Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

Aquí mis batallitas sobre cicloturismo, senderismo, montaña, viajes, naturaleza, música, teatro, ...

"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

sábado, 4 de agosto de 2012

La Ruta del Danubio en Bici: Seguimos en Budapest, hoy sábado comenzamos a pedalear.

Miércoles 1 de Agosto:


Bueno, pues ya estoy en Budapest, aunque con algún que otro contratiempo por el tema de las bicicletas, y es que aunque para el viaje de regreso ya teníamos confirmado el transporte de las bicis como material deportivo, para el viaje de ida en cambio, no era así, aunque se intentó, pero el problema era que el avión entre Bilbao y Dűlssedorf era pequeño y no admitía material deportivo, así que en la agencia nos comentaron que en lugar de llevar los 23 kg de equipaje, más 1os 10 de equipaje de mano, más la bici aparte, como material deportivo (y por la que ya habíamos pagado 50 euros para el viaje de regreso), lo que tendríamos que hacer es llevar en un sólo bulto la bici y todo lo que pudiéramos meter hasta los 23 km que nos dejarían trasportar.

Así lo hicimos, pero el problema no era el peso, sino las dimensiones del bulto, por eso no admitan para este tipo de avión el equipaje deportivo, o sea, bicis en este caso, porque las dimensiones del paquete puede que no quepan por la puerta de la bodega del avión, por tanto, el problema no era el peso es sí sino las dimensiones de la caja. Después de mucho hablar al final lo único que pudimos conseguir es que nos facturaran las dos bicis (50 euros cada una, más una tasa de 15 euros por las dos) pero esto no garantizaba que las bicis pudieran transportarse, todo dependía de si cabrían o no por la puerta de la bodega de este avión; sino fuera así, entonces los bultos con las bicis saldrían en el primer avión en que pudieran ser transportados, pero para ese día ya no podría ser, puesto que el siguiente avión con este destino estaba al completo, con lo cual, en el peor de los casos, viajaría al día siguiente, y si cuando nosotros llegáramos a Budapest, no se hubieran transportado las bicis, tendríamos que poner una reclamación, y ellos se comprometían a avisarnos del vuelo en el que vendrían, y tendríamos nosotros que ir a recogerlas, puesto que desde un principio se denegó el transporte para las bicis (sino hubiera sido así, entonces ellos se comprometían a llevarnos las bicis al punto que le dijéramos).

Cuando estábamos a punto de bajar del bus para montar en el avión tuvimos la suerte de ver como los bultos con las bicis subían por la cinta transportadora hasta la puerta de la bodega del avión, y con algo de trabajo consiguieron meterlas dentro, aunque no resultó nada evidente. ¡Ufff!... ya respiramos tranquilos, porque para el siguiente vuelo, entre Dűlssedorf y Budapest, ya no habría problemas puesto que el avión era mucho más grande.

Llegamos el día 1 sobre las 19:30 horas al aeropuerto de Budapest y después de esperar a recoger el equipaje además de las bicis, y de montar éstas, apenas nos quedaba una hora de luz, y teníamos que recorrer unos 6 km para llegar a una parada de tren y coger éste hasta la estación de Nugaty, ya dentro de Budapest. Aparentemente factible, pero cuando no se tiene ni idea de donde estás es más complicado, aunque siempre está el recurso, más caro, pero recurso al fin y al cabo, de coger el taxi; por supuesto que hay muchas más alternativas: minibus, bus hasta primera parada de metro, etc, pero el problema es el transporte de las dos bicis y los accesorios. 

A Iñaqui, mi compañero de viaje, unas amigas suyas que acababan de hacer el primer tramo (desde el nacimiento del Danubio a Budapest), le dejaron unas anotaciones sobre cómo llegar desde el aeropuerto a esta parada de tren, y exceptuando un despiste nuestro por lo demás todo fue bien, aunque al final acabamos llegando de noche, y es que aquí, aunque es la misma hora, anochece antes.

Montamos en el tren, y aunque en la parada había una maquinita para sacar billetes, para nosotros y para las bicis, no sacamos nada, esperando que el revisor nos lo sacara sobre la marcha, pero al final no se presentó  nadie y llegamos a la estación sin pagar nada.

Una vez en la estación, sobre las 21:30 de la noche, el objetivo era buscar alojamiento, y lo intentamos, con suerte, en el albergue más cercano, a unos cinco minutos, que no era cuestión por la noche de estar pedaleando por el centro sin referencias.

En el albergue sólo podíamos alojarnos esa noche, así que al día siguiente habría que buscar otro y mas céntrico a ser posible. Después de dejar el equipaje y de dejar las burras amarradas en un patio, fuimos a cenar y  tomar unas cervezas antes de irnos directamente a la cama pasadas las 12 de la noche.

JUEVES 2 de Agosto:

Al día siguiente desayunamos en un bar al lado del albergue y después en bici hacia la zona del emblemático Parlamento, donde las amigas de Iñaqui le habían pasado una dirección de un piso para alquilar, pero cuando llegamos estaba ocupado, así que seguimos más hacia el centro, para finalmente encontrar alojamiento cerca de la Sinagoga, a 17 euros la noche, en habitación compartida.

El Parlamento visto desde la zona de Buda...
Con Iñaqui, con el Parlamento al fondo, junto al Danubio.

La Sinagoga. Cerca de ella estaba el hostel (albergue) donde nos alojamos...

Dejamos el equipaje y las burradas amarradas en buen lugar, para proseguir con la visita turística a esta ciudad. Decidimos dedicar el día a visitar la zona de Buda, pasando el puente de las cadenas, y accediendo a la parte alta por el castillo de Buda (donde se encuentra la Galería Nacional, el Museo de Historia y una Biblioteca), visitando tanto a éste, como los alrededores de la Iglesia de Matías, así como de las calles de este distrito, y disfrutando de las buenas vistas que se tienen desde esta zona, de Pest, de algunos de sus puentes sobre el  Danubio y del célebre Parlamento.

Puente de las Cadenas, es el más típico para acceder de Pest a Buda (al fondo).

 Vistas de Pest (con el Parlamento a la izquierda y el puente de las cadenas en el centro), desde Buda.

 Iglesia de Matías, en Buda.

 Vistas del Parlamento (Pest) desde el Bastión de los Pescadores (Pest).

 Detalles de la parte alta de la Iglesia de Matias, junto con la estatua a caballo de Esteban I, situada en la pequeña plaza que hay detrás de esta iglesia.

 El Bastión de los Pescadores, es un mirador situado en la colina de Buda. Desde su cima se tienen muy buenas vistas de Pest. Consta de siete torres que  conmemoran a las siete tribus fundadoras Hungría.

Una típica calle en Buda.

Por la tarde fuimos andando hasta la zona de la Citadela (Ciudadela) y subimos hasta allí por escalones y rampas, pero al final todo tiene su recompensa y las vistas desde allí de toda la ciudad son extraordinarias, así que estuvimos  disfrutando de ellas tomando una cerveza hasta la puesta de sol.

Vistas desde la Ciudadela.

Regresamos al albergue ya completamente de noche. Ducha, cena, unas cervezas, y a la cama, a las dos de la noche, al menos en mi caso, porque el compañero de ruta se quedó con otros dos chavales que conocimos en uno de los locales de moda en el centro de la ciudad (los famosos 'pubs en ruinas'); uno de ellos era también casualmente de Vitoria y el otro era argentino, los dos llevan ya unos años trabajando en Budapest...

VIERNES 3 de Agosto:

Hoy después de desayunar lo primero que hicimos fue ir en busca de una tienda de material de montaña que nos habían recomendado en el albergue y allí pude conseguir la bombona de gas adecuado al hornillo que tengo, aunque el alcohol de quemar que buscaba Iñaqui para su hornillo no lo pudo encontrar, ni allí, ni en una farmacia en la que preguntamos, ni tampoco en una gasolinera, así que ya veremos si lo puede conseguir y sino tendremos que tirar  los dos de esta bombona.

Desde aquí nos fuimos por la margen izquierda del río, en dirección a Isla Margarita, aunque antes hicimos parada a la altura del Parlamento, para tomar la foto con él de fondo desde el otro lado del río.

Isla Margarita, es como su nombre indica, una isla en medio del Danubio, una de las varias que hay, y es un gran parque, una bonita y deliciosa zona verde que bien merece una visita y un paseo. Es una isla de cerca de dos kilómetros o más de longitud, y además de zona verde, también tiene espacio para piscinas, pistas de tenis, un pequeño zoo, además de dos o tres discotecas nocturnas.

Jardines de la Isla Margarita.

De la Isla Margarita nos fuimos a la Plaza de los Héroes, recorriendo entera la Avenida de Andrássy, una larga y amplia avenida llena de edificios neoclásicos que la hacen muy bonita, ideal para pasear por ella antes de llegar a la no menos bonita plaza de los Héroes, con el museo al lado,  y un parque detrás, con un pequeño lago, además de la zona de baños termales, con enormes piscinas en la parte de atrás, todo dentro de un edificio espectacular.

Plaza de los Héroes.

Hicimos la compra en un super, y en el parque, a las 16:30 de la tarde nos pusimos a comer, con la siesta incluida en el césped. Después regresamos de nuevo por la Avenida de Andrássy hacia el albergue, junto a la Sinagoga, pero antes nos paramos en una zona de grandes terrazas que estaban a rebosar de gente a esta hora, sobre las 20 horas, a tomar unas cervezas.

Ya por fin en el albergue, una ducha, cambio de ropa y a buscar algún sitio para cenar, para seguir buscando un sitio después donde tomar una cerveza. Por lo que hemos visto, ahora en verano, parece que lo que triunfa son los llamados "ruinas-pubs", que como su nombre indica, son edificios ruinosos, o grandes patios o aparcamientos, con decoración de reciclaje, en definitiva, grandes espacios, muchos al aire libre, con poca inversión y con muy buen ambiente, aunque esto del ambiente y de la animación es la nota predominante de Budapest en verano, me ha sorprendido gratamente.

Mañana por fin nos pondremos en marcha, por fin comenzaremos la ruta cicloturista, ya tengo ganas después de tanta ociosidad entre preparativos, viajes, y visita cultural a Budapest, donde nos hemos quedado tres noches y dos días. Ya veremos si salimos a la primera de la ciudad o damos algún que otro rodeo...

De momento las cosas van sobre lo previsto....

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