Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

Aquí mis batallitas sobre cicloturismo, senderismo, montaña, viajes, naturaleza, música, teatro, ...

"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

domingo, 14 de marzo de 2010

Senderismo por Siruela, en plena Siberia Extremeña

  El domingo 21 de Marzo, participé en esta ruta senderista por los alrededores de la localidad de Siruela, en plena Siberia extremeña.

A las 7:40 estaba en el aparcamiento del cruce de Zalamea, esperando al autobús que debería llegar con los participantes en esta ruta de la asociación senderista ASTOLL de Llerena.   La salida se retrasó algo más de lo estimado, así que me tocó esperar, hasta que finalmente me recogieron sobre las 8:10, y tras las presentaciones oportunas, rumbo a Siruela, donde llegamos sobre las 10.

  Las fotos previas de rigor y nos dispusimos a atravesar el pueblo hasta llegar a su plaza, donde algunos aprovecharon para tomar café y churros.

  La plaza es bastante grande, con un edificio de enorme fachada que ocupa prácticamente un lateral de la plaza y que era propiedad de unos duques o condes. En otro lado de la plaza se encuentra la iglesia y al lado un convento donde ya empiezan a prepararse para la procesión que tendría lugar por la tarde, colocando un altar en la puerta. Frente a la iglesia, y haciendo esquina, se encuentra el ayuntamiento, y al lado una torre a modo de campanario. También se encuentra en la plaza, pegada a la iglesia, una estatua de alguno de los hijos ilustres de esta localidad.

  Partimos de ruta, más bien tarde, por una calle larga y recta que sale junto a la torre, para girar en una bocacalle a la derecha, calle Granada, que nos lleva a la salida del pueblo donde cogemos un camino que desde el principio ya empieza a subir, de menos a más, y durante un buen tramo, así que la ruta comienza fuerte...

  Primeros kilómetros de subida que va poniendo a cada uno en su sitio, de acuerdo a su ritmo, y se van formando grupitos.

  Dejamos un camino a la izquierda y seguimos recto, subiendo, hasta que llega un momento en el que el camino gira a la izquierda, aunque ahora abandonamos éste y seguimos por una senda paralela al camino, con paredes de piedra, que más que senda es un arroyo, empedrado y lleno de agua, que nos obliga a ir en fila india y con cuidadito por los resbalones, y por si fuera poco, sigue en subida, así que este tramo inicial de la ruta no da tregua...

  Así seguimos hasta que dejamos este arroyo-senda cuando se abre un poco más de claro, y se sigue por un camino a la derecha, aunque antes de cogerlo hacemos una parada para el reagrupamiento de la tropa y de paso, contemplar las vistas de parte de la Siberia desde esta zona privilegiada, donde se pueden divisar algunos pueblos de los alrededores además de unas amplias visas.
  Después de la parada, seguimos subiendo, otro tramo, hasta llegar a la entrada de un pinar, donde prácticamente acaba la subida y donde de nuevo hacemos una parada para esperar a la gente que venía un poco rezagada.

  A partir de aquí comienza una larga bajada, en plena sierra, con una enorme zona de pinar a nuestra izquierda, mientras que a nuestra derecha hay cortados, de paredes rocosas que bien pueden servir de refugio de buitres y otras aves, aunque la verdad es que vi pocos bichos...

  En esta bajada el personal mete la directa y avanza rápidamente, se nota que están acostumbrados a andar, al menos cuando el terreno no se pone picando hacia arriba, aunque de nuevo se forman grupos.

  Aprovecho una parada del amigo Wolfry, para sacar los prismáticos y echar un vistazo por los alrededores, por los cortados rocosos de la derecha, y por los pinares de la izquierda, donde al fondo, y mirando hacia arriba, encima de una colina, se encuentra un mirador, cuyas indicaciones para subir a él dejamos algo más atrás...

  Seguimos camino, pero algunos han tomado ya bastante ventaja porque llevan buen ritmo. Ahora la bajada termina y el camino va llaneando durante algunos kilómetros, donde tomamos más contacto con el pinar, al tiempo en que pasamos por pequeñas cabañas, coquetas y en muy buen estado, justo al lado del camino; no sé muy bien si son de guardas forestales, porque junto a las puertas tiene un escudo, aunque no me acerco para ver de que se trata. También hay a la derecha algunas zonas de área recreativas, y la verdad es que están en un buen sitio para disfrutar del campo y de la naturaleza en general...

  Poco a poco, Wolfry y yo vamos dando caza a los grupos delanteros, hasta que finalmente acabamos alcanzándolos, en una gran zona de pinar que continúa a nuestra izquierda, mientras que a la derecha, el campo de visión se abre, desaparecen los cortados rocosos y aparecen vistas más amplias. Es aquí cuando hacemos una parada para reagruparnos y continuar todos de nuevo.

  El camino sigue, llaneando, hasta que en una bifurcación se deja a la derecha un camino y nosotros seguimos recto, en ligera subida, que continúa hasta que llegamos a otra bifurcación donde el camino sigue recto, mientras nosotros deberemos girar a la izquierda, en subida progresiva, aunque antes, otro reagrupamiento, y algunos que venían un poco tocados, deciden seguir rectos, por una ruta alternativa, más corta y sin la subida que teníamos por delante.

  Enrique, el paisano de Wolfry, y Tino, de Llerena, tiran hacia arriba y yo me voy con ellos, y así hablando entre nosotros, vamos poco a poco subiendo, progresivamente, ganando altura, hasta que llegamos a una bifurcación, donde el camino va hacia la derecha y hacia la izquierdea, así que hacemos una parada para esperar a uno de los grupos que vienen por detrás, y en donde viene Javier, el jefe de filas en el día de hoy, que es quien controla la ruta, y nos dice que hay que seguir por la izquierdea, aunque por el de la derecha quizás hubiéramos llegado al mismo sitio, según nos comentó después.

  Esperamos en esta bifurcación un poco más, para que lleguen otros grupos, pero antes de que llegue todo el personal, nosotros seguimos hacia delante, porque hay gente que aún viene bastante retrasada, quedándose alguno en el cruce para advertir al personal que viene por detrás de la dirección a seguir....

  Seguimos por el camino de la izquierda, y seguimos subiendo, pero con la suerte de disfrutar de unas vistas muy buenas, mientras vemos, allá a bajo, como van subiendo los mas rezagados por el camino...

  Llegamos a la zona más alta, también con buenas vistas, con algunas rocas a los lados, y con un pequeño descampado que es un buen sitio para hacer una parada algo más larga, para juntarnos todos y para comer, que ya iba siendo hora y hay que ir reponiendo combustible....

  Después de esta parada, seguimos hacia delante, y al poco tomamos el primer desvío a la derecha, y a los pocos metros, otra vez hacia la derecha, hasta que subimos un corto pero empinado tramito que da lugar a una larga bajada, un primer tramo hasta que llegamos un camino que cogemos a la izquierda, y ahora sí, este segundo tramo de bajada es mucho más pronunciada, es más, en algunos tramos te obliga prácticamente a echar a correr por la inclinación que tiene: aunque yo me iba controlando por el tema de las rodillas, pero algunos de los que venía por detrás, como Ángel, me pasaron porque iban prácticamente corriendo, y no podían parar.
  Y así llegamos hasta le ermita, a la izquierda, y a la derecha un pequeño merendero y una fuente con agua fresca donde creo que nadie se resistió a probarla. Curioseamos un poco por los alrededores de la ermita mientras esperamos al resto del personal y después continuamos camino. Podríamos optar por seguir el camino ermita hacia bajo, por tramo asfaltado, hasta llegar a la carretera, pero nosotros seguimos el camino recto que habíamos traído.
  El camino está delimitado a ambos lados por paredes de piedra, y después de un curce en el que tomamos el camino de la derecha, éste comienza a descender al tiempo en el que el firme se transforma en un barrizal, y si a lo largo de toda la ruta no habíamos tenido problemas con el agua ni con el barro, ahora, cuando estábamos apunto de terminar, acabamos con las botas y los bajos de los pantalones llenos de barro.

  Termina este tramo cogiendo la carretera que accede al pueblo, aunque antes en un charco procuro limpiar un poco el barro de mis botas.

  Entramos en el pueblo por la calle por la que habíamos salido, saliendo de nuevo a la plaza y dirigiéndonos derechos al bar, a reponer líquidos, tomar unas cervezas y comer de nuevo, aunque no fuimos los primeros en llegar, ya que los que habían hecho la ruta alternativa, ya nos llevaban cierta ventaja en lo que se refiere a la cerveza y al tapeo...

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