Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

Aquí mis batallitas sobre cicloturismo, senderismo, montaña, viajes, naturaleza, música, teatro, ...

"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

miércoles, 28 de septiembre de 2016

La Ruta del Rin en bici (Eurovelo-15). Un viaje por Suiza, la Alsacia francesa, Alemania y Holanda.

Si en años anteriores había completado casi en su totalidad la ruta del Danubio (Eurovelo-6), desde su nacimiento a la desembocadura en el Mar Negro (Alemania, Austria, Hungría, Croacia, Serbia y Rumanía, faltó el pequeño tramo de Eslovaquia) o realizado algunos tramos de la ruta del Loira (también perteneciente al Eurovelo-6, desde la costa atlántica francesa a Orleans), en esta ocasión le tocó el turno a otro río, a otro de los grandes, al Rin, con un recorrido que nos permite dar un paseito en bici por Suiza (donde nace en sus montañas), la Alsacia francesa, Alemania y por último Holanda, siguiendo el recorrido del Eurovelo-15.

¿Que qué son los 'eurovelos'? Pues son recorridos europeos para bicis (bici en francés es “velo”), que transitan en su mayor parte por carriles bici asfaltados, por caminos, pistas de tierra, vías verdes, pistas asfaltadas o pequeños tramos de carretera que tengan poco tráfico. En general, par estar homologados deben cumplir una serie de requisitos, algunos de los cuales son: No tener pendientes superiores al 6%, disponer de una anchura suficiente para permitir el paso de al menos dos bicicletas, tener un promedio de no más de mil vehículos motorizados al día (en los tramos de carretera o pistas asfaltadas), estar pavimentada al menos en el 80% de su longitud (en este caso sobre todo se refiere a los carriles bici, además de los tramos de carreteras o pistas asfaltadas),  permanecer abierta todo el año y también como punto importante, estar bien señalizadas (aunque esto por experiencia varía mucho de los países por los que se transite, no es lo mismo la señalización en Suiza, Alemania, Holanda o Francia, que en Rumanía, Serbia, Croacia o Bulgaria, por mencionar algunos). Pero sin duda, lo interesante de estos recorridos es que uno no tiene por qué hacer el eurovelo entero, puede hacerlo por tramos o hacer sólo los que lo más le interesen, y lo mejor, crear uno sus propias rutas si quiere, enlazando tramos de unos con los de otro (incluso el propio Eurovelo-6, se podría decir que a su vez es la unión de dos tramos distintos, como son el tramo del Loira que atraviesa toda Francia de este a oeste y el del Danubio, siendo Suiza el nexo de unión entre las dos tramos, lo que nos permite recorrer Europa de este a oeste, o viceversa, desde la costa atlántica francesa al Mar Negro).

Como curiosidad, comentar que actualmente hay establecidos 15 eurovelos (del 1 al 17, pero los números 14 y 16 no están diseñados) lo que no quiere decir que estén completamente terminados al 100%. Los eurovelos con números impares implican recorridos de Norte a Sur o al revés, y los que tienen números pares implican recorridos de Este a Oeste o al revés. Os dejo AQUÍ la web de los  eurovelos.

A modo de introducción, comentar que el Rin es uno de los ríos más importantes de Europa, con una vía fluvial que es la más utilizada de la Unión Europea, de 1.233 km de longitud, siendo navegable entre Basilea (Suiza) y su delta en el mar del Norte (Holanda). Su nombre es de origen celta y significa 'fluir'. El Rin junto al Danubio, constituía la mayor parte de la frontera norte del Imperio romano, sobre todo después que Augusto la estableciera como tal tras ser aniquiladas tres de sus legiones al norte del Rin a manos de los "bárbaros" en la -Batalla del bosque de Teutoburgo-. Pero el Rin es también un río mítico, de leyendas, de Walquirias y Nibelungos, como apoteósicamente reflejara Wagner en su ciclo de cuatro óperas épicas denominado "El Anillo del Nibelungo" (para el que no sepa de qué va, y siendo una comparación muy 'sui géneris', se podría decir que es una mezcla entre el "Señor de los Anillos" y "Juego de Tronos"... salvando las diferencias, claro está).  Aunque qué mejor introdución para esta entrada en este blog, que lo que el célebre Victor Hugo comentó sobre este río:


 “El Rin combina toda la calidad que un río puede exhibir. La rapidez del Ródano, la anchura del Loira, las rocas del Mosa, la sinuosidad del Sena, la translucidez del Somme, las reminiscencias históricas del Tíber, la regia dignidad del Danubio, la misteriosa influencia del Nilo, las doradas arenas de los arroyos brillantes del Nuevo Mundo, los fantasmas de algún arroyo asiático“

Centrándonos ya en el Eurovelo-15, o lo que es lo mismo, “La Ruta del Rin en bici”, comentar que en la primera parte no es que vayamos a conocer el corazón de Suiza o de Francia, ya que siempre nos moveremos entre tierras fronterizas, debido a que es el propio río el que hace de frontera natural y política entre Suiza y Alemania primero, y después entre Francia y Alemania, antes de internarse rumbo norte en Alemania, para después girar hacia el oeste y buscar el mar del Norte ya en tierras holandesas, de hecho, hasta que el río se interne en Holanda, la ruta puede realizarse siempre por cualquiera de las dos orillas, y hasta que dejemos Francia a nuestras espaldas, en función de por cuál se vaya se estará en un país o en otro. Es por todo esto por  lo que mi idea, teniendo en cuenta que en tierras alemanas era donde más tiempo íbamos a estar, era la de seguir en la primera parte  siempre por la parte suiza hasta Basilea, y después seguir por el lado francés hasta meternos de lleno en Alemania (a la altura de Karlsruhe, más o menos) y después, en Alemania, podríamos ir indistintamente por un lado  u otro en función de los tramos que vayamos viendo más interesantes.

Sobre el mapa de Europa, la línea amarilla marca el recorrido de la Ruta del Rin (haz clic para ampliarlo).

La ruta comienza en el propio nacimiento del río, en Andermatt, Suiza, pero por problemas de tiempo decidimos comenzar la ruta en el lago Constanza, saltándonos las tres primeras etapas, de las cuales la primera es la que tiene un pequeño puerto de montaña, porque el resto de la ruta es totalmente llano en relación a los kilómetros recorridos  (que al fin  y al cabo es una de las premisas de los eurovelos), que sobre el papel iban a estar entorno a los 1.000 km (la ruta completa son 1.235 km).

Del tramo suizo me quedo con el recorrido que bordea la parte sur y más al oeste del lago Constanza, en concreto el lago Untersee, con sus aguas cristalinas y las vistas al norte de la isla Reichenau, perteneciente a Alemania (en el año 2000 el monasterio de Reichenau, así como el resto de las iglesias de la isla, fueron incluidas en el Patrimonio de la Humanidad), con los recorridos de tramos largos de bosques espesos, en umbría, tranquilos, silenciosos, alejados de grandes núcleos urbanos; me quedo con sus pueblecitos que mantienen aún su encanto, su arquitectura tradicional, con su casas con fachadas de entramado de vetusta madera, pintada de vivos colores, sus tejados enormemente inclinados y sus balcones llenos de flores, en claro contraste con los pequeños jardines de los adosados de núcleos urbanos mayores que parecen recién salidos de un catálogo de IKEA (todo perfecto, todo impoluto, todo detalle, todo con olor a nuevo), pueblos pequeños y encantadores, unos más turísticos que otros, como Stem am Rheim, pueblo con un casco antiguo pequeñito, de aire medieval, con casas de madera y fachadas ricamente pintadas como si de un fresco se tratara, y en donde el Rin deja de ser lago para transformarse de nuevo en río; me quedo con los puentes de madera fusionados con el río y la línea de casas bajas, algunas destartaladas, y arquitectura tradicional, donde por suerte no parece que se hayan contagiado del virus de la globalización y de la modernidad; y sobre todo, debería quedarme con el que es uno de los atractivos naturales del tramo suizo, y del Alto Rin, que no es otro que las cascadas que forma el río cerca de Schaffhausen, porque según la guía que llevaba, es una de las más poderosos e impresionantes de Europa, con 150 metros de ancho y 23 metros de altura, y he dicho “debería quedarme” porque no las vi, entre otras cosas porque esperaba verlas tranquilamente como un espectáculo natural que es, pero resulta que cuando llegamos, al menos por el lado por el que íbamos, para poderlas ver había que pagar para bajar por una especie de ascensor, desde la zona del acantilado donde se encuentra el castillo de Laufen,  actualmente reconvertido en hotel, restaurante y albergue, hasta la zona del sendero que conduce a los distintos miradores, y para verlas en más detalles aún, se puede pagar de nuevo para ir en un barco que te lleva hasta una roca-mirador situada en pleno río y casi bajo la propia cascada... así que entre que llegamos ya avanzada la tarde y el bajón que me supuso que fuese todo tan organizado, turístico y pasando por caja, además de que mis compañeros no mostraban un especial interés, decidimos seguir hacia delante para encontrar donde pasar la noche, aunque la verdad, me quedé con ganas, al igual que sucedió con más cosas durante la ruta. Por último, para terminar con el tramo suizo, Basilea, donde es altamente recomendable el largo paseo en bici que sigue la ruta junto al río, con bonitas vistas de esta parte de la ciudad, un paseo que termina, sin darnos cuenta, saliendo de Suiza y entrando en Alemania, topándonos de bruces con lo que creo que es el puente más largo creado exclusivamente para peatones y ciclistas, y donde una vez cruzado estaríamos en Francia, de ahí que se le haya bautizado como “el puente de los tres países”: de un lado Francia, del otro Alemania, y unos metros más allá del lado alemán, Suiza.

 Ejemplos de arquitectura popular que nos encontramos por los pequeños pueblos suizos por los que fuimos pasando. Casas de entramado de madera, pintados de vivos colores, con tejados verticales, zonas ajardinadas y ventanas y alrededores adornadas con vistosas flores.
 Steim am Rhein, un pequeño y turístico pueblo suizo, con sus casas de madera y sus fachadas ricamente pintadas cual si fueran un fresco.
¿Hacia dónde voy?.  La señalización es tan abrumadora, ¡hay tantas rutas!... que en ocasiones puede ser un desconcierto si no se tiene claro para donde va uno. En nuestro caso tendríamos que seguir lo que en Suiza corresponde a la Ruta-2, que durante todo este país coincide con el Eurovelo-15, y en esta zona concretamente, también coincide con el Eurovelo-6, como puede verse. El problema es que para ir a un sitio, se puede ir de varias maneras, por lo que hay que estar atentos a la señalización del Eurovelo-15 o de la Ruta-2. Aquí nosotros iríamos hacia Schaffhausen, a 9km, y cerca de esta localidad es donde se encuentran las "Cascadas del Rin".
 Uno de los pueblos junto al río, con sus pequeñas casas, algunas destartaladas, junto a un puente completamente de madera, incluso sus pilares son de madera, como el que se ve parcialmente a la izquierda.
 Uno de los muchos tramos boscosos y de frondosa vegetación por los que pedaleamos en tierras suizas.
 Basilea y puente sobre el Rin. Vistas desde el paseo junto al río por el que discurre la ruta.
"El puente de los tres países", la mayor pasarela creada exclusivamente para peatones y ciclistas. Al fondo Francia, en la orilla más cercana, Alemania, y unos cientos de metros al lado estaríamos en terrero suizo.

En Basilea comenzaría el tramo francés, aunque como los compañeros ya habían hecho el año pasado los primeros kilómetros de este tramo, para no repetir, seguimos por la orilla alemana, aunque como he dicho antes, mi idea era hacer desde Basilea por la parte francesa, por aquello de que en Alemania es donde más tiempo íbamos a estar pedaleando. A la altura de Rhinau (Francia) es donde cruzamos el río para adentrarnos en tierras francesas, en la región de Alsacia, dejando al otro lado, la región alemana de Baden-Württember que ya visitamos también en la Ruta del Danubio.  De este tramo francés me quedo con la  tramos de pedaleo tranquilo por entornos naturales, y es que pasamos por bastantes zonas de reservas naturales o parques naturales, ideales para llevar unos pequeños prismáticos (de haberlo sabido y de no ir tan apretados de tiempo) y hacer alguna que otra parada para ver algunas de las muchas aves que pueden observar por estas zonas (como por ejemplo, la Reserva Natural de la isla de Rhinau o la Reserva Natural de los Bosques de Offendorf o la Reserva natural Delta del Sauer,  ésta última situada en el río Sauer, un río de 70 kilómetros de longitud que nace en el Palatinado, Alemania, y desemboca en el Rin, la mayor reserva natural de la cuenca alsaciana), y es que estamos en un entorno único, teniendo al oeste, a nuestra izquierda y por tanto en el lado francés, la cordillera de los Vosgos y sus parques naturales (conocidos  por las imágenes que nos muestra la televisión francesa en las retransmisiones del Tour de Francia, para los aficionados al ciclismo) y del lado este, a nuestra derecha y por tanto en el lado alemán, la Selva Negra (que se podría decir que se extiende a lo largo de un rectángulo cuyos vértices serían: Karlsrue, Stuttgart, Basilea y el Lago Constanza). En cuanto a la parte cultural, me quedo con Estrasburgo, en lo que ha sido un descubrimiento para mí, porque siempre había creído que se trataba de una ciudad grande y moderna (no en vano, además ser la capital de la Alsacia, podría decirse también que es la “Capital de Europa”, puesto que en ella tienen su sede instituciones como: el Parlamento Europeo, el Consejo de Europa y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos), sin embargo su corazón, su centro histórico, el barrio de la “Petit France”, la “pequeña Francia”, situado en una isla (la Grande Île) es Patrimonio de la Humanidad desde 1988. El río Ill, afluente del Rin, rodea esta isla y la llena de canales, algunos de los cuales siguen siendo navegables, pero de forma turística, ya perdieron su función comercial que tuvieron en el pasado; es el antiguo barrio de curtidores y molineros, por lo que no es de extrañar que muchas de estas casas alsacianas, de entramados de madera y patios interiores, tengan tantas ventanas, supongo que para airearlas, porque eran donde se curtían los cueros, pero lo cierto es que todo este barrio ha mantenido su seña de identidad,  preservado estas casas, convertidas muchas de ellas hoy en día en restaurantes, hostales o tabernas. Pero además de la “Petit France”, Estrasburgo cuenta con una catedral impresionante (la aguja de la torre de la catedral con sus 142 metros de altura llegó a ser la más alta de la cristiandad hasta el siglo XIX), por no hablar de los alrededores de la plaza donde se encuentra, que por cierto, estaba a reventar de gente, o de otras iglesias y residencias palaciegas que pueden ser vistas sin entrar en detalle, durante un paseo por esta ciudad, cuya visita es altamente recomendable, aunque la verdad, ver militares con los fusiles en el brazo en las mismas puerta de entrada a la catedral y después de los atentados de este año en Francia, da que pensar...

 Vista parcial desde la plaza de la Catedral (ésta quedaría a la derecha de esta foto). Estrasburgo.

Las dos fotos anteriores corresponden al barrio surcado de canales de la "Petit France", en Estrasburgo.

Del tramo alemán, me quedo con sus tramos de bosques y reservas naturales sobre todo de la primera parte, con las vistas de las colinas y sierras de baja altura pero fuerte pendiente, plagadas de viñedos perfectamente alineados en unas ocasiones y en otras dispuestos como cuadros de un tablero de ajedrez en función de su disposición vertical u horizontal, también con algunos tramos de recorrido placentero junto al Rin, entretenido con el discurrir de todo tipo de barcos, desde grandes transbordadores cargados de contenedores, o de carbón o de cualquier cosa, a embarcaciones orientadas al turismo: desde las pequeñas para recorridos cortos, a las grandes más tipo crucero, PERO SOBRE TODO y POR ENCIMA DE TODO,  lo que bien merece un viaje aparte es el tramo al que denominan el “Rin Romántico”. Se trata de un tramo de unos 70 km, entre Bingen (o Rüdesheim en la orilla opuesta) y Coblenza (donde el Mosela se une al Rin), declarado Patrimonio de la Humanidad desde el 2002; un recorrido por  la región alemana de Renania-Palatinado que recorre el valle más legendario de Alemania, en el corazón del antiguo Sacro Imperio Germánico. Un recorrido agradable por los carriles bici junto al río, en un valle encajonado entre cordilleras de poca altura pero muy verticales (Taunus al este y Hunsrück al oeste), salpicadas cada dos por tres de castillos a uno y otro lado del río, incluso con castillos en el propio curso del Rin, en islotes, como el que se asienta frente a Kaub, el castillo de Pfalzgrafenstein del siglo XIV, pequeño, coqueto, perfectamente conservado, con forma de barco, convertido hoy en museo, aunque otrora fue castillo aduanero, prisión y siempre, puesto de vigilancia, resultando ser inexpugnable, y al que lógicamente sólo se puede llegar en barco; Víctor Hugo lo definió como “el barco de piedra eternamente anclado sobre la faz de la tierra”.

Kaub. Castillo de Pfalzgrafenstein, sobre un islote en el Rin; al fondo, sobre la colina, al fondo, el Castillo Gutenfels.

Un recorrido que puede hacerse circular, porque puede hacerse por cualquiera de sus dos orillas, bañadas de pequeños y coquetos pueblos, con vetustas iglesias, casas de entramado de madera o pintadas de colores, a los pies de las cordilleras cubiertas de bosques en unas ocasiones, de viñedos imposibles en otras, colgados en enormes pendientes, o por terreno pizarroso y escarpado en otras, como el caso de la roca pizarrosa que se eleva a 120 metros sobre la cuenca del río, en su  orilla derecha, el Loreley (quizás se podría traducir por “roca que murmura”, debido al sonidos de las corrientes de agua al estrellarse con este peñasco en una de las curvas que hace el río y resonar después su eco), justo en la zona donde el Rin se estrecha más, tiene más profundidad  y donde las corrientes son más fuertes, y es que no es un peñón cualquiera, es el más célebre del curso del Rin, declarado patrimonio de la humanidad, al igual que otros muchos elementos dentro de este valle, y donde además de las inmejorables vistas que se tienen desde arriba (por lo que cuentan, porque nosotros fuimos pedaleando por la orilla opuesta) está cargado de viejas leyendas. También nos podemos encontrar con gigantescos meandros, como el de Boppard, que si bien a ras de río no impresionan mucho, lo cierto es que  las vistas desde los miradores situados en las alturas y a los que se puede subir en funicular, son preciosas a juzgar por las fotos que he visto, pero viajando en bici y con el tiempo justo, no puede verse todo, más bien es tener una idea general y quedarse con lo mejor para ¿quién sabe?, poder repetir en otro viaje más en detalle por este tramo que es un placer para la vista, para los sentidos, un recorrido de los que hay que anotarse y disfrutar de sus dos orillas más pausadamente, quizás en un puente largo o en unas minivacaciones, en un recorrido que puede realizarse en bici, en coche o en barco.

 Castillo Marksburg, en Braubach.

Los castillos que surgen por doquier, como setas sobre las sierras a ambos lado del río, hacen recordar a otra célebre zona donde los castillos acompañan también el devenir de otro río, como es el recorrido por el Valle del Loira, en Francia (también Patrimonio de la Humanidad desde 1998), la diferencia es que en el Loira (dentro del recorrido del Eurovelo-6) los castillos son más grandes y glamurosos, entre otras cosas porque fueron construidos únicamente para el lujo y la ostentación, sin ningún carácter defensivo, o de puesto de control, aduanero o fronterizo, o creados simplemente para guerrear como en estos del Rin (“Châteaux de la Loire” en francés, y como la propia palabra indica 'château', hace referencia más a palacios o residencias señoriales que a construcciones defensivas, según leí en algún sitio)... Mientras los de Loira resultan ser castillos creados para competir únicamente por el lujo, rodeados de suntuosos jardines, pero 'vacíos', sin ninguna historia detrás, los del Rin, algunos en ruinas, otros bien conservados y otros perfectamente restaurados (no sé donde he leído que sólo en este tramo hay cerca de 30 castillos y en la extensión del recorrido hasta llegar a Bonn, se encuentran no menos de 50 en total), están cargados de historias que se remontan al siglo XIII, cuando este río se convirtió en un centro de intercambio y control comercial y aduanero, de leyendas, y de luchas turbulentas, donde reyes, príncipes, condes y obispos, todos los que ostentaban algo de poder, querían construir su castillo junto al Rin para cobrar tasas y peajes a los pasajeros y barcos que preferían utilizar esta vía más segura para acceder hacia el norte.

Castillo de Katz, con Sankt Goarshausen a su pies, junto al río.

Si los Castillos de Loira fueron en su mayor parte edificados o fuertemente reconstruidos en el Renacimiento francés, siglos XV-XVI, en un momento en el que poder real se afincó junto al Loira y sus afluentes, los de Rin en cambio, en esas fechas, allá por el siglo XVI, es justo cuando comenzaron su declive debido al desarrollo de las armas de fuego, y así, unos se transformaron en fortalezas, otros pasaron a ser ruinas para refugio de bandoleros, y otros fueron destruidos por las tropas francesas de Napoleón, a excepción del castillo de Marksburg (en Braubach), el único conjunto medieval que ha permanecido intacto; sería mucho más tarde, en el s.XIX, cuando comienza el resurgir de esta zona, con la reconstrucción de algunos de estos castillos, para poco tiempo después, ser frecuentemente visitada por artistas que quedaron prendados de este entorno: «William Turner pintó sus matices, Richard Wagner lo enalteció con la tetralogía 'El anillo del nibelungo' (compuesta por: El oro del Rin, La Valquiria, Sigfrido y el Ocaso de los Dioses)', y Heine, Goethe, Byron y Mark Twain le dedicaron  apasionados textos, poemas y afirmaciones inolvidables, como la de Victor Hugo: "toda la historia de Europa fluye por su curso de guerreros y pensadores"» [párrafo extraído del artículo “Castillos del Rin - Ruta de Coblenza hasta Maguncia” de la web de National Geographic España]. Ellos dieron el empujón definitivo para que en este valle comenzara a cobrar fuerza el movimiento del “Romanticismo” (escuetamente: “movimiento cultural originado en Alemania y en el Reino Unido a finales del s.XVIII como una reacción revolucionaria contra el racionalismo de la Ilustración y el Neoclasicismo, confiriendo prioridad a los sentimientos”), algo que es no es de extrañar, por la confluencia en este recorrido de: entornos naturales, castillos, la gran carga de historia que atesora, las leyendas y el culto al vino... mucho vino... a juzgar por la cantidad de viñedos que se pueden ver.

La enorme e imponente basílica Catedral de Speyer (Espira, en español), de arenisca roja, es uno de los más destacados ejemplos de arquitectura románica existentes en el mundo. Junto con las cercanas catedrales románicas de Maguncia (Mainz, en alemán)y Worms constituye una de las llamadas catedrales imperiales (Kaiserdome) de la región alemana de Renania-Palatinado. Desde la destrucción de la Abadía de Cluny durante la Revolución francesa, la catedral de Speyer es el edificio románico en pie más grande del mundo. Un elemento distintivo y característico de esta catedral es la galería de columnas que bordea todo el perímetro del edificio, justo debajo de la línea del tejado.

Tras una noche de acampada libre, toca un desayuno con vistas, junto al río... en los alrededores de Oppenheim.

 La iglesia de Worms es una iglesia tardorrománica que junto con la catedral de Maguncia (Mainz) repite bastante fielmente el esquema arquitectónico de la catedral de Espira (Speyer): planta basilical, tres naves con intercolumnios simétricos con "sistema obligado". Junto a las dos catedrales románicas de Maguncia (Mainz) y Espira (Speyer), constituye una de las llamadas catedrales imperiales (Kaiserdome) de de Renania-Palatinado. Worms es una de las ciudades más antiguas de Alemania, conocida como “la ciudad de los Nibelungos”.

 El amigo Jesús pedaleando por una de las muchas zonas boscosas, con auténticos túneles de vegetación...
Creo que nos están vigilando...
 Detalle de las arquivoltas de la puerta de entrada a la catedral de Colonia. Esta catedral, de estilo gótico, comenzó a construirse en 1248 y no se terminó hasta 1880. Está situada en el centro de la ciudad de Colonia; con sus 157m. de altura fue el edificio más alto del mundo hasta la culminación del Monumento a Washington en 1884, de 170m. Es el monumento más visitado de Alemania y fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1996.

Iglesia de San Martín el Grande, Colonia. Con sus más de 75 metros de altura, fue y es, junto a la catedral, uno de los símbolos de Colonia. Como otros templos románicos de Colonia, San Martín fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial, quedando muy poco de su decoración original. Debido a su situación tan céntrica, la iglesia fue destruida en su mayor parte y tardaron cuatro décadas, hasta 1985, en reconstruirla.

Por otro lado, lo que menos me ha gustado del recorrido por el tramo alemán de esta ruta, es el tramo entre Colonia y las cercanías de Xanten, ya muy cerca de la frontera con Holanda. Un tramo llano, abierto, con la señalización que da lugar a dudas y equivocaciones, pero lo peor de todo es que es una zona muy industrializada, con lo que es habitual ver chimeneas echando humo-mierda a la atmósfera, y con poco que ver, así que mejor pasar esta recorrido cuanto antes. El tramo industrializado poco a poco va desapareciendo, vamos dejándolo atrás y comenzamos a pedalear por zonas llanas de vastas vistas, más agrícolas-ganaderas, transitando por taludes y caminos rurales, pueblos más diseminados, y la verdad, poca chicha, algo soso e insípido, hasta llegar a los alrededores de Xanten, donde ya empezamos a divisar zonas naturales, con lagunas y muchas aves, y grupos de ornitólogos practicando el birdwatching. Xanten merece una visita, además de recibirnos con un mercado el sábado a la tarde, vemos el primer molino, como alguno de los que también veríamos en Holanda y con un Parque arqueológico romano, donde se encuentran los restos de la antigua ciudad romana de Colonia Ulpia Traiana (llegó a tener 10000 habitantes y fue una de las ciudades centrales en la provincia romana de Germania hasta que fue atacada por las tribus germánicas en el s.V.); nosotros sólo nos conformamos con verla desde fuera, ya estaba avanzada la tarde y en los alrededores los parkings estaban a reventar de coches, así que mejor salir de allí antes que empezaran todos a moverse. Además de Xanten, otra localidad que también merece aunque sea una corta visita, para dar un paseo por su centro histórico y su plaza, es Kalkar, antes de cruzar hacia el país de las tierras bajas.

 Una estampa de la zona que menos me gustó, como resulta  obvio, la menos glamurosa, la zona pestosa, con terreno llano, con amplias vistas que permiten ver con mucha asiduidad, chimeneas arrojando mierda a la atmósfera, en la zona más industrializada del Rin, al dejar Düsseldorf.
 Molino típico en Xanten.
 Molino típico en Kalkar.

Del tramo holandés, poco puedo decir, porque de los 178 km previstos pare atravesar Holanda desde la frontera con Alemania, pasando por Rotterdam y llegando a la desembocadura del río en el mar del Norte, junto a Hoek van Holland, sólo hicimos unos 78 km,  y de ellos, los últimos 18 km aproximadamente  fueron fuera de ruta, en el tramo entre Elst y Tiel; la razón de esto fue el mal tiempo, y que no había mucha mentalización por parte de mis compañeros en eso de pedalear con lluvia, y si a eso se le une que en los dos últimos días por Alemania nos hizo un poquitín de viento en contra, pues acabó siendo la puntilla. Al final, tomamos unas decisiones equivocadas que nos acabaron llevando a Tiel, fuera de la ruta prevista, con la intención de acortar camino, y entre unas cosas y otras, finalmente acabamos cogiendo el tren y replantearnos los días que nos quedaban, con lo que pudimos visitar cómodamente Rotterdam, visitar Utrech y finalmente, esto ya estaba previsto, Amsterdam, donde acabaríamos nuestro viaje y cogeríamos el avión de vuelta.

Del pequeño tramo por el que pedaleamos por Holanda, comentar que prácticamente en la frontera con Alemania, el río Rin se divide en el Wall (al sur) y el Nederrijn (al norte), y que fue siguiendo el curso de éste último por el que seguimos nuestra ruta, hasta llegar a Arnhem, la primera ciudad grande que veríamos en Holanda, aunque para ello tendríamos que coger el ferry en un par de ocasiones para ir de una a otra orilla, y es que si además de que éste es un país pequeño, resulta que un gran río se divide en dos ramales, a los que a su vez se le unen varios afluentes,  más otros ríos que cruzan este territorio, más la multitud de canales que existen, hacen que tengas que cruzar algunos de ellos de vez en cuando, ya sea por ferry o por puentes. Del pequeño recorrido que hicimos en Holanda, sin lugar a dudas me quedo con el largo tramo de estrechos y serpenteantes senderos y carriles bici que atraviesan un espeso bosque que parece estar en una umbría permanente, de árboles enormes, gigantescos, por los que apenas se filtra la luz, con una espesa y frondosa vegetación que no es de extrañar por la humedad que hay, un bosque de cuentos de hadas por el que el pedalear no se puede hacer con prisas y por el que prácticamente llegamos hasta a Elst, donde nos quedaríamos a dormir en uno de los coquetos bungalows de madera del camping que está a la salida.

Fue una lástima no realizar el recorrido completo, porque quedaba lo mejor, y es que a parte de la zonas boscosas y parques naturales por los que tendríamos que pasar, tenía ganas sobre todo de ver la zona de varios kilómetros de longitud en los alrededores de Kinderdijk, al este de Rotterdam, donde según la guía que llevaba, se encuentran centenarias estructuras hidráulicas utilizadas para drenar el paisaje, ganar la tierra al mar, y construir pueblos, todo mezclado con un enjambre de diques, embalses y estaciones de bombeo, además de las bonitas estampas, por todas los fotos que he visto, de los molinos restaurados, no en vano todo este entorno fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1997...¡y me lo perdí!... pero lo anoto para algún próximo viaje... porque viajar en bici con otras personas es lo que tiene, que si la forma de viajar no es similar solo puedes hacer dos cosas: o te amoldas a los otros, o tiras por tu cuenta; en esta ocasión decidí seguir con mis compañeros, para lo bueno y para lo malo, y al margen del buen rollo que había antes del viaje y que creo sigue habiendo después, lo cierto es que el viaje, a mí personalmente, me ha quedo a medias, tengo una espinita  clavada, la de no haber podido disfrutar de la parte cultural del viaje todo lo que hubiera querido, en una ruta donde según la guía que llevaba y por todo lo que había leído antes de algunos de los tramos de este viaje, había mucho que ver y aprender, y más cuando por las circunstancias personales/familiares cada vez me es más complicado cogerme un par de semanas de vacaciones, eso en el caso que pueda, y de poder ser, siempre es a última hora, y con un montón de cosas que hay que dejar cerradas antes de partir... por eso me da rabia no haber podido aprovechar más estos días de vacaciones...

 Mis compañeros entrando en uno de los pequeños ferrys que tuvimos que coger en Holanda para cruzar de una orilla a otra.
 A la salida de Arnhem, kilómetros de bosques en umbría, con gigantescos árboles que nos empequeñecen cuando pedaleamos a su lado...
 En el camping de Elst tuvimos suerte, esta pequeña cabaña nos esperaba a los tres, y prácticamente por el mismo precio que nos cobraban en otros camping por poner nuestras tiendas de campaña...

De nuestro recorrido por las ciudades holandesas de Utrecht, Róterdam y Amsterdam, os dejo un botón de muestra en este puñado de fotos.

 Utrecht, con sus calles llenas de canales y de una marabunta de bicicletas por doquier... como debe ser...

 Róterdam, una ciudad moderna, resurgida de sus cenizas después que los bombardeos alemanes en la segunda guerra mundial la redujeran a escombros. En la foto en la parte derecha, las "casas cubo", obra del arquitecto Piet Blom, a propuesta del gobierno de la ciudad, para cubrir un  puente de peatones que resulta algo feo. Hoy algunas de estas casas pertenecen al Hostel Stayokay, en la calle Ovedrblaak. Parece ser que un buen día se levanto el bueno de Piet Blom y se dijo: "voy a hacer casas en forma de cubo, las giraré 45 grados y las montaré sobre un ángulo".... y dicho y hecho...


Las siguiente fotos corresponden a Amsterdam.
La iglesia de San Nicolás al atardecer, vista desde un canal.

Amsterdam y sus fachadas con ventanas pintadas de colores vivos y sus balcones adornados con flores, y por supuesto, la viga con el gancho o polea que no puede faltar, para subir muebles y demás (de ahí que haya también grandes ventanales), aunque otrora tuvieran otra función (cuando arriba estaban los almacenes y se usaban para bajar y subir la mercancía que se transportaba después en barcos). Estos enganches son también la razón de que las casas estén ligeramente inclinadas hacia delante, para que lo que suba con estos ganchos-poleas no vaya rozando en la pared de la fachada al elevarse o bajarse en vertical...

Amsterdam, con sus puentes sobre los canales ricamente adornados...

Amsterdam y su típica arquitectura, de casas relativamente altas, de fachadas muy estrechas, pintadas de colores vivos y algunas de ellas ya cuarteadas, inclinadas hacia una lado (no confundir con la inclinación hacia delante), con las ventanas y estructuras torcidas, lo que le da un aire distinto (esto es debido a que están  edificadas sobre suelo inestable ganado al mar, algo corriente en otras ciudades que también están asentadas en pantanos o canales de agua como el caso de Venecia) ... además de sus terminaciones que rematan las partes altas y que iban en función de la época y la moda...

Ejemplo de arquitectura típica en Amsterdam. A parte de sus casas estrechas y relativamente altas, están sus típicas terminaciones. Existen varios tipos de esas fachadas superiores, gabletes o frontispicios, según la moda y la época:
- Los más antiguos son rectos y puntiagudos, terminados en pico, los más sencillos.
- La fachada en escalera es un motivo decorativo tomado de la arquitectura gótica que se instauró a mediados del siglo XVII y estuvo de moda hasta un siglo después. Probablemente la primera muestra de fachada en escalera sea “la Casa de los 3 canales”, un elegante edificio de 1610.
- A partir de  1630 se impusieron los gabletes con forma de cuello y algo después los de campana.
- Sólo a partir del siglo XVIII se popularizó la terminación de cornisa rectas.


De nuevo un ejemplo de la arquitectura típica de las casas junto a los canales de Amsterdam, con muchos y grandes ventanales para aprovechar la luz.. y para introducir los muebles, que por las estrechas escaleras va a ser que no...

Uno de los típicos y pocos molinos que pueden verse hoy en día en la ciudad...

 Amsterdan y sus canales, con los puentes revestidos de flores...

Para ver un pequeño vídeo, así como una selección de fotos de esta ruta en bici por el Rin, con más resolución y comentadas, os dejo estos enlaces:
  • Para ver una pequeña selección de las fotos correspondientes a Utrecht, Róterdam y Amsterdamhaz clic AQUÍ
  • Para ver una selección de las fotos del recorrido en bici (no es que sean ni buenas ni malas, sino una selección de las distintas zonas de paso para tener una idea general), haz clic AQUÍ.
  • Para ver un pequeño VÍDEO de 8 minutos sobre este recorrido, haz cilc AQUÍ.
  • Para ver en PDF las etapas previstas y un breve descripción de ellas, la guía cultural o un listado de campings, podéis hacer clic AQUÍ

6 comentarios:

  1. Hola, me ha encantado tu descripción. El próximo mes de Julio voy a hacer la ruta Estrasburgo - Colonia en bici, y mi principal duda es que tipo de bicicleta llevar. Me gustaría hacerla con una bici fixie de carretera (sin cambios) que le tengo mucho cariño, ¿Crees que es posible? Gracias!

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    1. No creo que tengas ningún problema, casi todo el tramo es carril bici o pista asfaltada, y aunque haya algún tramo de tierra, es tramo de pista, no hace falta ningún tipo de bicicleta especial para hacerlo, y es el perfil del recorrido es fácil, todo muy llano, la parte más dura está en las dos primeras etapas desde el nacimiento del río, en Suiza, y después en Suiza hasta Basilea, hay algunos repechos al pasar por algunos pueblos, pero el resto es llano. La parte de Alemania es llana. También dependerá del peso que lleves, pero en principio se puede hacer perfectamente con una bici sin cambios, al menos desde mi punto de vista. Un saludo y buen viaje.

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  2. Hola,
    el próximo mes de septiembre queremos pedalear del nacimiento a la desembocadura del rin. Y la mayor duda que tengo es por que lado ir para no perderme lo mas importante del viaje. Porque para cruzar de una orilla a otra con que frecuencia encontraremos puentes, ferrys.... Otra dudilla, la acampada libre está permitida?
    Gracias y enhorabuena por el blog

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  3. Hola Joaquin, pues en primer lugar comentarte que si has leído esta entrada, ya sabrás que nosotros sólo hicimos desde el lago Constanza, o sea, que las dos o tres primeras etapas, desde el nacimiento a Constanza no las hicimos y no puedo decirte nada. En cuanto al resto... ¿por cual orilla?.. pues te digo lo mismo, si has leído esta entrada, sabrás cual fue el recorrido y en parte por qué se hizo así.
    A ver, te recomiendo te leas o le des un vistazo a la guía cultural (la tienes es español, medio traducido con google pero se entiende bien, o en inglés, y con fotos) para que anotes qué es lo que quieres ver o te gustaría ver (porque a mí me puede gustar una cosa y a ti otra) y después, viendo los mapas croquis del enlace "Etapas y una breve descripción de ellas" donde están más o menos las localidades importantes de paso, pues decides por qué lado quieres ir... también puedes improvisar sobre la marcha porque en Alemania hay paneles informativos enormes con las cosas que hay que ver por las dos orillas y puedes decidir...
    Si te sirve de algo, nosotros fuimos "en general" por la margen izquierda (tomando como referencia el curso del río), o sea, en la primera parte, por el lado suizo o margen sur en lugar de por el alemán (porque ya tendríamos tiempo de estar en Alemania), aunque desde el nacimiento a las "Cascadas del Rhin", sólo hay un camino, no dos, si mal no recuerdo y salta de una orilla a otra, después se puede ir por las dos orillas.
    Desde Basilea yo hubira preferido ir todo el rato por el lado francés de la Alsacia, pero mis compañeros conocían ese primer tramo francés, así que fuimos al principio por el margen derecho, el alemán, porque también querían hacer un desvío hacia Friburgo, pero por razones de tiempo no pudo ser, y cambiamos al margen izquierdo, el margen francés a la altura de Rhinau o Erstein y desde aquí ya todo por el margen izquierdo... rumbo a Estrasburgo. Desde aquí, el resto de recorrido por Francia, y todo por Alemania, por el mismo lado, por el izquierdo, que es donde creo que hay más cosas que ver (eso lo puedes comprobar tu viendo la guía cultural). El tramo alemán del "Rhin Romántico", de unos 70 km, puedes hacerlo por cualquiera de las dos orillas porque los dos lados son bonitos y llenos de castillos (esto lo puedes ver en el vídeo),pero nosotros lo hicios por el izquierdo, como te he dicho, y nos ahorramos coger barco para la otra orilla y perder tiempo...
    Creo recordar que sólo cogimos barco cuando pasamos de Alemania a Holanda y quizás por Holanda, el resto siempre por puentes cuando hemos tenido que cruzar de un sitio a otro...
    En Holanda no hay dudas porque el recorrido es único.
    En principio la acampada libre no está permitida, creo, pero si te apartas un poco del mundanal ruido, plantas la tienda al atardecer y la recoges temprano, no creo que tengas problemas, de todas formas, también tienes en este blog, un listado de camping que es el alojamiento que utilizamos nosotros...
    Si tienes cualquier otra duda, o alguna cosa más en datalle en la que pueda ayudarte, puedes escribirme al email: cucupruebas@gmail.com para detallar algo más... Un saludo y buen viaje...

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  4. Espectacular blog, yo en Julio viajaré desde Santiago de Chile en Mayo de 2018 a recorrer la Eurovelo 15, esta entrada me ha ayudado mucho, te lo agradezco.

    Saludos.

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    1. Pues me alegro que esta entrada te haya podido servir de alguna ayuda. Un saludo compañero y suerte con tu viaje.

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