Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

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"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

domingo, 29 de abril de 2012

Senderismo: XII Ruta del Rey Jayón

[Para ver las fotos de la ruta, pinchad AQUÍ]

  La edición de este año ha quedado bastante deslucida debido a las inclemencias meteorológicas. Ya el sábado estuvo prácticamente todo el día lloviendo e incluso en Reina calló una buen a granizada, según escuché a alguien durante la ruta, y los pronósticos para el domingo daban 90% de probabilidad de lluvia así que no esperábamos masificaciones de ningún tipo, frente a las más de 800 personas que ya estaban inscritas para el miércoles.

  De camino a Llerena, al pasar por Campillo, comenzó a llover y no paró prácticamente hasta que llegué, sobre las 7:30. Aparco donde lo suelo hacer y me voy directo hacia la plaza. Otros años las mesas han estado fuera del Ayuntamiento, pero este año con lo de la lluvia están dentro, en el patio, porque aunque ahora no llueve, están las calles encharcadas, así que habrá estado lloviendo hasta hace poco.

  Entro dentro y me encuentro con 'Fali', que está a punto de salir con los operarios del Ayuntamiento, para dirigirse a la “Huerta Pérez”, donde está el primer punto de control y avituallamiento. Me dice que si me quiero ir con él porque va a estar sólo, ya que Benito, su compañero en estos últimos años, en esta ocasión ha tenido que ausentarse por cuestiones personales. A mi me daba igual, pero el 'jefe' me dice también que si no me importa que me vaya con él, así que cojo un paraguas que había dejado en el coche y nos vamos los dos juntos con tres operarios del Ayuntamiento hacia la “Huerta Pérez”, en una especie de pickup donde llevaban las cajas de naranjas, la sombrilla, la mesa, varias sillas y un carro extra con las botellas de agua.

  En el cruce a Casas de Reina, en la bajada al Teatro Romano de Regina, con el camino que viene de Reina, paramos para que el personal del Ayuntamiento deje varios conos al lado de la carretera, para que después la Guardia Civil los coloque como estime más oportuno.

  Llegamos a 'Huerta Pérez', y en esta ocasión en lugar de poner el avituallamiento debajo de la encina de todos los años para refugio frente al sol, nos ponemos prácticamente en el mismo camino, con el carro en mitad de éste, así este año no habría mucho despistado que después del control tirara camino hacia delante, en lugar de bajar por el sendero paralelo a la pared de piedra..

  Ponemos la sombrilla, que este año más que protección frente al sol servirá como paraguas, lo único que temía es que alguna ráfaga de viento viniera y se la llevara volando, así que colocamos las cajas de naranja alrededor de su base para hacer peso, porque por muchas naranjas que se vayan consumiendo hoy me da a mí que van a sobrar.

  Los operarios del ayuntamiento se largan y vendrán sobre las 11 o algo más para esperar a que pasen los últimos (sobre las once y media se estimaba más o menos), así que allí nos quedamos el amigo Fali y yo, con el chiringuito puesto y esperando a que comiencen a llegar los primeros, pero para eso todavía quedaba un rato, así que matamos el tiempo andando un poco por los alrededores, porque de momento seguía sin llover, y entreteniéndonos juntando piedras para marcar flechas sobre el suelo que indicaran la dirección a seguir, aunque estaba claro que por el camino no era, que para eso lo teníamos cortado con el carro y el chiringuito...

  De momento el tiempo aguantaba, a veces el cielo se cubría por completo de nubes oscuras que pronosticaban agua inminente pero al final se quedaba en nada, y otras veces salía un claro con unos rayos de sol que calentaban ténuemente y aquello nos parecía gloria bendita, sobre todo porque cuando llegamos soplaba bastante el aire frío y no es que se estuviera precisamente muy a gusto allí parado.

  No recuerdo muy bien la hora en que comenzaron a llegar los primeros senderistas, pero serían poco antes de las diez, y los primeros eran conocidos de sobra. Allí estaban, en el pique sano que mantienen entre ellos, José Manuel y el “Gran Ramón”; el primero en llegar, todo sudoroso, José Manuel, y diez metros por detrás el “Gran Ramón”, al que acompañan por detrás Mari Ángeles y el “Chato”, algo jadeantes. José Manuel no paró casi nada y continuó camino, mientras los otros están un ratito allí... está feo decirlo, pero es el rato que tardó “el Gran Ramón” en fumarse un cigarro...

  A los 10 minutos o al cuarto de hora, ya comienzan a llegar los senderistas que montaron en el primer autobús, y a partir de aquí un goteo de personas y pequeños grupos que no paró hasta el final, aunque sin enormes aglomeraciones. Muchos aprovechaban este primer avituallamiento para tomar un descanso y comer algo además de las naranjas y el agua, sobre todo los que vienen de lejos, supongo, y no han desayunado mucho, porque hasta aquí tan poco es que se lleve mucho andado, unos 10 kilómetros escasos.

Alrededores de la "Huerta Pérez" donde estaba situado el primer control y el primer avituallamiento.

  Los hubo que ni siguieron las flechas del suelo ni el rastro de cáscaras de naranja, y fueron a su bola por el camino, así que cuando me avisaron tuvo que pegarme un par de carreras para llegar hasta estas ovejas descarriadas y meterlas en el redil...

  Hasta que se levantó el chiringuito, la verdad es que el tiempo nos respetó, tan sólo unas gotas de agua durante unos minutos, pero por lo demás mejor de lo previsto, al menos hasta cerca de las doce que es cuando levantamos el “campamento base”.

  El “coche escoba”, el “cierre de grupo”, lo marcaban los hermanos Galindo, que venían detrás de un grupo de alemanes (diez o doce personas), así que mientras este grupo descansaba y comía un poco, aprovechamos junto con los operarios del Ayuntamiento de Llerena, para enganchar el carro, recoger la basura, y en definitiva 'recoger el chiringuito'.

  Al final creo que fueron alrededor de 380 valientes senderistas en la ruta, los que desafiaron a la climatología. Más de los que yo esperaba para el día de hoy después de ver el tiempo que ha hecho durante estos tres últimos días, pero nada que ver con los que estaban inscritos.

  En cuanto el grupo de alemanes que acabaron quedándose allí sólos, estuvo dispuesto, se reemprende la marcha. Fali se iría para Llerena en el coche, para seguir ayudando después allí con forme fueran llegando los senderistas, y yo me uniría a los hermanos Galindo cerrando el grupo.


  Lo primero que me toca recorrer es el tramo de sendero y camino entre la 'Huerta Pérez' y el desvío a la derecha en ligera subida hacia Reina, y que es el tramo que más me gusta de toda la ruta, pasando por los tablones-puente sobre los dos arroyos y siguiendo por el camino flanqueado por paredes de piedra, donde al fondo, hacia nuestra izquierda, ya vemos la cortina de agua que cae sobre la Sierra Norte sevillana, aunque de momento nosotros seguimos sin mojarnos, e incluso por la zona del sendero he llegado a tener hasta calor.



  Salimos de este camino y llegamos al cruce, el grupo de alemanes está parado junto con otro grupo pequeño; están indecisos, y les decimos que hay que seguir hacia arriba por el 'callejón'.

  Un poco más adelante, nos encontramos con una chica del grupo de Oliva de Mérida, ha parado a respirar un poco, este repecho hasta llegar a Reina se le está atragantando, los alemanes la han pasado y se queda la última, así que nosotros vamos hasta la entrada de Reina acompañándola, al tiempo que vamos viendo como algunos, cual hormiguitas, van subiendo por la loma que se levanta sobre los tejados de la casas de Reina, en la subida que lleva hasta la alcazaba de esta localidad y donde se encuentra el segundo avituallamiento, con café caliente, que va a venir bastante bien a los que vayan llegando a partir de ahora, puesto que comienzan a caer gotas de agua, y entre los que vemos subir por la loma, algunos ya tienen abiertos los paraguas.

Los hermanos Galindo acompañando a la que en ese momento era la última senderista, poco antes de la entrada en Reina. Al fondo a la izquierda, la flecha roja marca la posición de la alcazaba de Reina, por donde pasa la ruta.


El "cierre de ruta" entrando en Reina, mientras otros ya van subiendo por el sendero, en la loma del cerro, sobre las casas de Reina, camino de la alcazaba.

  A la entrada de Reina, junto a la fuente, el grupo de alemanes está parado colocándose los chubasqueros. Seguimos ahora todos juntos en subida por un callejón con piso de hormigón que sube a la calle que va por la parte más alta del pueblo, desde donde se coge el sendero marcado que sube hacia la alcazaba. El problema es que en ese momento el agua arrecia con fuerza, así que se les explica las alternativas a los que están allí: o subir a la alcazaba por el sendero en la subida que han visto desde lejos, o cortar camino, o sea, cruzar el pueblo por esta misma calle y llegar justo al camino empedrado que baja de la alcazaba.

  Los alemanes no quieren subir y siguen hacia delante, pero como ya han subido algunos y arriba habrá gente, tenemos que dividirnos, así que los hermanos Galindo me comentan que ellos van a subir por el sendero al castillo y que si a mi no me importaba, me quedara con el grupo de los alemanes y la chica de Oliva de Mérida.

  Sigo por la calle pero curiosamente no veo al grupo, hasta que me doy cuenta que están refugiados en una cochera, a salvo del golpe de agua que está cayendo, así que me uno a ellos.

  Cuando el agua amaina, nos ponemos en marcha, aunque creía que este grupo esperaría a que bajaran los demás, pero como ya iban algunos por delante, decidieron seguirlos, y la verdad es que fue lo mejor que hicieron, porque arriba había más gente de la que esperaba, y en los 20 minutos que estuve esperando fue un goteo de gente bajando, así que me decidí por subir arriba, y ya de paso tomar un café.

Vista parcial de Reina, con la alcazaba en el cerro de la izquierda, y corralones en el cerro de la derecha. En el centro, al fondo, la llanura de la campiña.

 Senderistas bajando desde la alcazaba, con los llanos de la campiña al fondo a la derecha.

Vista panorámica de la campiña desde la subida a la alcazaba (a la izquierda). A la derecha se ve la tormenta que está descargando...

  En la carpa del avituallamiento sólo estaba un grupo de cuatro pacenses, mientras que los Galindo acompañaban a otro grupo por el interior de la alcazaba. Tomo el café y entro en la alcazaba y el grupo de pacenses me seguirían después. La ermita que está en el interior está cerrada, no sé si es que están en obras, pero normalmente siempre está abierta para este día.

  Subo unos metros más arriba y ya veo a Galindo y su grupo salir de la zona del mirador, algo más abajo, mientras los pacenses me piden que les haga una foto de grupo y les explico un poco lo que se puede ver desde allí, aunque les dejo caer que son los últimos, junto con el grupo que va por abajo, así que no se pueden entretener mucho allá arriba.

Foto tomada desde la parte más alta de la alcazaba de Reina. El pueblo que se ve en primer término es Casas de Reina, y más al fondo está Llerena. En el centro de la foto, una flecha amarilla marca la posición del Teatro Romano de Regina, por donde transita la ruta en bajada desde esta posición.

  Mientras salimos de la alcazaba me comentan que han hecho noche en Llerena, que se han quedado en el hotel que está frente al hospital, que no me acuerdo ahora como se llama, y que las han tratado muy bien y a un precio económico, aprovechando la oferta de la ruta del Rey Jayón, y que me encargue de divulgarlo... pues muy bien, dicho queda, y me alegro que estén y se vayan contentas.

  A la salida de Reina, Julio y su hermano paran al ver a una persona conocida, ya que según me comentaron, parte de su infancia, sobre todo la época de las vacaciones, la pasaron aquí. Así que yo sigo con los últimos senderistas, el grupo de cuatro de Oliva de Mérida y otro grupo de cuatro de Badajoz.


Senderistas saliendo de Reina, en dirección al Teatro Romano de Regina.


  Llegamos al recinto del Teatro Romano de Regina, los ocho deciden entrar a visitarlo, mientras yo me quedo fuera charlando con Ángel, que acompañará en bus a todos aquellos que hayan decido retirarse aquí, aunque para eso habrá que esperar a que salgan todos los que están realizando la visita, por si alguno se retira también en este punto.

  Llegan los hermanos Galindo y entran también en el recinto, así que tengo que esperar un cuarto de hora allí en la entrada hasta que salgan todos, porque ya han salido dos de las chicas de Badajoz que finalmente se han ido en el autobús con Ángel.

Entre amapolas se levanta el cerro sobre el que se asienta la alcazaba de Reina.

  Mientras espero en la salida, veo el cielo totalmente negro sobre la sierra por la que transita la ruta, y la tormenta que está cayendo sobre ella y sobre Llerena, de la que apenas se ve la silueta recortada de sus edificios más altos (la torre de la iglesia, el silo, etc...) sobre un fondo gris-oscuro.

La tormenta cae impasible en la sierra por donde transita la ruta, y sobre Llerena, a la derecha de la foto, donde lo único que se puede apreciar es la silueta de sus edificios más altos recortados sobre el cielo oscuro.

  Sale la otra pareja de Badajoz, y ellos quieren ir por la sierra, pero no quieren esperar a que salga el resto del personal para ir todos juntos, así que les digo que tienen que seguir el camino, cruzar la vía, y coger un tramo de carretera hasta llegar a Casas de Reina, donde tienen que pasar por la iglesia para enfilar la calle que les sacará del pueblo, buscando el camino que sube a la sierra, pero que si se dan prisa, pueden coger a un grupo que he visto antes coger la carretera.

  Por fin salen los últimos, el grupo de cuatro, las dos parejas, de Oliva de Mérida, con Julio y su hermano, y nos encaminamos hacia Casas de Reina, viendo al frente la que está cayendo, incluso se podía ver claramente la cortina de agua justo a la entrada de este pequeño pueblo, así que de ésta ya no nos salvamos. Cuando entramos por una de sus calles empieza una fuerte granizada y en pocos segundos está el suelo prácticamente blanco, cubierto de granizos; a la granizada le sigue una fuerte lluvia que hace que el centro de la calle se convierte en una riada de agua arrastrando parte de los granizos que han caído. Una mujer nos ve y nos abre la puerta de su casa para que nos refugiemos ¡buen detalle!.

 Una de las granizadas que cayeron en un intervalo corto de tiempo en Casas de Reina.

  Hay gente que ha tirado por el camino de la sierra, así que por allí hay que ir por si alguien se pierde o se desorienta, pero al grupo de Oliva se le da al alternativa de seguir por la campiña, en un tramo llano, más corto, recto y por pista, y piensan que es lo mejor, así que como no conocen el camino y Julio parece que tampoco lo tiene muy claro, decidimos separarnos, Julio y su hermano se irían sólos por el camino de la sierra, y yo me iría hacia atrás, hacia la entrada del pueblo, para seguir la ruta por la campiña con el grupo de Oliva.

  En cuanto termina esta primera granizada y el agua parece que amaina un poco, los dos hermanos se ponen en marcha, no así nosotros, porque uno del grupo decide cambiarse de calzado, quitarse las deportivas que lleva, que además ya las tiene caladas, y ponerse un calzado más apropiado, aunque con las prisas creo que no se puso las plantillas que utiliza y si ya estaba algo tocado, el resto del camino fue renqueante, aunque acabó aguantando bien.

  Cuando íbamos a salir, de nuevo cae otra granizada, de menos intensidad, a la que sigue otro golpe fuerte de agua, así que de nuevo tenemos que meternos dentro de la casa. Intentamos salir en otras dos ocasiones y otras tantas tuvimos que refugiarnos en la casa. A la tercera fue la vencida, y aunque lloviendo ligeramente, volvemos hasta la entrada del pueblo y seguimos por el camino de la campiña, aunque antes hubo que salvar otro obstáculo, y es que nos topamos con un arroyo que después de la descarga de agua y granizo iba con bastante caudal, así que me daba a mi que había que mojarse los pies, aunque el personal no estaba muy por la labor, e intentaba buscar un sitio más estrecho por donde pasar.

  Tomo la iniciativa, pasando por el agua, pero ¡qué mas da!, si total ya estábamos terminando, pero los otros seguían dudando, y aunque una de las mujeres pasa detrás de mi, el resto se lo sigue pensando. Intento ver si hay alguna piedra grande pero no veo nada, hasta que finalmente veo un trozo grande de hormigón que coloco a la mitad del arroyo, por donde pasa uno de ellos, pero la otra pareja se decide a pasar por otro lado.

Vista panorámica de Casas de Reina y del cerro donde se asienta la alcazaba, detrás del cual, como se puede ver, persiste la tormenta...

Senderistas por la campiña en el último tramo de la ruta. Al fondo la tormenta sobre Reina y su alcazaba.

  Una vez salvado este imprevisto, unos mejor que otros, ahora ya sólo es dejarse llevar por la pista en medio de la campiña, aunque el personal va un poco justito, así que intento ponerme delante para marcar un poco el paso y aligerar, pero en cuanto tiro con uno de ellos hacia delante, aligerando un poco, los otros van quedando atrás, así que a tomárselo con calma, que lo mismo va a dar llegar 20 minutos antes que después.


Entre campos de cereales se eleva la torre campanario de la iglesia de Llerena

Al entrar en Llerena por la campiña y volver la vista atrás, podemos deleitarnos con estas vistas, donde las nubes se elevan desafiantes detrás de la alcazaba de Reina.

  A la entrada en Llerena recibo la llamada de Ángel, para saber por dónde estoy, y le digo que acabamos de entrar en el pueblo; le pregunto si ha llegado Galindo, y me dice que ya está allí, cosa que por un lado me sorprende, pero por otro lado no tanto, teniendo en cuenta que hemos estado casi media hora refugiados en Casas de Reina, más otro casi cuarto de hora para pasar por el arroyo, y a lo que hay que sumar la 'calma chicha' con las que hemos venido en el último tramo, pero da igual, lo importante es que ellos han podido terminar el recorrido, con el plus de que además han podido visitar los cuatro enclaves principales de la ruta: la Mina de la Jayona, la ermita de la Virgen del Ara, la alcazaba de Reina, y el Teatro Romano de Regina, y por supuesto, Llerena, así que chapó por ellos y espero que se hayan ido con buen sabor de boca a pesar del día que han tenido, y puedan repetir el próximo año.

  Pasadas ya las cuatro y media de la tarde, llegamos al Ayuntamiento, donde nos estaban esperando, siendo recibido el grupo con los aplausos que se les da todos los años a los últimos senderistas, e invitándoles a compartir la comida de la que los integrantes de ASTOLL ya estaban dando buena cuenta, aunque antes yo voy a donde tenía el coche para cambiarme de ropa, calcetines y botas...

  Después, a disfrutar de la compañía en el piscolabis particular que tenemos como todos los años en el patio del ayuntamiento. Por cierto, que aquí aprovecha el “Gran Ramón” para decirme que cuando escriba la crónica diga que ha sido él que ha llegado el primero, junto con Mari Ángeles, que parece ser que no sólo es que le ha aguantado el ritmo, sino que además se ha permitido el lujo de ir recogiendo espárragos, así que hemos hecho un buen fichaje con ella. Le pregunto por José Manuel y me dice que le han sacado mucha ventaja porque ha venido muy tocado con la rodilla... yo ni quito ni pongo, sólo escribo lo que él me comenta, aunque cada vez quedan menos rutas para el fin de temporada y José Manuel aún le saca muchos kilómetros de ventaja, así que salvo accidente o problemas de salud, me da a mi que va a ser él quien se lleve el trofeo, y lo que no estoy seguro es si será por segundo o tercer año consecutivo, así que el “Gran Ramón” que vaya poniéndose las pilas para la próxima temporada.

  Un café y de vuelta a casa, a donde llego a las siete y cuarto de la tarde.

AUTOCRÍTICA: Ya sabemos que la gente de Llerena se conoce de memoria el camino, pero creo que este año ha estado poco señalizada la ruta en los puntos críticos. Es verdad que hay zonas que está señalizada con estacas de madera o con carteles de madera o con las marcas amarillas-blancas de sederos PR, pero en los cruces: el giro a la derecha en la bajada desde la ermita de Virgen del Ara hacia "Huerta Pérez", en el cruce de cuatro caminos en el que se gira a la izquierda hacia "Huerta Pérez" (aquí mucha gente siguió de frente, bien porque van hablando o porque van despistado, y no se dan cuenta de las marcas) y bueno, de la zona de la Sierra no hablo porque no fui por allí. Creo que en estos sitios críticos se podría poner una cinta o banda de las de plástico que seguro tiene el Ayuntamiento, porque en sitios como estos hay gente que se sigue despistando, y creo que ya son muchos años como para seguir cayendo en estos errores... pero esto es solo mi opinión autocrítica...

2 comentarios:

  1. Seré capaz algún día de hacerla yo? Saludos.

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    1. ¡Ya te vale!...doce años haciéndose la ruta, y viviendo tu en Llerena y ni si quiera te has asomado a la plaza... pero el año que viene voy a tu casa y te saco de ella aunque sea arrastrándote de los pelos... así que ya sabes, tienes un año para ir preparándote...¡y no hay excusas!...

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