Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

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"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

domingo, 22 de enero de 2017

Senderísmo: El Sendero del Río Bailón (Cabra - Zuheros, Córdoba) - P.N. de las Sierras Subbéticas.


La última vez que estuve realizando esta ruta fue hace seis años, y también la hice con el grupo ASTOLL, al igual que en esta ocasión, la diferencia es que ahora, en un principio, la ruta empezaría “oficialmente” desde la ermita de la Virgen de la Sierra, y desde allí seguiríamos por el “Sendero del Río Bailón”, para así hacerla más factible a todos los públicos, ya que de lo contrario, los 5 ó 6 km desde la estación de la vía verde de Cabra hasta la ermita, al ser todo el tramo en fuerte pendiente, haría que se retrasara la llegada a Zuheros, por no hablar del tiempo que posiblemente podríamos perder en algunos trámites, y es que desde hace un tiempo, hay que solicitar permiso a Medio Ambiente de la Junta de Andalucía para realizar esta ruta, y aunque lo habíamos solicitamos con casi dos semanas de antelación, al ver que no nos contestaban, nos pusimos en contacto con el Centro de Visitantes del Parque, donde nos dijeron que en un momento dado podríamos pasarnos por allí antes de comenzar el recorrido previsto, entregar algunos DNIs y ellos se encargarían de avisar a los agentes de medio ambiente; por todo esto, se decidió poner la salida desde la ermita, porque los 14 km de recorrido hasta Zuheros, incluyendo el posible desvío a “Las Chorreras”, erán en ligero descenso y se podía hacer muy cómodamente.

Finalmente y cuando ya no esperábamos respuesta por parte de Medio Ambiente, recibimos un email con la autoriazación concedida y los apartados en los que se nos indicaban algunas recomendaciones y el por qué necesitábamos permisos para un grupo numeroso (podéis leer la autorización recibida EN ESTE ENLACE). Al tener ya el permiso, no necesitábamos ir al centro de visitantes, con lo cual, íbamos a tener más tiempo, y se habría la posibilidad, para que quien quisiera, de realizar el recorrido completo, o sea, desde la propia estación de Cabra, junto a la vía verde, siguiendo por el “Sendero de la Ermita” y continuando después con el recorrido común para todos, por el “Sendero del río Bailón”, hasta llegar a Zuheros.

Llegamos a Cabra, a la estación, a las 9:15, y aunque en principio hubo solo un pequeño grupo de tres compañeros que se lanzaron sin pararse a desayunar a realizar la subida, el resto estuvimos desayunando en el bar de la propia estación, aunque algunos con más prisas que otros, porque después de todo, logramos formar otro grupo de seis, para realizar también el camino desde abajo, sobre todo porque íbamos bien de tiempo y porque los compañeros todavía se quedarían allí un buen rato hasta que todos hubieran terminado de desayunar, así que por si acaso, cogí una copia de la autorización que nos habían dado para el recorrido y entregué otra copia a José Ángel, el secretario de ASTOLL, para que no hubiera problemas.

Nos ponemos en marcha, con bastante frío a primera hora de la mañana y más en las zonas de umbría. Tras unos metros caminando por la propia vía verde, con cierto trasiego de gente montando en bici de montaña, pronto giramos bruscamente a la izquierda, dando comienzo la subida sin descanso que nos llevará hasta la propia ermita de la Virgen de la Sierra, donde está la patrona de Cabra, en la zona conocida como “El Picacho de Cabra”, auténtico balcón natural de Andalucía [ver Nota-1].

 Una panorámica parcial desde el mirador del "Picacho".

La subida va en intensidad de menos a más, por amplio camino-pista, en buen estado, aunque algo insulso para mi gusto, rodeado de olivares y con muy buenas panorámias de Cabra y alrededores, al volver la vista atrás. Un repecho con una pendiente aún más pronunciada que la que estábamos subiendo, nos deja a la altura de una casa-vaquería, con una fuente a nuestra izquierda, donde tenemos unos metros de descanso antes de afrontar la última parte, ya con la ermita a tiro de piedra. Es aquí donde camino amplio se va estrechando hasta convertirse en sendero.

 Tramo final de subida al "Picacho de Cabra".

Unos metros de sendero en zig-zag, entre vegetación más frondosa, donde desaparecen los olivares que ya quedan más abajo, a nuestras espaldas, nos deja en la carretera por la que se sube a la ermita, y donde por casualidad, como si estuviéramos sincronizados, nos encontramos con el bus que llevaba a nuestros compañeros hasta lo alto de la ermita, desde donde emprenderían la ruta y el descenso al “Polje de la Nava”.

Cruzamos la carretera y proseguimos por este “sendero de la ermita” como reza en un cartel. Ahora nos introducirmos en una zona totalmente arbolada, por un sendero con tramos de escalones, tierra y piedra, prácticamente en umbría gracias a la sombra de los árboles, retorciéndose a uno y otro lado buscando ganar altura de la forma más comoda posible, en medio de un viacrucis en el que algunas de sus cruces sirven también como miradores improvisados. Llegados a este punto, comenzamos a encontrarnos con nuestros compañeros que ya bajaban, tanto con los que habían subido en bus, como con los otros tres que habían partido caminando desde abajo, antes que nosotros.

Al término del viacrucis llegamos a la parte alta, donde un mirador a modo de balcón, como he comentado antes, nos recibe para mostrarnos una vastas panorámicas de la provincia y alrededores.

Una foto arriba, con el minigrupo con el que subí, y directos al patio de la ermita, con su suelo cubierto de fósiles de ammonites, antes de hacer la visita a la Virgen de la Sierra, patrona de Cabra.


 Patio de la ermita y la Virgen de la Sierra, patrona de Cabra.

Allá arriba somos los últimos, el resto de nuestros compañeros ya hace un rato que empezaron la ruta desde aquí, así que toca seguirlos, y para ello tenemos que bajar por el mismo sitio por el que hemos subido, hasta llegar de nuevo a la carretera, y seguir después por ésta en desenso, recortando tramos de asfaltos en las curvas de herradura al seguir rectos por estrechas veredas-atajos, hasta que a la izquierda de la carretera vemos el cartel: “Camino del Polje de la Nava”, lo cogemos y seguimos en descenso hasta llegar a esa enorme llanura rodeada de sierras, surcada por un camino en buen estado.

Continuamos en amena charla por este terreno llano, baldío, insulso, al menos desde el punto de vista estético, pero una gozada para cualquier geólogo, porque este recorrido que estamos realizando, no es sólo un recorrido senderista por el Parque Natural de las Sierras Subbétias, es también un recorrido geológico, porque esta zona es también un Parque Geológico, al igual que las Villuercas en nuestra Extremadura; en nuestro caminar por este parque, son muchos los hitos geológicos con los que nos iremos encontrando, los cuales nos ayudaran a ver con otros ojos todo este entorno, un entorno que además es zona ZEPA (Zona de Especial Protección de Aves), y si bien, como he comenado, este primer tramo de la ruta, el del “Polje de la Nava[ver Nota-2], puede resultar a nivel visual algo insulso o aburrido para algunos, o diferente para otros, lo cierto es que la ruta irá poco a poco ganando en intensidad, resultando más y más interesante cuanto más nos introducimos en ella.

Caminaod por la llanura del "Polje de la Nava".

En esta gran llanura, y aunque disfrutemos de un día soleado, corre un leve y frío viento, lo suficiente como para que no sobre nada de la ropa que llevamos. Los alrededores están bastante secos, para la época en la que estamos, a pesar de ser un terreno encharcable, puesto que por las circunstancias geológicas es una zona arcillosa que no filtra el agua, lo que hace que sea justo aquí donde nace el río Bailón, un río que en sus inicios, más que río, parezca un incipiente regato, un hilo de agua que será nuestro guía particular, nuestro hilo conductor durante el recorrido, aunque en algunos tramos lo dejaremos a la izquierda y poco a poco lo perdereos de vista hasta que más adelante volvamos a reencontrarnos con él, como ocurre en la zona donde se encuentra el desvío a las “Las Chorreras”, en donde ya lo hemos perdido de vista.

En principio teníamos previsto el desvío hacia “Las Chorreras[ver Nota-3] unas pequeñas y bonitas cascadas que se precipitan sorteando los bancos de roca caliza, y que son conocidas popularmente con este nombre, pero viendo durante el recorrido por el “polje” la escasez de agua, debido a la falta de precipitaciones no sólo de la estación invernal sino durante prácticamente todo el año pasado, tanto nosotros como el resto de nuestro compañeros que iban por delante, pasaron de largo al ver este desvío señalizado a la derecha, en plena llanura, mientras realizábamos un recorrido semicircular bordeando el “cerro de la Alcubilla”.

Al subir un pequeño repecho, dejamos el “polje” a nuestra espalda y nos adentramos en una zona boscosa repletea de encinas y quejijos, con un camino de peor firme, siempre en umbría, lo que provocaba que con la helada de la noche anterior parte del camino estuviera aún blanquecino y las piedras recubirtas de una fina capa de hielo, resbaladizas, en un paisaje totalmente diferente, dejando atrás las llanueras y las amplias vistas.

No tardamos mucho en llegar a un pequeño ensanchamiento del camino, donde a la izquierda aparece una pequeña “calva” en el terreno, algo que nos hubiera pasado totalmente desapercibido sino fuera por los paneles informativos que nos advierten de otro de los hitos geológicos por los que pasamos; en este caso se trata de una “paleodolina[ver Nota-4], en el paraje conocido como el "Llano de Arrebola".

Continuamos caminando distendidamente, sin prisas, por este camino-sendero, y pronto llegaríamos, tras un pequeña bajada, a un llano, un espacio algo más abierto, donde se encuentra la fuente de la “Fuenfría[ver Nota-5], donde además de algunos compañeros, se encontraban también otros grupos senderistas, tomando un pequeño piscolabis o haciénose fotos en este entorno.

 Compañeros tomando un piscolabis en los alrededores de la fuente de la "Fuenfría".

Nosotros no nos entretuvimos mucho allí, apenas unos minutos, antes de continuar con nuestro recorrido, el cual sigue en ligero descenso, a la izquiera de la fuente, por un sendero que rápidamente nos introduce de nuevo en un bosque de encinas entre las que el sendero, de firme muy irregular, estrecho y con piedras, serpentea cual curso de agua entre sierras buscando el camino más fácil. Un tramo bonito, relajante, para ir sin prisas, donde incluso de vez en cuando tenemos que ir apartando con las manos algunas ramas de los árboles hasta que llegamos a un espacio mucho más abierto, por el que tendremos que descender para dar de nuevo con el cauce del río Bailón, con el que volvemos a encontrarnos, ahora completamente seco, teniendo frente a nosotros los tajos del "Cerro del Zumacal".

Cruzamos el cauce del río, y como he dicho antes, sin una gota de agua, para girar a la izquierda y adentrarnos en este barranco, en este cañón del río Bailón [ver Nota-6], en lo que es el tramo más bonito, interesante y espectacular de la ruta, sobre todo en la parte final. Resulta chocante ver el lecho predregoso de este río, seco a más no poder, al menos actualmente, y que fueran precisamente sus aguas las que modelaron este cañón.

No tardamos mucho en volver a cruzar el río, para seguir por una vereda paralela a él, teniéndolo ahora a nuestra derecha, mientras poco a poco nos vamos introduciendo más en el corazón de este cañón horadado por el río Bailón, estrechándose cada vez más, sumergiéndosnos delicadamente en las profundidades de sus paredes verticales de roca caliza que flanquean el sendero.



 Adentrándonos poco a poco en el tramo más bonito del Cañón del Río Bailón

Unos metros de descenso para cruzar de nuevo el río y es donde aparece el tramo mas bonito y espectacular, un último kilómetro muy atractivo y entretenido, para disfrutarlo, para no andar con prisas, donde el personal aprovecha para hacerse sus fotos y no es de estrañar, con un sendero estrecho que tiene pegado a la izquierda una de estas paredes rocosas que se elevan verticalmente, llenas de pequeñas cavidades, con el río Bailón a la izquierda del sendero, por debajo de éste, y en el otro lado del río, la otra pared del cañón en donde destaca claramen la “Cueva del Fraile(la cual toma su nombre de una caprichosa 'estalagmita' que ha quedado expuesta tras la erosión de la cueva en la que se formó).


 Vistas del cañón y de la "Cueva del Fraile" (abajo).

Un poco más adelante, siguiento por este entretenido tramo, el cañón se abre un poco más, al tiempo en que de nuevo tenemos que cruzar el río por última vez, antes de seguir por una senda en suave subida, en la que tendremos unas bonitas panorámicas, pero sobre todo en dos puntos en concreto, donde a través de una brecha en forma de “V” en la pared rocosa, podremos tener las primeras tomas de contacto con el pueblo de Zuheros. En la pirmera ocasión podremos ver entre esta apertura en la roca el castillo de Zuheros rodeado de casas blancas, mientras que en la segunda ocasión, junto a una plataforma que sirve de improvisado mirador, muy adecuado para las fotos de rigor con este fondo, no vemos el castillo pero si una pequeña vista parcial del pueblo blanco.

 En el último tramo del recorrido por el cañón, una vereda sube suavemente hasta le collado, con el río Bailón a nuestra derecha.
 Vista parcial de Zuheros y su castillo, a través de la brecha en "V" en el farallón rocoso.
  Vista parcial de Zuheros a través de la brecha en "V" en el farallón rocoso.

Tras las fotos y el disfrute de este tramo, seguimos subiendo durante unos metros más hasta llegar a un collado, a partir del cual se emprende el descenso de poco más de un kilómetro, por un camino-sendero que serpentea perdiendo altura de una forma no muy brusca. 

 Inicio del tramo de descenso hasta Zuheros. Entre las rocas asoma el castillo de esta localidad.

A penas unos metros de descenso, y en las primeras de las curvas que hace el camino, no nos queda más remedio que tomar una foto del pequeño grupo que estábamos en ese momento, con el fondo espectaclar, y algo más abajo, del pueblo de Zuheros. Un pueblo muy bonito, dentro del circuito de los pueblos blancos, de un blanco inmaculado que resalta a un más con los rayos de sol bañando sus blancas y nacaradas casistas, situadas en la ladera de la sierra, flanqueada por farallones rocosos a un lado, y al otro, una gran llanura repleta de olivares y situada a menos altura, y por si fuera poco, el pueblo tiene a su castillo roquero como baluarte, como vigía de todo este vasto territorio que se puede observar desde allí. Sin duda unas panorámicas muy bonitas en este pequeño tramo de descenso, de este pueblo y del enclave en el que se encuentra, no es de estrachar que esté considerado como uno de los pueblos más bonitos.

 El grupo con el que fui haciendo gran parte del recorrido, con Zuheros de fondo, antes de emprender el descenso hasta este pueblo.
 El bonito "pueblo blanco" de Zuheros, presidido por su castillo.
 El castillo de Zuheros, vigía del vasto espacio que se abre  sus pies...

Ya en Zuheros, directos hacia la pequeña explanada junto al castillo, la cual sirve también como mirador, y en alguna de sus terrazas estuvimos reponiendo fuerzas y líquidos en una tarde muy agradable. La única 'pega' para terminar este magnífico día y esta bonita ruta, que ha ido de menos a más en intensidad, es la de no haber podido visitar la célebre “Cueva de los Murciélagos[ver Nota-7], como hicimos en la otra ocasión que estuvimos por aquí hace ya unos años...


 Zuheros...

¡¡Podéis ver éstas y otras fotos de esa ruta, en más resolución, en ESTE ENLACE!!
 
Podéis ver un pequeño vídeo del tramo del Cañón del Río Bailón en este pequeño vídeo:



BREVES ANOTACIOES SOBRE LOS PUNTOS MÁS INTERESANTES DEL RECORRIDO:

[Las fotos que aparecen en este apartado están extraídas del folleto informativo sobre el Sendero del Río Bailón]

1. El Picacho de Cabra.
Al final de la carretera que conduce a la Ermita de la Virgen de la Sierra nos espera el conocido Picacho de Cabra, también llamado 'Balcón de Andalucía'. Su cima ofrece impresionantes vistas de la provincia y alrededores, pudiéndose observar las tres unidades geográficas y geológicas que componen Andalucía: Sierra Morena, la Depresión del Guadalquivir y la Cordillera Bética. Su hermosa ermita alberga a la patrona de Cabra, la Virgen de la Sierra, y el suelo de su patio está repleto de fósiles de ammonites, los antiguos cefalópodos que poblaron el Mar de Tethys, principalmente durante el Jurásico y el Cretácico (los amonites son una subclase de moluscos cefalópodos extintos, que existieron en los mares desde hace 340 millones de años hasta hace unos 66 millones de años, y gracias a su rápida evolución y distribuión mundial, están catalogados como unos excelentes 'fósiles guías' para la datación de rocas, entre otras coas).

La ermita comenzó su construcción en el año 1260, y dentro de ella destaca un retablo barroco (data de 1691 y es obra de Melchor de Aguirre; en su ejecución se emplearon mármoles rojos y negros; en las calles laterales existen tallas en piedra de San Joaquín y de San José con el Niño), con un camarín en el que se custodia la imagen de la Patrona de Cabra (esta imagen de la Virgen de la Sierra, de estilo gótico, data de finales del siglo XIII, y fue restaurada en 1978). El templo actual se reedificó en 1591 y ha sufrido diversas obras de remodelación, la última de las cuales, realizada en 2007, ha renovado los tejados de todo el santuario, y rehabilitado la iglesia con utilización de mármol local.

2. El Polje de la Nava.
Al inicio de nuestro camino sorprende la inesperada llanura oculta en el corazón del macizo calcáreo de Cabra. Se trata de un polje, una depresión llana y cerrada de contorno irregular, un elemento del paisaje kárstico formado a partir de una zona hundida en la montaña. La lenta disolución de la caliza va profundizando en los terrenos, a la vez que en su fondo se acumulan sedimentos finos y poco permeables (margas y arcillas) que favorecen la inundación del polje y la formación de una superficie plana (el proceso es relativamente simple: el anhídrido carbónico de la atmósfera se combina con el agua de lluvia para formar ácido carbónico, que ataca al carbonato cálcico de las margas, no soluble en el agua, y lo convierte en bicarbonato cálcico, que sí es soluble en el agua, por lo que queda libre la arcilla, que se deposita en las zonas bajas del relieve formando cubetas de «tierra roja», llamadas dolinas, uvalas o valles cársticos como los poljés). Es aquí donde nace el Río Bailón, el hilo conductor de nuestro sendero. Tras bordear el cerro de la Alcubilla dejaremos el Río Bailón a nuestra izquierda y nos alejaremos de él continuando el sendero.

3. Las Chorreras.
A unos 250m de nuestro camino existe un paraje conocido popularmente como “Las Chorreras”. Desde los llanos altos del Navazuelo hacia el norte del polje, una serie de pintorescas cascadas se precipitan sorteando los bancos de calizas oolíticas (son rocas calizas compuestas fundamentalmente por oolitos, o lo que es lo mismo, granos esféricos de 'carbonato cálcico' de origen inorgánico, con estructura concéntrica, que se formaron en medios marinos cálidos y poco profundos). Los grandes saltos de agua que encontramos en la naturaleza suelen coincidir con la presencia de fallas en el terreno, como es el caso de estas "Chorreras". En épocas de lluvia se puede ver cómo las aguas dejan un residuo marrón claro sobre la piedra y sobre las plantas, se trata del 'carbonato cálcico' que lleva el agua tras disolver la roca caliza.


4. La Paleodolina.
Tras dejar atrás la llanura nos adentraremos en un hermoso encinarque alberga una gran diversidad de flora, fauna y hongos. Poco después llegaremos a un ensanche del sendero, a la izquierda del cual encontraremos el llano de Arrebola. Debemos buscar un parche de tierra blanquecina rodeada de vegetación. Se trata de otro interesante ejemplo de paleokarst. En este caso se trata de una antigua 'dolina', o lo que es lo mismo, una depresión de fondo circular que se formó cuando las calizas oolíticas emergieron temporalmente del mar y fueron erosionadas. Posteriormente, estas rocas volvieron a sumergirse y fueron enterradas por sedimentos más recientes (esta dolina se formó hace más de 145 millones de años).


5. La Fuenfría.
La presencia de árboles frutales y una fuente con dos abrevaderos donde mana fresquísima el agua, indicará que hemos llegado a la Fuenfría. El manantial nace en el contacto de las rocas calcáreas, que dejan pasar el agua por su interior, con margas (rocas sedimentarias compuesta principalmente de calcita y arcillas), que dificultan su paso. Siguiendo las aguas que rebosan de la fuente, encontraremos un sendero que nos vuelve a adentrar en un denso encinar. Al llegar a un área despejada encontraremos de frente los tajos del Cerro del Zumacal, donde comenzaremos a descender hacia el barranco para reencontrarnos con el Río Bailón.


6. El Cañón del Río Bailón.
A su salida del polje el Río Bailón ha excavado durante miles de años un impresionante cañón, penetrando en las entrañas de la roca caliza. A su fondo, normalmente seco, han ido y van a parar piedras enormes cuya acumulación favorece la rápida infiltración de las aguas tras las lluvias. Aunque no lo veamos, cuando el Bailón desaparece de la superficie, continúa circulando en profundidad, convirtiéndose en un río subterráneo, erosionando grietas y haciéndose más profundo. Probablemente discurre a través de oscuras y bellas cavidades repletas de espeleotemas y pequeños lagos, a los que el ser humano, hoy por hoy, no tiene acceso.

En la margen izquierda del cañón, alto y asomando a un abrigo rocoso, vigila nuestra llegada a ZuherosEl Fraile”, una curiosa estalagmita que ha quedado expuesta tras la erosión de la cueva en la que se formó. El cañón se hace más profundo y cobra mayor espectacularidad conforme nos acercamos al final del sendero.


7. La Cueva de Los Murciélagos.
Si vamos bien de tiempo, y al igual que en la última ocasión que ASTOLL estuvo por aquí, cabe la posibilidad de realizar la visita a la Cueva de los Murciélagos. Declarada Monumento Natural en 2001 representa una de las joyas más valiosas del Parque. Una gran grieta en la montaña favoreció el paso de grandes cantidades de agua, que fueron dejando un residuo calcáreo en forma de maravillosos espeleotemas (estalactitas, gours, banderas, estalagmitas, columnas...) y dando lugar a un mundo fantástico de formas sorprendentes que nos invitan a explorar, de manera segura, el mundo subterráneo.

Esta cueva ha sido utilizada por diversas culturas y civilizaciones que han dejado a su paso valiosos testimonios de sus costumbres y de su relación con el medio natural de esta comarca. Alberga un importantísimo yacimiento arqueológico, destacando los restos del periodo Neolítico.

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