ver su muralla, aún tendríamos que subir más para ver el agua embalsada en él; al fondo, el horizonte aparece difuminado por efecto de la calima que ya anunciaban desde la tarde anterior, aunque allí arriba, la temperatura es bastante agradable.




Disfrutamos de lo lindo en este tramo de subida por la “escalera árabe” y como no podía ser de otra forma, hubo tiempo para algunas fotos de grupo. Al terminar este tramo, unos metros de cuerda, un falso llano, hasta llegar a un pequeño collado. Aquí sale una senda a la izquierda que en ligera bajada conduce a las ruinas de un antiguo cortijo, pero nosotros giramos a la derecha, siguiendo la senda, y en apenas unos metros, nos encontramos frente a nosotros una gran planicie, con un cortijo a la izquierda y una zona de almendros a la derecha, y de fondo, otra inmensa muralla rocosa, el Tajo del Arrejanado, y por encima de éste, mucho más al fondo, el Tajo de los estudiantes, que es el último escollo al que tendremos que enfrentarnos antes de alcanzar la cima de la Sierra de Huma, pero que viéndolo desde aquí, tan lejos y tan alto, bien parece una quimera poder llegar hasta él.

 Tramo entre el final de la "escalera árabe" y el pequeño collado que aparece al fondo.

Cruzamos este tramo de falso llano, de campo abierto, con el cortijo a nuestra izquierda, pasando por la zona de los almendros, dejando una antigua era a la derecha y cortando en perpendicular el camino que conduce al cortijo para seguir por senda rectos hacia el muro de piedra; poco antes de llegar a él, ya nos vamos encontrando con numerosas pequeñas “palmeras” que jalonan todo este tramo, así como la subida por el Tajo del Arrejanado.

El campo abierto, el falso llano, antes de emprender la subida a los dos Tajos que nos quedaban.



 Vistas desde la subida por el Tajo de Arrejanado




Subida-Trepada por el Tajo de Arrejanado

La subida a este segundo tajo es también en diagonal, de nuevo una especie de cornisa en la roca hace de senda empedrada por la que hay que ascender, haciendo uso de las manos en alguna que otra ocasión para ir trepando, aunque la subida no es en absoluto complica si hay que ser cauto y tener las debidas precauciones, porque si a nuestra derecha está la pared rocosa, a nuestra izquierda está el tajo, y la caída en vertical, aunque de nuevo todo se compensa con las espectaculares vista que tenemos a nuestra izquierda, y es que en algunas zonas podemos no solo ver el embalse Tajo de la Encantada y el embalse Superior, ya claramente por debajo de la altura en la que nos encontrábamos, sino que también podemos ver los embalse del Conde de Guadalhorce, donde en sus orillas se encuentra el camping en el que estábamos alojados, el del Guadalhorce y el del Guadalteba. Panorámicas cuya visión constituyen un auténtico placer, deleite.


Terminado el tramo de subida más vertical de pura roca, el tajo, salimos a un espacio más abierto, continuando por una senda entre tierra y rocas calizas totalmente agujereadas cual queso gruyer, bordeando la pequeña elevación que hay a la derecha, mientras que a nuestra izquierda seguimos disfrutando de unas panorámicas maravillosas, tomando consciencia de la altura que hemos subido en poca distancia, desde que empezamos allá abajo, en las profundidades del abismo, en el embalse junto al Chorro que ahora aparece en pequeñito... Por si todo esto fuera poco, surgen nuevas alegrías, nuevas sorpresas, y es que a la misma altura que nosotros, podemos ver los buitres planeando en el cielo, mirándolos de tú a tú, de frente, o incluso por debajo de nosotros... una gozada.


Al llegar a una segunda estaca de madera, giramos bruscamente de rumbo, hacia la derecha, y en este punto una nueva parada para un pequeño tentempié y disfrutar de nuevo con las magníficas vistas que nos está ofreciendo la subida a la cima de la Sierra de Huma. Desde aquí podemos seguir viendo los tres embalses, y ahora además, bajo nosotros aparece el Desfiladero de los Gaitanes, pudiendo ver incluso un tramo de pasarela, concretamente la que sale de la parte más estrecha del desfiladero por el que discurre el “Caminito del Rey”, espectacular; pero es que si miramos frente a nosotros en el sentido que llevamos, después del giro, nos encontramos con otra maravilla, con el bonito y casi perfecto Tajo de los Estudiantes, a cuya parte alta tendremos que encaramarnos para alcanzar la cima de Huma.

Tajo de los Esudiantes
 

 Panorámica desde la subida al Tajo de los Estudiantes.

Vistas del Desfiladero de los Gaitanes y parte de la pasarela del "Caminito del Rey", desde el desvío de la segunda estaca de madera, justo cuando comenzamo a ver el Tajo de los Estudiantes, la foto de arriba. Además se pueden ver los otros tres pantanos: el del Guadalhorce, el del Conde de Guadalhorce y el del Guadalteba.

Después de reponer fuerzas, en un día genial, aunque como he dicho antes, con algo de calima que hace que el horizonte aparezca difuminado y “joda” en parte las fotos, toca afrontar la subida al último tajo, en subida por senda que lo va bordeando por la derecha, hasta llegar a su pared trasera en una zona en la que ésta aparece con cavidades en su base, y a la izquierda de éstas, una brecha, un estrecho tajo en la roca caliza, una chimenea vertical que constituye el último hito que nos separa de la cima del Tajo de los Estudiantes.

La línea amarilla marca la "brecha-chimenea" por la que hay que ascender.

Ahora sí, ahora toca trepar por las rocas de esta “chimenea” para llegar a la parte alta, donde nos sentaremos un rato para disfrutar del entorno, ¡totalmente recomendable esta parada en la parte alta del tajo!. Además, esta zona es rica en fósiles, porque este terrero otrora fue línea de costa y por eso no es de extrañar que aquí se encuentre uno de los yacimientos de fósiles marinos más importantes del Jurásico, y aunque he visto fotos de ellos, yo por mas que miraba no vi nada, supongo que en su día habrá habido un espolio indiscriminado, arrancándolos de la roca, aunque realmente la destrucción o recolección constituye infracción administrativa, pero ¿quién está ahí arriba para evitar esto?, es un tema complicado.

 Subida por la "chimenea" al Tajo de los Estudiantes.
 Un descanso para contemplar las vistas tras subir por la "chimenea" al Tajo de los Estudiantes.

Ahora sólo resta una última subida por terrero de rocas y lanchas calizas agujereadas, hasta llegar a la arista del tajo, y alcanzada ésta, seguir por ella hacia la derecha en dirección al vértice geodésico; junto a él vemos a otro grupo de senderistas que han llegado antes que nosotros.


Desde la arista, las vistas al otro valle son también son muy bonitas. En el vértice geodésico otra pequeña parada, unos frutos secos, unos tragos a la bota de vino, un poco de chocolates y un mucho de vistas únicas, con el Valle de Abdalajis, y el pico de La Capilla muy cercano, casi a “tiro de piedra”, siendo éste tan sólo cinco metros más bajo que la cima de Huma, ésta con 1.191 metros. “Las vistas desde aquí en un día claro dicen que son muy extensas, pudiendo llegar a ver los cuatro cimas emblemáticas de Andalucía: La Maroma (en la Axarquía malagueña, a la que subí en solitario en uno de mis primeros viajes recién comprado mi 'Seat Córdoba' hace ya 18 años), el Terril (Sevilla), La Tiñosa (Córdoba, en enero estuvimos bien cerca haciendo el Sendero del Río Bailón) y por supuesto el Mulhacén (Granada)”... pero hoy no era el día, el horizonte aparecía difuminado por la calima.

Un pequeño descanso junto al vértice de la Sierra de Huma. En el centro de la foto, al fondo, aparece la cima de "La Capilla".

Hasta aquí toda la ruta a sido en subida, y tengo que decir que hacía tiempo que no disfrutaba de una ruta así, interesante, con un poquito de exigencia física, muy entretenida, con tramos diferentes: la zona de pinar al principio, la subida por la “escalera árabe”, la subida en diagonal por el Tajo de Arrejanado, las vistas del Tajo de los Estudiantes, la subida a él por la brecha o chimenea casi vertical, los tramos de enlace entre los tajos, ver a los escaladores colgados en las paredes rocosas, los buitres planeando a la misma altura que nosotros y por supuesto, las amplias y espectaculares panorámicas que podemos contemplar durante toda la subida desde que abandonamos el bosque de pinos. Una ruta para disfrutarla, para sentirla, para amarla... deporte y naturaleza, hacia mucho tiempo que no me llenaba tanto una ruta.

El descenso le resta algo de valor al recorrido, no es complicado pero aquí si conviene seguir las indicaciones de algún track correcto, porque esto no está señalizado, y puede ocurrir lo que nos pasó a nosotros, que nos dejamos llevar por algunos hitos que fuimos viendo y dejamos de fijarnos en el track, y cuando quisimos darnos cuenta habíamos bajado bastante, pero dejamos de ver hitos y nos encontramos sin saber por donde seguir bajando, por que todo era abrupto y una auténtica pedrera, no es de extrañar que el camino que aparece allá abajo, en las profundidades, y que llega hasta la zona de la “escalera árabe”, terminando la ruta circular por la sierra, le llamen el “Camino de las Pedreras”, parte de GR-249 de la Gran Senda de Málaga.

Aquí nos enfrentamos a un dilema, o subir otra vez hacia arriba e intentar buscar el track y seguir por el camino que nos marcaba éste, o bajar desde donde estábamos de la mejor manera posible, “campo a través”, aunque por algunos sitios era algo complicado. Al final cada uno bajó por donde mejor creía que podía hacerlo, utilizando lo que parecían sendas hechas por las cabras, pero con mucha pendiente, y lo peor, mucha grava o pequeñas piedras que hacían que resbaláramos y nos cayéramos en ocasiones; las articulaciones de las rodillas echaban humo, demasiada tensión.

 El amigo Antonio oteando el horizonte sobre unos peñascos para intentar ver la mejor forma posible de bajar...

Ángel, el “pequeño sherpa” y yo, bajamos por la pedrera casi en línea recta hasta llegar a las ruinas de una antigua casa-cortijo, junto al camino, donde aparecen las estacas del GR de la Gran Senda de Málaga y la señalización del “Camino de las Pedreras”. Una vez en el camino, Ángel fue en busca de Antonio que había bajado en solitario por otro lado, mientras el “pequeño sherpa” y yo nos quedamos esperando a los otros cuatro, que habían hecho un recorrido más largo para evitar una bajada tan vertical, continuando después por el “camino de las pedreras” para llegar a nuestra altura.

Una vez juntos, continuamos ya por camino, con buena huella, algo que agradecimos todos, después de la tensión que soportaron las rodillas en una bajada en la que lo único que pisamos fueron rocas y piedras sueltas.

Por camino pronto llegamos a la zona en donde esta mañana nos incorporamos al tramo de la “escalera árabe”, así que desde ese punto toca repetir camino, de nuevo utilizando las sendas que van cortando el camino-pista y por las que se ataja bastante, por lo que no tardamos mucho en llegar al inicio de la ruta, donde en el bar que hay junto a la estación del Chorro tocó reponer líquidos,a base de unas merecidas jarras de cerveza, que aquí abajo, y a las tres de la tarde, el calor era más intenso que arriba, en la cima, donde hasta tuvimos que abrigarnos...

En definitiva, una ruta muy completa, con un subida espectacular en todos los aspectos, y un descenso menos vistoso pero que se nos hizo muy tenso por no seguir el track que bajaría de forma más cómoda hacia el Valle de Abdalajis, para retomar allí el “camino de las pedreras”. ¡¡Ruta ALTAMENTE RECOMENDABLE!!, que completaríamos al día siguiente realizando el “Caminito del Rey”.

Al final, casi cinco horas y medias con las paradas incluidas, ademas de los problemas en la bajada, para hacer los 14 y pico kilómetros de recorrido. El track que seguimos ES ÉSTE

Las fotos que aparecen en esta entrada y alguna más, podéis verla en más resolución y tamaño EN ESTE ENLACE.

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