Las andanzas de un lobo estepario extremeño.

Aquí mis batallitas sobre cicloturismo, senderismo, montaña, viajes, naturaleza, música, teatro, ...

"Viajar en bici es hacer más grande el Mundo. Es aprender lo esencial de la vida. Es vivir el presente sobre todas las cosas. El placer del cicloturismo está mucho más en el camino que en el destino, son los medios los que justifican el fin. Durante días, semanas o meses, no necesitas más que lo que llevas a cuestas
" (del artículo: "Con la casa a cuestas", revista: Bike Rutas, Nº 4, 1999)

domingo, 21 de marzo de 2010

VII Marcha "Fernando Torres" en Llerena

   La quedada del miniclub de los “Dientes de Perro” era a las 7:45 en el cruce de Zalamea. Allí nos presentamos cuatro 'perrunos', dispuestos a partir hacia Llerena donde hoy tenía lugar la VII Marcha Fernando Torres, una marcha en la que ya había participado otros años, aunque el año pasado no lo hice y no sabía si habían variado el recorrido...

   Llegamos a Llerena y a su pabellón polideportivo sin ningún problema, y lo primero fue ir a por los dorsales, después preparar las burras, vestimenta oficial, fotos de rigor y a esperar la salida en un día gris que amenazaba agua, y en el que según las previsiones iba a caer; por eso muchos íbamos con los chubasqueros en las mochilas, aunque de momento no llovía y la temperatura iba en aumento, la pregunta era si el agua nos dejaría terminar la ruta.

   La participación, mejor que en la última vez que estuve aquí, y eso que coincidía con otra ruta que organizaba una localidad vecina, Guadalcanal, aunque de otra provincia y de otra comunidad autónoma, pero por si fuera poco, no sólo no es que fuera otra marcha organizada el mismo día y por una localidad cercana, sino que además había algunos tramos en los que coincidían las dos rutas, supongo que por eso (creo), el avituallamiento que otras veces ha tenido lugar en el merendero situado junto a la joyita de la zona, la ermita de la Virgen de Ara, la denominada y salvando las diferencias, la Capilla Sixtina de la baja Extremadura, y en las proximidades de las Minas de la Jayona, cambió de sitio y este año lo han situado en la localidad de Reina, a la entrada del pueblo. La ruta de Guadalcanal creo que sí pasaba por la ermita y por otros puntos del recorrido que teníamos que hacer nosotros, aunque en general no hubo excesivos problemas, aunque si alguna que otra “oveja descarriada” que no sabía ni donde estaba ni a dónde iba....
   Tras las indicaciones de rigor al comenzar la ruta, por el presi del club de Llerena que es quien organizaba esta movida, a viva voz, y en la que los que estábamos atrás no nos enterábamos de nada, comienza la marcha con los allí reunidos, cercanos al centenar, según los cálculos de algún perruno, y al contrario de lo que pasa en otras rutas en las que al principio nos dan una vueltecita por el pueblo, aquí esto se deja para el final, que ahora la gente todavía está acostada y no se enteran de nada, mejor a la llegada cuando se pille al personal tomando las cañas....

   Se sale del pueblo por un área descampada y al poco nos internamos en un bosque de eucaliptos, donde el camino se estrecha y comienzan los primeros tramos de barro, a la vez que los primeros atascos y las primeras desbandadas, con gente por mitad del pastizal intentando eludir el barrizal, aunque de momento es poco, algo testimonial...

   Algunos repechos, bajadas, unos metros de asfalto para enlazar con otro camino, recorrido bonito, y pronto comienza una bajada corta que acaba cruzando un arroyo y donde tengo el primer pinchazo...¡vaya, acabamos prácticamente de comenzar y ya he pinchado!, ¡qué le vamos a hacer!...paciencia.... empieza a pasar la peña y veo que me quedo solito, aunque después vienen dos del club de Llerena y me esperan; me comentan que atrás hay un grupo de una doce personas, que también han tenido averías... termino esta corta y un poco pronunciada bajada con los otros dos que me esperaban; pasamos un pequeño arroyo, “curva a derechas y rassss” que diría el tal Luis Moya... Tramo de ligero descenso y llaneo hasta empalmar con la otra larrrrgaaaa bajada, por camino, que no pista, en general bastante bueno, con paisaje bonito, buenas vistas, muy agradable para la práctica del la bici de montaña..

   Por aquí la gente iría a toda leche y no se fijará en nada, aparte de ver que lo que le rodea es todo árboles y que es bastante frondoso, pero bastante tiene con no quitar la vista del camino para con la velocidad que se coge no pegarse una buena piña, pero como yo ya conozco esto de la última vez y voy relativamente despacio porque a lo de las bajadas le tengo mucho respeto, además de ir con la psicosis de volver a pinchar, pues me lo tomo con calma, y aún así voy pasando a algunos que están a los lados del camino arreglando pinchazos..... ¡ufff, virgencita, virgencita, que me quede como estoy, que ya llevo uno y no vamos ni por la mitad de carrera.....!

   ¡Toma virgencita!, otra vez pinchado, ahora la rueda trasera, y encima un problemilla con la cinta cubre llantas que obligó a quitar la cubierta entera para poner la cinta en su sitio. Pararon de nuevo dos del club de Llerena y después de que pasaran los pocos que quedaban detrás, ¡ea! vuelta a empezar, a seguir cuesta bajo hasta el final, donde al pasar un arroyo empieza la primera subida seria, no es una subida pronunciada ni mucho menos, pero si es larga, y bonita, porque vas entre dos sierras encajonadas, y en medio, en este caso a nuestra derecha, el arroyo que este año va rebosante de agua. El camino es estrecho pero haciéndolo en pequeños grupos o en solitario está muy bien para practicar este deporte, otra cosa, son las aglomeraciones que puede haber por aquí en plena marcha, sobre todo porque hasta aquí la gente todavía va fresca....

   Voy con los dos de Llerena que se quedaron a esperarme, pero como adelantamos a unos cuantos rezagados, al final los de Llerena se quedaron con los rezagados, chapó para ellos, como debe ser, no sea que les pase algo o se pierdan los últimos de Filipinas, entre los que iba yo. La cuesta acaba prácticamente a los pies de la carretera que da acceso al pueblo de Trasierra, allí cerca se encuentra otro biker del club organizador, junto con los de protección civil.. ¿quedan muchos detrás de tí? Me pregunta el 'biker autóctono', a lo que le respondo que creo que 7 u 8, a parte de los de su club que vienen con ellos...”Ah, vale, pues entonces sigue recto por carretera hasta la plaza del pueblo donde está la peña esperando, en el primer avituallamiento, que yo espero aquí al resto de la tropa...

   De momento el recorrido es igual al de la última vez que estuve aquí, el avituallamiento en el mismo sitio, así que recojo mi bolsa y busco a los “perrunos” a los que cuento mis desventuras, eso aparte de que tampoco que es vaya uno fino precisamente....


  Por si las cosas se vuelven a poner feas, Ángel me da una de sus dos cámaras de repuesto, ¡lagarto, lagarto!....

  Antes de emprender la marcha de nuevo, Fernando el presi del club organizador, avisa que se va a establecer un recorrido paralelo, más corto, para la gente que viene muy tocada, así que todo el que quiera hacer la corta que se pase a un lado y los demás, calle abajo, giro a derechas, y giro a izquierda por callejón y atascos normales....

   Camino, charcos, tramos pequeños de barro, repechos cortos pero exigentes de 40 ó50 metros, y menos mal, de los que se suben más o menos bien si vas solo o si te haces un hueco entre la 'marabunda', pero como vayas encajonado entre el resto de la peña y el de delante ponga pie en el suelo, la cagas y tu también tienes que hacer lo mismo..... pero en general, y de momento, se suben, hasta que se llega a una zona de dehesas, donde Jose Mari, uno de los perrunos, se paró para hacer alguna foto, porque hay un tramo de barro en todo el camino al que le sigue un repechito corto, y aquí la gente va a su bola, unos van campo a través por la derecha, otros por la izquierda, algunos por mitad del barro pero antes de coger el repecho se quedan atrapados, otros consiguen pasar el barro sin problemas....

  Una bajadita donde me pasa el fotógrafo perruno del National Geographic, después más tramos de llaneo, repechos, bajadas donde en dos o tres ocasiones Jose Mari vuelve a parar para hacer alguna foto, lo paso y después me vuelve a pasar en alguna que otra bajadita, hasta que llegamos al tramo de 2 ó 3 km de bajada buena por pista ancha, también un tramo que recordaba, aunque en la última vez que estuve aquí accedimos por otro sitio....

   Finaliza el tramo de pista ancha con un giro a la izquierda para a los poco metros pasar un badén con un arroyo ¡agua va!, y seguir por tramo de camino en buen estado, ondulado, donde veo que el perruno Jose Mari está a escasos 100 metros, en un grupo...

   Se llega a un cruce. Si se sigue por el camino que llevábamos, creo que iríamos en ligera subida a la ermita de la Virgen de Ara, donde fuimos la última vez que estuve por aquí, porque allí hay un pequeño merendero donde estaba el avituallamiento, para después bajar de nuevo y llegar a este cruce y seguir por donde hemos ido hoy, o sea, que en el cruce directamente a la izquierda, para comenzar la segunda subida larga por un camino en peor estado y que se va estrechando más conforme se va subiendo, pedaleando entre paredes de jaras...
Antes de llegar al cruce que antes he mencionado, ya voy un poco mosqueado, la bici hace cosas raras ¿habré pinchado otra vez?. Paro en el cruce, toco la rueda trasera pero está bien ¡uff, creo que estoy con la psicosis de los pinchazos!... Sigo los primeros metros de subida y definitivamente esto no va bien, ¡coño, y tanto que no va bien, como que la rueda delantera está ya prácticamente desinflada!, ¡joder, otra vez!.... Hay un pequeño espacio a la izquierda, me aparto del camino para no molestar y me voy allí, pero ya estoy completamente frustrado, y menos mal que Ángel me había prestado una de sus cámaras.

   A mi lado para un chaval de Quintana, que me comenta que él también ha reventado una rueda antes.

   De nuevo toca quitar y poner la cámara en la rueda delantera, ya sin ninguna ilusión. Quito también la banda antipinchazos que definitivamente es la que creo que me está dando tantos quebraderos de cabeza, porque no se ajusta bien, y con el movimiento y con la misma llanta se raja y el rozamiento o la fricción de la cámara con estas rajas de plástico de la banda antipinchazos es la que está provocando estos problemas. Hasta ahora esta banda la tenía para otras cubiertas estrechas de carretera, en la que se ajustaba bien y en las que no había tenido problemas... La banda trasera ya la quité en el anterior pinchazo, y ahora quito también la delantera.... por suerte ya no volví a pinchar en la ruta, porque ya me veía poniendo parches.....

Creo que me he quedado el último otra vez, porque los que estaban mal han hecho la ruta alternativa, así que sigo hacia delante, ahora no hay ninguno del club organizador, voy sólo aunque este tramo de subida lo conozco.

En la subida, donde en el suelo aparecen zonas pizarrosas o zonas empedradas, con grandes zonas de jarales, me voy encontrando con algunos rezagados, pocos, pero al menos ya veía a gente. Aunque alguno debería quedar detrás todavía porque empezaron a aparecer algunas motos de la organización.

Termina la subida larga, sin grandes pendientes, pero continua, con buenas vistas; una subida de las que a mi me gustan, aunque la verdad es que hoy estaba disfrutando poco, estaba amargado...

Toca ahora un tramo de bajada para seguir hasta un nuevo cruce, donde otras veces se giraba a la derecha, pero en esta ocasión las flechas indicaban hacia la izquierda, y además, allí había parados 7 u 8 personas, muchos de ellos del club de Llerena que estaban esperando a que vinieran todos los que faltaban, y estaban proponiendo girar precisamente por la derecha, lo que yo conocía, para evitar este tramo nuevo, al menos para mi.....

Creo que esta gente andaba un poco tocada, y yo pregunté si alguien estaba dispuesto a hacer la ruta normal. La gente dudaba, y menos mal que por atrás llegó otro del club organizador y dijo que el iba a seguir haciendo la normal, así que lo seguí, porque como he dicho, este tramo hasta Reina no lo conocía. Lo curioso es que creo que al final todos acabaron haciendo este recorrido...

Este tramo, por caminos, tenía algunos repechos cortos pero exigentes, sobre todo a estas alturas, y para terminar de dar la puntilla, un tramo antes de llegar al pueblo, que se convirtió en técnico para todo aquel que lo hiciera sobre la burra, porque muchos pondrían pie en tierra, como yo, mientras veía las pisadas en el barro por los laterales del camino, intentando pringarse lo menos posible. Es un pequeño tramo que se convirtió en técnico debido a la mezcla de piedras, barrizal y agua....

Los 40 ó 50 metros antes de llegar a la carretera, ya en el pueblo de Reina, donde estaba el avituallamiento, son de cemento, así que el repecho se hace más llevadero, aunque yo ya empecé a notar algún que otro calambre en las piernas, y es que aunque cojo la bici de carretera, la de montaña la tengo abandonada, y así, desde la carrera de Paterna, allá por mitad de Octubre, no he vuelto a salir con la bici de montaña, o sea, unos cinco meses.....

Por suerte desde aquí ya todo es bajar o llanear, así que creo que llegaré sin problemas. Cojo una manzana en el avituallamiento y me la voy comiendo mientras atravieso las calles de pueblo uniéndome a otro grupo, para no ir solo....
A la salida del pueblo, como no hay flechas pintadas o al menos no las vimos, y como no iba ninguno de la organización entre nosotros, el grupo giró a la derecha, por la carretera, en lugar de seguir todo recto a travesando la última calle del pueblo en línea recta; al poco paramos por las dudas, y yo estaba seguro, siempre que no hubieran cambiado el recorrido, que por carretera no era, que se bordeaba la falda del cerro donde se asienta la alcazaba de Reina, y se acaba saliendo a la carretera.

En esas estábamos cuando vimos a dos o tres bikers pasar en la dirección correcta, así que dimos la vuelta y retomas el camino correcto que es el que yo ya recordaba. Si hubiéramos seguido por carretera hubiéramos llegado al mismo sitio, dando quizás un poco más de rodeo y todo por asfalto...

Desde la salida del pueblo hasta llegar a la carretera de Llerena-Fuente del Arco, hay poca distancia, kilómetro y medio poco más o menos, con la alcazaba a nuestra izquierda y sobre nuestras cabezas, siendo testigo mudo de esta hilera de hormigas multicolor (aunque este año era más bien unicolor, porque el color más predominante era el verde de los maillots en sus distintas tonalidades).

Una vez que se llega a la carretera, se gira a la izquierda, dirección Llerena, y se pedalea por ella durante unos metros, hasta que se gira a la derecha, por carretera local más estrecha y que lleva hasta el pueblo de Casas de Reina, pasando antes por el teatro romano de Regina, que queda a nuestra derecha, aunque sólo se puede ver el recinto desde la carretera.

Este año no entramos en el pueblo, al llegar a él se coge directamente la carretera a la derecha, bordeándolo y dejando definitivamente este tramo de asfalto al hacer un giro a la izquierda, cogiendo ya una pista que nos conduce en cuestión de 4 ó 5 km a las puertas de Llerena, pasando por algún paso a nivel y junto a algunos carteles indicativos de rutas senderistas...

Todo este tramo es llano, típico de la campiña sur, terreno cómodo y fácil para pedalear, aunque el camino está salpicado por algunos charcos que ocupan todo su ancho.

Entramos en Llerena, vemos a alguno de la organización que nos dice que nos demos prisa. Intentaba que enlazáramos con el pelotón que estaba unos metros por delante, para entrar todos juntos en el centro del pueblo.

No es que hubiéramos ido como motos en la última parte, sencillamente lo que pasó es que el pelotón paró al menos un cuarto de hora a la entrada, para el reagrupamiento e intentar entrar todos juntos.

Recapitulando un poco, resulta que sólo he visto a los perrunos en el corto tramo hasta que tuve el primer pinchazo. Después los vi en el primer avituallamiento y en la salida de Trasierra; a Jose Mari en dos o tres ocasiones haciendo algunas fotos y ya no volví a ver a ninguno hasta después de la ducha....¡qué le vamos a hacer, esto es lo que hay.. entre pinchazos y que uno no tá'fino...!

Justo llegar a la cola del grupo, al girar hacia la izquierda para tomar la calle que nos lleva directamente a la plaza, cuando comienza a llover, al principio unas gotas, y pronto se convierte en todo un señor chaparrón, así que al llegar a la plaza cada uno intenta buscarse la vida como puede y procura hacerse un hueco entre los soportales, mezclándose con la gente que está allí vestida de 'guapa', tomándose las cañas y viendo entrar al personal sobre dos ruedas bajo un buen chaparrón.

Supongo que la idea, al igual que en otras ocasiones es la de hacerse la foto de grupo en la plaza, pero con el tema de la lluvia creo que no se hizo o se hizo con poca gente, porque allí el que más y el que menos empezó a abrirse, y así yo me fui junto con otros cuantos, bajo el agua, directos al pabellón, donde de momento había llegado poca gente, así que en las duchas íbamos a estar más desahogados.

Cuando salgo de las duchas ya no llueve, aunque el cielo sigue cubierto... por lo menos el agua nos ha respectado durante el recorrido; ha sido poco tiempo el que ha durado el chaparrón, pero ha debido caer bastante agua a juzgar por los charcos, y por como iba el agua corriendo por las calles de camino al pabellón.

Para finalizar, directos al hotel, frente al hospital, donde tenía lugar la comida. Para mi gusto y con respecto al tema de la comida, este año se ha ganado en lujo, comodidad y confortabilidad, pero la comida más bien “escasa”, y no es por quejarme ni por deslucir a la organización a la que hay que dar la enhorabuena por el recorrido bonito que tienen montado y por todo en general y porque por 10 euros no podemos pedir más: los dos avituallamientos, la carrera, las duchas, la comida, etc. pero yo soy de aquellos de los que hacen suya la frase aquella de “más comer y menos mantel”, y aunque la última vez que estuve aquí, la comida se hizo en una especie de nave, junto a la piscina, menos acogedora, menos confortable, sin ningún tipo de lujo, al menos había un buen plato de paella e incluso se podía repetir, además de los entremeses, como hoy, y sobre todo el ambiente era más distendido porque aquí con las mesas redondas se restringen las relaciones, se hacen ghettos..... pero esto es sólo una mera percepción mía y sin ánimo de contrariar ningún otra opinión, porque como se suele decir: ¡para gusto los colores!....

Así termina una mañana y media tarde de domingo, porque ahora toca otra vez coger el coche para regresar a casa, y durante prácticamente todo el recorrido estuvo lloviendo; en una zona, antes de llegar a Higuera, se ve que la tormenta tuvo que descargar con fuerza, porque se veía que los arroyos iban cargados de agua, con mucha fuerza, y con agua color chocolate; incluso en un tramo había llegado a cruzar la carretera...... ¡Uffff, de la que nos hemos librado!...

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