Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

Aquí mis batallitas sobre cicloturismo, senderismo, montaña, viajes, naturaleza, música, teatro, ...

"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

lunes, 16 de mayo de 2011

Travesía por el Macizo Central de la Sierra de Gredos (I): Viernes 13

  [Para ver las fotos de esta ruta, pincha Aquí]

  La idea era realizar una travesía por el macizo central de la Sierra de Gredos, empezando en Bohoyo y terminado en la plataforma de Guisando, así que deberíamos dejar coches en los dos sitios.

  Para poder ganar tiempo a la etapa del sábado, la propuesta era empezar el mismo viernes a caminar, para ir poco a poco remontando la Garganta de Bohoyo y quedarnos en el tercer refugio de los cinco que hay en esta Garganta, pero como se suele decir, los planes están para romperse, y así por diferentes circunstancias y otros tantos imprevistos, como el corte de la carretera entre Arenas de San Pedro y Guisando, que nos hicieron dar un rodeo de unos 9 km por carretera de montaña, muy estrecha y con muchas curvas, hasta llegar a la plataforma de Guisando, para después tener que deshacer de nuevo este camino, o sea, otros 9 km extras, porque con otro coche teníamos que desplazarnos a nuestro punto de partida, donde nos esperaba el resto del grupo, en Bohoyo, y más concretamente a su "campo de fútbol", o lo que queda de él, a la salida de esta localidad, donde está marcado el inicio de la ruta, tal y como indican los carteles.

  De la plataforma de Guisando a Bohoyo, los que nos desplazamos fuimos JuanMi, Encarni, Isabel, el que esto escribe, y Ángel Boceta, que fue quien nos llevó en el coche en plan Carlos Saenz, por las premuras de tiempo... aquello no era un viaje en coche, aquello era un rally puro y duro, y la verdad es que iba 'acojonado', y con el cuerpo revuelto, y menos mal que había comido poco, porque hubo un momento que estuve a punto de abrir la ventanilla y “echar la pota”... ¡joder!, pero si hasta los coches se apartaban de la carretera en cuanto veían al Angelito pegarse a ellos...

  Después de este "mal rato que nos hizo pasar Ángel, aunque él iba super-tranquilo, como si nada, por fin pudimos poner los pies en el suelo y reunirnos con el resto de la tropa que nos estaba esperando: Javier, Fernando, Manolo, Maria Eugenia y Manuel, previo rezo de un 'padre nuestro' y dos 'aves marías', por llegar sanos y salvo....

  Sobre hora y media más tarde de lo previsto, alrededor de las 20:15, comenzamos a caminar, después del reparto del peso de las provisiones que ya nos tenía adjudicado el señor Boceta... y ¡ea!, ¡pa'lante!, y rapidito que nos coge la noche...

  Nada más introducirnos en la garganta, el recorrido se hace muy, pero que muy agradable, al principio por una pista, por bosque de robledales creo, porque como iba hablando con Fernando no me fijé mucho, y después por una vereda paralela al agua de la garganta, con bastante vegetación y frondosidad.
  Al cabo de una hora u hora y cuarto de caminata, llegamos al primer refugio, una pequeña casita de piedra, en un claro, después de salir de una zona más boscosa, con una chimenea en una de sus esquinas, y con un tablero de madera para dormir, aunque todos no cabíamos allí así que parte del grupo dormiría sobre el tablero y otra parte en el suelo.
  Como ya deberían ser sobre las 21:20, decidimos hacer noche allí, puesto que para el tercer refugio aún puede quedar una hora, pero los imprevistos del día de hoy han hecho que nos retrasemos, y mañana tendremos que recuperar la hora de desventaja que llevamos.

  Ya en el refugio, mientras unos estuvieron barriendo y adecentando un poco el interior, otros nos fuimos hacia la fuente, situada un poco más arriba, en la dirección a seguir mañana, para rellenar los botes de agua para la cena, aunque también teníamos a unos 150 o 200 metros del río.

  Como la temperatura era muy agradable, y como la luna, a pesar de no estar llena, nos daba bastante luz, decidimos cenar fuera, a la entrada del refugio, en una especie de antesala.

  Una vez que nos cambiamos de ropa, fuimos tomando asiento entre las piedras que rodeaban la entrada del refugio, y entre trago y trago de vino, del par de botas que iban circulando, además de las botellas extras que se llevaban, el 'Arguiñano' del grupo, o sea, el señor Boceta, en su restaurante de "dos fogones", en el que se movía como pez en en el agua, nos fue preparando la cena, compuesta por sopa, tortilla de patatas, queso, atún, salchichón pasado por la sartén, y exquisiteces varias, todo ello regado, como he dicho, con vino... porque agua no sé si llevábamos, pero de vino íbamos bien surtidos... y para finalizar fruta de postre y café o té, para tomarlo en la tertulia posterior que se prolongó hasta las 12 de la noche, y es que la verdad, se estaba muy a gusto allí, en una noche muy agradable y con muy buena compañía, sin duda, uno de los mejores momentos de esta travesía.

  Pasada ya la medianoche, era hora de irse a la cama, o mejor dicho, unos a la zona de la madera y otros al duro suelo, pero no todo era tan fácil, así que antes de dejarnos invadir por el sueño reponedor, aunque algunos para algunos no fue tanto, tuvimos que jugar previamente al famoso TETRIS, porque aquello era pequeñito y tuvimos que estar haciendo un poco de composición a la hora de colocarnos para pasar la noche...

1 comentario:

  1. Amigo Manolito: Me ha encantdao echar un vistazo a tu blog, especialmente en los post en que aparezco yo o que tratan de mantaña o detenerme en las magnígicas fotos que incluyes. Creo que lo visistaré de vez en cuando. Nos veremos con Astoll o de nuevo en el mito de Gredos

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