Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

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"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Senderismo Extremadura: Puerto de Santa Clara (Sierra de Gata).


El domingo 13 de noviembre, y dentro del fin de semana que pasamos en la Sierra de Gata, tocaba una ruta más corta, porque la de ayer dejó un poco tocados a algunos, y aunque mi idea era realizar una ruta circular subiendo al Puerto de Santa Clara (1.027 m.), para seguir después en bajada hacia Eljas y desde aquí por la hospedería de nuevo hacia San Martín de Trevejo, al final la ruta propuesta fue simplemente la subida al puerto y la bajada por el mismo sitio, incluyendo para los que quisieran, un pequeño tramo más, el sendero de corto recorrido que sale a la derecha, en la bajada, a poco más de un kilómetro para llegar al pueblo, y que es “la ruta del río y los bosques”.

Una ruta corta, pero bonita e intensa, comenzando la subida nada más salir del pueblo, caminando desde el inicio por una calzada empedrada rodeada de paredes de piedras y en medio de olivares y pequeñas huertas, con buenas vistas del pueblo al mirar atrás, quedando cada vez más abajo, al fondo, rodeado por las sierras y los bosques de castaños, en una mañana de sol, aunque las nubes andaban juguetonas, encaramadas en las partes altas de la sierra, no parecían querer desprederse de ella.

San Martín de Trevejo desde el primer tramo de subida al Puerto de Santa Clara.

No tardamos en llegar y adentrarnos en un inmenso castañar, el Castañar de Ojesto o del Soto, uno de los más extensos de Extremadura, a unos 750 metros de altura. A partir de aquí seguiremos siempre en permanente umbría, envuelto entre castaños, que si bien no presentan aún en todo su explendor los colores otoñales, sí nos brindan un bonito espéctaculo, con la hojarasca cubriendo la calzada empedrada, a modo de alfombra multicolor, prácticamente en su totalidad y los rayos de sol fintrándose entre las ramas y las hojas que aún se aferran y se resisten a caer, creando una atmósfera de tonos cálidos en la parte superior del castañar, aunque conforme vamos ascendiendo, estos tonos cálidos, amarillentos, se van disipando, al ir ganando terreno la niebla que va invandiendo las partes altas de la sierra, como he dicho antes.


Pasamos por los “abuelos”, dos vetustos castaños situados a la izquierda del sendero y que bien parecen los guardianes de este Puerto de Santa Clara, donde según cuenta la tradición, “transitando por estos parajes San Francisco de Asis quedó sorprendido por su belleza y recogimiento, lo que le llevaron a la creación de un eremitorio que con el tiempo pasaría a convertirse en el Convento de San Miguel, cercano al pueblo de San Martín de Trevejo, en pleno valle del río de La Vega, al tiempo que bautizó en honor a Santa Clara, y con este nombre, el puerto que aún hoy se conoce como tal”.

Los "abuelos", centinelas del sendero del Puerto de Santa Clara.

Más adelante en una curva pronunciada que hace el recorrido, pasamos por un puente que salva las aguas del río de la Vega, donde podremos ver un pequeño chorro de agua cayendo, a modo de fina cascada. En este punto podremos estar sobre los 900 metros de altura, así que sólo queda un repecho más para llegar al final del puerto, aunque arriba hay poco que ver, la niebla que si bien no es muy espesa, impide unas vistas panorámicas desde allá arriba, “el paso natural donde confluyen los viejos caminos que unían las localidades de San Martín y Eljas con El Payo y Navasfrías, ya en Salamanca; rutas de gran importancia antiguamente dado el frecuente trasiego que por ellas hacían las gentes de estos lugares transportando mercancías entre ambas vertientes de la sierra, económicamente complementarias”.

Este último tramo lo hice con un lugareño, buen conocedor de la zona, con el que estuve hablando un poco de todo, desde el incendio del año pasado, a temas de aves, y es que según él, justo por donde íbamos había bastantes búhos, además de hablar de la ruta que me hubiera gustado hacer y que por problemas de tiempo hoy iba a resultar algo larga porque teníamos el viaje de regreso, pero me comentó que podríamos haber hecho otra ruta circular más corta, sin llegar a Eljas, porque aproximadamente a dos kilómetros del Puerto de Santa Clara, en dirección a Eljas, sale un camino en bajada, a la izquierda, que lleva hasta la hospedería y de ahí hasta San Martín, mucho más corto y permite algo más de variedad, sin tener que subir y bajar por el mimso sitio.

Arriba, entre la niebla, me quedo esperando a Enrique y a Fina que venían detrás, y trás la foto de rigor junto al panel informativo del Puerto de Santa Clara me bajo con ellos cerrando el grupo. En la bajada me voy encontrando y saludando a gente de mi pueblo que van subiendo, son del grupo senderista ARSA de Zalamea, y casualmente hemos coincidido hoy en esta zona y para hacer la misma ruta.

Fuente junto a la calzada empedrada, a la derecha, en la subida al Puerto de Santa Clara.

Sin tiempo para mucho más, toca montarse en los autobuses para el regreso a casa, aunque antes pararíamos en Cáceres para comer y disfrutar de la Feria Medieval, encontrándonos con su Plaza Mayor y calles del casco antiguo completamente abarrotadas de gente y con mucha ambietación para la ocasión.

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