Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

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"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

viernes, 24 de julio de 2015

Teatro: "Coroliano" de W. Shakespeare, en el teatro romano de Medellín y la visita cultural...

El año pasado no pude conseguir entradas para asistir al estreno del teatro romano de Medellín como extensión del Festival de Teatro Clásico de Mérida, y es que al aforo reducido se le unía la gran expectación que había por ver una obra de teatro en este enclave singular, recientemente abierto al público, después de las oportunas obras  arqueológicas y de acondicionamiento, y la verdad es que después de realizar la visita, tanto ahora como en otra ocasión tiempo atrás, cuando aún estaban las excavaciones, lo único que puedo decir es que una auténtica gozada poder disfrutar de todo este entorno, de este conjunto monumental histórico de Medellín, donde en la subida al Castillo, en el cerro del mismo nombre y por la zona sur, nos encontramos nada más comenzar a andar por la calzada de piedra, con la Iglesia de San Martín, del siglo XIII, contruida sobre las ruinas de un templo dedicado al Dios Plutón (es una de las construcciones medievales religiosas mas antiguas que se conservan en Badajoz), allí fue bautiado el mismísimo Hernán Cortés; unos metros después, nos encontramos con la Iglesia de Santiago, que es el actual centro de interpretación, con un papel relevante en la Guerra de la Independencia  y junto a uno de sus laterales se encuentra el Teatro Romano de Medellín (de "época tardo-republicana o protoagustea, detectándose reformas posteriores de época claudia y el siglo II"), y más arriba aún, siguiendo el camino empedrado en zig-zag, el imponente castillo (el actual es de finales del XIV, lo mandó construir el rey Enrique II de Castilla tras la destrucción del anterior por parte de Pedro I, "El Cruel"), coronando la cima del cerro, desde el que se tiene el control visual sobre el Guadiana y sobre gran parte de esta comarca de las Vegas Altas, aunque en esta ocasión, no tuvimos tiempo de subir hasta él.


Desde las gradas del teatro también es posible tener buneas panorámicas del entorno y del pueblo de Medellín, siendo todo un acierto el dar al público la oportunidad de poder disfrutar de este teatro romano no sólo como valor histórico-artístico sino también para lo que fue concebido originalmente, para la representación de obras de teatro y ¡ojalá! se siga perpetuándose como extensión del Festival de Mérida, y pueda ampliarse a más días las obras a representar.
Este año había tres representaciones y aunque nuestra idea era ir a la del sábado, para ver Los Gemelos", lo cierto es que fue imposible, ya que a los pocos días estaban las entradas agotadas, y es que el éxito persigue a esta obra, así que decidimos ir a la del viernes, a la de "Coroliano" (de William Shakespeare), porque lo cierto es que las tres obras que se representaban fueron un éxito de público y crítica el año anterior en el Festival de Mérida, así que a la ilusión de ver todo el enclave del teatro ya terminado, abierto al público, se le unía las ganas de ver una buena obra, y más en mi caso, ya que el año pasado fue el primer año que fallé en ir a Mérida, un clásico de los veranos, y eran ya muchos los años asistiendo, pero las circunstancias personales obligan...

La obra no defraudó para nada, y aunque la sinopsis podría hacer pensar que la trama no fuera la mejor para disfrutar de una noche de teatro, porque pudiera parecer pesada o lenta, y nada que ver con la comedia de "Los Gemelos" que era nuestra primera opción, lo cierto es que mantuvo la atención del público en todo momento, sin tener altibajos, pasando la obra en un suspiro, y comenzando con algo muy común en estos días, y es que pasan los años, incluso pasan los siglos y todo parece seguir igual en algunos aspectos, porque el comienzo, el inicio de la representación, parte de la revuelta, de la rebelión de los plebeyos, o sea, del pueblo, contra los patricios, la clase dirigente, o sea, los políticos de turno, exigiendo que se condonen las deudas con los prestamistas que los despojan de sus bienes y esclavizan, y claro, esto después de unos meses donde sólo se habla en la televisión o en la prensa escrita de Grecia, de su deuda, de si se le condena parte de ella, y de Alemania, que es la que se correspondería en la obra a los prestamistas, a los que ocupan el poder, pues es fácil que el público en seguida haga extrapolaciones y semejanzas, si bien es cierto que la obra es bastante rigurosa y respeta la base histórica, sin necesidad de guiños a la actualidad, aunque es fácil ver las similitudes en algo que tenemos es esta época todos los días hasta en la sopa... incluso las explicaciones claras y sencillas que se dan del porqué se llega a esa situación son perfectamente válidas y entendibles hoy en día.

La representación para mí, un éxito, y eso que sinceramente esperaba menos, pero no decae en ningún momento, no tiene altibajos y se lleva perfectamente  el hilo de la obra en todo momento, aprovechando al máximo el pequeño escenario en comparación con el de Mérida, con unos actores que están pletóricos, y al margen de Coriolano (Elías González), a mí particularmente me gustaron sobremanera su madre en la obra, Volumnia (María Luisa Borruel) y Menenio (Quino Díez), el aristócrata que intenta hacer de intermediario entre el pueblo y los patricios, intentando sofocar la rebelión sin la violencia; y me gustaron porque están sublimes en su representación, en la forma de interpretar, hablar, y expresarse, en su claridad, en su dicción... En ocasiones, cuando hablamos entre amigos sobre los actores de teatro y cine, algunos dicen que actores son unos y actores son otros, y no digo que los buenos lo sean en cualquier sitio, pero para mi si que hay  diferencias entre los actores que vienen de la escuela del teatro, aunque después puedan hacer cine, y los que simplemente hacen cine, aunque después puedan hacer teatro, y para mi, como he dicho, estos dos actores, sin desmerecer al resto, me "llenaron".



Antes de asistir a la representación tuvimos tiempo para dar una vuelta por el pueblo, por la plaza de Hernán Cortés, donde está situada la estatua del conquistador que la preside, y a sus pies, mirando hacia el norte, siempre tendremos las imponentes vistas de su castillo y del camino empedrado que conduce hasta él, así como una vista parcial, hacia el oeste de la iglesia de Santa Cecilia (s. XVI), a la que hicimos una visita exterior, contemplando como las cigüeñas y sus nidos se han convertido en una especie de extensión natural de sus muros, adornos y tejados.



Vista parcial de la Iglesia de Santa Cecilia y del Castillo, desde la Plaza de Hernán Cortés, a los pies de la estatua del conquistador.



Las cigüeñas y sus nidos forman parte del paisaje cotidiano de la Iglesia de Santa Cecilia, como una extensión más del tejado, muros y adornos...
Hubo también tiempo de merodear por los puestos del mercadillo "medieval" en uno de los laterales de la plaza, y de tomar unas tapas y unas cervecitas, y ya de noche, antes de coger los coches para regresar a casa, de contemplar las bonitas vistas nocturnas de un largo puente sobre el río Guadiana, el "Puente de los Austrias", del s. XVII, de unos 430 m de longitud y 20 arcos (ocho menos que el original romano) y en su centro se erigió un arco del triunfo con el escudo de los Austrias.


                           Vista nocturna de Puente de Medellín sobre el Guadiana.
Para finalizar esta entrada, repetir que ha sido todo un acierto el hacer llegar las obras del Festival de Teatro Clásico de Mérida a este enclave histórico, donde además de las representaciones se puede disfrutar de todo el conjunto monumental historíco-artístico que atesora Medellín, y a esperar que se perpetúe en el tiempo y que aumenten las representaciones para poder asistir a ellas en escenarios únicos como son los teatros romanos de Mérida, Regina (en Casas de Reina) o Medellín... patrimonio de Extremadura, patrimonio nuestro, patrimonio de todos.

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