Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

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"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

lunes, 29 de diciembre de 2014

Cicloturismo: Circular entre Plasencia y el P.N. de Monfragüe


De nuevo llegan estas fechas navideñas, y de nuevo toca la reunión anual con dos amiguetes con los que suelo despedir o empezar el año haciendo algún tipo de actividad física e intentando disfrutar al mismo tiempo del entorno natural, y aunque el tema del cicloturismo con alforjas, con el que empezamos ya hace muchos años estas escapadas de tres o cuatro días y casi siempre por tierras extremeñas, portuguesas, del norte de Huelva o sur de Salmanca, ha quedado ya un poco en el olvido, bien sea por la climatología que habíamos tenido en las últimas ocasiones por estas fechas, o bien por la comodidad de estos dos 'personajes' con los que me reúno, a los que con los años les cuesta más salir del confort hogareño, lo que si es cierto es que durante estos últimos años siempre hemos intentado quedar para no perder esta sana costumbre, y desconectar un poco de la rutina del día a día, aunque con los años las circunstancias familiares y personales han ido cambiado mucho por diferentes motivos para cada uno de nosotros, pero en la medida que podamos, intentaremos seguir perpetuando esta sana tradición, aunque sólo sea uno o dos días, porque algunos de nosotros sólo nos vemos de año en año.

El primer día habíamos pensado en hacer una rutita cicloturista circular con inicio y fin en Plasencia, y recorriendo parte del P.N. de Monfragüe, porque saldríamos algo más tarde, ya que yo tenía que desplazarme a Plasencia, donde me esperarían Edu y Alex, ya pertrechados de ciclistas y con sus “flacas” preparadas, y tras los saludos iniciales, desayuno pertinente, cambio de indumentaria y montaje de la bici, por fin nos ponemos en ruta, muy tarde, pero por un lado no había prisas, incluso nos habíamos planteado comer en un momento dado en el camping de Monfragüe si fuéramos mal de tiempo, y por otro lado, las rachas de viento que notaba con forme me aproximaba con el coche a Plasencia y el frío intenso de las primeras horas de la mañana parece que se habían calmado, así que salimos con un sol radiante y una temperatura agradable sobre todo para como había sido la noche, y lo mejor de todo, sin apenas viento, además de las muchas, muchas ganas de montar en bici y ponernos al día entre nosotros...

Salimos de Plasencia por la Ronda y pronto toca subir la primera cuesta en dirección a Monfragüe, aunque en el desvío giraríamos a la izquierda, hacia Malpartida de Plasencia, utilizando la carretera nacional que ahora está prácticamente en desuso debido a la nueva autovía construida entre Navalmoral y Plasencia, con lo que esta carretera es una buena alternativa para montar tranquilamente en bici y con recorrido favorable en la dirección en la que vamos, aunque me resulta un poco monótona, hasta que por fin cogemos el desvío a la derecha, después de dejar Malpartida de Plasencia a nuestra izquierda, para adentrarnos en las estribaciones del P.N. de Monfragüe, y poco a poco, meternos de lleno en este enclave único de Extremadura, por una carretera estrecha, con algunos sube y baja y rodeados de mucha vegetación y tranquilidad, sin apenas vehículos, disfrutando de este entorno natural y pasando por toda la zona de miradores que hay al lado de la carretea y junto al río Tiétar, y emprendiendo el último tramo de subida al dejar a nuestra izquierda, pasada la pequeña presa, el Mirador de la Tajadilla, un buen sitio para poder divisar al alimoche cuando llega su temporada, al igual que en otro de los miradores que dejamos atrás se podía contemplar un nido de Águila Imperial, aunque durante nuestro recorrido en bici, y sobre la marcha, lo que más pudimos observar, además de los buitres, santo y seña de esta zona, fueron bastantes milanos y un pareja de águilas.

Vistas al dejar atrás el Mirador de la Tajadilla.

Casi al finalizar el tramo ascendente que se inicia al dejar atrás el “Mirador de la Tajadilla”, y después de dejar a nuestra izquierda el meandro que hace el río Tiétar y que es perfectamente visible desde la carretera, desde la altura, es cuando noto un chasquido en la rueda trasera al ponerme de pie sobre la bici, y me imaginé lo que podía ser, puesto que unos días antes había llevado la rueda trasera para centrarla y me habían avisado que tenía una pequeña grieta y que igual podía aguantar un tiempo, igual podía irse al carajo a las primeras de cambio, y más bien fue esto último, porque esta era la segunda salida que hacía con la bici después que me la centraran y suponía que el chasquido provenía de algún radio que se hubiera partido, aunque no paré en el momento, porque llegaba un pequeño descenso hasta el cruce de Villareal de San Carlos, donde teníamos pensado acercarnos para tomar un cerveza, pero en este cruce les digo a los compañeros que se esperen que tengo problemas mecánicos.

Meandro del Río Tiétar.


Al bajar de la bici, comprobamos que la grieta que había junto al radio se ha abierto medio centímetro más por cada lado y el radio se había salido completamente de la llanta al no hacer agarre, así que lo quito de la rueda para que no se trabe con la cadena ni con nada, destensamos el freno trasero para evitar que la rueda vaya frenándose y descartamos el desvío a Villareal, para seguir ya rectos a Plasencia, esperando que aguantara la rueda los más de 20 km que quedaban hasta llegar a casa de Alex.

Al principio mucha intranquilidad, inseguridad, porque la rueda está totalmente descentrada, incluso aunque no rozaba mucho en las zapatas del freno, sí lo hacía en el parte baja del cuadro, y tengo que bajarme de nuevo para intentar ponerla de forma que aunque vaya dando bandazos no roce mucho con el cuadro, y en el peor de los casos, me tendría que parar y esperar a que los dos compañeros llegasen a casa y vinieran a por mí en coche, pero por suerte, pudo aguantar hasta el final, y con el paso de los kilómetros me fui olvidando del problema, e incluso nos permitimos el lujo de parar en el camping de Monfragüe, a unos 10 km de Plasencia, para tomar unas cervezas y reponer fuerzas, y como vimos que podíamos llegar a una hora aceptable a casa para comer en lugar de hacerlo en el propio camping, volvimos a montar en nuestras “flacas”, aunque la mía, “Exclaibur”, bastante renqueante, para hacer la última tirada, y la bajada final hasta llegar a la primera rotonda de la 'Ronda sur', haciéndola con cuidado pues solo tenía el freno delantero.

A casa llegamos por otro lado, distinto al que utilizamos para salir, pasando por la zona del Acueducto de Plasencia, donde nos hicimos la foto de rigor.

 En esta foto con el amigo Alex y el acueducto de Plasencia detrás.

El dúo dinámico: Alex y Edu.

Al final acabamos realizando 80 km después de prácticamente tres horas sobre la bici, además del tiempo que estuvimos parados por el tema de la avería y en el camping.

 Calorías para reponer el 'combustible' gastado

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