Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

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"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

lunes, 1 de agosto de 2016

Teatro: "El Cerco de Numancia", de Cervantes, en el teatro romano de Medellín.


Por segundo año consecutivo vuelvo a Medellín para disfrutar del Festival de Teatro Clásico, y también, por segundo año consecutivo y por desgracia, no he podido asistir a ninguna representación en Mérida.

El año pasado, me quedé con ganas de ver esta obra en su estreno en Mérida, así que este año no me podía perder su representación en el teatro romano de Medellín, sobre todo porque por mis circunsancias personales me viene mucho mejor esta localidad, ya que no necesito tanto tiempo en el desplazamiento y tampoco depender de otras personas, y si además, puediera escaparme en otra ocasión a Mérida, pues mucho mejor, pero sino, ¡siempre nos quedará Medellín!... lo que es una lástima es que las representaciones no se extiendan más allá de las tres que hay actualmente, correspondientes a viernes, sábado y domingo.

Había quedado con las compañeras de trabajo y amigos en la plaza para tomar algo antes de la representación, y aunque como ya he dicho tenía muchas ganas de ver esta obra después del éxito el año pasado cerrando el Festival de Teatro Clásico de Mérida, llevándose creo, el premio del público, ademaś del premio de la crítica a José Fco. Ramos como el mejor actor joven, pero lo cierto es que las compañeras, al igual que el año pasado, estaban más por la labor de ver una comedia y no una tragedia, que de ésta ya hay muchas todos los días...

Al margen de tragedia o comedia, al margen de que sea una obra cuyo desenlance sea de sobra conocido, al margen del mito en que se convirtió Numancia, al margen de los paralelismos con la actualidad que quieran interpretarse, entre vencedores y vencidos, entre opresores y oprimidos, entre prepotencia-soberbia y dignidad-humildad, al margen de Roma-Numancia versus Alemania-Gecia, al margen de banqueros derrochadores sin alma y obreros mileurianos, al margen de los que intenten llevar el áscua a su sardina viendo en la resistencia de Numancia un acto de nacionalismo... al margen de todo esto, y digo al margen, porque si bien es cierto que la representación se 'ajusta' al texto de Cervantes (adaptdado por Florián Recio y dirigido por Paco Carrillo) y al momento en que se desarrolló, sin hacer ningún tipo de comentario a situaciones que se viven en la actualidad, dejando todo lo demás al espectador, lo cierto es que sí hay mensajes reales, puesto que a los lados del escenario se levantan dos torres cuadradas a modo de postes, donde en algunos momentos de la representación se reproducen fotos de políticos o situaciones actuales... dejando que cada cual saque sus propias conclusiones y establezca los paralelismo que crea convenientes.

Centrándome en lo que es la obra de teatro en sí, que es lo que realmente iba a ver, decir que me encandiló de principio a fin, una representación que te mantiene vivo durante todo el tiempo, sin puntos muertos, y eso que dado lo reducido de este escenario del teatro romano de Medellín, en comparación con el de Mérida, la puesta en escena ha tenido que ser mucho más austera, espartana, nada de los muchos figurantes que aparecían en Mérida (por lo que he podido leer) que representaban los campamentos de las legiones romanas y con música en directo desde la orchestra.... aquí por contra, los nueve actores son los encargados de llenar el escenario y de hacer que el público no baje la guardia en ningún momento, nueve actores que están geniales, desde el joven José Fco. Ramos, a su tío en la vida real, Fernando Ramos, en el papel de Escipión (y que tantos éxitos cosechó con su anterior obra-comedia “Los Gemelos”), pasando por la gran representación de la historia de amor y tragedia entre Melandro y Lira, con la hambruna de telón de fondo y un recién nacido que llega para morir porque no le espera ningún futuro, porque cuando ya no hay absolutamente nada que comer, cuando ya no quedan fuerzas con las que resistir y luchar después de largo asedio, Numancia decide morir antes que entregarse al opresor, al tirano, antes que perder su honor, su diginidad y su libertad; siendo el punto álgido de toda historia de amor se convierte en tragedia, cuando el propio Melandro mata a su hijo, al igual que deciden morir todos antes que perder su seña de identidad, antes que perder su libertadad, antes que humillarse al tirano, de forma que cuando Roma traspase los muros no encuentre ya a nadie a quien derrotar, a nadie a quien humillar, a nadie a quien presentar en Roma como trofeo.... será una victoria, sí, pero una victoria sin gloria, sin dignidad, ¿qué mérito habrá en ese triunfo?...

Otra cosa que me gustaría destacar es cuando los nueve actores se ponen en línea, de cara al público y recitan en coro, con nueves voces que suenan como una sóla, poderosa, enérgica, con fuerza, como un grito profundo que desgarra el alma, en el silencio y la oscuridad de la noche, que unido al enclave en el que se realiza la representación y a la cercanía con los propios actores... hacen que uno no pueda más que emocionrse. Unas voces en coro que nos vienen a decir que la historia de Numancia no es solo una antigua historia, sino que es una historia eterna.

Comentar también otro detalle de la puesta en escena de esta representación, concretamente cuando en el escenario solo hay numantinos, porque en esos momentos de diálgos entre ellos, aparecen siempre rodeados de unas cintas rojas, entre las que se desplazan y con las que juegan con las manos para darle más notoriedad, para que el espectador sepa que están ahí, que tome conciencia de ellas, que las vea como las murallas entre las cuales se encuentran, el cerco al que los tiene sometido Escipión.

 Fotos extraídas de internet de la representación de esta obra en Mérida el pasado verano.

A groso modo, podríamos decir que la obra tiene dos historias, dos hilos conductores que se entremezclan, por un lado, lo que es el acoso, el cerco de Numancia, al que la somete Escipión, que quiere una victoria sin derramamiento de sangre (al menos de su bando, porque del lado contrario 'le salió el tiro por la culata') sin importar el tiempo que pueda llevarle, pero quiere una victoria total, sin ningún tipo de concesiones, sin pactos de ningún tipo, sin ceder en nada, o la rendición total o seguir con el cerco hasta las últimas consecuencias; mientras, en el lado numantino, tras los intentos fallidos de diálogo con los romanos para buscar una solución que los llevara a un mejor puerto, y tras la prepotencia y soberbia que obtienen por respuesta de los romanos, deciden resistir hasta que no puedan más, y cuando no pueden más, por consenso deciden morir antes que humillarse ante Roma y perder su libertad... en fin, hasta aquí lo conocido, pero la otra historia, el otro hilo conductor de la obra, y que se entremezclan, es la historia de amor entre Meladro y Lira, así como la amistad entre Melandro y su mejor amigo además de concidente; una historia de amor en el contexto del asedio, del cerco al que se encuentran sometidos, que deriva en el nacimiento de un hijo que llega cuando la suerte de Numancia ya está echada, cuando el hambre ya hace tiempo que apareció intramuros y cuando el futuro para ese hijo que ha llegado sea tan oscuro como la muerte, por más que el padre no se resigne a ello, y es que al final de la obra, la historia de amor se convierte en tragedia, no solo por la muerte de la mujer de Melandro, sino porque éste prefiere matar a su hijo y a él mismo antes que entrgarlo/entregarse a Roma.

Es en esta historia de amor y tragedia, y sobre todo cuando sobre el escenario sólo están Melandro y Lira, rodeados de las cintas rojas, cuando los diálogos entre ellos y su representación llegan a la exquisited y logran transmitir emociones y sensanciones, al menos para el que esto escribe y desde mi corto entender...

En definitiva, una obra con desenlace conocido, una historia antigua pero eterna que conlleva también una historia de amor y tragedia que llega a conmover, una representación que me ha gustado mucho de principio a fin, y eso que por motivos de espacio la obra no ha podido representarse con todo el glamour, adornos y adarezos con los que apareció en Mérida, que podría haber encadilado aún más al espectador, pero aún así, esta representión más espartara y austera ha merecido la pena con un actores que han estado geniales.

El REPARTO de esta obra se corresponde con los siguientes actores: Fernando Ramos (Escipión), Ana García (Lira), Pedro Montero, Paca Velardiez, Manuel Menárguez (Melandro), David Gutiérrez, Juan Carlos Tirado, Jose Fco. Ramos, Jesús Manchón.

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