Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

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"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

domingo, 16 de febrero de 2014

Senderismo: Circular por los alrededores de Constantina, en la Sierra Norte Sevillana

  Para este domingo, ASTOLL tenía prevista una ruta circular con inicio y fin en la localidad de Constantina, en el P.N. de la Sierra Norte Sevillana. Toda esta zona: CazallaSan Nicolás del PuertoConstantinaEl Pedroso e incluyendo el Cerro del Hierro, es una zona que me gusta, tanto por su entorno como por sus pueblos, además no está muy alejada de casa, tanto ahora, desde el pueblo de Badajoz donde vivo, como antes desde Sevilla. Ya he estado por aquí en bastantes ocasiones, tanto de pateo como en bici, pero hacía ya unos años que en mi caso particular no visitaba esta zona, aunque los de ASTOLL tienen todos los años una o dos rutas por esta zona.

  La de hoy era una ruta que se habían bajado desde el portal de Wikiloc, y que ninguno había hecho, una ruta de dificultad baja, o media-baja por lo de la subida prevista para el final, con un recorrido de unos 18,7 km, que en su primera consistiría en seguir el curso de un arroyo, en bajada, para después realizar un giro brusco a la derecha y seguir por un camino-pista en subida hasta Constantina, con un plus añadido para el que quisiera y que consistiría en subir a un cerro a la izquierda, donde se encuentran unas antenas y una plataforma con vértice geodésico que sirve también como punto panorámico de esta zona.

  El desplazamiento fue en coche, al ser un desplazamiento corto y no estar por tanto contemplada la opción del bus por parte de la asociación, así que repartiéndonos en varios carros, llegamos al punto de comienzo, y hacía tiempo ya que en una ruta normal no nos juntábamos tanta gente, aunque yo el último año por circunstancias personales no he asistido mucho, pero con las nuevas incorporaciones al club, al final nos juntamos casi 30 personas.

  El principio de la ruta, al salir de las últimas calles del pueblo, prometía. Caminamos por un camino-calle de paredes de piedras, estrecho, con firme empedrado y bastante frondosidad, pero esto duró poco, ya que pronto salimos a la carretera que da acceso al cementerio y continuamos por asfalto un pequeño tramo hasta llegar definitivamente al sendero junto al arroyo.

  A partir de aquí seguiríamos en bajada paralelos a este arroyo, por sendero, al menos esa era la idea, hasta dar con el camino a la derecha en subida, donde comenzaríamos la segunda parte de la ruta; sin embargo, pronto comenzaron los engorros, ya que el sendero unas veces desaparecía, en otras está ocupado por el río o por la maleza, y en ocasiones tenemos que sortear el arroyo como podemos, ya que las aguas caídas últimamente hacen que tengamos que andar buscando el mejor paso para salvarlos, y esto, con un grupo de casi treinta personas, donde el trazado obliga a ir prácticamente en fila india, hace que la marcha se ralentice mucho.

El grupo en uno de los pasos del arroyo.

  Finalmente llegamos a un punto donde la ruta marcada en gps marcaba seguir hacia delante, por el lado derecho del río, aunque hay un camino en buen estado que sale a la izquierda, pero para ello tendríamos que cruzar el arroyo, coincidiendo en unos de los tramos donde este se ensancha más... por lo que optamos por seguir un camino hacia a la izquierda, en subida, que por momentos se hacía más empinada y en algunos tramos casi obligaba a ir a cuatro patas, con la esperanza que esta opción nos ayudara a salvar el obstáculo que nos impedía seguir la ruta originaria, ya que el agua del arroyo y la maleza hacían inviable la ruta.

Terminando un tramo de subida...

  Esta subida que afrontamos y que más parecía un cortafuego, acaba saliendo a un camino en mejor estado, pero tenemos el problema que nos hemos separado mucho de la ruta, el personal comienza a impacientarse y se barajan tres opciones: regresar y hacer una ruta corta, como la de los castañares; girar a la izquierda saltando una alambrada y metiéndonos en una finca privada, con la intención se volver a retomar el sendero por el cauce del arroyo por el que veníamos, aunque de esto no estábamos seguros, o seguir de frente, porque por el gps se veía que siguiendo por ese camino al que habíamos llegado, conseguiríamos enlazar con el camino de subida, el previsto para la segunda parte de la ruta, aunque a costa de recortar la ruta a casi la mitad del recorrido.

  Aquí un pequeño vídeo con un tramo del paso del arroyo y otro con el tramo final de la subida:



  Al final de la subida, el personal aprovecha un momento de incertidumbre entre los "jefes" sobre por donde seguir, para realizar un pequeño descanso y comer un poco después del último esfuerzo, y mientras, yo decido seguir hacia delante para saber si el camino puede enlazar con el que tendríamos que subir en la segunda parte de la ruta, y así, a poco más de un kilómetro me encuentro con otro arroyo que desemboca en una pequeña laguna. Había algunos coches junto a una casa de campo, pero nadie a quien preguntar, pero merodeando un poco, veo una puerta amplia en una valla que da acceso a un camino que supongo será el utilizado para subir hasta el camino que queremos, por donde recortaríamos la ruta a la mitad, además de un sendero que remonta el curso del arroyo y que debería llevar hasta Constantina. Me doy la vuelta para comentarles que si deciden seguir por aquí, se puede enlazar con el otro camino, aunque eso sí, recortando la ruta casi la mitad de lo previsto, pero cuando llego al punto donde los dejé resulta que ya no están, ni se habían dado cuenta que había ido a investigar un poco.

  No sabía se se habían dado la vuelta o se habían introducido en la finca privada con el fin de intentar retomar de nuevo, un poco más adelante, con el sendero junto al arroyo por el que debería ir la ruta, aunque no me costó mucho tiempo averiguar por donde habían ido, porque el reguero de cáscaras de naranjas delataba el rumbo que habían tomado.

  Este tramo, saltando una pequeña alambrada para introducirnos en una finca privada, es de lo mejor del día, una zona de dehesa atravesada por un sendero, un lugar tranquilo y con buenas vistas. Pronto comienza un descenso, ahora por camino, que lleva de nuevo al arroyo cuyo curso estábamos siguiendo, pero a medio camino, me encuentro con los compañeros que se están dando la vuelta porque aquello no les convencía, así que volvemos sobre nuestros pasos y finalmente acabamos por seguir el tramo que yo había hecho antes, salvo que en lugar de seguir por el camino, abriendo la cancela de la valla que es por donde yo creía que íbamos a ir, seguimos hacia arriba por la senda-camino, teniendo ahora este nuevo arroyo a nuestra izquierda.

  La senda-camino se va haciendo más ancha y tras pasar una cancela seguimos por un camino que nos lleva finalmente al camino por el que tendríamos que haber venido en el caso de que hubiéramos hecho la ruta completa.

  En este punto, el personal un poco desilusionado hoy por el trazado realizado, deciden seguir directos hacia el pueblo, mientras que un pequeño grupo, de seis personas, decidimos subir hasta las antenas, donde se encuentra una pequeña plataforma con un vértice geodésico, con amplias vistas, pero nada del otro mundo.

  En la bajada decidimos bordear este cerro en lugar de regresar por el mismo sitio, y fue todo un acierto porque caminamos en medio de una zona de castaños, por un camino estrecho empedrado y flanqueado por paredes bajas de piedra. Cruzamos un par de alambradas y seguimos bordeando el cerro de las antenas por el otro lado, y en bajada, llegamos hasta la carretea que da acceso al pueblo.

  Unas cervezas mientras picoteamos algo con el resto de compañeros que ya llevaban un buen rato por allí, y para casa, donde hoy llegaríamos tempranito para lo que suele ser habitual...

  En definitiva, una ruta donde prácticamente no ha salido nada de lo previsto y donde el trayecto realizado no me ha "llenado", no me ha convencido, tan sólo he disfrutado con el tramo de bajada desde la antenas, por el bosque de castaños y en el pequeño tramo de la zona de la finca privada cuando en solitario iba en busca de mis compañeros que se habían adelantado, por lo demás poco que contar, supongo que quien marcó la ruta lo hizo en época estival, donde se podría ir por el cauce del río, pero es una pena que siendo esta una buena zona para hacer rutas, hayamos dado casi por perdido el día, al menos en mi opinión, en fin, otra vez será, pero son cosas del directo, cuando se decide hacer una ruta fuera de lo convencional, no marcada, no turística, lo cual tiene su lado positivo y también su lado negativo.

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