Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

Aquí mis batallitas sobre cicloturismo, senderismo, montaña, viajes, naturaleza, música, teatro, ...

"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

domingo, 5 de enero de 2014

Senderismo por Extremadura: Monte Valcorchero y Ruta de Los Pilones (2 y 3 de Enero).

  Como suelo decir en algunas ocasiones: "los planes están para no cumplirse"... y es que después de un año negro en lo personal y sin mi 'medicina' habitual, o sea, hacer escapas habituales más o menos cortas, ya sea montaña, senderismo o cicloturismo, esperaba ansiosamente los tres días de navidades que había previsto para hacer alguna rutilla junto a un par de amiguetes, pero ya en el puente de diciembre nuestro plan inicial se fue al traste.

  Como todos los años, nos juntamos tres o cuatro amiguetes para hacer alguna ruta cicloturista por navidades, o bien antes de terminar el año o bien al empezarlo, y aunque después de los últimos 6 ó 7 años, ya el año pasado cambiaron las tornas y tuvimos que organizar un plan B, para este año habíamos hablado de hacer el recorrido previsto para las navidades pasadas, pero una caida en bici del amigo Edu, hizo que para el puente de diciembre como he dicho antes, descartáramos la ruta ciclorutista de tres-cuatro días, debido a que la posición en la bici durante tanto tiempo no era lo mejor para su maltrecho cuello, aunque para no perder las buneas costumbres organizamos de nuevo un plan B, y ya que teníamos piso franco en Plasencia, el de Alejandro, podíamos pasar allí tres dias, realizando escapadas diarias, y así teníamos previsto dos días de marcha senderista, y yo habíamo pensado por un lado en hacer una ruta por las Batuecas, y otra a elegir por el personal: bien los Pilones en el valle del Jerte, bien la subida a la ermita-refugio de nuestra señora de las nieves o la Portilla Jaranda desde Guijos de Santa Bárbara o incluso la subida a la Covacha desde el final del puerto de Tornavacas; y un tercer día donde podríamos hacer una marcha cicloturista, con inicio y salida en Plasencia, y como Alejandro es conocedor de la zona, tenía varias propuestas, pero quizás la mejor fuera la de acercarnos a Monfragüe, entre otras cosas porque el kilometraje estaba bien, y podiamos disfrutar allí de un entorno natural ideal e incluso comer en Villareal de San Carlos, antes de regresar.

  Estos eran los planes, o mejor dicho, el plan B, pero ahí estaba el señor Murphy, y resulta que después de un otoño seco y con buen tiempo, llegan las navidades y comienzan las borrascas, las rachas fuertes de aire y la lluvia. Como Edu ya tenía los días cogidos y no había posiblidad de cambio, nos fuimos para Plasencia a la aventura, sabiendo de antemano que lo íbamos a tener complicado para dfsrutar con cualquier ruta, y por si había alguna duda, durante el segundo tramo de mi viaje a Plasencia estuvo lloviendo, al igual que el tiempo que estuvimos esperando en el piso de Alejandro a que llegara Edu.

  Ante el panorama que teníamos, lo de las Batuecas quedaba ya descartado, así que simplemnte nos limitaríamos a desayunar tranquilamente, a ponernos al día después del tiempo que llevábamos algunos sin vernos, porque a Edu no lo veía desde agosto y a organizar un plan C, al menos a corto plazo, para el primer día, y que consistía en que si dejaba de llover o lo hacía muy débilmente podríamos salir a hacer una ruta saliendo a andar desde el mismo piso, y eso fue lo que finalmente hicimos, pero a partir de la una del medio día, que es cuando el agua dió una pequeña tregua. La idea era estar unas horas andando, para no anquilosarnos en el piso, así que nuestro objetivo no era otro que el Monte Valcorchero, que creo que es como se llama el que se encuentra detrás del Hospital, y en donde se encuentra también el Santuario de Nuestra Señora del Puerto, y bien conocido por Alejandro porque por aquí entrena bastante, y no me extraña nada, porque es todo un lujo tener este monte al lado de casa, con unas vistas espectaculares y con senderos por todos lados.

  Subimos por senderemos y caminos hasta el Santuario de Nuestra Señora del Puerto, utilizando el "Camino Viejo", con vistas al embalse y al Valle del Jerte, buenas vistas desde allá arriba, aunque lo malo es que cuanto más subíamos, más nos metíamos en las nubes que cubrían el monte a modo de boina, así que arriba, una mezcla de niebla y lluvia débil nos estuvo acompañando durante todo el recorrido circular, porque después de llegar al santuario, desde donde se tienen una vistas magníficas desde su parte trasera, a modo de balcon colgado en la ladera de la sierra, seguimos realizando recorridos por el monte, guiado por Alejandro, aunque arriba el día no acompañaba nada, y había que hacer uso de los chubasqueros para no acabar empapados.

  Para finalizar, bajada del monte por carretera, recorrido por Plasencia y para el piso después de tomar un café, con casi 16 km recorridos, que para como comenzó la jornada no estuvo nada mal.

  Por la noche, salida para tomar unas cervezas y cenar, mientras pensábamos en lo que íbamos a hacer al día siguiente si la lluvia nos daba una tregua, porque las prediciones eran más agua todavía, aunque para el sábado el tiempo podría mejorar y quizás podríamos usar las bicis para hacer alguna ruta. En principio, habíamos pensado entre las diferentes alternativas, hacer la "ruta de los pilones" y la subida por la "gargante de los infiernos", realizando una ruta circular, porque era una zona que nos cogía a 40 minutos de casa y en caso de que el tiempo mejorara podíamos acercarnos allí y hacer una ruta más larga o más corta, improvisando...

  Al día siguiente más de lo mismo, lluvia, lo mismo que durante la noche. Sobre las 12 de la mañana cesa un poco, así que cogemos el coche y nos plantamos en el centro de interpretación cercano a la localidad de Jerte, donde comienza la "ruta de los pilones", aunque por el camino ya se veían las sierras cubiertas de nubes y la fina lluvia en algunos tramos de carretera hasta llegar allí.

  Al igual que ayer, sobre la una comenzamos la ruta, por senderos cubiertos de hojarasca que transcurren por un bosque de robles y castaños, y en los tramos que los árboles nos dejaban disfrutrar de las vistas, gargantas y arroyos con un poderoso caudal, con las aguas bajando raudas y veloces, con poderoso estruendo.

El sendero transcurre entre bosques de castaños y robles, cubierto de hojarasca y mugo. 

En los tramos en los que el bosque nos abre alguna "ventana" podemos ver y oir las raudas y estrepitosas aguas que bajan por doquier, de cualquier arroyo, de cualquier garganta.... 

Alejandro y Edu subiendo por el sendero hacia la zona de los Pilones...

  Tres kilómetros hasta la zona de los pilones, de agradable y bonito recorrido con el agua como protagonista, apareciendo por todos lados, manifestándose en todo su esplendor en la zona de los pilones, donde el fuerte caudal chocando con las rocas produce un ruido ensordecedor, se salva gracias a un puente de madera desde donde se tienen una inmejorables vista de las aguas que bajan por la garganta.

Zona de los Pilones...

  Distancia corta pero empleando más tiempo de lo normal, parándonos bastante, sobre todo el que estro escribe. Es curioso, pero conforme subimos, el tiempo parece que mejora, incluso las nubes y niebla que parecía haber en la cimas de la sierra parece que van desapareciendo, así que nos animamos y decidimos seguir hacia delante, remontando la garganta de los infiernos por la derecha, por un sendero en suave subida por la falda de la sierra que queda a nuestra derecha, mientras a la izquierda fluye la garganta que poco a poco se va abriendo, ensanchándose, mientras nosotros tenemos que sortear numerosos arroyos y regatos de agua que bajan desde la sierra hacia al garganta.

Después de pasar el puente en la zona de los Pilones, el sendero sigue en ligera subida, por la parte derecha, remontando la garganta que poco a poco va abriéndose. 

Este es otro segundo puente, aunque nosotros seguimos camino por la derecha, hacia el "Puente Nuevo" (el que se pasa en la "Ruta de Carlos V") y no pasamos por este puente, que queda allá abajo, por debajo del sendero que transitábamos.

  Un pequeño piscolabis y al poco de reemprender la marcha llegamos a otra garganta donde el caudal y la fuerza que llevaba hizo que nuestros planes se fueran al traste, aunque yo era partidario de pasarlo, se podía hacer con precaución y mojándose algo, de hecho me dispuse a pasarlo, con un par de resbalones, pero antes de llegar al final me volví y vi que los compañeros no estaban por la labor, así que retrocedí y subí algo más garganta arriba intentando buscar otro paso más fácil, pero tan sólo encontré otro sitio por donde se podía pasar, aunque en las mismas circunstancias que el primero, así que ante este imprevisto y que en un visto y no visto la niebla comenzó a subir por la garganta de abajo hacia arriba a gran velocidad, hizo que nos diéramos la vuelta de nuevo hasta la zona de los pilones, donde de nuevo la cruzamos por el puente, y en lugar de retroceder por el camino por el que habíamos venido, subimos hasta el mirador, y desde éste bajamos hasta el pueblo del Jerte, donde comenzó de nuevo la débil lluvia, "calaera", y si bien es cierto que nos había respetado desde que salimos, ahora ya no nos abandonaría, así que entre la localidad de Jerte y el centro de interpretación donde habíamos dejando el coche, unos 3 km de recorrido paralelos al río Jerte que quedaba a nuestra derecha, hicimos una parada en una especie de cafetería-restaurante de una zona de casas rurales, donde a la vera del fuego de una chimenea el café caliente nos sentó de lujo, calentando unos cuerpos que ya estaban cansinos de tanta humedad y agua, si bien las temperaturas no eran especialmente frías, por suerte.

Aquí aprovechamos para tomar un bocata, antes de continuar la caminata...

  Llegamos al coche después de unso 12,5 km. Cambio de ropa y de nuevo para Plasencia en una tarde gris, oscura, fea, triste, con viento y lluvia. Ya en el piso, después de la ducha, nos acomodamos/apalancamos al "calor del hogar", y ni siquiera salimos por la noche. Cena y noche larga de tertulia, y después de ver el tiempo, en el telediario, la idea de salir al día siguiente con las bicis y hacer una ruta circular pasando por Monfragüe, se vino abajo, porque de nuevo daban lluvia, y lo peor de todo, fuertes rachas de viento, con alerta amarilla en el norte de Cáceres, así que se acabó lo que se daba, porque al día siguiente, cuando amainó un poco la lluvia, emprendimos la vuelta a casa.

  Os dejo aquí un pequeño vídeo de 8 minutos de primer tramo de esta ruta, hasta que tuvimos que darnos la vuelta para evitarlas cruzar las caudalosas aguas de unas de las gargantas que había que cruzar.



  Una pena no haber podido aprovechar a tope estos días, pero por lo menos he podido hacer de nuevo esta escapadita navideña con los amiguetes y aunque no hayamos realizado nada de lo planeado, por lo menos hemos podido hacer algo para no irnos frustrados, que ya es bastante con el tiempo que se preveía, porque incluso dudábamos de poder hacer algo...



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