Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

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"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

lunes, 20 de junio de 2016

Senderismo por el P.N. de la Sierra de Guadarrama (II).



Para el domingo día 19, dentro de nuestro periplo por la Sierra de Guadarrama de este fin de semana del 17 al 19, lo que teníamos previsto era la Circular de Peñalara, un clásico de esta sierra madrileña, una ruta que tanto Javier como yo ya conocíamos.

Nos levantamos sin excesivas prisas, porque habíamos quedado con el del refugio a las 9:30, para entrega de las llaves y la revisión correspondiente para comprobar que todo lo habíamos dejado al igual que nos lo encontramos.

Desayuno relajado, aunque Javier que ya estaba mal con el pie o el tobillo o la pierna después de la tonta caída de ayer, no había pegado ojo y había estado toda la noche con el cuerpo revuelto, igual por los chutes de ibuprofeno o vete a tu a saber...

Entregada las llaves, montamos en las furgonetas y directos al Puerto de Cotos, donde el parking a esa hora, sobre las diez, más bien tarde, ya estaba saturado de coches, al igual que ayer, y hoy además el tiempo estaba mucho mejor, hacía sol y la temperatura era muy agradable, al menos a esta altura, así que mucha mas gente que se anima a subir a la sierra.

Cogemos una pequeña mochila con agua y frutos secos, y dejamos a Javier en la furgoneta, dispuesto a intentar dormir un poco después de la mala noche que ha pasado, pero no sería la última baja, ya que a las primeras de cambio, al llegar al centro de visitantes, Encarni decide también quedarse, el tema de la alergia le ataca de pleno y lleva los ojos que prácticamente no puede ver, así que se vuelve hacía atrás, nos quedamos al final un grupo de nueve.

Hoy no parecía el mejor día, a la baja de Javier con la que ya contábamos anoche, se une la de Encarni “Dora la exploradora”, y para colmo, un cartel en el centro de visitantes avisa que el camino hacia la laguna de los pájaros, está cortado, y es el que teníamos pensado realizar a la inversa, dentro de nuestro recorrido circular, una vez que bajáramos del pico Peñalara por el risco de los claveles y el risco de los pájaros... Entro a preguntar y me informan que no está prohibido o cortado, pero que RECOMIENDAN encarecidamente que no se pase por allí porque el terreno está muy erosionado por el deshielo y con tanta cantidad de gente, y siendo ésta la parte más asequible que todo el mundo puede hacer, puede acabar erosionado-destrozado todo, así que dependiendo de los efectos que tenga esta recomendación entre el personal, para el año que viene seguirán “recomendando” o por el contrario, “prohibiendo” directamente el paso por esta zona.

La verdad es que lo interesante es hacer la ruta circular, que tiene un poquito de todo y es bonita a nivel general, y no tanto subir y bajar al pico Peñalara, pero en fin, eso es lo que había, así que había que improvisar, y para no acabar subiendo y bajando todo por el mismo sitio, y para que el resto del grupo se llevara una idea más general de esta zona que no fuera solo la subida y bajada a Peñalara, planteé subir al pico, llegar un poco más allá, hasta el risco de los claveles, para ver desde arriba la laguna del mismo nombre, regresar por el mismo sito y después, a medio camino, girar hacia el refugio de Zabala, y por la parte de atrás bajar hasta la laguna de Peñalara y desde aquí enlazar con el camino que viene desde la laguna de los pájaros hasta el centro de visitantes.

Nos ponemos en marcha, en un día claro, con sol pero con buena temperatura, fresquita, pero ideal para afrontar una subida que realizamos a buen ritmo, el personal anda en forma, y en esta ocasión creo que se me ha hecho más corta de lo que recordaba. Es una subida suave, sin excesiva pendiente, por camino, y al igual que ayer, nos encontramos con mucha gente practicando “carrera de montaña”, ya sea subiendo o bajando.

Es a partir de dejar a la derecha el desvío al refugio de Zabala, al ir ganando altura e ir desapareciendo la arboleda y la vegetación, cuando vamos teniendo unas muy buenas vistas de todo el entorno que nos rodea, a diferencia de ayer en la que la niebla a primera hora de la mañana impidió que viéramos nada. En esta subida podemos ver claramente la zona donde estuvimos ayer a primera hora, la “Bola del Mundo”, el puerto de Navacerrada, las pistas de esquí, además de la zona de los “Siete Picos”, incluso es tal la nitidez del día, que al fondo, hacia el oeste, podemos ver claramente las cimas aún nevadas de la Sierra de Gredos, buenas vistas, buenas panorámicas y ¡que diferencia de día con respecto ayer!.

Al culminar la primera parte de la subida, o sea, al llegar a la zona de la “Hermana menor”, nos encontramos un nevero a nuestra derecha, quizás con algo menos de nieve que cuando estuvimos por aquí hace dos años. Desde este punto, un tramo de llaneo que pasa por las “dos hermanas”, la menor y mayor, antes de afrontar el último repecho, y quizás lo más exigente físicamente de la subida, aunque es corto.

A la caída de la “Hermana mayor”, hacemos una parada para reagrupamiento, tomar unos frutos secos y algo de chocolate, y sobre todo para ponernos algo de ropa de abrigo porque desde que se terminó la primera parte de la subida al llegar a la “Hermana menor”, parecía como si de golpe hubieran abierto las puertas y ventanas y una corriente de aire gélido hubiera aparecido de la nada, no es de extrañar que la gente, de nuevo mucha gente, subiera con forros polares y chaquetas.Yo tan solo me pongo el chubasquero a modo de cortavientos, y estando en movimiento no necesito nada más, pero para estar parado si apetece algo más de abrigo...

Terminada esta pequeña parada, continuamos hacia delante, y tras unos metros de llaneo bordeando la “Hermana mayor” que queda a nuestra derecha, afrontamos el último repecho para llegar al vértice geodésico de la cima del pico Peñalara, el más alto de Madrid, con sus 2.428 m.; a nuestra izquierda por contra, se abre una gran llanura donde podemos ver Segovia y la Granja, que parecen estar a tiro de piedra, allá abajo, en una inmensa llanura...

 Vistas de la Granja y Segovia, entre otros, desde los alrededores de la subida a Peñalara

En general la subida al pico Peñalara es suave y por camino muy transitado, quizás algo más de piedra en el último repecho, pero está todo muy trillado, y al no ser complicada ni física ni técnicamente y tener el morbillo de que es la parte más alta de la comunidad de Madrid, hace que mucha gente suba y baje, aunque por el mismo camino; sin embargo, los que hacen la ruta circular es un grupo más reducido, no es tan masificado, y sólo hay un paso algo “diferente”, que no complicado, al menos en esta época, otra cosa es hacerlo con nieve o hielo; también es a partir de aquí, en la bajada desde el risco de los pájaros desde donde se disfrutan de unas bonitas panorámicas, aunque esta parte al final no la haríamos, ya que si no íbamos a poder realizar la circular, mejor hacer lo que habíamos improvisado, y llegar a una buena hora al parking, para después comer y emprender el regreso a casa cuanto antes, que eran cuatro horas de viaje lo que nos esperaba.

 El Risco de los Pájaros desde Peñalara.

Arriba todos juntos, toca hacer lo que hace todo el mundo, la típica foto de grupo junto al vértice geodésico, con el fondo de la “Bola del Mundo” y los “Siete Picos”. Merodeamos un rato por los alrededores para ver las vistas que se pueden contemplar desde allá arriba y nos acercamos hasta el Risco de los Claveles, para desde allí ver la zona, abajo, de la laguna del mismo nombre, por la que hubiéramos pasado en caso de hacer la circular (que pasaría por la laguna de los pájaros, la de los claveles, las cinco lagunas, y si se quiere un pequeño desvío para ver la de Peñalara).
Foto de grupo en el pico Peñalara (2.428m.)
Zona de las cinco lagunas vista desde arriba, desde los alrededores de Peñalara.

Toca regresar, por el mismo sitio por donde habíamos subido, hasta llegar al desvío del refugio de Zabala, que es el que tomamos todos excepto JuanMi y el “pequeño sherpa”, que vienen enfrascados en una conversación y se lo saltan, y cuando los avisamos, el “pequeño sherpa” dice que él no está muy por la labor de hacer este tramo circular, que tiene algunas molestias en el pie y que quiere bajar por el mismo sitio, y JuanMi lo acompaña para que no vaya sólo, así que nos quedamos siete para hacer este último tramo circular, y hacer un poco más larga la ruta, y no hacerla tan insulsa subiendo y bajando por el mismo sitio.

El refugio de Zabala en el centro de la foto, visto desde arriba, desde la "Hermana menor".

El refugio por fuera es coqueto, y se encuentra prácticamente mimetizado, camuflado con el entorno, hasta el punto de que algunos cuando suben, desde el desvío ni siquiera se dan cuenta de su presencia, es como si fuera una roca más. Esta situado en una pequeña elevación, a los pies de la “Hermana menor”, rodeado de riachuelos por la parte de delante, mientras que en su parte trasera, a menos altura, se encuentra la laguna de Peñalara, que es a donde nos dirigimos tras merodear un rato por los alrededores del refugio.

Llegando a la Laguna de Peñalara

Desde la laguna y ya prácticamente hasta que regresemos al parking es cuando nos encontramos con más masificación, y si la subida a Peñalara es ya una romería, esto ya no tiene nombre, porque en esta zona se encuentra la gente que no viene expresamente a hacer senderismo o cualquier tipo de deporte en la sierra o la montaña, sino familias enteras que viene a pasar un día de campo, en la sierra, con sus particulares picnic, que ya iba siendo la hora, sentados en la hierba, junto a los arroyos, dando un paseito agradable por toda esta zona que es la más transitada, vamos lo que siempre hemos llamado “domingueros” (sin faltar al respeto, que todo el mundo tiene derecho a disfrutar de la naturaleza) así que no es de extrañar que recomienden no utilizar el camino de las laguna de los pájaros, porque si ya por el tema del deshielo hay bastante erosión del terreno, con el paso de tal marabunta de gente, se puede quedar toda esa zona impracticable... En mi opinión, y por lo que he visto en las ocasiones que he estado por aquí, creo que si esto es un Parque Nacional y con zonas de gran valor natural en cuanto a flora, anfibios, aves o al ecosistema en general, van a tener que limitar la entrada al parque, o al menos en ciertas épocas del año, para evitar tanta masificación, aunque serán los gestores del propio parque los que vayan viendo durante el transcurso de los años si éste se mantiene tal cual o si se ve afectado por la visita de tanta gente... De momento ya han empezado por “recomendar” no pasar por una determinada zona.

El camino entablado que baja de laguna de Peñalara, enlaza a la izquierda con la senda que sube suavemente por la zona de las lagunas, y a la derecha con la senda que lleva en ligera bajada hasta el parking, aunque antes también enlaza con el camino de subida por el que hemos ido esta mañana para subir al pico de Peñalara.

Por esta senda seguimos cruzándonos, pasadas ya las dos de la tarde, con mucha gente. Al estar a menor altura, la temperatura sube, y el viento aquí no se nota tanto al estar protegido por la arboleda. Es un sendero muy bonito y cómodo, con algunas fuentes, y buenas vistas.

Llegamos al parking donde nos esperan el resto de compañeros y todos nos vamos a comer al bar-restaurante que está en el mismo puerto, frente al parking. La terraza está abarrotada de gente, al solito, aunque dentro, en el comedor, en la parte de arriba, hay pocas mesas cogidas, y eso que se está muy bien allí.

Sobre las tres, o poco más, empezaríamos a comer, y después del cafelito-postre correspondiente, toca lo peor y más duro del fin de semana, el viaje de regreso, unas cuatro horas de coche...

Al día siguiente nos enteraríamos con una mala noticia. El amigo Javier, al ir a urgencias por lo de la caída o torcedura del pie del sábado, y cuando todos pensábamos que seria algún esguince, resultó que tenía fracturado el peroné, así que operación al canto, placas, tornillos y reposo durante una temporada, que sin duda alguna será lo que peor sobrellevará. Un fuerte abrazo desde aquí, mucho ánimo y desear que para la próxima salida, en octubre o en otoño ya esté en plena forma.

Por último, para el que tenga interés, os dejo el track de la ruta circular completa que queríamos haber hecho y que no pudo ser por las recomendaciones del propio parque de no utilizar un tramo concreto. PINCHA AQUÍ  para el ver el track, perfil y datos de la ruta.

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