Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

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"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

domingo, 12 de febrero de 2012

Senderismo: V Ruta de los Celtas

  Este domingo estuve haciendo la “V Ruta de los Celtas”, en Higuera la Real, una de las macro rutas senderistas, de las multitudinarias, y a la que también asistí el año pasado, organizada por el Asociación Senderista los "Ablonios", de esta misma localidad.

  La organización tenía prevista la salida en torno a las 9 de la mañana, así que el autobús con el grupo de los ASTOLL saldría a las 7:30 de Llerena, lo que suponía que yo tenía que salir de casa casi una hora antes para poder coger el bus.

  Me levanté a las 6 y a las 6:40 ya estaba con el coche camino de Llerena, a 3,5 grados bajo cero, aunque al igual que el domingo anterior, y justo en el mismo tramo, el termómetro del coche llegó a marcar 9,5 bajo cero, y después de este tramo la temperatura hasta llegar a Llerena, se mantuvo entre los 3,5 y 4 grados bajo cero.

  Llego a Llerena a las 7:30 en punto, y el personal ya está montándose en el bus, así que hoy no iba ni a poder tomarme un café, menos mal que por lo menos había desayunado en casa.

  Casi una hora y media en bus para llegar a Higuera de la Real, previo paso por Zafra y estábamos viendo que íbamos a llegar muy justos de tiempo, aunque al año pasado el recibimiento a todos los senderistas se alargó un poco, porque daban café y perronillas, y este año esperábamos lo mismo, o sea, que la salida no fuera tan puntual y al menos tener tiempo de tomar un café para calentarnos el cuerpo antes de la salida y mitigar el frío que hacía a primera hora.

  A diferencia del año pasado, en el que el bus nos dejó prácticamente en el centro, hoy nos deja a las afueras, en un polígono, donde ya hay otros autobuses, y entre esto y que salimos del bus como “pollos sin cabeza”, por las prisas, confundiéndonos de calle y dando un buen rodeo hasta finalmente tomar la calle que nos llevaría al punto de partida, lo que acabó pasando fue que cuando llegamos ya habían salido todos los participantes, tan sólo quedaba una persona de la organización para cerrar filas, y la salida la tenía fijada a las 9:25, así que no podíamos entretenernos mucho, tan sólo lo justo como para pasar por el puesto donde repartían un plato de migas y una copita de anís, que la verdad, no me vinieron nada mal, aunque tuve que ir comiéndomelas por la calle, y rapidito porque sino se enfriaban enseguida. Junto al puesto de migas había una zona adecentada de forma típica, con un chozo, utensilios o aperos de labranza, de pastoreo, etc... No sé si es aquí donde iban a hacer la “matanza didáctica” prevista para hoy o iba a ser en la misma plaza donde estaba prevista la finalización de la ruta.

  El chaval de la organización sale hacia delante, sin más demora, con un grupo de 6 o 7 personas que también se habían quedado retrasados. Dice que no esperaba, así que aunque nuestro grupo ya estaba unos metros por delante, yo me quedé esperando a José Manuel y a Ana que habían entrado en los servicios de un bar, porque como se descuidaran no iban a saber ni por donde íbamos.

  Cuando los veo salir les hago señas, y también a Julio que aparece por allí y que pensaba que ya iba por delante, así que los cuatro salimos los últimos, y enganchamos con el chaval de la organización y con el grupito con el que había partido prácticamente a la salida del pueblo, después de cruzar la carretera para tomar el camino de la ruta de este año.

  Pensaba que la ruta era la misma que la del año pasado, pero en el rato que estuve esperando con el chaval de la organización que cerraba filas, antes de que este saliera, me comentó que cada año la cambiaban, así que no podíamos despistarnos mucho, al menos hasta coger el camino, porque la verdad es que después no había pérdida, y en los cruces estaban los carteles indicativos con las dirección a seguir.

  Adelantamos al grupo que había salido delante de nosotros y con él se quedó el de la organización para cerrar filas, como ya he comentado, mientras nosotros seguimos hacia delante con el fin de intentar coger a nuestro grupo, o al menos a parte de él, porque los “galgos de ASTOLL” suponemos ya habrían impuesto su ritmo.

  No llevábamos un paso muy rápido, así que hasta pasados los tres kilómetros nos alcanzamos a parte del grupo nuestro. A partir de aquí, Ana se quedó con el ellos, al igual que Julio, aunque no sé si éste después se adelantaría o haría todo el recorrido con ellos. José Manuel y yo adelantamos el paso, ponemos un ritmo bueno y avanzamos adelantando a más y más gente, unos aislados y otros en grupos más o menos numerosos y por lo que íbamos viendo, daba la impresión de que habían salido escalonadamente, a juzgar por la separación entre los distintos grupos.

  Avanzamos a buen ritmo y sólo hicimos un amago de parada al llegar al avituallamiento, donde José Manuel llamó a Ana para comprobar si venía bien y si venía acompañada, pero no había mucha cobertura, así que seguimos andando despacio durante un pequeño, tramo pendiente de teléfono, hasta que llama Ana para decir que va bien, que no se preocupe, y “le da permiso” a José Manuel para que siga hacia delante, así que volvemos a retomar nuestro ritmo, mientras seguimos pasando a más y más gente, porque en esta ruta como ya he comentando antes, son muchos los participantes y eso que estos días de bajas temperaturas y teniendo que madrugar, seguro que más de uno se lo habrá replanteado y se habrá quedado en casa.

  En el último tramo, a falta de dos o 3 kilómetros para llegar al pueblo, se intensifica el aire, que además de que viene frío, nos pilla en contra. A la entrada del pueblo, salvamos la carretera por un paso elevado y seguimos por algunas de sus calles para acceder a la plaza, aunque previamente paramos en un bar a tomar una cerveza, porque los deberes ya estaban hechos. Al final tardamos tres horas y 20 minutos en hacer el recorrido, que era de 20 kilómetros, así que lo hicimos a buen ritmo, y eso que los primeros kilómetros fuimos más despacio, aunque la verdad es que hoy me encontraba cansado desde el inicio, porque al igual que la semana pasada, el sábado por la mañana estuve más de dos horas y media con la bici de carretera, y por la tarde estuve dando un paseo por la 'charca de Zalamea' de hora y media.

  El motivo de hacer el recorrido tan rápido, algo que no suele ser muy habitual en mi, que siempre me voy parando haciendo fotos, o viendo esto o aquello otro, es sencillamente que el recorrido no me motivó mucho, me pareció un poco monótono, el típico recorrido para los habituales de “la ruta del colesterol”, camino por el que se anda bien, largas rectas y prácticamente llano, tan sólo con algún repechito aislado, además de que para la época en que estamos el camino está poco asentado, polvoriento y seco, lo que da idea del tiempo que lleva sin llover; transitamos casi siempre por zonas de dehesas y en algunos tramos con vistas amplias de las sierras suaves y redondeadas que rodean toda esta zona (con algunas explotaciones de ganado porcino o vacuno, y en el tramo final, a la derecha del camino, una finca con caballos sueltos), y esto fue lo único positivo de la ruta, cuya trazado consistió primero en realizar un semicírculo, saliendo del pueblo y justo cuando parece que vamos a llegar de nuevo a él, giramos para realizar otro recorrido circular, como se puede ver en el siguiente mapa de la ruta:


  Exceptuando algún tramo de camino más estrecho, flanqueado por paredes de piedra, y rodeado de una zona dehesa tupida de encinas o alcornoques, la ruta en general me pareció un poco aburrida, monótona para tantos kilómetros, muy al contrario de la ruta del año pasado, donde lo que fue algo más de la primera mitad del recorrido me pareció una ruta muy buena, de notable alto, empezando con la zona de los molinos, con senderos y zonas donde obligaba a ir en fila india, con regatos de agua por todas partes, con bonitos caminos y senderos, con la zona de los antiguos molinos, y con un recorrido donde no había cabida para el aburrimiento, porque tenía todas las variantes: caminos de tierra y empedrados, amplios o estrechos flanqueados por paredes de piedra, senderos, antiguos molinos, riachuelos, agua por todos lados, un recorrido que se adentraba en plena sierra, con recorrido más arbolado, con zonas de camino de piedras donde no es tan fácil caminar, y pasando por el pequeño pueblo de Cumbres de Enmedio (en el que parte de su término creo que pertenece al P.N. de Aracena y Picos de Aroche) donde estaba el avituallamiento. Un poco después de dejar este pueblo y tras un sendero que llegaba a la carretera, es donde la ruta empezó a bajar la nota, puesto que siguieron 4 o 5 kilómetros de asfalto hasta llegar al yacimiento arqueológico de CAPOTE, donde yo perdí cerca de hora y media, primero en la visita al centro de interpretación y después en la visita guiada y gratuita promovida para tal ocasión, al yacimiento en sí. Y el último tramo, hasta llegar al pueblo, quizás fue el tramo más feo e insulso al pasar por zonas abiertas y desarboladas, donde simplemente me limité a hacer los kilómetros que restaban en solitario, pero en general, y como he dicho, la ruta fue buena y la primera parte o incluso algo más, fue muy realmente buena, en todos los aspectos.

  A diferencia del año pasado, la llegada este año estaba prevista en la plaza de la localidad, y cuando llegamos todavía no había mucha gente, con algunos puestos en los alrededores y con una gran carpa en el centro, donde estaba la barra del bar, una especie de terraza, la zona donde estaban las matanceras haciendo los chorizos después de la matanza, y otra zona donde posteriormente darían la comida: un plato de cocido, una taza de caldo, pan y una naranja.

  Canjeamos el número de la acreditación que nos dieron al inicio de la ruta por el ticket para la comida, y de paso, fuimos a la barra y pedimos unas cervezas para ir matando el tiempo junto a unos cuantos de nuestro grupos, los “galgos de ASTOLL”, que habían llegado hacía un rato, mientras nos entretenemos mirando bailar un grupo de coros y danzas regionales.

  Como los garbanzos no comenzaban a darlos hasta las 2:30, y aún faltaba más de una hora, con forme fue llegando el personal nos fuimos colocando en una barra dentro de la carpa y allí cada uno fue colocando su “tape”, con surtido de ibérico: chorizo y salchichón, queso, tortilla de patatas, acompañado del pan que compramos allí y mismo, y con unas cervecitas para empujar, lo que provocaba la envidia de la gente que estaba por allí, viendo el apetito y la alegría con la que nos zampábamos todo aquello.

  Cuando llegó la hora de los garbanzos, no es que hubiera mucha hambre, pero con el frío que hacía, a mí al menos, me apetecía entrar algo caliente en el cuerpo, así que algunos más que otros, aguantamos como pudimos la cola, sobre todo en la zona donde estaba abierta la carpa, donde había corriente y hacía que uno se quedara congelado, aunque una charanga se encargaba de caldear un poco el ambiente.

  Por fin llegó nuestro turno, y mereció la pena, porque el cocido estaba muy bueno, y el caldo calentito entraba de escándalo; después tiempo para un café y poco más porque teníamos que ir de nuevo hasta el polígono para coger el bus, donde habíamos quedado a las cinco de la tarde.

  En definitiva, que me gustó más el buen rollito del grupo y el ambiente del final, no sólo con los senderistas de todos lados, sino con la gente del pueblo que se sumó a la fiesta, que el recorrido en sí de la ruta de este año, al menos en mi opinión, así que poco más que contar, y a esperar al próximo año para ver si el recorrido que proponen es más divertido y entretenido, al menos en lo que a mi gusto se refiere.

  Finalizo este artículo, con las notas sobre este recorrido que publicó la asociación senderista que organizó el evento:

... "La V Ruta de los Celtas comenzará en Higuera la Real, localidad en la que podemos encontrar un rico patrimonio cultural: La iglesia Parroquial de Santa Catalina (S.XVI), donde se encuentra un retablo del célebre pintor Luís de Morales “el Divino”; la iglesia de San Bartolomé (1666) donde figura el patrón del pueblo, Ntro. Padre Jesús de la Humildad; la Ermita de Ntra. Sra. del Socorro (1680) y la Ermita de Ntra. Sra. del Loreto (SXIII). En la Plaza del Loreto, nos encontramos con un grupo escultórico de mármol blanquecido conocido con el nombre de la 'Mamarracha'.

  Además esta localidad ofrece un entorno natural privilegiado, ya que nos encontramos en plena Dehesa Extremeña por la que transcurrirá nuestra ruta en esta edición.

  En esta V Edición, partiremos de Higuera la Real por el 'Camino de Jerez' y el 'Camino de Burgillos' hacia el 'Olivar de Jara' y 'Las Cañadas'. Estas antigua vías de comunicación son hoy en día testigos de la relación de nuestro pueblo con la ganadería trashumante que se remonta a tiempos inmemoriales, ya que aquí pastaban los ganados sorianos que descendían a 'extremos' durante los meses de invierno, aprovechando los pastos de las dehesas y tierras comunales, o bien, continuaban su camino a la zona del Andévalo y Portugal.

  Más adelante, pasando por el 'Camino de Oliva', que cada mes de mayo cruzamos durante nuestra Romería de San Isidro Labrador, llegaremos a la 'Calleja de los siete vientos'. Desde allí, continuaremos por el “Cordel de Sevilla a Badajoz” y pasaremos junto a los cortijos 'La Zarzuela' y 'Las Loberas'. Finalmente llegaremos a la presa de 'La Albuera' y regresaremos al pueblo por el 'Llano de la Lancha' y 'La Fuentecita'. Además, coincidiendo con la celebración de la “V Matanza Tradicional del Cerdo Ibérico”, podremos participar de nuevo en una de nuestras costumbres de mayor arraigo, a través de la observación de distintas escenificaciones representativas y por supuesto, con la degustación del típico Cocido Extremeño y su 'pringá'."...

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