Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

Aquí mis batallitas sobre cicloturismo, senderismo, montaña, viajes, naturaleza, música, teatro, ...

"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

martes, 31 de enero de 2012

Fin de semana de pateo y bici.

  Este fin de semana no salió nada de los planes que tenía previsto, porque para el sábado por la mañana tenía pensando hacer una ruta de unas tres horas en bici y por la tarde, después de comer, quedar con los amiguetes para dar una vuelta por el campo o por "la charca"; para el domingo, la idea era ir a Llerena y quedar con los ASTOLL, con los que no he vuelto a salir desde antes de las vacaciones de Navidad, cuando hicimos la ruta de Guadalupe, para hacer la ruta senderista semanal prevista, que para este domingo era "Benalija. Cuevas de Santiago" y que desconocía por completo, así que le tenía ganas, al igual que a todo lo que desconozco.

  Como digo, esto era lo previsto, pero al final se trastocó todo. El sábado por la mañana surge un problema casero que me hizo estar de papeleos y haciendo llamadas por teléfono que me hicieron perder bastante tiempo, con lo que al final no pude salir a montar en bici, y como quería hacer una tirada un poco más larga de lo habitual, de lo que puedo hacer cuando salgo alguna tarde entre semana, tampoco quería cogerla por la tarde porque disponía de menos tiempo, así que al final cambié los planes: el domingo no iría de senderismo con los ASTOLL y cogería por la mañana sin agobios a "Excalibur" para hacer la ruta prevista de tres horas, y la tarde del sábado la emplearía en hacer un poco de senderismo y de paso investigar una zona, o mejor dicho un tramo de una zona que me quedaba por conocer, con el fin de poder empalmar rutas, bien de senderismo o bien de bici de montaña.

  Para el paseito de por la tarde se apuntó el amigo Satur, así que sobre las 16:15 lo recogí con mi coche y nos fuimos por la carretera de Azuaga, hasta la altura del kilómetro 15 aproximadamente, hasta donde están las dos vallas que salen al pie de la carretera, a la izquierda. Allí pudimos aparcar bien, sin problemas, y aunque la cancela de entrada está candada, se puede acceder por los laterales, supongo que simplemente es para que no entren coches, porque además, antes había a la entrada un panel informativo con la ruta senderista, pero ya no existe, lo habrán destrozado y tan sólo quedan un par de palos sin nigún tipo de información.

  Mi idea era entrar por la cancela de la derecha, y regresar por la de la izquierda, haciendo una ruta circular bordeando los “Cerros de la Peladilla” y “de la Traviesa”, y si fuéramos bien de tiempo, subir hasta el pico de Santa Inés (846 m), donde hay una especie de mirador con techo que se utiliza como puesto de vigía para el control de incendios, al menos en época estival.

  Empezamos el recorrido en una tarde de sol y temperatura agradable, por terrero con perfil llano puesto que la ruta va bordeando estos dos cerros por la parte baja, como he dicho. En el primer tramo siempre tenemos la carretera a la derecha como referencia, aunque a la izquierda nos salen varios caminos, por llamarlo de alguna forma, porque tienen más de cortafuegos o de camino abandonado que de otra cosas, así que procuramos ir hacia delante, y sino damos con el recorrido que queremos pues con darnos la vuelta tendríamos bastante.

  Después de un rato llegamos a un cruce donde hay un panel informativo, algo abandonado el pobre, que al menos sirve para indicarnos el recorrido: de frente el camino lleva hasta un área recreativa, y a la izquierda, la ruta que nosotros queremos hacer, bordeando ahora el “Cerro de la Peladilla” por la parte trasera.

  Desde aquí el camino en ligera subida, pasando por una caseta con un tanque de agua enorme, y un poco más arriba una balsa grande recubierta de tela impermeable para que el agua no se filtre por la tierra, así que como el puesto de control de incendio está cerca, suponemos que esto es para que los helicópteros carguen agua aquí en caso de incendios.

  Por el camino, mientras seguimos subiendo suavemente, vemos un gran tubo a nuestra izquierda, que empezamos a verlo desde la balsa, y que después veríamos que llega hasta un pozo de sondeo, que es el que suministrará el agua al tanque y a la balsa...

  A partir de aquí se sigue llaneando, quedando a hora a nuestra derecha el valle que va a parar a la carretera entre el cruce de Campillo y Peraleda. Al otro lado del valle, la cuerda que más bien parece la columna vertebral de un dinosaurio, sobre todo si se ve desde el pico Santa Inés (846 m.), y que se extiende prácticamente entre este pico y Monterrubio.

  Por esta zona por donde vamos ahora andando, en umbría a esta hora de la tarde puesto que desde que giramos en el cruce ya vamos andando por la zona oeste, tenemos buena visión del pico Santa Inés, que culmina en su mirador techado, y por debajo de éste, una de la mejores vistas de la zona, con el estrecho Valle del Oso, flanqueado por los alrededores del pico de Santa Inés a un lado, y la Sierra de los Frontoncillos a otro. Este valle angosto, tiene un carril-sendero que viene en bajada desde las cercanías de Santa Inés y el Cuchillar de la Sierpes, hasta el “Cerro de la Traviesa”, que es por donde una vez vine en bici de montaña, investigando el terrero para enlazar rutas, pero cuando llegué a la parte baja del “Cerro de la Traviesa”, con la idea de coger el camino que bordea a éste por la derecha y llegar al punto donde habíamos iniciado hoy la ruta, me encontré con que estaba todo vallado, y cuando me puse a bordearlo en sentido contrario, para hacer lo que estábamos haciendo nosotros ahora, andando, salvo que en sentido contrario, pues resulta que en un desvío tomé una decisión equivocada que me llevó por la parte baja de la cuerda que he comentado antes, hasta la localidad de Monterrubio, haciendo un rodeo que no tenía previsto, kilómetros extras para las piernas y llegando a casa tarde y reventado...

  Seguimos andando y vemos una bifurcación. Si seguimos rectos, en ligera bajada llegaremos hasta el Valle del Oso y hasta la zona del “Cerro de la Traviesa” (pintado en línea amarilla punteada sobre el mapa) que es hasta donde había llegado con la bici, pero sin embargo, una indicación con flecha amarilla indicaba coger el camino de la izquierda, en ligera subida, que lo que hace es pasar justo en medio de estos dos cerros, el de la “Peladilla” y el de la “Traviesa”, y la parte más alta, el camino pasa junto a un grupo de 20 o 30 colmenas ¡suerte que las abejas están ahora con el frío modorras! (línea roja sobre el mapa, que es la ruta realizada).

  Desde esta última bifurcación compruebo ahora donde cometí el error cuando vine en bici. En este punto, no podemos seguir hacia delante como era mi intención, para bordear también la “Traviesa” o para subir al “mirador de Santa Inés” porque nos cogería la noche, a parte de que pudiera ser que tal y como me encontré en su día, estuviera todo vallado, pero al ir sin bici y en caso de necesidad, podemos saltar la valla, entre otras cosas porque no entiendo porque tiene que estar vallado y candado todo, cuando es un camino público y marcado como ruta senderista. Entiendo que pueda ser coto de caza y que pongan sus vallas para que no se salgan los 'bichos', pero que dejen la posibilidad al personal de poder entrar o salir, como nos ha ocurrido al iniciar la ruta... Bueno, esto son disquisiciones mentales mías, porque de esto ya hace un tiempo y desconozco como está ahora esta zona, pero lo que sí está claro es que después de estar aquí estoy deseando de hacer una ruta completita, desde donde hemos dejado el coche, haciendo este mismo recorrido, y seguir subiendo por el Valle del Oso hasta el pico Santa Inés, para continuar a la vera, por la parte derecha, del cuchillar de las Sierpes, y llegando hasta la otra carretera, la de Zalamea-Peraleda (recorrido marcado en azul sobre el mapa), aunque este tramo ya es conocido. El único problema es que es mejor hacerlo fuera de temporada de caza, no vaya a ser que tengamos problemas.

  Cuando llegamos a la altura de las colmenas hacemos una parada, y como el recorrido iba a ser más corto de lo previsto, dudamos si subir o no hasta el “Cerro de la Traviesa”. Intentamos buscar algún cortafuego por el que poder subir, pero al no encontrarlo y tener que subir campo a través entre tanta vegetación de monte bajo, decidimos dejarlo, porque subir podíamos hacerlo, pero seguro que con el tiempo que íbamos a perder, a la hora de bajar nos podía coger la noche.

  Seguimos hacia bajo por camino de piedras y en mal estado, con algo más de pendiente y finalmente entre eucaliptos volvemos a salir al camino por el que habíamos empezado la ruta, y desde aquí un pequeño tramo repitiendo camino, pero ahora en sentido contrario. Al final hemos estado un par de horitas, a un ritmo tranquilo y contando las tres paradas breves, en el panel informativo, en la zona de las colmenas, y curioseando en los alrededores de la balsa de agua. Pero lo mejor es que me ha gustado la zona y se puede hacer una ruta senderista muy buena y bonita, aunque lo ideal para ello fuera utilizar dos coches, uno en el punto de inicio y otro en el del destino.

  Bueno pues esto fue lo del sábado, y el domingo, cuando estaba apunto de salir a montar en bici por la mañana, mi madre me llama y me dice que tengo que ir a un entierro del que no nos habíamos enterado, y eso que tenemos el tanatorio al lado, así que de nuevo esta mañana se cambian las tornas y tengo que buscar una alternativa para salir en bici y en lugar de hacer una ruta de tres horas, hacer otra ruta clásica de media hora menos, porque no disponía de tanto tiempo. Al final acabé saliendo casi a las 12:30, para hacer los 70 kilómetros de la vuelta: Zalamea-Esparragosa-Monterrubio-Peraleza-Zalamea, llegando a casa a las tres en punto, lo justo para la ducha y comer, después de una mañana estupenda para montar en bici, me refiero a nivel meteorológico, con sol, buena temperatura y nada de aire.

  Por la tarde, aproveché para estirar un poco las piernas y dar un paseo por la "Sierra Lora", y de paso ver si había algo de espárragos, cosa rara, porque con lo poco que ha llovido este año y siendo domingo por la tarde (después que los esparragueros han tenido toda el fin de semana para cogerlos) me daba a mi que “ná de ná”, pero como dos días antes estuvo lloviendo un poco, y con el sol del sábado y el domingo pues igual había salido alguno, aunque más raro sería que no lo hubieran cogido ya esta mañana... Al final, casi otras dos horas de paseito parándome en todas las esparragueras que veía, muy secas y sin un puñetero espárrago, tan sólo en la zona de las paredes de piedra y en las partes de más umbría, pude coger un manojillo, ¡ná, lo justo para darle sabor a la tortilla!, porque este año ni los he probado...

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