Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

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"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

sábado, 10 de marzo de 2012

Senderismo-Ornitología: Sierra del pico Buitrera (Puerto Mejoral)

  Un clásico, la Sierra del pico Buitrera, en el Puerto Mejoral, y es que desde hace ya unos años, cuando no tengo nada previsto y me apetece salir al campo, suelo tirar siempre para esta zona o sus alrededores (Sierras de Benquerencia y Castuera o Sierra de Tiros), que están cerca de casa y porque como se suele decir “la cabra tira pal monte”.

  Como en otras ocasiones, la idea era dejar el coche en el Puerto Mejoral, justo en el camino donde se inician dos rutas senderistas, por caminos-pistas, que van bordeando las sierras, una es la de las “Entre líneas frente franquista (1938-1939)”, que irá bordeando las Sierras de Benquerencia y Castuera y pasa por el campo de concentración que hubo en ésta última localidad (a nivel histórico, comentar que "este itinerario discurre entre las líneas defensivas del Frente Franquista establecido en La Serena tras el cierre de la llamada -Bolsa de Mérida o de La Serena-  entre finales de julio y principios de agosto de 1938, y la contraofensiva republicana del 22 de agosto del mismo año); la otra ruta es el PR_BA-50,  que bordea toda la Sierra del pico Buitrera, pasando cerca de la antigua "estación del Quintillo" y subiendo por una estrecha vereda entre jaras y monte bajo, desde la "casa-cortijo de la Verilla" (antigua finca de Manuel Godoy, primer Ministro de Carlos IV), hasta llegar al Puerto del Rey, desde donde se tienen buenas vistas, para bajar después por el otro lado de la sierra, a la localidad de la Nava.

  Cuando vengo sólo a esta zona, no suelo realizar ningún recorrido senderista de los que están marcados, sino que tiro siempre hacia arriba, hacia la sierra, hacia los peñascos, directo siempre a primera hora hacia una especie de mirador natural que hay arriba, donde se tienen unas de las mejores vistas de La Serena, y completa, a 360 grados, pudiendo contemplar un contraste bestial de las dos Serenas, dependiendo de si miramos hacia el norte: con enormes llanos, prácticamente desprovistos de cualquier tipo de arboleda, de un color amarillo pajizo, dando la impresión de ser una zona desértica vista desde la lejanía... es la estepa extremeña, la zona de los dientes de perros y en la que reina el ave más pesada, la avutarda; o de si miramos hacia el sur, el amplio valle del Arroyo Benquerencia, flanqueado por estas sierras donde estoy, y las de Sierra del Oro (entre Esparragosa, Puerto Hurraco y Monterrubio), un valle de dehesas y tierras de cultivo de cereal, con zonas de olivos en las zonas más próximas a los pueblos. En otros años donde el agua no ha sido tan escasa, la diferencia, el contraste entre una y otra zona es mucho más fuerte, del verde al amarillo, de la zona fértil a la esteparia.

  Aunque el pico Buitrera está más alto, me gustas más las vistas desde este mirador, situado algo más hacia el oeste de este pico.

  Hoy en principio iba a hacer lo mismo, subir al mirador y dar una vuelta por los alrededores para ver si veía alguna rapaz, buitres o al alimoche, a los que en los dos últimos años he podido ver, y como la semana pasada estuve en Monfragüe y ya pude verlo porque empezaba a regresar a España, esperaba que pudiera verlo con un poco de suerte, así que como pensaba regresar a casa para la hora de comer, sólo subí con los prismáticos, la cámara de fotos, el bote de agua y una manzana.

  De camino me pasé por un abrigo pequeñito que me cogía a la izquierda, para de nuevo hacer unas fotos de las pinturas rupestres que hay aquí, aunque nadie se espere encontrar por esta zona (donde hay muchos abrigos catalogados) las pinturas de la cueva de Altamira; simplemente son pinturas esquemáticas, más bien rayas horizontales y verticales, al iguales que las que vi la semana pasada en el abrigo de "La Calderita", dentro de la ruta “Peñas Blancas”, y cerca de La Zarza. En este caso, es fácil localizarlas, así que pongo aquí unas fotos para el que tenga curiosidad.



  Cuando llego a la parte alta, justo cuando se puede empezar a bordear la sierra desde arriba, por la parte de la solana o de la umbría, y desde donde arranca el último tramo de subida para ir a lo que llamo “mirador natural”, y nunca mejor dicho, me lo pienso mejor, porque quizás hoy sea un buen día para realizar un recorrido circular por la sierra del pico Buitrera, ya que la temporada de caza ha terminado y porque más adelante puede ser problemático para las aves, puesto que en estos roquedales comienzan a nidificar muchas de ellas y no es plan que vayamos a molestarlas.

  Como lo pienso lo hago. Giro a la izquierda y comienzo el rodeo a la sierra por la parte de la umbría, por la zona norte, encontrándome primero con el “Púlpito de la Serena”, un “púlpito” en las alturas, a donde quizás no suba ningún párroco a predicar pero si algún que otro 'colgao' como yo, para admirar las vistas que se tienen desde aquí, con las Sierras de Benquerencia y Castuera al frente, y los llanos esteparios a la derecha, dentro de una gran calma y quietud que sólo se ve interrumpida por el alboroto de las pequeñas aves que revolotean por doquier por todos lados y cuyo canto y sonido es el único hilo musical que tengo, así que no es de extrañar que ya en esta primera parada me entretuviera bastante. Estaba a gusto, tranquilo, relajado, allí sentando con los prismáticos, mirando aquí y allá, así que pasaba el tiempo y ni me daba cuenta.


  Seguí con el recorrido, y en esta parte de la umbría en cuanto llevo un rato tengo que ponerme manga larga porque se nota el fresquete. Voy haciendo muchas paradas mirando con los prismáticos la zona del roquedal, pero aparte de pequeñas aves y cuervos, lo único que veo son algunos nidos grandes, no sé si de buitre, alimoche o cigüeña negra, pero no tiene pinta de que estén 'habitados', al menos por el momento.

  Cuando llevo un rato curioseando por los alrededores del roquedal, decido bajar altura y coger el camino-cortafuego que supongo será utilizado para el tema de las monterías, con el fin de seguir dando la vuelta a la sierra de forma más cómoda. Toda la ladera de la sierra, hasta llegar al camino por el que transita una de las rutas senderistas antes comentada (PR_BA-50), es bosque bajo y cerrado, de difícil acceso, por lo que es un buen sitio para los pájaros.

 Panorámicas de las Sierras de Benquerencia y Castuera, así como la estepa de la Serena, vistas desde la umbría de la Sierra del pico Buitrera, que es el que aparece en la foto de abajo, a la izquierda.

  Llego al final de este camino que va a morir entre jaras y retamas, y giro ahora a la derecha, para dar la vuelta a la sierra, con la estepa ahora a mis espaldas.

  Miro el reloj, las dos y media, ¡uf, ya no me da tiempo de ir a comer a casa!, así que aprovecho para seguir el recorrido con calma.

  Dudo ahora si subir hasta el vértice geodésico, al pico Buitrera, que se ve claramente desde aquí, a mi derecha (oeste), o girar a la izquierda (este) para ver si soy capaz de dar con las cuevas desde la parte de arriba, sin tener las referencias que tengo cuando voy a visitarlas desde abajo.

Panorámica desde la zona de la solana, la zona norte, con el pico Buitrera a la derecha y el valle del Arroyo Benquerencia entre estas sierras y las del fondo, la Sierra del Oro.

  Me decido por intentar dar con las cuevas desde arriba, sin bajar. Después de un rato, ando un poco perdido, sé que tienen que estar allí pero no acabo de dar con ellas, hasta que al final aparece ante mi una gran hendidura en la roca, que es justo la parte abierta en la parte más profunda de la cueva más grande, con lo que la roca que estoy pisando es el techo de la cueva, pero la sorpresa del día vino cuando sin esperármelo, nada más dar con esta grieta en el techo de la cueva, sale de ella un enorme búho que se dirige hacía mí, y cuando esta a metro y medio gira a la izquierda hasta que acabo perdiéndolo de vista cuando se va hacia el otro lado de la sierra.

Desde esta grieta en la roca, que da acceso a  la parte del fondo de la cueva, es de donde salió el señor búho.

  ¡Uf! ¡qué pasada!, me quedé paralizado, sin reacción, simplemente veía como venía hacia mi y después giró bruscamente. Lo he llegado a tener prácticamente a metro y medio. ¡Precioso, enorme!. Lo único que espero y confío es en no haberlo asustado, y que vuelva a esta cueva, a su casa, y que 'piense' que sólo ha sido un 'colgao' que ha aparecido por aquí por casualidad, perturbando su paz y tranquilidad, sobre todo a esta hora que supongo no estaría tan activo.

  Después de este subidón, que no me esperaba, sigo unos metros más adelante, por la parte de arriba, para dar con la otra cueva, la que tiene a modo de suelo, una gran lancha lisa y en pendiente, y algo más chica que la anterior.

 Vistas desde arriba de la otra cueva

Vistas desde el interior de esta cueva, con una enorme piedra lisa, pulida y en pendiente, a modo de suelo.

  Cuando la localizo desde arriba, intento bajar, aunque antes tengo que buscar el mejor sitio para hacerlo, y después entro en ella y curioseo por los alrededores, antes de irme a la otra cueva, donde estaba el búho, pero ahora por la parte de abajo.

Vistas hacia el este (mirando hacia La Nava) de la sierra, desde la parte de arriba de las cuevas.

  Entre estas dos cuevas, prácticamente cubiertas sus entradas entre vegetación (sobre todo jaras y retamas) y arboleda, hay otra cueva más pequeña. Saco más fotos de las pinturas rupestres que hay por aquí, pero en algunos sitios me cuesta trabajo encontrarlas, sobre todo en la cueva grande donde las llegué a ver sobre de una de las paredes en otras épocas, pero ahora toda la pared está muy oscura, no recuerdo si siempre ha estado así. En fin que aquí dejo otras fotos de las pinturas de estas cuevas, así que como otra con las formas caprichosas que van dejando sobre el techo (en este caso de la cueva pequeñita), las filtraciones de agua... aunque a diferencia de otros años, ahora no se ve nada de humedad, no hay gotas de agua cayendo o filtrándose por el techo o paredes...






  En el interior de la cueva grande, al fondo, justo cuando el techo está a cielo abierto, está el nido de siempre, no creo que sea del búho porque es más bien chico para lo grande que era el elemento que me había sorprendido, en fin, que no sé si estará ocupado.

  A la entrada de la cueva, en otras ocasiones he visto los restos de alguna pequeña fogata, supongo que hecha por cazadores, pero como se pongan a hacerla dentro van a acabar ennegreciendo las paredes y techos, y si ya es complicado dar con restos de pinturas, con las paredes ennegrecidas iba a ser casi misión imposible.


Vista desde el interior, de la cueva donde estaba el búho.

  Ya iba siendo hora de regresar, así que a la salida de la cueva, giro a la derecha para seguir completando el recorrido circular a la sierra.

  Llego a la zona donde podemos encontrarnos con numerosos fósiles, chicos y grandes, y es que es en este tramo donde hay mayor concentración, o al menos así me lo parece a mí.

Estas fotos de fósiles están tomas en otras visitas a esta sierra.

  Aquí aprovecho, a la sombra de una encina, para comerme la manzana, que a las cuatro de la tarde yo creo que ya iba siendo hora. A partir de aquí y hasta el lugar donde inicié el recorrido circular, hay un sendero y muchas esparragueras a uno y otro lado, y en otras ocasiones siempre acabo haciendo la recolecta, entre otras cosas porque aquí arriba no creo que suba el personal a coger espárragos, pero este año con la sequía no es precisamente un año de espárragos, de todas formas, después de pararme mucho aquí y allá, conseguí al menos coger un manojillo pa'la tortilla...

  Llego a la zona donde está el pequeño abrigo donde me paré a la subida, y ahora sólo es bajar, aunque entre piedras, jaras y simulacros de senderos, pero en poco más de un cuarto de hora consigo llegar al coche.

  Esta mañana llegué aquí poco antes de las 11 de la mañana y ahora son las 6 de la tarde. Siete horas curioseando por los alrededores de esta sierra, y es que  el tiempo se me ha pasado sin darme cuenta. Me suelo encontrar siempre a gusto por aquí, y además disfruto, así que gracias a Jesús y Satur (de Helechal) por enseñarme estos lugares y espero que puedan seguir enseñándome sitios y recovecos de estas sierras y por mi parte, espero poder seguir aprendiendo y disfrutando de ellos y de esta zona.

3 comentarios:

  1. oye sorprendente!!! el dibujo del pez ese que está entre dos rocas es alucinante, de donde sacas estos sitio? está genial!

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  2. contigo dan ganas de hacer senderismo :)
    Un saludo!

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    1. Gracias por tus comentarios, y perdona que no te haya contestado antes, pero estoy de vacaciones terminando la ruta del danubio en bici, con inicio en Budapest y fin en el Delta de Danubio, en la desembocadura con el mar negro, y estos dias no estan siendo los mejores, porque hace 3 noches nos robaron las bicis a falta de un dia para terminar, y hemos estado buscando y de papelos con la policia para la denuncia y pataleos varios pero las bicis seguro que ya nos las volvemos a ver, y eso que era en una especie de isla, y de ella solo pueden salir en barca, pero los jefecillos del camping han pasado de nosotros y del problema de seguridad del camping.... en fin, las cosas de estos viajes...
      Un saludo y gracias por los comentarios...

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